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Mostrando las entradas etiquetadas como Londres

No corras después de cenar

Dado que desde marzo no hay casi ninguna actividad física que se pueda llevar a cabo sin arriesgarse a acabar en la UCI por culpa del Coronavirus del infierno, en marzo empecé a salir a correr. Aclaro eso sí que, mientras que al runner medio le da tiempo sin problemas a escuchar treinta y ocho podcasts y la discografía entera de Fleetwood Mac durante un entrenamiento, yo corro, en el mejor de los casos, quince insípidos minutos. Si algún día tengo que huir de algo la cosa va a acabar deprisa y bastante mal. En este contexto salgo a correr a las diez de la noche de un domingo, al acabar de cenar. Troto despacito porque ya os he dicho que soy una floja, recorriendo una calle paralela a la de mi casa. Tras cinco minutos y dado que es de noche y que uno de los fabulosos beneficios de ser una mujer es que el simple hecho de existir ya supone un peligro, me desvío para ir a una avenida principal. Entro en la calle que conecta con la avenida mencionada y noto algo raro en el pecho. Mmmmm res...

Cómo decir "de nada" en inglés sin quedar como un pedante - VÍDEO

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¡Aprendamos inglés! He hecho un vídeo, pero por si no os apetece verlo os voy a dejar aquí el resumen a ver si os puedo enseñar algo. En todos mis años estudiando inglés a mí me dijeron que para responder a "gracias" había dos opciones: 1. You're welcome! 2. Not at all! Esto resulta que cuando te vienes a vivir a Inglaterra es una mentira como una casa, y aunque "you're welcome" es una buena opción y funciona en un montón de situaciones, resulta que "not at all" queda pedante y ridículo y en una conversación del día a día es algo que no utiliza nadie. Lo que sí utiliza la gente pero nadie me contó en el colegio ni en ninguna otra parte es: 1. No problem! 2. Sure! 3. Of course! 4. It's OK! 5. No worries! 6. Anytime! 7. That's alright! 8. It's fine! 9. Don't mention it! Todas estas opciones se utilizan más o menos en función de la situación, el tamaño del favor que se ha...

Peculiaridades de ser bilingüe - VÍDEO

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No sé si os habéis planteado alguna vez el follón que es tener una lengua materna y vivir en un país con una lengua diferente. Ya os lo digo yo, es un lío. Yo vivo en Londres y os prometo que lo de aprender inglés ha sido un camino muy raro, sobre todo teniendo en cuenta que yo la fluidez la cogí antes de salir de España. En este vídeo os lo cuento: La más peculiar sin duda es la de que sucedan cosas y a mí se me olvide en qué idioma han pasado (¿esa conversación sucedió en inglés o en español? ¿Esa peli la vi doblada o en versión original? NO ME ACUERDO) y la más incómoda claramente es que en España si tienes un acento aceptable todo el mundo te odia y piensa que eres un pedante de mierda. Pero bueno aprended inglés igual, para poder leer libros sin traducir y hacer amigos en cualquier parte del mundo y eso. Saber inglés está bien.

Voy a fabricar mi propia ciudad y va a ser como Wimbledon

Como sabréis si me seguís en twitter ( seguidme en twitter ) hace unas semanas estuve en Wimbledon. No sucedió nada en particular pero yo me lo pasé muy bien. Especialmente bien. Fabulosamente bien. Tan bien que más que divertirme es como que fui feliz . El asunto es que a mí ni siquiera me gusta el tenis. O sea, lo respeto y le encuentro cierto encanto y puedo ver un partido entero y mantener el interés, pero no juego ni lo veo por la tele, ni me importa nada de todo el asunto en general. De ahí que al salir del torneo me haya preguntado por qué he tenido yo esa paz de espíritu todo el día asistiendo a un torneo cuyo principal aliciente ni siquiera me interesa. AVISO Advierto que esto es más que otra cosa un ejercicio de autoconocimiento que entiendo no le interesa a nadie, pero es mi blog así que ESTO ES LO QUE HAY. Tenéis mi bendición para ir a leer otra cosa. FIN DEL AVISO Tengo que decir que el 90% de ejercicios de autoconocimien...

Guía rápida para no perder tu vuelo

Desde posiblemente uno de los dos peores asientos -última fila, asiento del medio- del avión que me llevará a Málaga si no nos chocamos contra una montaña por el camino, estoy aquí hoy para hacer una guía rápida de cómo coger vuelos cada dos por tres sin ponerse de los nervios. Y esto se me ocurre contarlo hoy porque no he perdido este vuelo de milagro. Escribo esta lista de consejos sobre todo porque en estos tiempos de vivir a hacer puñetas de tu pueblo porque resulta que en tu pueblo el mercado laboral es una mierda, tenemos gente a patadas (yo incluida) que está venga a trotar por aeropuertos aunque sólo sea para visitar a familia y amigos de vez en cuando. Y volar ha cambiado en los últimos años. Ha cambiado un montón. La primera vez que me subí a un avión debía de tener como once años y me pasé metida en el cacharro volador no sé cuántas horas porque el viaje era a EEUU. Tanto en ese viaje como en los muchos que siguieron hasta que me fui a vivir a Londres, mi pa...

Bonnie y el lavavajillas

Qué pocas cosas os conté sobre mi excompañera de piso Bonnie, ¿no? Qué mal. Arreglemoslo ahora mismo. Si no sabéis de quién estoy hablando, haríais bien en ir a leer el incidente de la alarma antiincendios , o si no os apetece leer podéis ver la pinta que tenía nuestro cubo de basura cuando ella vivía en la casa. No es que tuviera que soportar a este pintoresco personaje mucho tiempo porque, afortunadamente, para cuando yo me mudé a ella sólo le quedaban como un par de meses en el piso, pero os alegraréis de saber que uno de los múltiples superpoderes de mierda de Bonnie es que tiene la capacidad de amargarte la existencia incluso cuando ya no está presente en tu vida, lo que me permite estar aquí hoy, más de un año después de verla por última vez, contándoos la historia del lavavajillas. El relato que nos ocupa sucede en mayo del año pasado. Bonnie se ha mudado a otra casa hace ocho meses. Ocho meses, ¿vale? Dejad que la idea se asiente en vuestra mente. En ocho meses...

Cómo contraer disentería

Dejadme que os cuente algo que no tenga que ver con cine, a ver si así evitamos que nos dé una sobredosis: Hace no mucho una amiga me invitó a una barbacoa en su casa, y allí conocí a una encantadora pareja española que convirtió la habitualmente agotadora experiencia de acudir a una fiesta en la que no conoces a nadie en una tarde de lo más entretenida. Vamos a llamarles Sandy y Danny. Entre unas cosas y otras acabamos hablando de mi deleznable excompañera de piso , lo que nos adentra en el sórdido tema de los malos habitantes en casas de alquiler. Así me entero de que el padre de Danny trabaja adecentando propiedades entre un inquilino y el siguiente. Danny - Si te digo las cosas que he visto en esos pisos, uf -Danny ayuda a su padre con algunos trabajos- . Mira, una vez fuimos a vaciar el piso entero, a deshacernos de los electrodomésticos viejos y eso, y cuando abrimos la nevera ahí se movía todo . Me estaba quedando yo sin material para mis pesadillas. Gracias Danny...

He visto a Federer

Salgo de clase de francés (ahora estudio francés) y llamo por teléfono a Bandiera: Bandiera - ¡¡KEEEEEEEEEEEYYYYYY!! Bandiera siempre hace eso. Grita eufórico el nombre de su interlocutor, alargando mucho las vocales, como quien se encuentra aleatoriamente con un compañero del trabajo en Roma o con un vecino en Malta. Lo hace cada vez que nos vemos, así que estoy acostumbrada y le respondo igual. Yo - ¡BANDIEEEERAAAAA! -eso- ¿Seguís por ahí? Ya estoy fuera de clase. Bandiera - ¡Sí! ¡Vente a Hyde Park, te mando la ubicación! Me manda su localización por whatsapp y camino veinte minutos hasta Hyde Park, donde me encuentro el escenario habitual cuando quedo con Bandiera: él, su novia Salma, otras tres personas familiares que hoy incluyen a Musker y a Bruco y unos ocho desconocidos. No sabéis la de gente que he conocido a través de estos encuentros. Hablo un rato con un camarero francés sobre sus peripecias en Londres y después de pasar por otras dos conversacione...