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Santorini

Qué pocas cosas he contado del crucero , ¿no? Os voy a explicar mi subida a Santorini. Santorini es un pueblecito griego situado en lo alto de una colina/montañita/sitio-elevado. Las posibilidades de subida se reducen a tres: teleférico, caminata o burro. Yo - Me da un poco de mal rollo subir en teleférico con este viento... Fog - Yo no pienso ir en burro, pobrecitos. Lilypad - Por mí, subimos andando. Si os dieran a elegir, ¿qué preferiríais? ¿Subir escaleras o caminar cuesta arriba? ¡No penséis una respuesta, es irrelevante! ¡Porque para subir a Santorini hay que subir escalones que están cuesta arriba ! Son de ésos anchísimos y absurdos, de los de "paso paso paso escalón paso paso paso escalón". No tienes claro si estás caminando o subiendo escaleras, pero aburren como lo primero y cansan como lo segundo. A los dos minutos de ascenso mi compañero Stala me mira con cara de " creo que vamos a morir haciendo esto ". Asiento. Pero somos unos valiente...

Vacaciones en el mar

Amor es ser feliz en su compañía. Amor es miedo al pensar qué pasaría si no estuviera contigo. Amor es lo que siento yo por las pastillas de Biodramina. Porque he pasado seis días de mi vida viviendo y durmiendo en un cacharro flotante que tenía la estabilidad de una atracción de feria. ¿Los cruceros? Súper estables. Si son enormes, mujer, ni te enteras de que estás en un barco. ¡Mentira! ¡Malditos mentirosos todos! O bueno, todos no. También me contaron otras cosas: Yo un día lo pasé fatal, los platos de lado a lado de la mesa... Mi madre se fue de crucero y dice que tres días lo pasó muy mal... un mareo... Y de ésas un carro. Así me planteé seriamente quedarme en tierra, pero claro, mis compañeros de clase iban, y me daba cosa perderme el viaje de fin de carrera... así que confié en la súperpoderosa Biodramina y me uní a la fiesta. Ahora puedo decir que los cruceros, si hace mal tiempo, tienen el equilibrio de cualquiera de vosotros después de tomarse cuatro cubatas, o ...

GPS

No sé si he contado ya que no tengo sentido de la orientación. Si no es así, ya os lo cuento ahora. Desde el principio: Me he ido de crucero. Fue la decisión popular para el viaje de fin de carrera, así que, después de intentar sin éxito convencer a mis compañeros para ir a algún destino en tierra firme, opté por asumir que iba a pasar mis vacaciones en un bamboleante hotel en medio del mar y me apunté al viaje. El recorrido partía de Venecia y terminaba en Atenas. Pues bien, para llegar a Venecia hay que coger un avión, y para coger un avión hay que sobrevivir en un aeropuerto, que no es una tarea precisamente sencilla, y menos cuando tienes la capacidad de orientación de una patata. El vuelo sale a las 19.55. Vale. Son menos cuarto y ya estamos todos aposentados en la puerta de embarque. Pero, como es habitual con los viajes en avión, la compañía anuncia un retraso en nuestro vuelo: salimos a las 20.25. Siempre igual. Pero bueno, así me da tiempo a ir al baño antes de despegar....