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Mostrando las entradas etiquetadas como fiesta

Gritos en la noche

No quiero que os aburráis de tanta crítica y os vayáis, así que os voy a contar lo de cuando fui a una boda y convencí sin querer a una chica a la que acababa de conocer de que alguien había entrado en casa a matarnos a las dos. El mes pasado nuestra estimada Naar decidió rendirse ante la evidencia y casarse con su fabuloso novio. La ceremonia se tenía que haber celebrado en mayo, pero desafortunadamente en mayo estábamos todos ocupados intentando que el planeta dejara de parecer el set de rodaje de una peli de terror, así que se movió todo el asunto a agosto. Como afortunadamente atrás quedó la era en la que hacías una amiga por internet y al final resultaba ser un señor de cincuenta años con intenciones de encadenarte en el sótano, tras años de amistad basada en leernos mutuamente y en cafés esporádicos en Madrid, Naar me dice que si voy a ir a su boda o qué pasa aquí. Y a ver, yo soy muy responsable, en serio, y meterse en una boda durante una pandemia mundial entiendo que no es id...

De bodas y coreografías

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Hacer vídeos es díver y sigo sin querer escribir, así que aquí me tenéis hablando de bodas y de ese gran aporte para la cultura popular que fue el Saturday Night. ¡Saluditos!

Enjuague bucal monodosis

Puede que, por razones de la vida, no os hayáis visto nunca en la coyuntura de tener que contratar a un stripper negro. Pero no pasa nada. Ya os cuento yo cómo es la experiencia. 2011, Facultad de Ciencias de Salamanca: Iris - Cuando yo me case, lo único que quiero en mi despedida de soltera es que el stripper sea negro. Yo - Has dicho eso tantas veces que estoy empezando a tomármelo en serio. Iris - Que lo digo totalmente en serio. Y además la despedida la vas a organizar tú. Así me aseguro de que no me hagáis hacer ninguna barbaridad. Y así, escuchando referencias al stripper negro periódicamente, pasan los años. Llegamos a finales de 2014 y, como ya estaréis imaginando, resulta que Iris decide que se casa. ¡Qué bien! ¡Qué bonito! La gente piensa en vestidos, en tartas, en la fiesta de la despedida. Yo pienso en lo estupendo que va a ser decirle a la compañía de eventos de turno que si el stripper no es negro entonces no me interesa. Una de las pri...

Pollo en la cabeza

Observando desde la distancia cómo más de la mitad de mis compañeros de viaje descienden por una pendiente inclinada y resbaladiza, mientras Sledge les espera al final de la misma con los brazos abiertos, prometiéndoles a gritos que está ahí por precaución pero que eso es perfectamente seguro, me cuestiono por un momento hasta qué punto ha sido inteligente hacer un viaje de quinientos kilómetros para ir a una casa perdida de la mano de Dios en Pontevedra a celebrar que el que ejerce de red de seguridad ha sobrevivido a 30 años de hacer el cenutrio. - NI SE TE OCURRA. - Esto lo dice un padre que ve cómo su hijo trota felizmente detrás de la panda de tarados mencionada, dispuesto a rodar cuesta abajo si hace falta para unirse al grupo. El hombre ve de reojo a Markru resbalar y estar a punto de despeñarse. Yo sólo pienso en que se está haciendo de noche y mi ausencia de agilidad y yo tenemos que volver por ese terreno lleno de plantas y arena, bajando por una cuesta casi igual d...

De copas en Nueva York o cómo acabé haciéndome las pruebas del VIH

¡Ah, Nueva York! Todo mezcla de culturas, todo glamour, todo lleno de tiendas carísimas y pubs llenos de enfermedades infecciosas... 23 de septiembre, última noche en Manhattan antes de volver a España. Salgo de la residencia con Adele - súper rubia, súper alemana, súper estricta -, Ted - suizo y absolutamente encantador - y Henry - español, callado pero una compañía estupenda -, y empezamos a recorrer la octava avenida buscando un sitio donde tomar algo. Primer local que nos encontramos. Luces de neón en el cristal. Mala señal. Adele - ¿Entramos aquí ? Yo - Ehm... sí, supongo.. . Entramos. El sitio no es tan malo en realidad; la barra está llena de gente pidiendo copas y hay sólo un par de mesas, que están vacías. Nos acomodamos en una. Me siento en mi silla y noto que algo se me clava en esa zona inclasificable que está a medio camino entre el culo y la pierna. Es lo que tiene llevar vaqueros con tachuelas por detrás, que no puedes sentarte sin que parezca que te han pue...

Fashion Night

La Fashion Night de Nueva York es una noche (por decir algo, porque va de 6 y media de la tarde a 11 de la noche) en la que las tiendas abren hasta más tarde de la cuenta, ponen dj's, dan regalos y cosas así. Además hay famosos por ahí correteando, animadoras en las puertas de las tiendas y demás, con lo que todo el mundo va a las tiendas a ver si encuentra algo interesante. Y a ello fuimos Iris, Isaac, Ariadna y yo. Uno de los centros comerciales involucrados en el asunto decidió que sería una buena campaña el ir regalando llaves a los clientes potenciales para que éstos (es decir, nosotros) fuéramos de planta en planta intentando abrir cajas con regalos dentro. Así es como aparecemos los cuatro con nuestras respectivas llaves en la primera planta del lugar. Probamos con las dos cajas del piso. Nada. Miramos el mapa (sí, te daban un mapa). En la planta 4 dan comida. Allá vamos. Bueno, no encontramos la comida, pero hay champán. Nos vale. Cogemos una copa cada uno y nos vam...

Siete II

Después del comienzo de la noche del pasado 2 de junio, con muchas copas y guiris alcoholizadas , la noche continuó tal que así: Son las 2 de la mañana y hay que irse del antrazo aquél de la barra libre. Yo - Mmmmm tengo hambre... Fog - ¿Tú? ¿Hambre? Qué raro... Yo - Déjame. Quiero una máquina expendedora... Fog - Podemos ir a las de al lado de La Perla Negra. Yo - ¿Las? ¿Hay varias ? Lilypad - ¿¿No conoces las supermáquinas expendedoras de esa calle?? ¡Son geniales! Fog - Lo son. Lilypad - ¡Venden de todo! Fog - Son lo mejor, tan pronto te venden champú, como condones, como un bocata. Bueno, aquello debe de ser la DisneyLandia de las máquinas expendedoras. Yo - Yo quiero comida. Si ahí hay comida, yo voy. Lilypad - ¡Vamos! ¡Vamos! Y allá que nos vamos los tres, junto con Pieters, que se sube al carro. Tremendo. Eso no son máquinas, eso es un supermercado a monedas. Hay muñecos hinchables (muñecas también, pero los muñecos eran mucho más graciosos), chocolatinas, latas de fa...

Siete

2 de junio: último examen, al menos hasta que empiecen a repartir suspensos y tengamos que volver todos a estudiar. ¿Qué hay que hacer? Salir. Claro. Sólo que... salir con los de mi clase me da un poco de miedo... es muy divertido, pero, para que os hagáis una idea, hace unas pocas cenas el vino del restaurante provocó que la noche acabara con Lilypad cayéndose entre unas cajas en la puerta de un bar, poco antes de robar dos chaquetas sin siquiera darse cuenta; Patrick durmiendo con los zapatos puestos en la habitación de Santificación, la cual vomitó en la pared, e Iris partiéndole la cara a un francés de clase que decidió que el novio de la susodicha no iba a ser un impedimento para que él le metiera la lengua hasta la garganta. A partir de una noche así sabes que la cosa promete, ¡pero promete todavía más si un grupo de guiris borrachas se une a la fiesta! Situación: Estamos en un antro con barra libre jugando a uno de esos juegos alcohólicos que sirven de mera excusa para agarrarse...

Empezamos bien

Nochevieja, 5 de la mañana. Voy a llamar a Zamaor ( antes conocido como C) a ver dónde anda, por si se quiere venir a tomar algo con nosotros. Biiiiiiiiiiiiiiip. Bien, da tono, tiene cobertura. Biiiiiiiiiiiiiiip. Va a tardar un rato en cogerlo, supongo, con el lío del bar... Biiiiiiiiiiiiiiip. Igual ni lo oye, con la música a todo trapo. Biiiiiiiiiiiiiiip. O igual está tan borracho que no encuentra su propio móvil. Biiiiiiiiiiiiiiip. Nada, no va a ser. Biiiiiiiiiiiiiiip. Bueno, al menos verá que le he llamado, luego si quiere que llame él. Biiiiiiiiiiiiiiip. Voy a colgar. Biiiiiii - Zamaor - ¿Sí? Yo - ¡FELIZ AÑO NUEVOOO! ¿Dónde estás? ¿Te lo estás pasando bie... ¿Zamaor? ¿Por qué se oye tanto silencio? - Ya la he liado, seguro - ¿Dónde estás? Zamaor - En casa. ¡Muy bien, Key, tú ahí a lo tuyo! Yo - ¡Aaaaaaay! ¡Mierda! ¿¿Pero no te ibas de bares?? Zamaor - Me iba, sí, pero me puse enfermo y tuve que quedarme en casa. Yo - ¡Mierdaaa! ¡Entonces te he despertado! Zamaor - Sí. - Ris...