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Mostrando las entradas etiquetadas como gimnasio

Deportes para nenas

El pasado julio entregué mi proyecto de fin de carrera. Tardé cerca de diez meses en construirlo y documentarlo, y fue un horror. Así, en general. El proyecto era un rollo, mi tutora y yo nos llevabamos a matar y estaba hasta el cogote de la universidad y de todo lo que tiene que ver con ella. Afortunadamente, en medio de tanta miseria me mandaron a dos compañeros, por orden; el primero, un tipo súper trabajador que hacía lo imposible por ayudarme, a pesar de ser de ciencias políticas y no entender ni jota de informática. Más majo el chaval. También es cierto que creía que la llegada del hombre a la luna es un engaño orquestado por el gobierno, pero a mí me caía bien igual. Ante, entre otras cosas, el infame ambiente de trabajo existente en el proyecto, huyó a Rumanía (!) para hacer prácticas en una embajada. Bien por él. El segundo es otro chico que decidió hacer un proyecto de fin de carrera complementario al mío -yo hacía la parte web, él la móvil-, y que optó por aceptar l...

Defensa personal

En mi afán por probar cosas nuevas sin caer en el mundo de los alucinógenos, hoy he ido a mi primera clase de defensa personal. Entro en la secretaría para rellenar mi ficha, mientras una chica muy joven y con los labios muy rojos hace lo propio. Bien, ésta viene a lo mismo que yo, seguro. La chica -Mandy, la vamos a llamar- desaparece, y paso a darle mis datos al secretario. Cinco minutos después me dirijo al aula que me corresponde, dispuesta a conocer a mis compañeros de clase, que me imagino serán un 20% chicos interesados en aprender artes marciales de algún tipo, y un 80% chicas que piensan que hay más violadores en el mundo que piedras en el campo. Asomo la cabeza. Veo kimonos. KIMONOS. Me fijo en los portadores. Hombres de mediana edad que me sacan tres cuerpos. Bien. Que no cunda el pánico. Tampoco hay que dramatizar. Total, hay que morir de alguna manera. A ver, vamos a centrarnos. Miro a los alumnos, que ya están con el calentamiento, y veo que van descalzos. M...

Fire drill

26 años llevo viviendo en España, y ni una sola vez he participado en un simulacro de incendio. Ni en el colegio, ni en la biblioteca, ni en la universidad. Nada. Me voy tres semanas a vivir a Manchester, y simulacro que me calzan. Me vengo tres semanas a vivir a Nueva York, y, faltaría más, simulacro al canto. En este caso ha sido un poco más estresante de lo que debería, porque estás en clase y de repente oyes a un tipo diciendo cosas por los altavoces del edificio, pillando cuatro palabras sueltas y un montón de ruido blanco: Altavoz - kjjjjjjjre about to kjjjjjjjjjjjj fire drill kjjjjjjloor 60 to 67 kjjjjjjjjjjjjjj Total, que el profesor da instrucciones, nos reunimos con él en el rellano de la escuela (estamos en la planta 63 del Empire State Building , así que pienso en cómo puñetas vamos a salir de ahí si no nos dejan utilizar los ascensores), aparece un tipo de traje que suelta un discurso larguísimo sobre alarmas, escaleras y teléfonos de seguridad, y volvemos todos tra...

El Maníaco Feliz

Creo que es hora de que os hable de este hombre. El Maníaco feliz, al que, para acortar, llamaremos Mani a partir de ahora, es mi señor monitor de spinning y abdominales en el gimnasio. Es un tipo guapo y encantador que tiene como misión en la vida matar a todos los alumnos del centro convenciendo al mundo de que fue un trágico accidente deportivo. Cosas que hay que saber de Mani: 1. Todo lo que dice es mentira. Ejemplo: Clase de abdominales, casi al acabar y después de hacer aproximadamente 900 (hablo en serio) repeticiones del bendito ejercicio: Mani - ¡ÚLTIMAS DIEZ ABDOMINALES! ¡UNO! ¡DOS! ¡TRES! ¡CUATRO! ¡CINCO! ¡SEIS! ¡SIETE! ¡SEIS! ¿Eh? ¡CINCO! ¿Está bajando? ¡CUATRO! Está bajando. ¡CINCO! ¡SEIS! Voy a morir ¡SIETE! ¡OCHO! ¡NUEVE! Parece que aquí el hijo de Satanás ha decidido dejarnos vivir. ¡NUEVE! O no. ¡NUEVE! ¡¡¡ESO YA LO HAS DICHO, MALDITO DESGRACIADO!!! ¡DIEZ Y SE ACABÓ! La madre que lo trajo. 2. Es un maníaco. Ejemplo: En medio de un sprint, mientras tú estás ensimismado...

He destruido la danza del vientre

¿La danza del vientre no era un baile súper sensual? Porque creo que lo he roto. He ido hoy a una clase de ésas, todo contoneos y pañuelos con moneditas atados a la cadera, y ha sido lamentable. Tristísimo. Yo, intentando imitar a la profesora, convirtiéndome en un híbrido entre Shakira cuando le da por ponerse a bailar como si estuviera loca y una mala actriz parodiando una peli de Bollywood. Y todo esto mientras rezaba para que Antón -mi compañero de clase, excompañero de trabajo y que resulta que va a mi gimnasio- no pasara por delante de la clase y me viera en pleno apogeo. Le imagino grabando un vídeo y me dan escalofríos. Lamentable, sí, no hay otra palabra. Tengo que buscarme otro deporte.

Carácter

Hoy he intentado ir a una clase de cardio-box (léase "pegar puñetazos y patadas al aire en lo que intenta ser una coreografía con muchos otros participantes sudorosos" ) en mi gimnasio. Nunca puedo ir porque es demasiado pronto, pero hoy he terminado antes en la facultad, así que allí me he ido yo tan feliz a pegarme con la nada. Llego y el profesor no está. Vaya por Dios. Un chico pequeñito, con el pelo largo, me dice que van a dar step, que me puedo quedar; pero lo de bailar alrededor de un peldaño sin matarme no se me da muy bien, así que salgo de la sala y me dispongo a analizar el horario para ver si al menos llego aun a una clase de spinning . Veo salir a una chica del vestuario, decidida a meterse en lo que ella cree que es una clase de cardio-box. No la había visto en mi vida, pero por no llamarla "tía-que-va-a-cardio-box", voy a ponerle nombre. Se va a llamar Maddie. Yo - No hay cardio-box... Maddie - ¡Qué... ! ¡No me digas! Uy. Maddie está enfadada. Yo ...

Spinning

Ayer me apunté al gimnasio. No es un propósito de año nuevo, es que acabé los exámenes el miércoles y en época de estrés máximo no tengo tiempo ni para ir a comer a casa, con lo que me alimento a base de pinchos y bollos. En consecuencia, temo por la salud de mis arterias si no me meto para el cuerpo un poco de ejercicio salvaje, ahora que tengo tiempo. La única opción que cuadraba ayer con mi horario era una clase de spinning. INCISO Para el que no lo sepa, el spinning es un deporte que te tiene tres cuartos de hora pedaleando en una bici estática como si te estuviera persiguiendo el demonio -en otra bici estática, que si no, te coge seguro-, mientras un tipo subido en una tarima con otra bici pedalea como si también a él le fuera la vida en ello y, además, te grita órdenes de vez en cuando. Todo esto al ritmo de una música con un ritmo y un volumen que ya quisieran muchas discotecas de Ibiza. FIN DEL INCISO 18.55 - Entro en clase. Sólo hay otra chica. Bueno, seguro que ahora viene má...