domingo, diciembre 21, 2014

Gente amable

Últimamente he estado analizando cosas. Y cuando digo cosas quiero decir gente que no me cae bien.

Gracias a esto tengo los exclusivos resultados de un estudio pseudocientífico y absolutamente irrelevante que he realizado acerca de la amabilidad humana.


INCISO

Cuando me veo obligada a lidiar con gentuza de manera relativamente constante e ineludible, suelo estudiar su comportamiento. Ya que los tengo que aguantar, por lo menos que me aporten algo. De ahí salen estos estudios.

FIN DEL INCISO


Un día me paré a pensar en cómo era posible que cierta gente que era extremadamente amable y correcta conmigo me resultara tan sumamente insoportable, mientras que otra era igualmente amable y correcta y me parecía encantadora.

Me refiero a que hay personas que son amables contigo y quieres hornearles unas galletas y darles un abrazo, mientras que otros son igulamente agradables y lo que quieres darles es un puñetazo en la cara. El primer tipo supongo que lo identificamos todos, pero el segundo igual si no os pongo en situación es un poco más difícil de ubicar. Ahora os lo explico.

Analizando mucho el comportamiento de mis conocidos -de ahora y de oscuros tiempos pasados-, he obtenido cinco perfiles diferentes en función del grado y del tipo de amabilidad empleado:

1. La persona genuinamente amable lo que pretende con su comportamiento es que estés cómodo. Quiere que no te sientas amenazado y que estés tranquilo, siempre y cuando tú no te comportes como un energúmeno. Este tipo de persona dejará de tratarte bien en el momento en el que detecte que no estás correspondiendo a sus esfuerzos por llevaros bien. O tal vez no deje de tratarte bien tal cual, pero sí enfriará su comportamiento. Cuidado con éstos, porque si detectan que eres un imbécil, es altamente probable que te manden a hacer puñetas o que procedan a ignorarte absolutamente. Porque te lo habrás ganado a pulso, eso sí.

2. La persona excesivamente amable quiere que estés cómodo, pero no es su objetivo primordial. Estas personas lo que buscan, por encima de todo, es caerte bien, incluso aunque esto sea a expensas de su propio bienestar. Esto quiere decir que sí, quieren que estés a gusto, pero porque persiguen que asocies esa comodidad a su presencia y así tengas buen concepto de ellos. Los dueños de este comportamiento son fáciles de detectar porque seguirán siendo amables llueva, truene o granice; aunque les contestes mal, o aunque proporcionarte una comodidad suponga un desacarreo innecesario para ellos, seguirán siendo implacablemente adorables. Esto puede parecer algo positivo, pero en general estas personas acaban provocando, no tardando mucho, una poderosa sensación de rechazo. Que te hagan la pelota puede molar un ratito, pero acaba siendo bastante cargante.

3. La persona falsamente amable es más difícil de acotar. Éstos están por todas partes. Aquí hay varios niveles de infamia:

   3.1: La persona que es amable porque no le queda más remedio. No le caes bien, pero sabe que la hipocresía es un bien necesario e infravalorado que hay que utilizar para llegar vivo al final del día. A este tipo se le identifica por utilizar las palabras justas, ya que cada palabra agradable que emite le obliga a consumir cantidades desorbitadas de energía, y porque teme que su subconsciente le traicione y le haga decir alguna barbaridad, así que opta por hablar lo justo. Esta gente ayuda enormemente a mantener el equilibrio en la sociedad sin que nadie le rompa las piernas a nadie, así que apreciadlos.

   3.2: La persona que es amable porque quiere algo. De éstos veréis a patadas. Estos personajes suelen ser condescendientes y pretenciosos, ya que, aunque intenten ocultarlo, suelen creerse considerablemente superiores a su interlocutor. Por lo general buscan mejorar su reputación, ganarse favores o conseguir tu simpatía para tener aliados en la recámara, por si acaso. Se caracterizan por elogiar más de lo necesario a la gente que tienen delante, mientras que jamás hablan bien de alguien que no está presente -salvo si es para darte la razón y así ganar puntos contigo, se entiende-. Tienden a atribuirse méritos que no son suyos y a decir cosas que dejen mal a personas que no están presentes para defenderse. Una maravilla.

   3.3: La persona que es amable porque se está riendo de ti. Éstos ya están en otro nivel. Afortunadamente, este tipo de comportamiento está casi exclusivamente reservado para adolescentes, por lo que con el tiempo hay que sufrirlo cada vez menos; pero siempre conocerás a algún espíritu quinceañero atrapado en el cuerpo de un supuesto adulto, que se comportará como si le cayeras bien sólo para que le cuentes alguna cosa de tu vida que luego pueda él ir a detallarles a sus amigos, habitualmente igual de infantiles que él. A éstos se les suele distinguir porque a muchos niveles son como un chaval de trece años: tienen un sentido del humor muy básico, se enfurruñan cuando las cosas no les salen bien, ese tipo de cosas; y también se les ve a la legua porque, casi sin excepción, son unos cotillas de mucho cuidado.


Este completamente innecesario estudio lo he llevado a cabo analizando exclusivamente comportamientos amables y aislándolos de todo lo demás; no incluyo a esas personas que son manifiestamente felices, para los cuales la amabilidad es su estado natural. Esa gente no está siendo amable, esa gente es así.

También es importante tener en cuenta que una persona no cuadrará claramente con uno de los estilos mencionados, sino que dichos estilos se corresponderán más bien con cada relación que se establezca entre dos personas en particular, así que cada uno aplicará un caso u otro en función de con quién esté hablando. Yo misma oscilo constantemente entre varios de los mencionados. Y además, claro está, cada opción tendrá sus matices y habrá relaciones que incluyan variantes y mezclas. Pero nos entendemos.

Si alguien os amarga la vida, no lloréis. Estudiadles y aprended cosas sobre la psicología humana.

O pegadles. Eso también está bien.

lunes, diciembre 08, 2014

Haemoo: igual el cine surcoreano no va a estar tan mal

No he hablado de mi peli favorita del 62SSIFF. Vengo a solucionarlo.

Haemoo/Sea Fog/Haemu (Haemoo, Sung-bo Shim, 2014) cuenta cómo el capitán de un barco pesquero (Yun-seok Kim) acepta, a la desesperada e involucrando en el marrón a toda su tripulación, recoger un cargamento de inmigrantes chinos que quieren entrar en Corea -del Sur. Obviamente. No sé quién iba a querer entrar en Corea del Norte-. No cuento más para no destripar nada, pero bueno, digamos que la recogida se complica un poco. A partir de aquí si queréis saber más, es mejor que la veáis.

Haemoo - Póster

En cuanto a la crítica, esta peli me ha parecido tan flipantemente buena que no sé ni por dónde empezar. Entré a verla con las espectativas por los suelos, esperando ver cine aburrido para gente pedante (el cine coreano suena demasiado hipster para mí) y resultó que no había pasado ni media hora y yo ya estaba de los nervios, enganchada a la historia a más no poder. Haemoo es dramática, dura, sus personajes sufren la evolución más salvaje y estudiada que he visto en mucho tiempo, y el ambiente está tan logrado que parece que estás en el maldito barco ése malrollero con la tripulación; todo tejido cuidadosamente alrededor de un romance central.

Haemoo

A destacar, cómo se utiliza a los personajes para mostrar cómo unas cualidades negativas u otras pueden convertirte en un animal si el comportamiento se te va de las manos. De hecho, el director dijo en la rueda de prensa que la peli trata sobre el comportamiento humano, no sobre los problemas que existen con respecto a la inmigración. Haemoo no es un himno a favor de los derechos humanos ni intenta transmitir ningún mensaje social; simplemente un escenario involucrando a un grupo de inmigrantes era adecuado para el desarrollo del argumento.

Director Sung-bo Shim - Rueda de prensa de Haemoo

No sé a qué cines llegará esta cinta ni cómo se podrá conseguir, porque dudo que le den la difusión que se merece, pero si podéis encontrarla, vedla sin ninguna duda. No sólo la recomiendo, sino que es probablemente la mejor peli que he visto este año (sí, por encima de Interstellar, que ya es decir). A partir de ahora le voy a dar muchas más oportunidades al cine coreano.


p.d. El lío de títulos es porque no sé cómo han llamado a la peli en español. Es lo que tienen los títulos con poca distribución. En el festival la llamaron Haemu, diciendo que el nombre original era Haemoo. Ahora parece que la están llamando Sea Fog (que viene siendo la traducción del título original -bruma-, o eso me dijo el director en la rueda de prensa). Pero ya no sé cuál es el nombre oficial. El caso es que el original es Haemoo, por si la queréis buscar.

miércoles, diciembre 03, 2014

Por qué deseo que el creador del peaje electrónico portugués arda en el infierno - ACTUALIZADO

Amigo conductor:

¿Has sido víctima de la ineptitud del sistema portugués de peajes electrónicos? ¿Te encuentras atrapado en la frontera España-Portugal sin saber cómo evitar que te multen por no pagar un peaje que no sabes ni cómo localizar?

¡No pasa nada! ¡Yo te explico lo que tienes que hacer mientras me acuerdo de todos los muertos del que gestiona el sistema!


INCISO

He estado unos días en Lisboa. He armado un lío espantoso para pagar los peajes, y aún así creo que me van a multar. Ya se me ha pasado el cabreo infinito que tenía en el momento, pero sigo estando un poco de los nervios.

FIN DEL INCISO


Lo primero que hay que saber es que, para no tener problemas con el Maldito Peaje Electrónico de Mierda (en adelante MPEM), hay que pagar por adelantado.

Cuando abandonas España hacia Portugal utilizando una autovía, debes buscar una señal en la que pone EXTRANJEROS y entrar por donde indique la misma. ¿Cómo sabe uno que tiene que seguir esta indicación? ¡De ninguna manera! ¡Te lo tienes que imaginar! O haberte estudiado el sistema de peajes portugueses antes de salir de viaje. El caso; una vez entres en el área ésa para guiris, tienes que calcular cuánto te vas a gastar en peajes -con el poder de tu mente- y entonces comprar la tarjeta que mejor cubra los gastos. Los posibles importes son 5€, 10€, 20€ y 40€, y hasta donde yo sé, no te reembolsan lo que te sobre. Si calculas que vas a necesitar 17 euros, compras la de 20, y luego resulta que te pasas y te gastas 22, te multan. Porque son unos pequeños bastardos.

Si haces uso de una autovía portuguesa pero no aparece por ningún lado el cartelito de EXTRANJEROS, entonces, básicamente, tienes que adivinar por ciencia infusa dónde puñetas tienes que parar para comprar la tarjeta de marras. Mi recomendación es que entres en la primera estación de servicio que veas y preguntes allí. Si estás volviendo a España y te dicen que el pago se efectúa en la frontera, no hagas caso. Para cuando llegues a dicha frontera, ya será tarde y tendrás que armar el follón de tu vida para evitar la multa. Probablemente lo que quieren decir es que, si tuvieras la tarjeta, el pago se realizaría automáticamente al llegar a la salida del país, pero si no la tienes, esto no te sirve para nada. Pregunta en otro sitio.

Una vez adquirida, la tarjeta quedará asociada a tu matrícula y ya no tendrás que hacer nada para pagar, porque habrá cámaras que verán tu matrícula pasar, y se descontará la cantidad que toque del importe que hayas pagado.

Ahora bien, si por más que has buscado no has encontrado dónde pagar el MPEM, o si desconocías por completo este asunto y ahora te encuentras con que ya has pasado los peajes y no sabes qué hacer para que no te multen, te explico:


OTRO INCISO

Yo hice todo lo que voy a contaros, seguí las normas al pie de la letra, y parece ser que, de momento, nadie me ha cobrado los peajes de la tarjeta que cargué con 20 euros. Probablemente me multen, con lo que habré pagado el dinero de los peajes, 50 euros de multa y además 20 euros de una tarjeta que no voy a utilizar. Quiero darle al inventor de este sistema de mierda con una zapatilla por los morros, pero como soy una persona civilizada, simplemente os voy a recomendar que, si llegáis a este punto, os arriesguéis a que os multen. Más que nada porque probablemente lo hagan igual, así que así al menos os ahorráis comprar una tarjeta que no vais a usar. Aún así, yo os cuento la teoría:

FIN DEL OTRO INCISO


A pesar de lo que te puedan decir diferentes trabajadores de las estaciones de servicio, si aún no son las doce de la noche del día en el que has utilizado el sistema de MPEM, entonces hay solución -se supone-.

Si estás cerca de la estación en la que se venden físicamente las tarjetas (que no, no es ninguna de las que están al lado de la frontera, al menos en el caso de la entrada por Salamanca), esa es la mejor opción. Si no es el caso, entonces te interesa ir a los cacharritos electrónicos que encontrarás en alguna otra estación, que tampoco está en la frontera pero que estará más cerca que las de venta física (sólo conozco la entrada por Salamanca - Guarda, no sé cómo será en los demás casos, pero me imagino que lo absurdo del sistema recorrerá todo el país) y pagar en el momento. No se admiten tarjetas de débito ni efectivo. Es estrictamente necesario que el pago se realice con tarjeta de crédito. No sé por qué, pero es así. Si tienes dudas puedes darle al botoncito de llamada que hay en el cacharro mencionado, y un señor -el mío fue muy amable, me calculó el pago y todo- te explicará lo que te haga falta.

Si no tienes tarjeta de crédito -recuerda que la tarjeta quedará asociada a la matrícula del coche, así que no utilices la del copiloto o de algún pasajero a menos que quieras después cruzar Portugal a lo loco y que los gastos de MPEM se cargen a la cuenta del amigo pringado que toque-, también puedes comprarla online, entrando en esta página. La web también es una bazofia. Recuerda que no estás en España, así que si activas la tarifa de datos para acceder a internet desde el móvil, probablemente la factura te dé un guantazo al llegar. Aquí lo más lógico es que vayas a una estación de servicio y te conectes allí. Pero cuidado, que la estación en la que estaba el sitio para pagar, en mi caso, no tenía wifi, porque esta gente es la eficiencia. Pregunta antes de pedirte un café. Se supone que, si compras la tarjeta online antes de las doce de la noche, te libras de la multa.

En resumen,


opciones para pagar en los peajes electrónicos de Portugal:

1. En una estación de servicio, comprando una tarjeta.
2. En otra estación de servicio, pagando con tarjeta de crédito en las máquinas habilitadas para este tema.
3. Comprando la tarjeta online, accediendo a esta página.

Y hay que hacerlo antes de atravesar los peajes, o bien antes de las doce de la noche del mismo día en el que se han atravesado, aunque con este segundo sistema por lo que veo es fácil que la multa llegue igual.


Por último, informo de que ahora las multas sí llegan, o al menos eso dicen. Antes, por lo visto, la idea estaba ahí, pero a nadie le llegaba nunca ninguna notificación, así que, entre lo absurdamente complicado que es el sistema de pago y lo ladrón que es el ciudadano español medio, al final no pagaba nadie. Por lo que se comenta, ahora sí que te llega a casa una multa por el valor de lo que hayas gastado en peajes más los cincuenta euros que comenté antes.

Actualizaré si llega el papelito por correo. Y la próxima vez me quedo con destinos nacionales, que España también es bonita y no me amarga la existencia de esta forma.


ACTUALIZACIÓN

¡Los portugueses han cobrado alrededor de doce euros de la tarjeta! Lo han hecho tarde y sin ninguna información, ya que esto tenía que haber pasado hace como dos semanas, pero el caso es que, aparentemente, me libro de la multa.

Pero sigo odiando este sistema.

miércoles, noviembre 26, 2014

Lencería

Por la calle, con Buckner. Pasamos por delante de una mercería de ésas de barrio profundo y miro el letrero de la entrada:

-----------------------------------------------------------------------------------------------
LENCERÍA    nombreCutre    NIÑOS
-----------------------------------------------------------------------------------------------

Mira tú, que igual contratar a un agente de marketing tampoco sale tan caro, ¿eh?

Yo - ¿Venden lencería y niños?
Buckner - Bueno, ellos te venden lencería. Si eso no funciona entonces ya te venden los niños.

Pues no lo había pensado, pero igual es un negocio con futuro. En cualquier caso, ahora ya conocéis el verdadero significado de los rótulos de las tiendas de barrio.

Y además ahora me dan mal rollo las mercerías.

domingo, noviembre 23, 2014

Persecuciones

¿Sabéis quién es un tío llamado Unax Ugalde?

Yo ahora sí. Pero hace un par de meses no. Os cuento:

Jueves, 25 de septiembre, Festival de cine de San Sebastián. Estoy sentada en la sala del Industry Club del Kursaal, escribiendo cosas horribles sobre las pelis que he visto. Me acuerdo de un mensaje que leí la noche anterior y cojo el móvil.

Releo a Jags anunciando en un grupo de Telegram su amor incondicional por un tipo llamado Unax Ugalde, que no puede ser más guapo y que por lo visto está en San Sebastián. Referencias varias a cómo el hecho de compartir instalaciones y oxígeno con él me convierten en la mujer más afortunada del mundo. Yo intentaría secuestrarle y llevarselo de regalo, ya que estamos ahí los dos, pero es que no sé quién es. Jags me envía esto:

Unax Ugalde

Resulta que el hombre ha presentado Lasa y Zabala (ID, Pablo Malo, 2014), peli que no he podido ver porque la rueda de prensa anterior a la sesión se alargó demasiado. Me cambio de sitio en mi mesa para poder ver por la tele la rueda del chico (las ruedas de prensa se proyectan en directo dentro del Kursaal), y así poder ir corriendo si veo que la cosa se está terminando.

Acabo el post y voy a la sala de al lado, donde está toda esta gente dando la mencionada rueda, a ver si puedo hacerle una foto al chaval y mandarsela a Jags. Si tengo margen para actuar a lo mejor hasta puedo grabarle diciendo hola.

Tal vez éste sea un buen momento para recordaros que no ubico las caras de la gente a menos que las haya visto como doce veces. Tengo la foto del tal Unax en el móvil, y aún así no sé cuál de los presentes es. Escribo al grupo en el que tengo a Jags mientras observo desde un lateral de la sala cómo los periodistas preguntan cosas.

Yo - Uuummm creo que le veo, pero no sé si es él.
Jags - AY.
Yo - Busca la rueda de prensa en el canal del festival y dime quién es, anda, que esto se retransmite en directo.

Jags se va a buscar el canal.

Yo - Creo que lleva una boina.
Jags - No le encuentro :s
Yo - A ver si no es esta peli.

A VER SI ME ESTOY TRAGANDO UNA RUEDA DE PRENSA DE UNA PELI QUE NO ME INTERESA Y QUE ESTÁ A CACHOS EN EUSKERA PARA NADA.

Jags me sugiere que consiga el turno de palabra y le pida matrimonio a Unax en su nombre, y llegamos a la conclusión de que, si estuviera allí, los de seguridad ya la habrían echado a patadas de la sala después de un par de intentos de tirarse encima del actor.

Acaba la rueda de prensa. La gente aplaude mientras yo voy trotando, cargada con el portátil y el bolso, hacia la mesa con los actores.

Y veo como  Unax Ugalde se levanta y se va.

SE VA.

MALDITO SEAS, UNAX UGALDE. ME HE TRAGADO MEDIA RUEDA DE PRENSA DE UNA PELI QUE NO HE VISTO, EN UN IDIOMA QUE NO ENTIENDO, PARA HACERTE UNA FOTO. NO HUYAS, MALDITO DESGRACIADO.

Para la información de las personas que no hayan estado nunca en una conferencia de éstas, os cuento que cuando los actores, directores y demás son majos o simplemente normales, suelen esperar en la mesa para firmar autógrafos y hacerse fotos. Si ahí no los pillas, porque eso suele estar hasta las trancas, puedes intentarlo en el trecho pequeñito que hay desde la mesa hasta la puerta de salida de la sala. Los normales te conceden un rato en la mesa. Los majos te conceden un rato en la mesa y otro en el trecho mencionado. Los hijos de Lucifer no esperan en ninguna parte y se marchan directamente.

Pienso, porque soy todo bondad, que a lo mejor el chico es simpático pero su agente no le deja quedarse, que a veces pasa. Hay ruedas en las que los actores están haciendose fotos y aparece alguien por detrás que les obliga a abandonar la sala, supongo que por cuestiones de compromisos del actor o porque tiene que organizarse ya el siguiente evento y necesitan la sala.

Pero no es el caso. Me acerco al trecho que dije antes y veo al hombre éste, al otro lado de la puerta, de palique. LA MADRE QUE LO TRAJO. Le miro fijamente, a ver si mi mirada de odio le hace levantar la vista y verme. Pero no. Miro al tipo de seguridad que tengo en frente, al otro lado de la cinta de seguridad.

Yo - Hola -sonrío ampliamente-, ¿sería posible, tú crees, que avisaras a ese chico de ahí -no me he aprendido bien su nombre aún y no quiero liarla- y decirle que venga para que pueda hacerle una foto?

Igual debería hablaros de los distintos trabajadores que circulan por el festival. Hay dos clases.  La clase A es un chico o una chica, muy joven, guapo, amable, y de sonrisa encantadora. Todos son así. Es inquietante. Éstos son los que te revisan la acreditación al entrar en el edificio, te dan la llave del casillero, los pinganillos de traducción, esas cosas. Y luego está la clase B.

La clase B es siempre un hombre, joven pero no tanto como los de la clase A, que se encarga exclusivamente de asuntos de seguridad y que tiene aspecto de tener un cadáver guardado en el maletero de su coche.

Os dejo a vosotros solos que os imaginéis de qué tipo es el segurata que nos concierne en esta historia.

El hombre me mira y ni siquiera me contesta. Sólo mueve la cabeza despacio de un lado a otro, indicando que no tiene intenciones de seguir órdenes de una mediocre mortal.

Yo - Vaya -me encojo de hombros-. Bueno, pues nada.

Echo un último vistazo al amor platónico de Jags y pienso que menos mal que no me gano la vida como periodista, porque duraría como veinte minutos en nómina.

El tipo de seguridad -llamémosle Vito- me mira un segundo y aparta la vista inmediatamente, pronunciando lo siguiente mientras vigila el resto de la sala:

Vito - Tal vez si sales por esa puerta -apunta sólo con los ojos hacia una de las puertas de salida para la prensa- coincidas con los actores.

Miro hacia la puerta mencionada. Da al rellano, por donde los actores no pasan jamás. Al menos no nada más terminar la rueda de prensa.

Yo - ¿Por ahí? Pero si los actores nunca pasan por el rell...
Vito - Tal vez. Si sales por esa puerta.

Me siento como si me estuvieran dando instrucciones para recuperar un fardo de heroína, pero sé que este tío sabe más que yo de cómo funciona el festival, así que decido creerle, entre otras cosas porque no tengo una alternativa mejor.

Yo - ¡Vale! ¡Muchas gracias!

Sonrío a Vito, y le veo asentir sutilmente mientras yo corro hacia la puerta.

Empujo el portón y veo al reparto entero caminando por el rellano.

Señor de seguridad, le quiero mucho.

Escaneo al grupo y me asaltan las dudas. No sé a quién estoy buscando. Ya sé que le acabo de ver en la sala de al lado, pero ya os he dicho que no me acuerdo de la cara de la gente. Veo a un chico con una boina y rezo para que Unax no le haya dado la suya a alguien mientras yo no miraba, o voy a mandarle a Jags el saludo más absurdo de la historia. Me centro en el tipo de la boina y le hago señas, sin atreverme a decir su nombre porque no lo tengo claro. El chico me mira. Hago gestos para que venga hacia mí. Pone cara de tedio infinito, pero viene.

Yo - ¡Hola! Tengo una amiga que es muy muy fan tuya, ¿si te grabo le puedes decir hola?

El hombre asiente, le digo el nombre auténtico de Jags, y grabo esto:


Ahora, aparentemente, poseo el alma de Jags y tengo derecho a llamarla si un día necesito un cómplice para un atraco o algo por el estilo. Está bien saberlo.

Por último, sólo comentar que justo después de este episodio me dirigí a la salida del edificio para ir a otra peli, supongo, y entre todo el barullo de periodistas que entraban y salían me crucé con Vito. No dijo nada; sólo me tocó ligeramente el brazo y asintió. Soy muy fan de este tío.


p.d. A Unax Ugalde igual no le caí muy allá, y me pareció un poco seco, pero grabó el saludo cuando no tenía por qué hacerlo, así que retiro lo de que es un hijo de Lucifer. Besitos para él.
p.d.2 No grabéis vídeos en vertical. Ya he destruido yo un poco más internet subiendo el mío, no cometáis el mismo error. Tendré más cuidado la próxima vez.

lunes, noviembre 10, 2014

24601

En el salón, yo con mi portátil y mi madre viendo Saber y ganar. Ni caso le estoy haciendo al programa.

Mafalda - Yo en el internado de pequeña tuve primero el número 23 y después el 36.

¿Eh?

Yo - ¿Qué? ¿Qué han preguntado?

Señala la pantalla. Leo:

¿Cuál era el número de preso de Jean Valjean?

Sutil.

Una maravilla, los internados de monjas, por lo visto. Es evidente que mi madre está encantada.


P.D. Por si no lo sabéis y os mata la intriga, os informo de que Jean Valjean es el prota de Los miserables, de Víctor Hugo. El tipo al que interpretó Hugh Jackman en el musical ése de hace un par de años. Y ya puestos, su número de preso era el 24601.

miércoles, noviembre 05, 2014

Step Up All In: No

Crítica rápida para evitar que veáis Step Up All In (Id, Trish Sie, 2014).

Step Up All In - Póster

Sean (Ryan Guzman. Extraordinariamente guapo y sin embargo con el sex-appeal de un zapato viejo) es un bailarín que intenta ganarse la vida como tal en Los Angeles, y que ve posibilidades de triunfar gracias a un mediático concurso llamado The Vortex. Para poder participar, avisa a su amigo Moose (Adam Sevani), el cual avisa a su vez a su amiga Andie (Briana Evigan. No os preocupéis, está mucho más buena que esa chica mal photoshopeada del póster; a la de verdad no dan ganas de tirarle un bocata), y entre los tres montan un grupo de baile a todo trapo para entrar a formar parte de lo que, como ya estaréis imaginando todos, será la competición menos emocionante y más previsible de la historia de la televisión.

Briana Evigan (Andie) y Ryan Guzman (Sean)

Tengo sueño y no me apetece perder el tiempo: la música es mala, las interpretaciones son peores, las pocas coreografías que no son una mierda están estropeadas por lo lamentablemente mal que están rodadas las escenas, los buenos bailarines (ninguno de los protagonistas está en la lista) están desaprovechados y en general la peli entera es un despropósito.

Lo único que hace el asunto un poco más llevadero es la presencia de algunos de los secundarios; a saber, Adam Sevani en el papel del ya mencionado Moose:

Adam Sevani (Moose)

Y este otro tío, que se llama David 'Kid David' Shreibman y que interpreta a un profesor de bailes de salón que se acopla al grupo, llamado Chad:


David 'Kid David' Shreibman (Chad)

Lo demás, un espanto. Y os lo dice alguien que vio encantada de la vida pelis cuyo único aliciente era la música y las coreografías, como El Ritmo del Éxito (Center Stage, Nicholas Hytner, 2000), Espera al último baile (Save the Last Dance, Thomas Carter, 2001) y hasta productos de calidad más que dudosa como Honey (Id, Bille Woodruff, 2003). Cualquiera de ellas le da cuarenta vueltas a este bodrio.

Y ya está. No veais esta cosa ni locos.

Si alguien la ha visto ya, le mando un abrazo.

jueves, octubre 30, 2014

Vamos a ir todos al infierno

Por no pensar en Dios lo suficiente, como tiene la bondad de recordarnos este panfleto que me dieron el otro día en el parque:

1. Demasiado pequeño para pensar en Dios. 2. Demasiado distraído para pensar en Dios. 3. Demasiado divertido para pensar en Dios. 4. Demasiado feliz para pensar en Dios. 5. Demasiado trabajo para pensar en DIos. 6. Demasiado ocupado para pensar en DIos. 7. Demasiado viejo para pensar en Dios. 8. Demasiado tarde para pensar en Dios.

Incluso ignorando el hecho de que el folleto está escrito en Comic Sans, y recordando siempre que yo no sé nada de religión y mucho menos de marketing, ¿estamos seguros de que con reproches se consiguen más adeptos? Que igual me lo estoy tomando yo a la tremenda, pero eso de "demasiado tarde para pensar en Dios", ahí en rojo, me suena más bien a "vas a arder entre los fuegos del infierno por los siglos de los siglos mientras un tipo vestido de rojo te pincha con un tridente". Pero igual es cosa mía, no sé.

En fin, es mi destino ver cómo cae en mis manos propaganda absurdamente dramática, supongo. Tendré que aprender a vivir con ello.


p.d. El reverso del papelito contiene una bronca descomunal describiendo por qué estás cometiendo un error terrible al no pasarte el día pensando en un señor de barba blanca con superpoderes. También te explican cómo contactar con no sé qué compañía para que te regalen un trozo de la biblia.

domingo, octubre 26, 2014

Magical Girl: chicas zumbadas y padres desesperados

La película ganadora del 62SSIFF ha sido descaradamente Magical Girl (ID, Carlos Vermut, 2014), más que nada porque ha ganado a mejor peli y a mejor director. Yo no creo que fuera lo más destacable del festival, pero hay que reconocer que es una peli muy digna. Veamos.
 
Magical Girl - Póster

Luis (Luis Bermejo) es el padre de una niña llamada Alicia (Lucía Pollán), que tiene un pie en la tumba por culpa de la leucemia. Lo único que le importa a Luis es ver cumplido el sueño de su hija de tener el vestido de su personaje de anime favorito, Magical Girl, y esto le llevará a desarrollar una oscura relación con Bárbara (Bárbara Lennie), una joven a la que conoce por casualidad, que está a partes iguales buenísima y como un auténtico cencerro.

Lucía Pollán (Alicia) y Luis Bermejo (Luis)

El director utiliza sobre todo a los personajes y sus respectivas maneras de enfrentarse a situaciones desesperadas para enganchar al espectador, y la verdad es que lo consigue muy bien. La película empieza siendo relativamente ligera y a ratos hasta graciosa, y va evolucionando hasta que aquello ya no puede ser más turbio. Yo llegué a tener mis cosas en la mano para levantarme y marcharme de la sala, porque la impresión general era de que se iban a ver en pantalla todo tipo de barbaridades, y yo esas cosas las llevo fatal. Afortunadamente, tal y como dijo Vermut en la rueda de prensa, cuando tiene dudas sobre si enseñar algo o no enseñarlo, prefiere no hacerlo y dejar que el espectador se imagine lo que pasa. Y la vida da, porque el contenido de algunas de esas escenas inexistentes habría sido muy -muy muy- chungo.

Magical Girl - Diario de Alicia

La fotografía y el estilo en general son elegantes, en parte gracias a eso de no dar toda la información; aunque para mi gusto faltan demasiados datos, especialmente en la misteriosa relación que mantiene Bárbara con un antiguo profesor suyo (José Sacristán), de la cual no explican nada de nada. El director dice que lo ha hecho adrede, así que habrá que aguantarse.

Bárbara Lennie (Bárbara)
Aparte de todo esto, hay un par frases para recordar acerca de España y sus ciudadanos que me han llamado la atención. Normalmente, que los directores aprovechen para meter críticas sociales con calzador me pone de los nervios, pero en este caso queda estupendamente.
Total, que la veáis. Si os apetece, claro. No va a entrar en mi lista de favoritas de todos los tiempos, pero es una buena película y merece la pena verla, aunque sólo sea por ver algo diferente.

sábado, octubre 18, 2014

La próxima vez pago un hotel

Post escrito el penúltimo día de mi estancia en el festival de San Sebastián, y no publicado en el momento por razones que explico en breve:


Igual, como no he escrito nada acerca de mi alojamiento en los diez días que he estado aquí, pensáis que todo ha sido normal.

Efectivamente no.

La razón por la cual no habéis leído nada al respecto es exclusivamente que quería esperar para publicarlo hasta estar bien lejos de San Sebastián, sin posibilidad de quedarme durmiendo debajo del puente.

Ahora que puedo hablar libremente,


lista de razones por las cuales no voy a volver a la pensión en la que me he alojado ni aunque la alternativa sea dormir en una caja de cartón:

1. Las paredes son de papel

Al margen del ruido derivado de la juerga nocturna que hay justo en frente del edificio, gracias a un bar cuyo feliz relaciones públicas me ofrece copas gratis cada vez que paso por delante, he tenido el honor de escuchar cómo mis vecinos franceses se lo montaban durante una noche entera. O tal vez estaban rodando una peli porno, no sé. Igual van a ser futuras estrellas del cine y yo aquí poniéndolos a escurrir, en vez de ir a pedirles autógrafos. El caso es que irme de vacaciones y tener que dormir con tapones no es algo que me haga especial ilusión.

2. La dueña está loca

Podría contaros diversas broncas protagonizadas por esta mujer, incluyendo líos conmigo, con su hija, con un hombre no identificado y con lo que supongo que sería un amigo suyo al teléfono, pero me voy a ir a la que acabo de presenciar, que la tengo más reciente. Acabo de ver cómo tres chicos israelíes y absolutamente encantadores casi se quedan durmiendo en la calle porque esta mujer tenía entradas para ir al cine a las nueve y ellos han llegado a las diez. Les ha dicho que son unos borrachos, que no va a aguantar tonterías y que ella tenía que estar en el cine y no ha podido ir por culpa de que ellos son unos irresponsables. No sé si la señora tiene razón, pero dudo que decirlo gritando como una energúmena tenga un efecto muy positivo.

Me he metido en mi habitación y los he dejado discutiendo. Bueno, discutiendo. No sé. Discutía ella:

Dueña - ¡¡PARA LAS NUEVE TENÍA YO ENTRADAS!!
Chico - Te quiero señora.

Qué maravilla. Si me llegan a pillar a otra hora me había ido con ellos a tomar mojitos.

3. Hay un tarado que hace ejercicio en las escaleras a las siete de la mañana

En escaleras de madera. Sube y baja como si le persiguiera un asesino en serie. No me he levantado a gritarle porque el día que fue más agresivo el asunto lo intenté, y cuando oyó mi llave girar en la puerta se metió en casa. Cobarde.

4. Los productos del cuarto de baño me inquietan

¿Veis que cuando vais a un hostal, hospedaje, alguna cosa de ésas con baño compartido, hay productos para uso común en el baño? Gel, champú, jabón de manos, a lo mejor hasta acondicionador para el pelo.

Aquí hay desodorantes de roll on. Ya si eso que nos pongan un cepillo de dientes para todos, si total, va a ser más o menos igual de higiénico. No estoy hecha yo para estas cosas.


Tengo pendiente preguntar qué otros hostales tiene esta mujer para ponerlos todos en una lista más negra que el carbón. No pongo el nombre porque no quiero vías de comunicación de ningún tipo con esta gente, pero si vais a San Sebastián y queréis saber dónde no dormir, me mandáis un email y yo os doy los datos de este sitio encantada.

En cuanto me haga rica me alojo en el María Cristina, que es donde tengo que estar.

sábado, septiembre 27, 2014

Un viaje de diez metros: especias para alegrar el festival

Cuando, después de llevar días viendo dramas deprimentes, me enteré de que Lasse Hallström presentaba película en la sección Culinary Zinema del festival, fui corriendo a ver si recuperaba un poco las ganas de vivir. Y Un viaje de diez metros (The Hundred-Foot Journey, Lasse Hallström, 2014) no es la peli del siglo, pero cumplió con lo que yo estaba buscando. Os cuento:

Un viaje de diez metros - Póster

Hassam (adorable y un pelín cargante Manish Dayal) y su familia se mudan a un pueblito del sur de Francia con intención de montar allí un restaurante indio. El problema es que exactamente enfrente de su local hay otro restaurante; uno extremadamente pijo (tienen estrella Michelín y todo), regentado por la arpía implacable Madame Mallory (Helen Mirren), que no tiene ninguna intención de dejar que sus horterísimas vecinos se lo dejen todo oliendo a curry y se propone hundirles el negocio a toda costa.

Manish Dayal (Hassam)

Hay guerra entre restaurantes, hay padre autoritario pero bueno en el fondo (Om Puri en el papel de Papa), hay dulce pero competente chica francesa (Margueritte, interpretada por Charlotte Le Bon) y hay muchas muchas escenas de salsas y hortalizas y platos llenos de especias.

La peli es bonita; es de esas historias de superación en las que alguien empieza de cero y consigue cosas sólo a base de trabajo; la fotografía es alegre y dinámica, la lucha entre locales es divertida y los personajes funcionan muy bien, en especial los de Helen Mirren y Om Puri. Sí hay que decir que hay algunos puntos en los que se pierde la fluidez del argumento, y de hecho da la sensación de que la película se va a terminar como en dos o tres ocasiones.

Charlotte Le Bon (Margueritte) y Helen Mirren (Madame Mallory)

En resumen, Un viaje de diez metros cuenta una historia amable y sin muchas pretensiones que probablemente os alegre el día. Tiene cosas mejorables y no os va a explicar cuál es el sentido de la vida, pero la recomiendo de sobra.

Menos mal que hay comedias de éstas para aligerar un poco los dramotes de los festivales, porque si no íbamos a acabar todos en terapia al salir de aquí.

La entrega: me pones un café y me guardas este fajo

Parece ser que en Nueva York existe un sistema por el cual, si eres dueño de un bar, te puedes ver obligado a ejercer de banco efímero para los mafiosos del lugar. Se decide a qué bar le toca, y todo el mundo involucrado en el tema turbio que se tercie tiene que ir ahí a depositar el dinero. O al menos así lo pintan en La entrega (The Drop, Michaël R. Roskam, 2014).

La entrega - póster
 
En esta historia, el barman enmarronado es Bob Saginowski (Tom Hardy), que, tras conocer a Nadia (Noomi Rapace) y a un adorable perrito al que han apaleado, se verá cada vez más metido en un lío lleno de violencia y gentuza por todos lados. Completan el reparto James Gandolfini como Marv, que es el primo de Bob y copropietario del bar (bueno, no tengo claro que sea copropietario. No tengo claro quién es jefe, quién es camarero, quién es dueño, ni nada. Es complicado. Ved la peli) y Matthias Schoenaerts como el malvado y un poco imbécil Eric Deeds.

Noomi Rapace (Nadia), Rocco y Tom Hardy (Bob)

La peli está bien, aunque para mí le falta un pelín de ritmo. Además, tiene partes bastante confusas. Ahora mismo hago memoria y no podría contarle la historia a alguien de principio a fin, porque hay cachitos en los que no tengo nada claro qué estaba pasando.

James Gandolfini (Marv) y Michaël R. Roskam (director)

Pero bueno, las interpretaciones son muy buenas, el tema es interesante y está bien llevada, en general. A mí me ha parecido que estaba bien y punto, pero la gente ha salido muy contenta, así que, aunque no acaba de ser lo mío, creo que puedo recomendarla sin meter mucho la pata.

Igual me voy a Nueva York y monto un bar. Está claro que se conoce gente interesante.


p.d. No pongo el nombre real del perro porque no viene en ningún lado y porque se utilizaron tres diferentes para el rodaje, así que no tengo claro cuál es el de la foto. Más majo él.

jueves, septiembre 25, 2014

Las lámparas son mis amigas

Ayer me cargué una lámpara. Lo he mencionado por encima en el post anterior y ahora puedo dar detalles porque he visto que el elemento atacado se encuentra en perfecto estado, así que supongo que lo máximo que me puede pasar es que me obliguen a pagar una bombilla.

Me explico, para que no penséis que voy por ahí destruyendo el mobiliario ajeno.

Entro en la sala de prensa para desplegar mis doscientos calendarios e intentar organizarme. Como me viene pasando últimamente, me encuentro con que la mitad del espacio está ocupado por un equipo realizando una entrevista. Vaya por Dios. Localizo un sillón en la penumbra (cuando hay entrevistas se ponen dramáticos y bajan las luces) y voy hacia él, viendo que el cojín en el que se supone que tengo que sentarme está fuera de su sitio, de manera que si me apoyo aquello va a volcar. Y yo no quiero organizar un escándalo y que se oiga en la entrevista de al lado, así que empujo sutilmente el cojín con una pierna, para reubicarlo y hacerlo utilizable de nuevo.

Tal vez una persona ágil lo habría logrado, no lo sé. Lo que sí sé es que en mi caso no sólo no consigo recolocar el cojín, sino que el sillón resulta ser extraordinariamente ligero y al contacto con mi pierna resbala grácilmente sobre el suelo, cruzando el poco espacio que lo separa de una lámpara de pie que tiene detrás. Entonces se produce un mínimo contacto entre los dos objetos.

Y la lámpara se funde.

Qué bien.

La mirada de desaprobación que me lanza la periodista sentada casi a mi lado, con ese movimiento de cabeza y esa severidad y desprecio en sus ojos, me da a entender que el auténtico amor de su vida son las lámparas de pie, y que cada vez que una sufre algún daño, algo se muere en su interior. O bien que sabe a ciencia cierta que una persona que es capaz de destrozar con tal saña una lámpara, evidentemente dedica su tiempo libre a asesinar cachorritos. Sea como fuere, qué le voy a hacer a estas alturas, me siento en la oscuridad y me pongo a revisar los horarios aún a riesgo de quedarme ciega. Porque si la lío, apechugo y me quedo en la escena del crimen un rato. Porque huir es de cobardes.

En ese momento otra periodista se levanta y va hacia la lámpara, apretando el botón de encendido, a ver si cuela. Yo sé de sobra que como mínimo he fastidiado la bombilla, pero voy igual, por aparentar aunque sea.

Yo - Creo que me la he cargado.
Mujer - Pues sí. Está rota.

No habla, sentencia. Lo dice con una ira y un odio que se me escapan un poco, teniendo en cuenta que estamos hablando de una bombilla. Es evidente que antes de mi llegada los presentes en la sala han desarrollado una amistad inquebrantable con la lámpara. Se habrán ido juntos de cañas, a jugar al tenis, conocerán a sus hijos. Esas cosas.

Total, que con toda la gente maja que hay por aquí, algún amargado me tenía que encontrar. Y por lo visto vienen en packs de dos.

Me imagino que, en el peor de los casos, el festival tendrá un seguro que se encargue de cubrir estas cosas, porque si a mí me tocara pagar la lámpara o la bombilla o lo que fuera, tendrían también que pasarme la factura de la tintorería si tirara un café por encima de una silla tapizada, ¿no? Quiero saberlo, pero no me atrevo a preguntar, no me vayan a mandar a Ikea a comprar una lámpara de diseño.

Intentaré no romper nada más, por si acaso.


p.d. Soy consciente de que hay trabajadores del festival leyendo esto, así que NO ME DELATÉIS, MALDITOS. Estoy dispuesta a sobornaros con galletas si es necesario. Apiadaos de mí y pensad que no lo he hecho adrede. Las lámparas también son criaturas del Señor y no les haría daño a propósito. Las lámparas son nuestras amigas.

62SSIFF: Pelis que no obligaría a ver ni a mi peor enemigo

Evitemos que perdáis vuestro tiempo como lo he hecho yo. Si valoráis vuestras ganas de vivir, ni se os ocurra ver lo siguiente:

Casanova Variations (Michael Sturminger, 2014)

John Malkovich se interpreta a sí mismo actuando en una ópera que el director ha decidido cascar entera en la pantalla gigante del cine. En dicha ópera el actor interpreta a Casanova, y a ratos ponen cachitos de la vida del mismo. Es una ópera, así que no paran de cantar, en italiano y en inglés del año pum. Me aburrí tanto que me puse a contar la cantidad de gente que huía de la sala; conté 29, sólo en los palcos, y en un cine que no es grande en absoluto. Os podéis hacer una idea.

John Malkovich (Casanova) y Veronica Ferres (Elisa)

Salvo a Veronica Ferres en el papel de Elisa y un par de escenas graciosas en las que aparecen los espectadores de la ópera mencionada, pero todo lo demás es terrible. Únicamente mi muy arraigado sentido de la civilización y el hecho de que los miembros del equipo de seguridad del festival son bastante más grandes que yo me han quitado de la cabeza la idea de tirarle a Malkovich una bota a la cara en la rueda de prensa por hacerme perder el tiempo de esta forma. Rueda en la cual, por cierto, ha dicho que la crítica le resbala absolutamente, porque él no se preocupa por cosas que no puede controlar. Bien por él. Imdb le da un 7.4 pero no os creáis nada. Qué aburrimiento, de verdad.


Limbo (Anna Sofie Hartmann, 2014)

¿Qué es la vida sin un poco de emoción? Eso iba pensando yo mientras caminaba hacia el teatro Principal, dispuesta a salir de las secciones relativamente seguras del festival (Sección Oficial y Perlas) para ver una peli de Nuevos Directores. ¡En el riesgo está el triunfo! Vería algo nuevo, distinto, con otra perspectiva. ¿Sabéis lo que vi en realidad? Remolachas. Un montón de remolachas. Una hora y cuarto de sopor hecho cine danés, con tractores y tubérculos por todos lados.

 Sofia Nolsø (Karen)

Se supone que el argumento gira en torno a Sara (Annika Nuka Mathiassen), una adolescente que conoce a una profesora (Sofia Nolsø), y a la relación que se desarrolla entre ellas, pero ese resumen lo han escrito porque les han obligado a poner algo, os lo digo yo, porque en realidad esto no tiene argumento por ningún lado. Lo que sí tiene, faltaría más, son escenas infinitas de lo que ve Sara por la ventanilla del coche, de Sara y su amiga no sé quién montando en bicicleta, y de tractores recolectando las dichosas remolachas. Ni siquiera las poquísimas escenas en las que sí pasa algo consiguen transmitir nada de nada. Si os obligan a verla, fingid una lipotimia o algo.


La voz en off (Voice Over, Cristián Jiménez, 2014)

Voy a ignorar el hecho de que la primera escena de esta peli es un explícito e irrelevante parto visto de frente en primer plano, porque al fin y al cabo qué sabre yo sobre arte. El caso es que esta historia habla de cómo dos hermanas (Ingrid Isensee como Sofía y María José Siebald como Ana) se dedican a investigar la vida sentimental de su padre (Cristian Campos), que parece ser un elemento de mucho cuidado.

María José Siebald (Ana) e Ingrid Isensee (Sofía)

Quiere ser una comedia, me parece, pero me aburrí tanto que no lo tengo muy claro. Es una de esas historias huecas que estás olvidando antes de que hayan terminado siquiera. Terrible.


Regreso a Ítaca (Retour á Ithaque/Return to Ithaca, Laurent Cantet, 2014)

De ésta no hago una crítica como tal porque a la hora de peli me cansé y me marché (y eso que estaba en Perlas, que se supone que es la mejor sección del festival. Yo no sé qué pasa este año).

Regreso a Ítaca

Durante la hora que aguanté, lo que vi fue un grupo de amigos (Isabel Santos, Jorge Perugorría, Fernando Hechavarría, Néstor Jiménez, Pedro Julio Díaz Ferrán) sentados en una terraza quejándose de lo mal que van sus vidas. Un fiestón. Conozco gente a la que le ha gustado mucho, por si sirve de algo, pero a mí casi me da un chungo. Y después de salir de la peli me dijeron que la parte que vi yo fue la más interesante (!), que después perdió fuelle. Uf.


p.d. Hay títulos que no puedo poner en español porque creo que aún no existen.

p.d.2 Por contaros cómo va todo en general, os diré que:

1. La gente de Keler me da de comer.
2. Los de Nespresso me dan café.
3. Dos periodistas casi me prenden fuego ayer por fundir una bombilla sin querer.
4. Además de seguir dándoles la turra a los chicos que revisan las acreditaciones y a la gente de seguridad para que me cuenten cosas, he ampliado la selección de acosados y he estado incordiando también a unos técnicos muy majos que me he encontrado cuando estaba vagando por el edificio del Kursaal. Aún no me han puesto una orden de alejamiento así que está todo controlado.

viernes, septiembre 19, 2014

The Equalizer (El protector): tiros, prostitutas y clichés

Informo de que estoy en el 62 festival de cine de San Sebastián, así que os voy a dar la turra con cine a todas horas. Recordad que si no respondo a vuestros comentarios es porque probablemente estoy viendo alguna peli de autor que aborda algún tipo de problema social en la Ucrania profunda.

Afortunadamente, con el fin -supongo- de atraer más atención mediática y del público, el festival también proyecta pelis un poco más comerciales, por lo que esta mañana he podido ver El protector (The Equalizer, Antoine Fuqua, 2014).

The Equalizer (El protector) - póster

Robert 'Bob' McCall (Denzel Washington) es un tipo disciplinado, muy majo y súper súper zen, que se hace amigo de una adorabilísima prostituta apodada Teri pero llamada en realidad Alina (Chloë Grace Moretz). Teri/Alina es una de esas chicas rusas que contratas por internet para una noche loca, y su chulo, obviamente, es un mafioso de los que hacen época. El caso es que la muchacha sufre las consecuencias de que su jefe sea un capullo incivilizado y Robert se cabrea. A partir de aquí os podéis imaginar; tiros, puñetazos, cabezas atravesadas por sacacorchos y esas cosas que pasan en las pelis de acción.

Chloë Grace Moretz (Alina/Teri) y Denzel Washington (Robert 'Bob' McCall)

La peli mola. Es un poco larga, pero mola; lo que pasa es que es tan típica que acaba chirriando: Bob es el mejor del mundo desde todos los puntos de vista existentes, los malos son tan malos que si se muerden la lengua se envenenan, las prostitutas (Moretz y Haley Bennett. Una maravilla de interpretación, las dos) son lo más dulce que hay en este mundo, los amigos del prota son híper majos e inocentes. Uf. Pero bueno, los actores son estupendos, en especial el que hace de malo (hay seiscientosmil malos, pero el más importante es Teddy, interpretado por Marton Csokas. No digo a qué se dedica para no spoilear nada), que da un zurre importante. Las escenas son elegantes, tanto a nivel de rodaje como de contenido; se alternan escenas tranquilas y alegres con otras tensas y violentas a más no poder, consiguiendo un contraste interesante. Y de vez en cuando hasta te ríes un poco, pero sin que se llegue a perder de vista la seriedad del argumento. Aparte de esto, destacar como algo negativo algunas historias metidas un poco con calzador, ciertos agujeros argumentales (¿cómo puñetas se han conocido Bob y Teri?) y el exceso de Denzel-Washington-camina-a-cámara-lenta-con-explosiones-de-fondo-mientras-suenan-guitarras-eléctricas, que se les ha ido un poco de las manos.

Marton Csokas (Teddy)

En resumen, se hace un pelín larga pero es entretenida y merece la pena verla aunque sólo sea por las interpretaciones. Tiene cosas mejorables, pero, así en general, la recomiendo. Aunque más vale que te guste el cine de acción salvaje o vas a sufrir, claro.


p.d. Os diría algo de la rueda de prensa, pero no he sacado ninguna conclusión. Aunque Denzel Washington me ha parecido un tío majo, eso sí.

martes, septiembre 16, 2014

Pues muy bien

En el salón, mi madre y mi hermana viendo El hormiguero y yo de palique con mi padre.

Yo - No, el Starbucks falso* no hace esquina, tú dices lo que era el Caffe di Roma, que ahora es un sitio llamado TGB, que significa "la buena hamburguesa" pero tiene las hamburguesas más espantosas de la historia.
Pascal - ¿Tan malas son?
Yo - Fui el otro día, pedí patatas fritas y hamburguesa y dejé las dos cosas. No voy a volver ahí en la vid... ¿qué lleva puesto Pilar Rubio?

Pilar Rubio ha entrado en mi tele llevando el mono rojo más horroroso que uno pueda imaginar.

Yo - Con lo difícil que es conseguir que algo le quede mal a esta chica. Tiene mérito.
Mafalda - Bueno, acaba de tener un niño, ¿no?
Heldkruger - No, si ella está bien, es esa cosa que lleva puesta.

Mi padre mira algo en el ordenador distraídamente.

Pascal - Ésa es Pilar Rubio.
Yo - Sí.
Pascal - Pues muy bien.
Yo - Pues muy bien -miro a mi madre encogiéndome de hombros. Esa última frase mi padre la ha pronunciado sin tener ni idea de lo que está diciendo. Mira la pantalla con aspecto abstraído.

Mafalda - No sabe quién es -el cerebro de mi padre detecta un reproche en la lejanía e intenta reconectar con la realidad.
Pascal - Que sí. Pilar Rubio. Ésa sale con Casillas.

¿Eh?

Mafalda - ¿Con Casillas?
Pascal - Sí, ¿no?

Yo no sé mucho de cotilleos de famosos, pero incluso a mí me  chirría esto un poco.

Mafalda - Qué va, la de Casillas es otra.
Pascal - ¡Ah sí! ¡La cantante!

Uy la virgen.

Mafalda - ¡Que no! ¡Ésa es otra!

Yo ya no sé de quién estamos hablando. Me he perdido.

Mafalda - La de Casillas es periodista.

Mi hermana levanta los brazos, estira sólo los dedos índice y corazon de cada mano y los dobla repetidamente.

Heldkruger - "Periodista".
Mafalda - Es periodista.
Heldkruger - Qué va.
Mafalda - Que sí.
Heldkruger - Que no tiene la carrera.
Mafalda - Que sí.
Pascal - ¡RAMOS! ¡ÉSTA ES LA DE RAMOS! ¡Ja! ¡A la segunda!
Mafalda - Eso. La cantante que decías está con uno del Barça.

Espera, creo que sé de qué hablamos. ME ENTERO DE ALGO.

Yo - ¡Aaaaaaaahhh! ¡¡Habláis de Shakira!!
Helkdruger - ¡¡Aaaaaaaaaahhh!! ¡Shakira! -por lo visto no era yo la única a uvas en la conversación.
Pascal - Bueno, pero esta Rubio es la que está casada con Ramos.
Mafalda - No, casada no.

Aquí ya he desconectado. Pero vamos, que una fiesta. Al menos cuando la tele es aburrida puedo escuchar conversaciones absurdas y reirme un rato.

A todo esto, os cuento esta historia para que no penséis que lo que dijo mi padre el otro día es una excepción. Esto es así siempre.


*Quedo casi todas las semanas en una cafetería llamada Salamanca Coffee. El parecido con Starbucks es tal, que el local se vio obligado a cambiar su color corporativo del verde al rojo, con el fin de evitar una demanda. Al principio yo no iba porque no me gusta la gente que copia con tan poca sutileza, pero tras comprobar que la calidad del sitio es bastante superior al bar medio salmantino, me he rendido ante la evidencia y ahora voy cada dos por tres. Eso sí, el nombre oficicial es y será siempre "Starbucks falso". Suena mejor que su nombre real.

miércoles, septiembre 10, 2014

SUELTA ESO

Hoy vengo a compartir con vosotros...

 ¡¡¡El panfleto innecesariamente dramático del mes!!!

Detrás de los momentos más dulces su vida puede estar en PELIGRO INMINENTE

El pobre niño mira la fresa sin saber que SU VIDA ESTÁ EN RIESGO EXTREMO.

Este folleto, amablemente proporcionado por mi clínica de alergia, pretende recordarnos que ni mucho menos estamos a salvo de palmar por un shock anafiláctico, y que probablemente nuestros hijos serán los siguientes.

No dejéis a vuestros niños oler un cacahuete o morirán.

domingo, septiembre 07, 2014

El congreso: qué peli más rara

¡Qué maravilla, eso de ir al cine a lo loco, sin apenas tener idea de lo que vas a ver! ¡Qué de posibilidades! A lo mejor descubres a tu nuevo actor favorito. A lo mejor es la peli del siglo. A lo mejor es El congreso (The Congress, Ari Folman, 2013) y te mueres del tedio siete veces. El cine es así.

El congreso - cartel

A ver cómo os cuento de qué va, porque hasta eso es complicado. ¿Habéis visto La princesa prometida (The Princess Bride, Rob Reiner, 1987)? ¿No? Bueno, pues Forrest Gump (ID, Robert Zemeckis, 1994). Ésa sí, ¿no? Robin Wright era la susodicha princesa en la primera y Jenny, la churri un poco tarada de Forrest, en la segunda. Pues bien, Robin es la protagonista de El congreso, tanto a nivel de actriz como de personaje. Que hace de ella misma, vamos. Y a mí las pelis en las que los actores hacen de sí mismos me confunden enormemente. ¿Qué es biográfico? ¿Qué está dramatizado para mejorar la trama? ¿Qué se han inventado con el único fin de que después de salir del cine yo me pase dos días investigando a actores que me dan igual en internet para ver qué es verdad y qué no?

Robin Wright (Robin Wright)

El caso es que Robin se encuentra con el percal de tener dos hijos -uno de ellos (Aaron, interpretado por Kodi Smit-McPhee) con una grave enfermedad degenerativa que explican fatalmente mal y que no he llegado a entender- y con llevar más años que la Tana sin participar en una producción decente, con lo que, tras una bronca larguísima de su extremadamente entrañable agente Al (Harvey Keitel), se ve obligada a plantearse el dejarse digitalizar por unos estudios de cine que obtendrán con dicha digitalización los derechos de autor sobre su imagen y su potencial interpretativo. Suena raro, ya lo sé; básicamente consiste en los estudios escaneando actores mientras éstos interpretan (se ríen, lloran, se enfadan, cosas así), para poder después hacer películas con dichos actores como protagonistas, pero sin que éstos estén realmente. Lo que han hecho los de Lionsgate con Philip Seymour Hoffman en la tercera de Los juegos del hambre, vamos. A mí lo de recrear por ordenador a un tío que está muerto me parece, en el mejor de los casos, una falta de respeto, pero tampoco soy un director con una cinta a punto de terminar y chorrocientosmil fans esperando, así que igual es que no me he puesto en situación.

Robin Wright (Robin Wright) y Harvey Keitel (Al)

La idea es muy interesante, y estaría relativamente bien si no fuera porque a la mitad del largometraje el foco cambia por completo y pasa a centrarse en una droga que hace que los consumidores entren en un mundo animado que les permite elegir cómo quieren ser. Esto se expone como una manipulación vil hacia el ciudadano medio, y de nuevo es un tema interesante que tampoco resulta convincente porque está horrorosamente explicado y tiene lagunas por todos lados. Por último, no vaya a ser que al espectador le dé tiempo a centrarse, al cabo de un rato la orientación de la película cambia de nuevo y pasamos a ver como único elemento importante la relación de Robin con su hijo. Un jaleo.

Robin Wright (Robin Wright) y bichos animados varios que parecen adorables pero en realidad dan un mal rollo espantoso

El congreso es muy original (y rara. Pero rara rara rara) y tiene conceptos muy interesantes; hace pensar sobre qué es en realidad un actor y sobre cómo la industria del cine a veces nos manipula como le apetece. A mí la parte de animación no me ha gustado en absoluto, pero sí reconozco que las cintas que cambian radicalmente de estética en algún punto del metraje al menos muestran algo diferente. Las interpretaciones no están mal, la música es bonita, hay cameos llamativos, esas cosas; pero no merece la pena. Han sido las dos horas más largas que he pasado en mucho tiempo.

En resumen, El congreso es original y da que pensar, pero es dispersa y extraordinariamente aburrida. No la recomiendo, a menos que queráis impresionar al hipster del grupo o algo así.

A ver si con la próxima tengo más suerte.