domingo, marzo 25, 2018

Guía rápida para no perder tu vuelo

Desde posiblemente uno de los dos peores asientos -última fila, asiento del medio- del avión que me llevará a Málaga si no nos chocamos contra una montaña por el camino, estoy aquí hoy para hacer una guía rápida de cómo coger vuelos cada dos por tres sin ponerse de los nervios.

Y esto se me ocurre contarlo hoy porque no he perdido este vuelo de milagro.

Escribo esta lista de consejos sobre todo porque en estos tiempos de vivir a hacer puñetas de tu pueblo porque resulta que en tu pueblo el mercado laboral es una mierda, tenemos gente a patadas (yo incluida) que está venga a trotar por aeropuertos aunque sólo sea para visitar a familia y amigos de vez en cuando.

Y volar ha cambiado en los últimos años. Ha cambiado un montón.

La primera vez que me subí a un avión debía de tener como once años y me pasé metida en el cacharro volador no sé cuántas horas porque el viaje era a EEUU. Tanto en ese viaje como en los muchos que siguieron hasta que me fui a vivir a Londres, mi paso por los aeropuertos se limitó a seguir a mis padres o a quien estuviera viajando conmigo, sin tener ni idea de lo que estaba sucediendo a mi alrededor y confiando en que mis acompañantes no me abandonaran a mi suerte. Si creéis que estoy exagerando, podéis leer lo de la vez aquélla que me fui al cuarto de baño y no sabía volver a la puerta de embarque.

Después me fui con los ingleses porque, entre otras cosas, mi caso era uno de los de tener una basura de mercado laboral como he comentado arriba, y entre que como mínimo voy a mi ciudad por navidad, otra vez en marzo, a la playa una vez al año para no olvidar de qué color es el sol y otra a San Sebastián para el SSIFF, al final estoy todo el día metida en un avión.

Pues bien, mi plan suele ser el siguiente:

Si no ha habido recientemente ningún ataque terrorista que haga que esté todo el mundo revolucionado, llego al aeropuerto una hora antes de que salga el vuelo -nunca facturo equipaje-, lo que me da media hora para pasar el control de seguridad e ir a la puerta de embarque treinta minutos antes del despegue.


Consejo número 1: Sea cual sea tu plan, si ha habido recientemente un ataque terrorista donde sea (dentro de occidente, eso sí), añade quince minutos de margen.

A veces no pasa nada, pero a menudo los controles son más exhaustivos y te piden pijadas fuera de lo habitual, con lo que tardas más tiempo en pasar el control y haces más cola porque todos los pasajeros anteriores están cumpliendo con esas mismas pijadas. Por ejemplo a mí hace no tanto me pidieron poner cables de portátiles en una bandeja aparte; cables que estaban metidos en lo más profundo de mi maleta porque esto no se pide nunca así que no me preocupo de dónde van. Abrí la maleta en medio de la cola, el de seguridad me dijo que muy mal, le dije que si se sacaban normas de la manga de un día para otro no esperase que yo viniera con ello sabido de casa y el hombre se enfurruñó más. Estuvimos discutiendo hasta que acabó el control y obviamente como tuve que encontrar los dichosos cables tardé más de lo habitual en salir de ahí.


Consejo número 2: No factures equipaje

Rarísima vez os va a hacer falta. Sólo acordaos de llevar puesto lo que más ocupa (vaqueros, botas, esas cosas). A ver, si el viaje son tres semanas a Ucrania pues entonces sí, pero para un puente de cuatro días o incluso para viajes más largos en los que el plan no incluye ir a tres fiestas de gala ni cambiarse de ropa dos veces al día, con equipaje de mano da de sobra. Ésta es una de esas cosas que antes no eran así. Desde hace unos años se permite llevar un trolley en cabina (preguntad por las medidas permitidas cuando lo compréis, no os den uno ligéramente más grande de la cuenta y tengáis un problema), y creo que ya todas las aerolíneas asumen que el equipaje de mano incluye dicho trolley y también un bolso/mochila/maletín de portátil. Hasta hace poco empresas como Vueling o Ryanair aceptaban exclusivamente un bulto, pero que yo sepa incluso ellos ya permiten dos. Ahí entran mogollón de cosas, en serio. Y si os preocupan los líquidos -no se pueden llevar líquidos en cantidades "grandes" desde que hace unos años no sé quién intentó volar un avión en Londres llevando explosivos líquidos-, para eso hay sets de viaje en los que llevar todo lo que haga falta en dosis pequeñitas. Además, los contenedores pueden ser de máximo 100ml, que es más de lo que estáis pensando. Por ejemplo yo llevo las cremas que uso para la cara en su tarro original y no hay problema, aunque lo malo es que tiene que ir todo en una bolsa transparente y el espacio no es infinito. Recomiendo llevar un neceser transparente desde casa con lo que sea dentro ya organizado, paro si no lo habéis hecho nunca y no tenéis ni idea del tamaño aceptado, antes del control de seguridad os darán una bolsa de plástico con este fin.

Así que no merece la pena facturar, de verdad. Te ahorras una hora de hacer check in antes del vuelo y fácilmente media hora de recuperar tu equipaje al llegar, además de evitar que tu maleta sea, como es de sobra sabido, maltratada despiadadamente por el personal de la línea aérea que la maneje. Aunque a veces ni por ésas se puede evitar esto. Lo que me recuerda:


Consejo número 3: Si tienes que llevar algo delicado o medicamentos que necesitas durante el vuelo, guárdalos en tu bolso/maletín/mochila y no en el trolley

Esto lo digo porque, debido a lo que comento en el Consejo número 2, todo cristo lleva un trolley en cabina, y eso hace que se acabe el espacio en los compartimentos y la tripulación tenga que facturar maletas que supuestamente son de mano. Esto en vuelos cortos pasa todo el tiempo. No recuerdo la última vez que volé y no le facturaron a nadie su trolley de mano. Así que no deis por supuesto que vuestra mini maleta con ruedas va a ir con vosotros en cabina porque igual os obligan a facturarla. Aún así os darán la oportunidad de sacar lo que necesitéis, así que tampoco es un drama si se da el caso.

¿Y entonces qué gano con no facturar equipaje? os estaréis preguntando. Pues ganas a) no perder tiempo con el check in porque la maleta te la facturan in situ según estás entrando por la puerta de embarque o incluso del avión y b) no pagas facturación, ya que tú has cumplido con las normas y aún así van a mandar tu maleta a la bodega por razones que están fuera de tu control, así que la compañía aérea lo cubre.


Volviendo a lo de que llego al aeropuerto a una hora de que salga el avión, ya sé que está ajustado, pero al séptimo vuelo te cansas de estar otra vez cuarenta minutos paseando por los Duty Free, así que al final éste es el horario que yo me tengo montado.

No funciona. No lo hagáis.

Bueno, a ver, no estoy siendo justa, me llevaba funcionando dos años, pero el asunto es que esto va bien sólo si no hay ningún contratiempo gordo. Si realmente llegas una hora antes al aeropuerto, las posibilidades de que estés más de media hora en el control son suficientemente bajas como para merezca la pena asumir el riesgo.

Lo malo es cuando se te junta el no llegar a tiempo al aeropuerto con que se complique la cosa en el control. Como a mí hoy.

Antes de nada, tengamos en cuenta que el vuelo de marras sale a las 9.15 y yo vivo a una hora del aeropuerto que me toca hoy (vuelo desde Gatwick o desde Heathrow dependiendo de los vuelos disponibles. Hoy es Gatwick). Esto significa que si me ajusto mucho a mi plan tengo que salir a las 7.15 de casa. LAS SIETE Y CUARTO, ¿VALE? Eso para mí es súper temprano, así que no voy a andar tirando minutos en el aeropuerto.

¿Es hoy uno de esos días en los que mi arrogancia la voy a pagar cara? Efectivamente sí. O bueno, por lo menos llevarme un sustito.

Ya os he explicado lo de no tirar minutos y eso, así que salgo de casa a las 7.13 de la mañana (por lo menos salgo a la hora prevista), sabiendo ya que me he pasado y que como se me tuerza un poco el plan la he liado.

Porque soy todo bondad y el universo lo sabe, no espero más que unos segundos por el metro, que me suelta en menos de quince minutos en una estación de tren del centro de Londres. Una vez fuera del vagón de metro, corro al andén 17, donde sé que hay un tren que me va a dejar en Gatwick en el tiempo más optimizado posible. Y esto lo sé porque lo dice mi móvil.



Consejo número 4: Usa una aplicación para llegar al aeropuerto en el tiempo mínimo


A menos que la ruta no cambie y te la sepas de memoria, utiliza la tecnología, que para algo está. E incluso si te sabes el camino, no está de más que internet te avise si hay retrasos o atascos.

Hoy he ido directamente a un andén en el que ya había un tren esperándome porque tengo esa bella aplicación de móvil que es citymapper, que me tenía la información preparada desde antes de salir de casa.

La gente se queja de que estamos enganchados a los móviles y dependemos de la tecnología, pero eso está sesgado que no veas. Antes de google maps y citymapper y tarifa de datos en el móvil yo habría estado cinco minutos buscando mi tren en los paneles, lo que habría provocado que perdiera el primer tren y tuviera que esperar veinte minutos por el siguiente.


INCISO

Por una vez esto no es porque yo sea un desastre, realmente coger trenes en Londres es un follón; me lo ha dicho un montón de gente y lo comparto. Hay distintas rutas para llegar al mismo sitio y tardan tiempos radicalmente distintos, con lo que no te puedes subir a cualquier tren o te arriesgas a tardar media hora más de lo previsto. También dividen algunos trenes a medio camino y si te has subido donde no es tienes que cambiar de vagón a la mitad del recorrido. Además tienes que ir con la compañía adecuada o te cobran una pasta. Así que a menos que estés muy curtido -y ni eso, porque yo he hecho esto mil veces y aún así no le cojo el tranquillo-, encontrar tu tren puede llevar un ratito.


FIN DEL INCISO



Como comento, en esos cinco minutos mi tren se habría ido sin mí y yo habría perdido el vuelo. Y en general, aunque no vayas con la hora pegada, ¿para qué vas a esperar en la estación treinta minutos si puedes subirte en un trasto que sale en dos? Usad aplicaciones. De verdad.



Consejo número 5: Guarda tu tarjeta de embarque en el móvil


En la línea de la tecnología, recordad también que podéis hacer el check in online el día antes del vuelo, recibir la tarjeta de embarque en vuestro móvil y por tanto no imprimir nada de nada. Un papel se te puede olvidar en casa, pero sabe dios que si estás lejos de tu móvil durante más de diez minutos te da un ataque de ansiedad, así que las posibilidades de olvido son mínimas. Eso sí, aseguraos de tener batería y de guardar una captura de pantalla del billete, por si al llegar al control hay problemas de conectividad y no podéis acceder al email que lo contiene -me ha pasado-, y si viajáis con alguien no está de más que os mandéis un email con las tarjetas de embarque los unos de los otros, por si algún móvil palma.


***


Me pedí un brownie en el vuelo y tuve que dejar de escribir porque no tenía espacio para la comida y el portátil. Y luego aterrizamos y demás, así que continúo escribiendo ya desde España. Sigamos con mi día del vuelo.


Mi tren se retrasa, porque en Londres todos los trenes se retrasan, y en lugar de llegar al aeropuerto a las 8.20 como habían prometido los señores que anuncian los horarios, llego a las 8.35.

Recordemos que mi vuelo sale a las 9.15.

Que soy lo peor. Si lo sé.

El caso es que voy trotando al control de seguridad, pensando que no debería tardar más de diez minutos en pasarlo porque normalmente ése es el tiempo que lleva, y oh sorpresa, me encuentro con que la cola es como muchísimo más densa de lo habitual y con que diez minutos igual es lo que tardo en conseguir que me hagan el control.

Vale, bueno, no pasa nada, ¿no? No hay problema, mi maleta va a pasar a la primera y en quince minutos estoy al otro lado buscando mi puerta de embarque. En estos momentos dicha puerta no estará ni anunciada aún así que tampoco es para tanto.

Sí era para tanto.

La razón de que la cola sea tan densa es que casi la mitad de las maletas están siendo derivadas a la cinta en la que te revisan el contenido porque han visto algo raro.

Esto no tiene ningún sentido; no me creo que la mitad de los equipajes sean sospechosas, así que me imagino que andarán en alerta por alguna movida de drogas o de terrorismo o de esas mierdas que ya ni me agobian porque estoy de ellas hasta el pie y luego nunca pasa nada.

Pero el caso es que mi maletín del portátil es derivado a la cinta de los terroristas.

Muy bien.

Recupero mi trolley, mis portátiles, mis móviles, mis botas. Uy, lo de las botas, que se me olvida:

Consejo número 6: Si vas con prisa, ponte calzado que no te cubra los tobillos.

Esto entra en conflicto con lo que digo en el Consejo número 2 de llevar puesto lo que más ocupa, así que valora qué te interesa más. La cosa es que cualquier calzado que te cubra los tobillos te van a obligar a quitártelo, lo que supone quitarse las botas, esperar a que pasen el control, recuperar las botas, ponerse las botas. Es una bobada pero si vas con el tiempo justo o con calzado de ése que es un incordio y tiene setecientas correas/cremalleras/botones/cordones es un poco rollo. Y eso sí, si les da la neura te van a hacerte descalzar lleves lo que lleves, que con estas cosas dependes del día que tengan.


El caso, que recupero mis trastos pero veo que mi maletín del portátil no está. La cantidad de maletas a revisar es tal que los equipajes problemáticos se están apilando y ahí no hay movimiento ninguno. Y a mí me faltan 25 minutos para que salga mi vuelo.

Habéis de saber, por si no voláis jamás y no estáis familiarizados con estas cosas, que la puerta de embarque de un vuelo se abre aproximadamente media hora antes de cuando debería ser el despegue -digo "debería ser" porque casi todos los vuelos salen con retraso-, momento en el cual se anuncia dicha puerta en los monitores del aeropuerto. O sea, salir del control antes de esa hora te sirve de poco porque no vas a saber a dónde ir. Por otra parte, que el vuelo salga a las 9.15 no quiere decir que puedas llegar a las 9.10 a la puerta de embarque. La puerta se cierra cuando ha cruzado todo el mundo y ahí te quedas, y eso pasa antes de la hora de despegue.

Así que, calculo, si no estoy fuera de ahí en menos de diez minutos voy a perder mi avión. Además, las posibilidades de que un vuelo se retrase son directamente proporcionales a lo avanzado que esté el día, porque el mismo avión cubre varios viajes seguidos de ida y vuelta, así que los retrasos de cada vuelo se van acumulando. Esto hace que las posibilidades de un retraso gordo a primera hora de la mañana sean bajas, y las posibilidades de que tu vuelo doméstico de las once de la noche salga efectivamente a las once de la noche son casi inexistentes.

Diez minutos tengo, y ni sé dónde está mi maletín. Barajo por un segundo abandonarlo ahí y salir corriendo con las cosas que sí he recuperado, pero a) No me van a dejar subir al avión con dos portátiles en brazos y doscientos cacharros sueltos, b) Es el maletín que me ha dado mi empresa y me parece un poco sucio decir que lo he perdido y que quiero otro y c) No estoy segura al 100% de lo que contiene. Me estoy dando cuenta según escribo esto de que, entre otras cosas, ahí dentro estaba mi pasaporte (que no necesito para volar porque tengo el DNI, pero es un tema), así que menos mal que no tiré por esa opción.

Corro de lado a lado del control buscando mi maletín y lo visualizo en uno de los cajones que están esperando para ser analizados.

Avance. Al menos sé dónde está. Vuelvo al lado donde están realizando inspecciones, para ver con desesperación que los agentes se tiran tres mil años con cada maleta. Y mi maletín no es siquiera el primero de la cola.

A estas alturas estoy un poco de los nervios ya.

Vuelvo al área de los cajones en espera y veo que mi maletín no está.

NO ESTÁ.

DÓNDE ESTÁ MI MALETÍN.

A cinco minutos de perder mi vuelo, decido que esto ya no puede esperar más y que voy a tener que perseguir empleados. Me acerco a una de las mujeres que está estudiando un bote de crema hidratante como si estuviera hecho con ácido sulfúrico y le digo:

Yo - ¡Hola! Perdona, mi maletín del portátil estaba en esa cola de ahí pero ya no lo veo, ¿me puedes ayudar?

La mujer me hace una seña de que espere a que acabe con el equipaje que tiene entre manos y yo espero. Qué remedio. Al fin, la agente termina su análisis de lociones corporales y otros materiales peligrosos y me pide detalles acerca de mi equipaje perdido. Le doy una descripción y le digo que estoy a punto de perder mi vuelo. Tras desaparecer e involucrar a otra trabajadora, mi maletín es analizado para descubrir un bálsamo labial y un tubo de pasta de dientes de viaje, que son los productos que han hecho que el problemático trasto fuera derivado a carril de los delincuentes.



Consejo número 7: Sigue las normas


Pasa una cosa con los aeropuertos, y es que las reglas son unas pero luego lo que se exige en realidad suele ser bastante distinto. Yo llevaba lo de los labios y la pasta de dientes fuera de la bolsa de plástico de los líquidos porque es lo que hago casi cada vez que vuelo y nunca me han dicho nada. Y de hecho mi desodorante iba en el sitio que no era y eso no lo detectaron. Así que si necesitáis llevar algo pero no os cabe en la bolsa, o es algo que puede que no lo acepten por considerarse peligroso, merece la pena intentar colarlo, porque sale bien muy a menudo. A ver, me refiero a una botella de perfume o algo así, no a una garrafa de cerveza o de uranio enriquecido.

Ahora bien, no te pillan hasta que te pillan. Y entonces te arriesgas a que se queden con tus cosas los de seguridad y también a tirarte allí veinte minutos esperando a pasar el control. De nuevo, si vas con tiempo de sobra no tendrás mucho problema, pero si vas pillado esto puede ser un follón.


Así que meten mis dos mortíferos cosméticos en una bolsita de plástico, guardo mis portátiles en el maletín y salgo corriendo como una loca a buscar mi puerta de embarque. Son casi las 9.05.

Llego al hall y busco mi vuelo en los monitores. Lo localizo con horror:



Departures


09:15          Malaga        D85001       Gate Closed        2





PUERTA CERRADA. ¡AAAAAAAAAHHHHH!


¡¡AAAAAAAAHHHHHHHH!!



Aquí hay dos cosas que es importante saber. La primera es que los aeropuertos están a partes iguales llenos de aviones y de mentiras. Tu vuelo no va a salir a la hora. El control de drogas que te están haciendo no es aleatorio. Tu asiento se lo han vendido a otro tío con la esperanza de que uno de los dos no se presente. Los aeropuertos son una mentira dividida en terminales.

Lo segundo que tenéis que recordar es que la esperanza no se pierde hasta que el avión despega.

Por estas dos cosas que os cuento y porque una vez el tren que me llevaba a Gatwick atropelló a un señor, me soltaron en medio de la nada, llegué a mi puerta cuando todo el mundo estaba ya embarcado y las dos maravillosas empleadas de la aerolínea me dejaron entrar igualmente, hoy en vez de dar mi vuelo por perdido lo que hago es correr.

Y efectivamente, lo de puerta de embarque cerrada era otra mentira. Cuando llego a la puerta 2 aún hay unas diez personas a las que no les han pedido aún el pasaporte y la tarjeta de embarque, así que espero un par de minutos a que sea mi turno y entro sin problemas.

Así que al final no perdí el vuelo, pero qué estrés más tonto. La próxima vez salgo antes.

Y al margen de todos estos consejos, os recuerdo un par de cosas también:


Recordatorion número 1: Pedir comida en el avión es una posibilidad

Es caro pero ya no es como antes, que te cobraban cinco euros por un café. En mi vuelo podías pedir unos noodles de ésos instantáneos por 3.50, y yo compré un café con muffin por 4.50 (euros). Que sí, es caro, pero no es una barbaridad.



Recordatorion número 2: Los aviones no se caen


Por si os agobia volar, os recuerdo que hay millones de vuelos al año. "Millones" no es una manera de hablar, es literal. ¿Cuántos accidentes mortales de aviones comerciales veis por la tele? Cada vez que hay uno se tiran meses con el tema en el telediario porque no pasa nunca. Tan bajo es el índice de mortalidad en vuelos de pasajeros que hasta digo tonterías relacionadas con chocarse contra montañas al principio de este post -con accidentes de coche no me atrevo a hacer chistes-. A mí me estresa volar porque la sensación de vacío en el estómago la llevo mal, y eso se da a menudo en los vuelos -si tenéis el mismo problema, sabed que la Biodramina funciona bastante bien al respecto. No quita la sensación por completo, pero la atenúa mucho-, pero en cuanto a temer por mi vida os aseguro que voy más pancha que otra cosa.

Así que quitad los pies del salpicadero cuando vayáis de copiloto en el coche, poneos casco en la moto aunque vayáis a la vuelta de la esquina y llevad ropa reflectante cuando vayáis en bici, pero en un avión os podéis montar con toda la tranquilidad del mundo. Eso sí, hacedme el favor de prestar atención a las instrucciones de seguridad, para que si estáis en ese improbabilísimo accidente aéreo -accidentes de poca monta donde no palma nadie a veces sí hay- no provoquéis que otra gente sufra daños porque vosotros seáis unos vagos y no queráis atender durante tres minutos.


Espero que mi avión de vuelta a Londres no acabe en el mar o voy a perder toda la credibilidad.