jueves, abril 28, 2016

Foxxie I

Un día, hace unos cuantos meses, salí a cenar con unos compañeros de trabajo. Éramos un montón pero yo estaba de palique con Pirelli, que me hablaba a voces porque estábamos en un pub y ahí no se oía nada.

Pirelli coge una patata frita y continúa a gritos por encima de la música con la conversación que estamos teniendo acerca de mi suerte con el alojamiento en Londres y en general sobre el amargo mundo de los pisos compartidos.

Pirelli - Yo tengo un compañero de piso que se come mis plátanos. Y me pone de los nervios. El otro día me cabreé tanto que entré en el grupo que tenemos en whatsapp los ocho que vivimos en casa y puse "¡¿Quién cojones se ha comido mis plátanos?! ¡Otra vez, joder!" y empezaron a responder todos: "yo no. Yo no. Yo tampoco he sido". Y al final, ¿quién queda? Los italianos. La puta pareja de italianos, que se comen todas mis cosas, joder. Sé que es un cliché, pero es que siempre que alguien te roba comida, son los italianos.

Dos cosas tengo que decir aquí. La primera es que esto parece un monólogo porque yo estoy muerta de risa y no puedo ni responder, y la segunda es que este tío, aunque genéticamente surcoreano, es de Milán.

Pirelli - Y a ver, que si estos tíos cogen un día algo porque les hace falta, tampoco pasa nada. Que oye, si al tipo le está dando un bajón de potasio que le va a provocar la muerte, pues yo le doy el puto plátano. Pero es que no, es que están siempre comiéndose mi comida. Y me pone de los nervios, joder.

En esta conversación, ingenua de mí, le digo a Pirelli que yo no he tenido ningún problema con los compañeros. Que es una de las pocas cosas que no me han salido fatal.

Pues bien, ¿recordamos a mis compañeras de piso, las que tenían cosas elegantes por casa?

¿No? Vuelvo a poner las imágenes, por si acaso.

La primera es esta taza:

SLUT'S MUG - Even while I'm drinking this, I'm thinking about cock

Que reza:

TAZA
DEL
PUTÓN

Incluso mientras me estoy bebiendo esto, estoy pensando en pollas


La segunda es esta muñeca hinchable que tienen guardada en el salón, detrás de un armario:

Foxxie, la muñeca hinchable

Se llama Foxxie y la robaron de una discoteca en una despedida de soltera. El nombre viene de que esa noche el dj era Jamie Foxx. Cosas de Londres, supongo.

A la colección podemos también añadir imanes para la nevera de chicas en tanga:

Elegante imán con chicas en tanga

Y de prostitutas:

Aún más elegante imán de prostitutas de El barrio rojo de Ámsterdam

De las dueñas de todas estas cosas hablo.

No es que esto tenga mucha relevancia y si estuviéramos hablando de otras personas probablemente ni siquiera lo mencionaría. Simplemente me resulta gracioso lo autorreferente de que dos zorras de tal calibre tengan objetos relacionados tan claramente con su oficio por toda la casa.

Uy, perdón. Spoilers.

Por que nos sea fácil recordar sus nombres, a una voy a llamarla como a la muñeca, Foxxie, y a la otra, pues... um... Muggie.

Empecemos por el principio.

Tras pasar por un par de hoteles, la casa de las plagas, la casa de unos amigos, otro hotel y la casa regentada por la mafia, voy a parar a una séptima planta, a cinco minutos del metro, en un área maravillosa y en la que sólo voy a tener que compartir casa con dos chicas. Australianas, con trabajo y en apariencia bastante agradables.

El contrato sólo dura tres meses y la casera tiene pensado ampliar al terminar ese tiempo para que los inquilinos se queden un año más. Esto para mí es ideal, porque después de estar atada a un contrato de seis meses en un estudio lleno de ratas, lo que necesito es algo que me permita salir de allí corriendo si la cosa sale mal. Además si estoy a gusto puedo quedarme otro año, así que perfecto.

Le digo a Daisy, que me está enseñando el piso, que me lo quedo. Ella es la actual inquilina y quiere irse a vivir con una amiga, así que si yo cojo la habitación la estaría sustituyendo en el contrato y ella sería libre para irse a la casa nueva, con lo que si me quedo el piso le hago un favor. Se pone contenta como unas castañuelas.

Daisy - ¿Pero así de fácil? ¿Te lo quedas ahora mismo?
Yo - Que sí, ya no tengo más pisos para ver hoy y los demás que me han enseñado son una mierda. Me quedo con éste.

Bajamos en el ascensor hablando de cómo vamos a organizar el papeleo.

Daisy - A los agentes les tienes que pagar 120 libras para que te investiguen y vean si puedes quedarte.

Sí. Les pagas para que ellos decidan si te dejan estar en el piso. Londres y los agentes.

Daisy - Pero no debería haber problema, mientras tengas trabajo... con la amiga de Foxxie hubo lío porque está en periodo de prueba y esta gente si no tienes trabajo fijo no te acepta. Tú no estás en periodo de prueba, ¿no?

Vaya por Dios.

Yo - Pues sí. Se me termina en tres semanas, pero ahora mismo sí que estoy en periodo de prueba -Daisy pone cara de preocupación-.
Daisy - Vaya. Bueno, si estás terminándolo a lo mejor no hay problema. Déjame que hable con el agente y vemos si se puede hacer. No creo que pase nada.

Pero queridos lectores, esto es Londres. Y si algo puede salir bien, ya vendrá un agente inmobiliario a evitarlo.



BZZZZZZZZZZZ

BZZZZZZZZZZZ

BZZZZZZZZZZZ

BZZZZZZZZZZZ



Yo - Hola Daisy. Dime.
Daisy - He hablado con el agente. Dice que lo que podemos hacer es que te instales pero todo esté a mi nombre. Tú me pagarías a mí y yo le pagaría a él.

Claro que sí, no vayamos a hacer cosas legales, que estamos en Londres y eso aquí está muy mal visto.

Yo - Pero... um... esto es un poco follón... ¿cómo sabes que te voy a pagar? No me conoces de nada.
Daisy - Me alegro de que me lo digas tú, porque me agobia la idea bastante -suelta una risa nerviosa-.
Yo - Uf. Y yo no estaría en el contrato, que no me hace ninguna gracia, la verdad.
Daisy - Ya. No sé cómo lo podemos hacer.

Barajamos posibilidades. Tras una larga conversación yo estoy convencida de que Daisy vende órganos en el mercado negro y está claro que ella piensa que tengo un segundo trabajo como traficante de armas nucleares. Ambas creemos que la otra nos va a estafar, así que quedamos en que yo ingreso una cantidad pequeña en su cuenta, ella me da las llaves, veo que puedo entrar en el piso y sólo entonces le pago el resto del mes. Así yo no tengo que pagar una barbaridad de pasta sin tener las llaves y ella no tiene que darme las llaves sin que yo le dé algo de dinero.


Y para que no se os haga esto muy largo, la semana que viene os sigo contando. ¡Dulces sueños!

lunes, abril 11, 2016

Por qué el feminismo científico-tecnológico me pone de los nervios

Hay ultimamente una opinión generalizada que dice que hay muy pocas mujeres que se dedican a la ciencia y a la tecnología y que eso hay que solucionarlo.

Esta opinión suele basarse en tres pilares. A saber:

1. Las niñas se interesan por la ciencia y la tecnología menos que los niños; eso es malo y culpa de la sociedad.

2. Las mujeres se encuentran con más trabas que los hombres a la hora de entrar en entornos científicos y tecnológicos.

3. Si consiguen entrar en dichos entornos, a las mujeres se las trata peor que a los hombres, dándose por supuesto que van a hacer un trabajo menos eficaz que el de sus compañeros varones.


Esto lleva ya un tiempo rulando por internet y cada vez más en las conversaciones del mundo real, pero me he puesto a pensar en ello ahora porque he ido al cine y me han puesto este anuncio, que envía ese mismo mensaje de que a las niñas hay que involucrarlas en campos científicos como sea.

Y al margen de que me guste el anuncio porque me parece chulo y soy una vendida del márketing, yo creo que toda esta fiebre tecno-feminista es un sinsentido. No sólo no estoy de acuerdo, sino que este tipo de campañas me parecen nocivas y me cansan un montón.

Pero antes de nada, pongámonos en situación. Cosas que hay que saber sobre mí para entender de lo que estoy hablando, sobre todo para el que no me conozca de nada:

La primera es que soy una chica. La segunda es que estudié Ingeniería Informática, y antes de eso Ingeniería Técnica en Informática de Sistemas. La tercera es que he tenido cuatro trabajos, todos relacionados con la informática. Ya hablaré más adelante de ellos (de los tres primeros, que en el cuarto acabo de entrar así que no puedo decir gran cosa).


INCISO

Si eres un firme defensor de la discriminación positiva, el feminismo es tu causa vital y estás teniendo un mal día, mejor deja este post para otro rato porque te vas a enfadar un montón.

FIN DEL INCISO


Los datos sobre mi vida los doy porque me dispongo a explicar que el machismo científico me parece una chorrada como la copa de un pino y quiero que sepáis que no hablo por hablar. Pero vayamos por partes y coged un café o algo, que voy a estar despotricando un rato.


Las niñas y las adolescentes no están interesadas en la ciencia y eso es malo y culpa de la sociedad

Parece ser que si una adolescente decide estudiar una carrera de letras es porque esta sociedad machista en la que vivimos le ha lavado el cerebro para que piense que ella no es quién para especializarse en física cuántica.

Que digo yo que igual a la chica no le gusta la física cuántica. Que a la chica le gusta la literatura. Igual es más lógico que estudie lo que le apetezca. Ideas locas que tiene una.

Yo estudié informática porque desde pequeña me lo pasaba bien armando con ordenadores todo el día y porque mis padres son unos malditos cansinos prociencia, así que de una manera u otra me vi obligada a descartar la rama de los idiomas, que era mi otra opción -ambas cosas me gustaban. No tengo ni idea de qué habría elegido si mis padres no me hubieran dado la chapa con la ciencia, probablemente informática de todas formas-. El caso es que, al margen de las presiones familiares, que en este caso me encaminaron precisamente a la tecnología, yo pude estudiar lo que me dio la gana, igual que todas mis compañeras. De las pocas personas del colegio que fuimos a la universidad, cinco somos mujeres: una se hizo ingeniera agraria, otra empezó ingeniería química, luego cambió a un módulo de química y finalmente opositó para un funcionariado que no tiene que ver nada ni con ciencias ni con letras; otra se hizo periodista -porque su pasión en la vida era el fútbol y quería cubrir partidos-, la cuarta estudió criminología y yo soy ingeniera informática. En el instituto eramos muy pocas chicas y tampoco cuenta mucho porque al ser del bachillerato de ciencias es evidente que casi todas íbamos a hacer algo específico de esa rama, pero para que os hagáis una idea, de las cinco de las que supe qué hicieron con su vida una estudió magisterio, otra hizo la misma carrera que yo, otra es bióloga y las otras dos son arquitectas.

O yo vivo en el mundo de algodón de azúcar o aquí las chicas estudian lo que les sale del pie aunque sean "carreras de tíos".

Hace no tanto todo el mundo se encargaba de decirte que si eras una chica lo tuyo eran las letras, eso está claro, pero ahora mismo no creo que la sociedad esté encaminando a nadie a ninguna parte. Creo que la única manipulación a la que se ven sometidos los jóvenes cuando tienen que decidir qué hacer con su vida es, como ya he comentado con mi caso, la de sus padres.

Los hijos reciben presiones en casa para estudiar una cosa u otra casi siempre, pero dudo mucho que tenga nada que ver con que sean hijos o hijas. Los padres médicos son tristemente populares por intentar que sus hijos hagan medicina por todos los medios -no son sólo las películas, conozco casos en persona, aunque confío en que haya un número alto de excepciones-. Si tu padre estudió algo "normal", que le proporcionó un empleo estable (profesor, abogado, cualquier cosa socialmente bien considerada), buena suerte si quieres estudiar bellas artes, interpretación, o cualquier otra disciplina asociada a empleos inestables. Si tu madre es dueña de una empresa de fontanería, las posibilidades de que te agobie para que te hagas cargo de la misma cuando ella se jubile son muy altas.

Los padres suelen incordiar a sus hijos para que estudien lo que a ellos les parece más conveniente y esto va a seguir pasando porque a lo mejor no es ideal pero es lógico. Tus padres quieren que tengas un empleo estable, bien pagado y si se puede, bien considerado por la sociedad. Si les dices que tu sueño es hacer pulseras de hilo para venderlas en un puesto en la playa con el resto de tus amigos hippies no esperes un apoyo incondicional. Si les dices que quieres ser policía, bombero, soldado o dedicarte a hacer malabarismos con cuchillos, obviamente no les va a hacer mucha ilusión -a menos que ése sea también su empleo-, porque no te lo vas a creer, pero a tus padres no les emociona en exceso la idea de que te peguen un tiro en el trabajo o de que se te desplome encima un edificio en llamas, igual que no les apetece que estés en paro cada dos por tres o que no llegues a fin de mes porque la gente no entiende tu arte. Y eso tiene poco que ver con que seas un chico o una chica.

Y bueno, al margen de si a las niñas se las está encaminando realmente o no a alejarse de la ciencia, está el tema de qué se considera ciencia y qué no. Porque yo, que he estudiado en la universidad de Salamanca y por tanto he podido ver qué sexo componía el grueso de un montón de carreras distintas -tenemos chopocientas-, me empecé a preguntar hace tiempo cómo es que todo el mundo está tan estresado con que no hay chicas científicas pero luego te vas a la facultad de medicina o de biología y ahí sólo hay tías. Hablando de esto con varias personas me dijeron que a lo mejor lo que yo había visto no era representativo, así que he buscado datos.

La siguiente gráfica es de las universidades en España en el curso 2012-2013. La fuente es ésta.

Estudiantes matriculados en las universidades de España en el curso 2012-2013, divididos por rama de enseñanza y sexo

Efectivamente, la mayoría de hombres es aplastante en ingeniería y arquitectura, pero esa misma desproporción se da a la inversa en ciencias de la salud. Ciencias de la salud, que incluye carreras como medicina, biología, fisioterapia y odontología. 

Otro año, curso 2013-2014 (fuente aquí):

Estudiantes matriculados en las universidades de España en el curso 2013-2014, divididos por rama de enseñanza y sexo

Más de lo mismo. Y en Reino Unido -que es dónde he visto el anuncio de marras- pasa igual. Éstos son los datos de 2011-2012 (fuente), que señalan una mayoría gigantesca de mujeres en medicina y veterinaria y una mayoría más ligera en biología. Son minoría pero sin mucho drama en físicas y matemáticas, algo más exagerado en arquitectura y, como siempre, en informática y en ingenierías encontrarse una chica es pura casualidad:

Estudiantes matriculados en las universidades de Reino Unido en el curso 2011-2012, divididos por rama de enseñanza y sexo

Y en 2012-2013 por el estilo (fuente):


Estudiantes matriculados en las universidades de Reino Unido en el curso 2012-2013, divididos por rama de enseñanza y sexo


¿Las chicas conforman el setenta por ciento de las facultades de ciencias de la salud pero no hay mujeres científicas y a las niñas les da fobia estudiar cualquier cosa que no implique leer a Shakespeare? ¿Perdón? Y lo que es más importante, si nos ponemos tan nerviosos porque no hay ingenieras, exijo que se proteste también porque no hay biólogos. Este doble rasero me pone de los nervios.

De hecho, exijo que haya histeria colectiva porque casi no hay basureras, profesores de educación infantil, conductoras de autobús y estilistas masculinos.

A menos que no se esté buscando la igualdad sino el que haya como mínimo un 50% de mujeres en puestos que molan. Y eso de igualdad no tiene mucho. La igualdad es que una persona pueda hacer lo que quiera con su vida sin que importe su género, que yo sepa. Lo que yo estoy viendo aquí es un montón de mujeres utilizando su sexo como excusa para quejarse por absolutamente todo lo que les va mal en la vida y un montón de hombres victimizando a millones de chicas que no han estudiado ingeniería aeronáutica porque no les ha dado la gana y que están perfectamente satisfechas con su decisión de ser decoradoras de interiores o intérpretes en la ONU.

Pero oye, hablemos de la presión que sufren las mujeres en su día a día cuando el mundo descubre que están metidas en profesiones "de hombres" o que quieren estudiar algo al respecto.

No sólo no he visto nunca jamás en la vida a nadie indicándole a una adolescente que no era capaz o que no debía estudiar nada de ciencias, sino que ahora mismo las mujeres que están metidas en campos técnicos con mayoría de hombres son vistas como una especie de superheroínas. ¿Un astronauta? ¡Mola, qué campeón! ¿Una astronauta? OH DIOS MÍO QUÉ VALIENTE QUÉ GRAN EJEMPLO PARA LA SOCIEDAD EL MUNDO NECESITA MÁS GENTE COMO TÚ SEGURO QUE ADEMÁS ERES UNA MADRE FABULOSA. ¿Un ingeniero? Friki. ¿Una ingeniera? HALA PROGRAMAS Y FABRICAS ROBOTS Y COSAS CHACHIS CON CABLES Y CIRCUITOS QUÉ DIFÍCIL DEBES DE SER SÚPER INTELIGENTE GIRL POWER.

Y así. Y de nuevo, no lo digo por decir; cuando le digo a la gente que soy desarrolladora de software (y si digo ingeniera informática ya ni os cuento), me miran como si viniera de discutir ideas con Bill Gates. Cuando mis amigos, hombres, dicen lo mismo, la reacción está más al nivel de un "pues muy bien". He preguntado a un montón de mis amigos y de mis amigas y prácticamente todos me lo han confirmado, aunque sí hemos visto que en España la admiración que se muestra no es tan exagerada como lo que yo me estoy encontrando en Inglaterra.

Oh, y ya que hablamos de manipulaciones sociales ¿sabéis a quién sí presiona la sociedad? ¿Sabéis quiénes sí tienen que aguantar acosos absurdos por dedicarse a cosas típicamente del sexo opuesto? Los hombres. No quiero saber el suplicio que han tenido que sufrir todos esos chicos que quieren ser diseñadores de moda o peluqueros, y de los niñeros mejor ni hablamos. Y esto lo veo a menudo; no veáis la cara que pone la gente cuando les digo que en varios de los grupos de ballet con los que he ido a clase había chicos. En serio. La gente se escandaliza un montón. Se escandalizan. Las mismas personas que consideran una vergüenza el que se juzgue a una mujer por lo que decida hacer con su vida se ríen o se ponen nerviosos ante la idea de que un chico vaya a clases de ballet. Coherencia a tope.


Motivando a las niñas

El único aspecto en el que estoy dispuesta a aceptar que a lo mejor no está mal intentar que haya más mujeres en estos campos, y siguiendo con lo de las niñas -supuestamente- desmotivadas, me ha venido de una conversación que tuve con Uma.

Uma se ha unido a una iniciativa llamada Tech and Ladies, que es un grupo exclusivo para mujeres que están interesadas en la tecnología. Se reúnen y hablan del asunto tecnológico que toque ese día. También dan charlas, talleres y cosas así. Yo le decía que obviamente si le apetece yo la apoyo, pero que como idea el hacer un grupo que excluye a los hombres me parece algo dañino. Porque hacer algo que excluye a cualquiera me parece dañino, básicamente. Al igual que con las campañas publicitarias procientíficas dirigidas a las niñas, creo que en el momento en que se deja claro que las mujeres son un grupo aparte eso ya está enviando el mensaje equivocado.

A pesar de que tengo las ideas bastante claras con este tema, Uma no es una chapas feminazi y es una persona más que razonable, así que discutí sobre este tema un rato con ella y sí que me habló de una idea que me da fobia a primera vista pero que después tiene su razón de ser:

Una de las propuestas de Tech and Ladies es conseguir que haya más mujeres dando charlas en colegios para incentivar a las niñas a que tiren por un camino de ciencias. En concordancia con todo lo que habéis leído ya, a mí esa idea me parecía una idiotez estupenda porque creo que a estas cosas hay que mandar a un científico, sin importar ni género ni nada de nada, pero después de hablar con Uma me di cuenta de que a lo mejor tiene cierto sentido. Los niños son sugestionables a más no poder; a muchos les va a dar igual, pero es verdad que si los chavales ven que toda la gente que va a hablarles de tecnología, todos los matemáticos, los físicos, los ingenieros que pasan por allí son hombres, de alguna manera es fácil que asuman que esos trabajos son cosas que ya harán los niños, porque a las niñas les corresponden otras ramas.

Así que el concepto no me gusta, pero concedo que a lo mejor es útil mandar más o menos los mismos chicos que chicas a intentar engañar a los niños para que piensen que pueden estudiar una ingeniería y además tener una vida, aunque eso suponga endosarle a las dos únicas mujeres que hay en el equipo dar tres charlas por trimestre. Eso sí, nunca jamás separando a la audiencia. Incentivar a todos los niños, sean del sexo que sean, a que estudien algo de ciencia pues vale, supongo. Pero dirigirse sólo a las niñas me resulta ridículo y condescendiente, como si fuéramos de otra especie o algo por el estilo.


Las mujeres encuentran más dificultades externas que los hombres a la hora de entrar en entornos científicos o tecnológicos

Ya he explicado que conozco un número respetable de mujeres que se han dedicado a la ciencia o la tecnología. Además, un porcentaje muy alto de las empresas a las que les he pedido trabajo me han concedido una entrevista y un porcentaje también muy alto de todas ellas me han dado el puesto. Todas mis compañeras de ingeniería informática están trabajando de lo suyo (menos una, y es porque ha decidido cambiar de carrera profesional). Que digo yo que si las empresas estuvieran tan empeñadas en que las mujeres no valemos para estas cosas seríamos todas miembros de En paro and ladies.

Pero hablemos de los sitios en los que se resisten más a contratar a mujeres que a hombres -casos que sólo he escuchado de amigos trabajando en Austria, por cierto. Ni Salamanca ni Londres me han dejado ver ni un resquicio de tal cosa-. Hasta donde yo sé es siempre porque la empresa sabe que en caso de embarazo con una mujer va a perder más dinero que con un hombre. Eso puede ser injusto -y lo es-, pero no le veo el machismo por ninguna parte. Si las leyes se encargaran de que una empresa perdiera la misma pasta en caso de embarazo sin importar el sexo -pongamos, obligando a cogerse los mismos días de baja por maternidad que por paternidad, tanto si quieres como si no-, dudo que los empresarios siguieran favoreciendo a los hombres. Igual estáis pensando en compañías montadas en el dólar que pueden permitirse pagar bajas de maternidad infinitas y sustituciones de personal en el último minuto, pero os recuerdo que también hay empresas pequeñas que llegan a fin de mes de misericordia, a las que tener un empleado que se pueda dar de baja dentro de medio año les puede suponer el cierre del negocio. A lo que voy es a que creo que las contrataciones no favorecen a los hombres, sino a la persona que tiene menos posibilidades de cogerse una baja. Pero vamos, eso sí que es mi opinión, no he hablado con un número suficientemente alto de jefes de empresas como para estar segura de que no hay algún otro criterio oculto. Simplemente me parece que la razón económica es más lógica que la sexista.

En cualquier caso, si una mujer llega a abrirse paso en este arduo camino, llegará a la terrible conclusión de que...


Las mujeres reciben peor trato que los hombres en entornos científicos y tecnológicos

Dos ingenierías son muchos años de carrera. Cada una con su proyecto. Y yo los primeros años no estaba especialmente centrada -esto significando que tenía la capacidad de estudio y disciplina de una patata frita o así- ni soy superdotada, así que como os podéis imaginar estuve ahí un montoncito considerable de años. Además, Ingeniería Informática es relativamente minoritaria (éramos unos cuarenta), pero en la técnica a los compañeros de tu año los podías contar de cincuenta en cincuenta. Así que he conocido a muchos profesores y a muchos estudiantes de lo mío.

En ambas carreras, y no me puedo creer que tenga que puntualizar esto, nunca jamás vi ningún comportamiento de nadie que pudiera ser considerado sexista. Siempre hay alguna bobada a lo "tú qué sabrás, si eres una chica", pero eso es algo dicho por un chaval de dieciocho años hormonado, que lo dice sólo para llamar la atención y que lo habría soltado en absolutamente cualquier otro contexto y en cualquier otra carrera, y si os digo la verdad lo menciono porque me imagino que pasa, pero realmente yo no escuché nunca a nadie decir algo así. Por otra parte, al margen de que como la mitad de mis clases estuvieran impartidas por profesoras, al profesor de transmisión de datos le daba igual que fueras un chico o una chica; te iba a suspender igual. El que daba clase de inteligencia artificial a lo mejor te favorecía un poco si le comprabas un jamón en ese mercado clandestino raruno que tenía montado en el parking de la facultad, pero le resbalaba por completo cualquier otro factor. Nunca vi a un chico rechazar a una compañera de prácticas por ser una chica (mismamente mi compañero era un chico), ni vi a nadie cuestionar las capacidades de nadie en función de su sexo. Porque es una idiotez y la gente lo sabe, o mejor, ni siquiera piensa en ello.

Y las empresas, esas trampas mortales construídas para humillar a la mujer, veamos.

Mi primer trabajo fue en una empresa de formación, mitad como maquetadora de cursos web y mitad como chica de mantenimiento (la que te arregla el ordenador cuando se rompe algo). Esto fue entre una carrera y otra, en Salamanca, España.

Aquí había un par de chicas muy concienciadas con el tema del feminismo -por ponerlo suavemente-, y se enfadaban a menudo con el tema. Pero yo no vi nunca que nadie las tratara distinto, ni a ellas ni a mí, por ser mujeres. Yo me pasaba el día gateando entre los cables para arreglar lo que se hubiera freído ese día y nunca oí a nadie decir que eso era cosa de hombres. Y eso que "el chico de mantenimiento" de toda la vida ha sido un tío, como su nombre indica.

Mi segundo empleo fue como desarrolladora web para una de ésas compañías energéticas megamillonarias que tenemos en España. O más bien para el intermediario entre esa compañía y yo, que por cierto me pagaba dos duros. También en Salamanca.

Ahí había mucho gilipollas, pero eran gilipollas tanto con las mujeres como con los hombres. Con el mismo rango y condiciones, siempre que todo el mundo estuviera contratado con el mismo número de horas, hasta donde yo sé todo el mundo tenía la misma basura de sueldo y jamás percibí ni favoritismos ni manías hacia ninguna mujer. Había cierta permisividad para con embarazadas y madres, pero poco más.

El tercer sitio está en Londres y ahí lo que hacía era desarrollar software para líneas aéreas.

Durante unos cuatro meses fui la única mujer en un equipo de nueve personas que incluía indios, italianos, españoles, canadienses y franceses. Oportunidades a cascoporro para detectar machismos, y nada de nada. En el resto de equipos en los que he estado había alguna otra mujer y también algún que otro imbécil, pero de nuevo, imbécil tanto con compañeros como con compañeras.

Y sin embargo sigo escuchando a la gente darme a entender que si eres de las pocas mujeres mega rompedoras e independientes que han tenido la valentía de estudiar algo de ciencias, cuando llegues al mundo empresarial te verás rodeada de machos que despreciarán tu trabajo porque eres una mujer. Y yo mira que lo busco, pero es que no lo encuentro por ningún lado.

Que no digo que no exista, que quede claro. Yo sólo digo que me resulta sospechoso llevar desde los 18 años (tengo 30) estudiando o trabajando en entornos tecnológicos y no haber notado nada de todo ese sexismo que se supone inunda el lugar. Que habrá gente prehistórica que se escandalice cuando aparezca una chica con un vestido de flores a ver por qué se ha congelado el servidor, pues la habrá; yo digo que no es tan normal como se está dando a entender. De hecho, hablando siempre de países civilizados y de este momento, creo que no es normal en absoluto.

También he pensado que tal vez esto me pase porque no todo el mundo se ofende por las mismas cosas. Hace poco una amiga del trabajo me decía que no le hace ninguna gracia que cuando una mujer le cuenta a un hombre que es desarrolladora de software el hombre se extrañe. Micromachismo, lo llamó.

Yo le expliqué que casi no hay desarrolladoras -ella misma no lo es-. No es cuestión de opinión, es que no las hay. Encontrarse una es raro. No me digáis ahora que si conocéis a un chico que es maquillador no os quedáis a cuadros porque la combinación hombre-maquillador es algo que sencillamente casi no se da. Y no es ofensivo, es que realmente es peculiar. Tampoco hay que hacer un mundo de ello y pedir explicaciones y detalles porque "no me puedo creer que seas desarrolladora, si eres una chica", pero un mínimo de sorpresa es algo que me parece normal.

Además, no os creáis que soy de esa gente que no se ofende por nada. Si alguien se ríe de mí y detecto malas intenciones mi amabilidad se evapora instantáneamente. Las bromas de índole sexual más vale que no me tengan a mí de protagonista porque si no aquello se pone desagradable en seguida. Básicamente si alguien me ataca con cariño por hacer el tonto, bien -aunque poco. Me canso en seguida-, pero si el atacante está intentando incomodarme o menospreciarme de alguna manera la conversación se pone chunga muy deprisa. Así que no, no es que lleve diez años escuchando ataques machistas y haya decidido ignorarlos por buena voluntad. Si esos ataques hubieran existido, me habría enterado y habría hecho algo al respecto.


Y después de todas estas cosas que os he contado, os voy a dar mis conclusiones. Lo que quiero que la gente entienda.

Conclusión nº1: Lo que se detecta como machismo suele ser en realidad gente siendo idiota.

Me explico. Esa persona que le dice a una mujer que no sabe programar porque es una chica no suele ser una sabia y brillante mente pensante que da la casualidad de que únicamente odia a las mujeres. Un tío que utiliza el género de alguien como argumento también le dirá al japonés que no es tan bueno como los europeos y al católico que los ateos son más inteligentes. O a quien sea, que sabe menos porque viene de una universidad de menos prestigio que la suya. Ese tío no es machista, ese tío es gilipollas. No conviertas a las mujeres en un grupo débil al que hay que proteger ni concretes el nivel de estupidez de alguien, no hace falta. Ese tipo de gente buscará cualquier excusa para soltar sus chorradas; no es una cuestión de sexismo, es una cuestión de que hay gente que no sabe convivir en sociedad. Si una persona se mete con otra de esa forma en el entorno de trabajo, ponle en la calle porque no sabe tratar con respeto a la gente, no porque sea machista. El resultado es el mismo y te ahorras crear un grupo de víctimas.

De la misma manera, no todos tus problemas vienen de que seas una mujer. Sí, feminista que se siente atacada por hombres dieciocho veces al día, te estoy mirando a ti. Cuando un compañero menosprecia tu trabajo, lo más probable es que lo fuera a menospreciar igual si fueras un hombre. Ése pesado que te acosa y no para de pedirte citas te acosaría igual si él fuera gay y tú un hombre. No todo gira en torno a que seas una mujer.


Conclusión nº2: No es mejor ser de ciencias que de letras.

Sorpresa, no es mejor ser ingeniero de caminos que filólogo hebreo. Igual tiene más salidas, o se cobra más, o lo que sea, pero no es mejor. El día que todo el mundo estudie química y no haya profesores de historia veréis qué risas.

Si se está intentando que haya más niñas interesadas en ciencia y tecnología pero no se está intentando que haya más niños interesados en carreras de letras, entonces es que de alguna manera se está considerando que las ciencias son superiores a las letras y que eso es lo que hay que hacer. De hecho parece que los trabajos de ciencia y tecnología son mejores que todos los demás. No me entendáis mal, yo soy muy fan de la ciencia y si estuviéramos en guerra o el planeta se viera amenazado por un cometa destructor pondría a todo el mundo a estudiar ingenierías y a hacer experimentos en laboratorios, pero también soy consciente de que el mundo, tal y como es ahora mismo, es un sitio en el que no sólo se necesita evolucionar en el ámbito científico. Todos queremos que se creen medicamentos y energías limpias y que se construyan edificios seguros, pero también necesitamos agricultores y profesores de literatura. E incluso si eres una de esas personas que creen que los únicos trabajos que sirven para algo son los de ciencia y tecnología porque son los que proporcionan avances tangibles, planteate lo siguiente: esa investigadora que descubrirá la vacuna contra el cáncer de estómago (¿puede existir tal cosa? Da igual, nos entendemos) tal vez lo haga gracias a que cuando se satura y ya no puede pensar más se pone a leer una novela hasta que su cerebro vuelve a funcionar. Y probablemente conseguirá lo que quiere porque ha leído tres estudios relacionados que le ha mandado traducidos el intérprete de coreano, que ha dedicado su vida a aprender chorrocientos idiomas. A lo mejor ha podido concentrarse porque su profesor de pilates le ha dado los ejercicios necesarios para librarse de su dolor de espalda. Igual sin escritor, sin traductor y sin profesor de pilates no tenías vacuna, o la tenías pero tres años más tarde.


La sociedad avanza, diría yo, y lo está haciendo bien. Las cosas se van igualando. A mí también me inquieta que sea más fácil ver a un centauro que a una chica en una ingeniería, pero meter con calzador un 50% de mujeres en todas partes -o donde nos interesa, más bien- es forzar un ritmo que ya va a buen paso por sí sólo -la tecnología es de las poquísimas cosas que quedan con minoría femenina-, y desde mi punto de vista forzar cosas no suele salir muy bien.


Como resumen; niñas, niños, no estudiéis carreras de ciencias. Son largas y difíciles. Haced otra cosa, como casaros con alguien millonario que os mantenga.

No sé por qué no hacen campañas para eso.