sábado, diciembre 22, 2012

Maravillosos gadgets

Buscando un gadget de blogger que me permitiera ver cuánta gente había aquí metida en tiempo real, he accedido a ese enorme y desconocido mundo que es la lista llamada "más gadgets".

La cantidad de mierda que he visualizado al buscar en dicha lista es tal, que no puedo explicarlo con palabras. Y como no puedo explicarlo con palabras, lo que voy a hacer es poner aquí todos esos módulos sin sentido que he encontrado. Uno por semana. Ahí a la derecha. Cuando se acabe el concurso ése en el que me deberíais estar votando todos, a lo mejor lo cambio y lo pongo arriba del todo, ya me lo plantearé.

Lo malo es que muchos estarán en inglés, y probablemente no se hayan currado mucho la integración en la plantilla, pero yo creo que merece la pena intentarlo. Y escribo esto para que no penséis que me he vuelto idiota cuando os encontréis con un generador de hechizos de Harry Potter o con un conversor de moneda ahí puesto.

Para empezar, el gadget que me dio esta maravillosa idea. 

¡Citas de Breaking Dawn! 

Que es Crepúsculo 125 o así. No sé cuál de todas es, pero a efectos prácticos, nos da lo mismo.

Soy consciente de que este experimento me va a hacer perder muchos lectores nuevos que se pasen por aquí, pero si no lo hago, reviento. Malo será que no vengan más después.

Por último, si me odiáis por este tipo de cosas, recordad siempre que es parte de mi encanto.



p.d. Puede que alguno hasta esté bien y me lo quede. Algunos molan. Intentaré que sean lo más inútiles posible, pero si de vez en cuando aparece algo decente, perdonadme el desliz.

lunes, diciembre 17, 2012

El producto

A ver si me ubico, porque estoy flipando tanto todavía que no sé ni por dónde empezar a contar esta historia. Desde el principio:

Hace poco fui a un taller de salud de la piel al que me invitó Lilypad. Yo ya había hecho uno hacía años y sabía que era muy útil, así que fui para allá con Cleo. La empresa que lo organiza, llamada Herbalife, no tiene tiendas físicas, por lo que se da a conocer haciendo talleres de este tipo.

El caso es que Ronda, la chica que nos dio a nosotras el taller, nos dijo que buscaban empleados, y decidimos ir a la presentación de empresa que hubo ayer en un hotel de lujo de mi ciudad.

Al final Cleo no pudo ir y acabamos yendo Lilypad y yo. Llegamos al hotel a las cuatro menos diez.

Ronda - Chicas, veréis, esta empresa es americana, así que vais a ver muchos aplausos, mucha música, y cosas así.

Vale. Bueno, es normal que la gente aplauda y que haya música en los sitios, tampoco veo que sea necesario dar un aviso, pero vale.

Entramos en un salón de actos. La música está un poco alta. Un poco alta comparando con un bar a las dos de la mañana, quiero decir. Nos asignan sitios, y Lily y yo miramos alrededor analizando la situación. Todo el mundo sonríe y va súper elegante, y hay gente bailando sola y dando palmas.

Las ondas sectarias que desprende este lugar me inquietan un poco, pero a lo mejor es que veo grupos satánicos donde no los hay.

A las cuatro aparecen en el escenario un chico y una chica, que aparentemente son los anfitriones del asunto. Todo el mundo se levanta de sus asientos, aplaude, grita, corea cosas y se emociona muchísimo.

Igual sí que está un poco exaltada la gente.

Los anfitriones se ponen por las nubes el uno al otro, dicen que son como familia, aclaran con muy poca discreción que son compañeros pero no están enrollados, y proceden a hacer una presentación infinita en la que no se dejan hablar entre sí y se pisan las palabras el uno al otro en cuanto pueden. Se ponen a conceder méritos a los diferentes grupos de vendedores que hay en la compañía, y con cada categoría de trabajadores mencionada, la sala entera se levanta y chilla y aplaude como loca.

Lily y yo aplaudimos al equipo de tabuladores, al equipo del mundo, al equipo de millonarios y al equipo de la madre que los trajo a todos. La gente grita sin parar, súper emocionada. La sensación de que esto es una secta se va haciendo más potente.

Anfitriona - Sé lo que estáis pensando los nuevos...

Estoy pensando que o me vais a meter en el harén del creador de esta cosa, o me vais a robar un riñón, una de dos.

Anfitriona - Estais pensando que esto es una americanada.

Bueno, más o menos. Además, resulta que lo del harén no es posible, porque el creador de la compañía palmó de una sobredosis hace años. Cuánta confianza inspira eso.

Anfitriona - Pero que sepáis que yo la primera vez que vine estaba igual; pensaba que aquí estaban todos locos - mira, en eso estamos de acuerdo - pero al final del día, yo ya estaba aplaudiendo entusiasmada con los demás, y os aseguro que al terminar el evento de hoy, vosotros también estaréis de pie aplaudiendo emocionados.

Evidentemente, eso no llegó a suceder.

Anfitrión - Además, a lo largo de toda la tarde va a haber regalos, ¡prestad atención a la pantalla, porque vuestro nombre puede aparecer en cualquier momento!

No hubo regalos.

Una ponente da una charla sobre la salud de la piel. El público grita cual masa de fans histéricos y aplaude. Aplaude siempre. Por todo. Aguantamos estoicamente un discurso que ya escuchamos en su día en el taller, nos cuentan lo que hacen un montón de cremas distintas, y la exposición termina con más gritos y vítores.

Por cierto, no lo he dicho aún, pero cada vez que uno de los personajes subidos al escenario hace algo remótamente parecido a una gracia, suena música a todo volumen mientras el público aplaude encantado.

Tras el rollo de las cremas, un tipo suelta otro discurso, esta vez sobre nutrición. Aplausos y gritos infinitos. Nos explica lo que hace cada tarro de polvos nutritivos que vende la empresa.


INCISO

Además de cremas, estos tíos también venden un producto para desayunar que consiste en batidos y mejunjes varios que contienen todos los nutrientes, vitaminas y demás que necesitas, pero no engorda. A mí no me convence, pero reconozco que médicamente parecía bastante fiable. A este desayuno de ahora en adelante lo llamaremos "el producto", tal y como lo denominaron los miembros de la secta durante toda la gala.

 FIN DEL INCISO


Yo hace rato que he decidido que hay pocas papeletas de que decida trabajar con esta gente, pero por si cambio de idea, y sobre todo por si Lilypad sí que quiere trabajar con ellos, dejo de hacer comentarios ofensivos sobre las tonterías que estoy viendo a mi alrededor, no sea que nos oigan y no nos den trabajo en la vida.

Informo a Lilypad de que me estoy callando tantos chistes que me va a salir una úlcera de estómago.

Llegan los testimonios. Gente que ha probado el producto y no podría ser más feliz:

- Yo antes tenía la piel apagada, se me caía el pelo, se me rompían las uñas, tenía estreñimiento, no dormía bien, estaba cansada siempre, me sobraban siete kilos y me cogía catarros cada tres días. Desde que tomo el producto, he recuperado la salud, ya no me canso, mis uñas están como nuevas y estoy contentísima con mi peso.

Igual pensáis que exagero, pero no. A otra el producto le curó los ataques de ansiedad.

Me imagino a mí misma subiendo al escenario (subía quien quisiera) y contando mi experiencia:

- Yo tenía el pelo sequísimo, se me rompían las uñas, se me morían todas mis mascotas y me dejaban todos mis novios. Desde que tomo el producto tengo unas uñas estupendas, un pelo súper sedoso  y estoy desarrollando visión nocturna.

A las cinco y media veo que Lilypad le está pidiendo ayuda a Cleo por Whatsapp, a ver si alguien nos puede sacar de ahí. A ratos se dedica a grabar las canciones que suenan a todo trapo, para tener después documentos que mostrarle a la gente y así conseguir que se crean el circo en el que nos hemos metido

Tras dos horas y más de cuarenta testimonios, anuncian un parón para merendar.

Nos conducen a una sala en la que planeo compensar a lo salvaje esta mierda de congreso con café y bollos.

Solo que no hay café ni bollos.

Hay fruta. ¡FRUTA! Y un té adelgazante. Esto me lo creo porque lo he visto yo en persona, pero si me cuenta alguien que ha ido a una presentación de empresa de lo que terminaron siendo más de cinco horas y le han dado para merendar un plátano y un té para quemar grasas, pienso que se está quedando conmigo.

Huyo al baño, pasando por una mesa con frutos secos y lo que parecen bombones de chocolate. Calculo la probabilidad de que los bombones contengan somníferos y me como uno. No son bombones. Son barritas energéticas híper densas que tardo diez minutos en ser capaz de masticar.

Un vaso del té absurdo y un trozo de barrita energética después volvemos al salón de actos.

Cuentan el plan de márketing, durante el cual descubrimos que esta gente no contrata, sino que crea autónomos. Compras una licencia por 130 euros y te pones a hacer pedidos de el producto para venderlo después. Así que, si queremos trabajar aquí, tenemos que invertir algo de pasta, lo que hace que el poco interés que nos quedaba a estas alturas se desvanezca rápidamente.

Y a partir de aquí ya solo vemos más absurdeces, sin un ápice de utilidad.

Gente subiéndose al escenario a contar cuantísimo dinero ha ganado vendiendo el producto. Todos trabajan súper poco y ganan un montón de pasta.

Y cuando creemos que ya se está terminando esta historia aparece...

¡¡EL EQUIPO MILLONARIO!!

Prácticamente nos obligan a ponernos de pie para aplaudirles, y aparecen lo que después sabremos que son dos hermanas y el marido de una de ellas, que deben de ganar una cantidad de pasta tan grande que los ceros se te van escapando de la cabeza según llegan. Lilypad y yo estamos de pie aplaudiendo y aguantando la risa, cuando lo vemos.

Autógrafos.

El Equipo Millonario está firmando autógrafos.

La muchedumbre se apelotona al lado del escenario con libretas en alto, mientras los miembros saludan y firman como si fuera para ellos lo más común del mundo.

Lily se sienta con el fin de que no la vea reírse a carcajadas toda la sala. Se hunde en su asiento intentando camuflar la risa como puede.

Una de las dos mujeres acapara toda la atención, contándonos lo estresada que estaba en su antiguo trabajo debido a lo extremadamente competente que era, ya que eso la había hecho imprescindible en su oficina y tenía por tanto que trabajar muchas horas. Calculo las posibilidades que tengo de darle en la cara si le tiro una bota desde mi asiento.

El equipo millonario cuenta lo bien que le va, la pasta que ganan, los hijos tan maravillosos que tienen, y nos dan un discurso sobre la familia y el hacer felices a los demás. Después nos enseñan fotos de los muchos viajes que les paga la empresa. Vemos imágenes de esta gente en tropecientos países distintos, y nos cuentan que el próximo es a Tailandia.

Y a mí qué. De verdad que no entiendo por qué estoy viendo fotos de los hijos y los viajes de esta gente. Pero bueno, el caso es que el equipo de marras presenta a otro equipo, que también gana un montón de pasta, llamado "el equipo del mundo". Por enésima vez vemos a un grupo de personas subir al escenario a contar sus vivencias, que incluyen a un novio enamoradísimo dándole las gracias a su novia por haberle metido en el negocio, todo súper emotivo. El público se vuelve loco.

La música suena a todo tren mientras la gente se deshace en vítores, y entonces la mujer acaparadora del equipo millonario agarra el micro y se pone a cantar.

Madre de Dios.

Son las ocho y media y esto no está ni cerca de terminar. Parece que Lily me quiere decir algo.

Lily - ¿Has visto un capítulo de Cómo... - se ríe tanto que no puede hablar - ... de Cómo conocí a vuestra madre en el que... - está roja y se ahoga - en el que salen unas chicas que hacen "¡¡WOOOOOOOO!!" a todo? - asiento, y Lily señala a un grupo de mujeres en las primeras filas que no paran de hacer eso mismo. Me da la risa un montón y ya no oigo más que "¡¡WOOOOOOOOOOO!!" por todas partes.

Son las ocho y media, y yo he quedado con Camino a las nueve. Le mando un mensaje:

Estoy atrapada en un evento sectario, es posible que me retengan en esta absurdez hasta las nueve.

Cambiamos la hora porque esto no se termina.

Reconocimientos.

Premios.

Trofeos (a eso llamaban regalos al principio de la gala).

Aplausos.

¡¡WOOOOOOOOOOOOOOOOO!!

Más aplausos.

Lily se tapa la cara con el pelo para que no la vean reírse.

La anfitriona llora en el escenario.

Vítores.

Ronda ve que llevamos allí más horas que otra cosa y se acerca para decirnos que podemos irnos. Le decimos que no estamos interesadas en participar en la empresa y salimos.

Solo diré que en el coche nos dio tal ataque de risa enumerando las tonterías que había hecho la gente, que casi tenemos que parar para no tener un accidente.

Y para terminar, informo de que esto es claramente una secta, solo que en vez de idolatrar a una persona, adoran a un producto. Al margen de las bobadas que pueda escribir al respecto, hablo totalmente en serio cuando digo que esto es un grupo sectario. Qué mal rollo.


p.d. Si por circustancias del destino queréis votarme para los premios 20blogs, podéis hacerlo aquí. Besitos para el que me vote y odio infinito para el que no.

domingo, diciembre 09, 2012

Sin frenos: fantasmada sobre ruedas

Sin frenos (Premium Rush, David Koepp, 2012) es el episodio de la filmografía de Joseph Gordon-Levitt que pasó desapercibido entre El caballero oscuro y Looper, y que me he puesto a ver hace un rato porque parecía entretenida y porque soy híper fan de este hombre.

Sin frenos (Premium Rush) - Cartel

Wilee (Gordon-Levitt) es un mensajero que se gana la vida pedaleando como un pirado a través del tráfico de Manhattan para encargarse de que los paquetes que le asigna su empresa lleguen a su destino. Al margen de la cantidad de veces que está a punto de morir al cabo del día, su único problema es reconciliarse con su semi-novia y compañera de trabajo Vanessa (Dania Ramírez). La cosa se complica considerablemente cuando cae en sus manos un problemático sobre que provoca que un policía corrupto (Michael Shannon) le persiga por toda la ciudad para darle caza y hacerse con dicho sobre antes de que llegue a su legítimo destino.

Dania Ramírez - Vanessa

No tengo clara mi opinión, si os digo la verdad. La historia es un follón y se hace muy difícil de seguir por los saltos temporales que aparecen sin parar, pero como thriller está relativamente bien llevado y es muy entretenido. Las interpretaciones se dejan ver, destacando a Shannon, que tiene una pinta de poli corrupto y psicópata muy lograda. Además, hay que reconocerles a los actores su trabajo, porque, por poner un ejemplo, el prota atravesó la luna de un taxi durante el rodaje y acabó con el brazo hecho un cristo. Para que luego digan que el trabajo de actor es un chollo.

Joseph Gordon-Levitt y Michael Shannon - Wilee y Monday

Volviendo a lo negativo, en mi opinión el problema es que dejan caer demasiado peso en la parte estética; tanto, que a ratos el argumento parece una excusa para ver lo buenos que están Joseph Gordon-Levitt y Dania Ramírez y las cosas tan chulas que saben hacer con la bici. Fantasmadas por doquier, persecuciones espectaculares, esquemas digitalizados para mostrar cómo piensa el protagonista (parece que tiene súper poderes, casi), y otras tantas chorradas estéticas que fastidian la película por aparecer en exceso.

Así que bueno, la recomiendo si queréis pasar un rato entretenido, pero nada más. Podría haber sido una gran película, pero al director se le fue la mano con las florituras. Una pena.


p.d. Premium Rush es como llaman a la entrega express en la empresa de mensajería de la peli (o como se llama ese tipo de entrega en inglés simplemente, no lo sé). Por supuesto, ese desconocido personaje que traduce los títulos al español ha hecho de las suyas y nos ha dejado con ese desastroso Sin frenos, haciendo referencia a la manía que le tiene el protagonista a los frenos de las bicis -tanta que los de la suya los ha quitado-. Pero que conste que con el título en el idioma original, la película gana mucho en dignidad.

sábado, diciembre 08, 2012

¡La caja!

AVISO

La gente que me conoce en persona igual no debería leer esta entrada. A lo mejor confunde lo rara que soy yo expresando afecto, con frivolidad irrespetuosa. Si os sienta mal algo, luego no me digáis que no os lo advertí.

FIN DEL AVISO


Tener amigos muertos es una mierda.

En las series y en el cine da la sensación de que la muerte de un amigo es un dramote que, aunque deprimente, le da un halo de misterio y glamour trágico a tu vida.

No va a ser.

La muerte de un amigo te tiene lloriqueando por los rincones cada dos por tres y encerrándote en cuartos de baño públicos hasta que se te pase el bajón. No puedes sufrir mucho, porque tus padres llamarán a un gabinete de loqueros en cuanto te vean chungo tres días; no puedes hablar de ello, porque deprimes a la gente; no puedes dejar de hablar de ello, porque entonces eres un insensible y ya no te acuerdas de tu amigo. Además, tienes que sentirte culpable por estar hecho un asco, porque al fin y al cabo es su familia la que sí que tiene que estar fatal, y tenía amigos más cercanos, que tienen más derecho a estar hechos una piltrafa que tú.

Es una bazofia todo.

Yo desde que Zamaor cometió la estupidez de morirse hace un año, estoy hecha polvo a ráfagas con el tema, así que el hecho de que hoy hubiera una misa recordatoria por el aniversario de su muerte tampoco me ha supuesto un trauma demasiado grande.

Pero claro, aparece un cura viejecito entrañable hablando de lo feliz que es la gente cuando se muere, y cuenta lo majo que era Zamaor, y yo preveo el berrinche inminente que va a arruinar por completo el tratamiento facial que me han hecho un par de horas antes y que me ha dejado la piel de la cara maravillosamente suave.

Y al poco rato, efectivamente, ahí estoy yo, llorando a moco tendido pero con disimulo, en la fila formada por Cleo, Pieters, Lilypad, yo, West y Manzo, confiando en que mis compañeros de banco no se percaten de que soy una floja y me ha podido el discurso emotivo del cura.

West me pone una mano en el hombro.

Maldición. Me han cazado.

Soy el eslabón débil de la cadena.

El cervatillo herido de la manada.

Soy el...

No. Un momento.

¡Soy una chica!

¡La sociedad ve perfectamente bien que llore cual magdalena por absolutamente ninguna razón, imagináos si tenemos en cuenta que estoy en un funeral!

Bah, si luego alguien me dice algo, les digo que quien no llore en una misa funeraria no tiene alma, y a correr.

Pero a lo que iba yo no es a lo de ponerse triste, que en una misa de éstas se presupone y se acepta, sino a cuando te da la risa.

Hay mucha gente que en momentos de tensión se pone nerviosa y le da la risa floja, pero hoy no ha sido el caso. A mí me daba la risa porque Zamaor siempre estuvo atontado y no paraba de hacer el gaitas, así que a veces me imagino claramente lo que diría en determinadas situaciones. Así, el cura estaba recitando:

Cura - Esto está en muchos idiomas. Se puede elegir cualquiera.

Y yo oía a Zamaor decir:

¡La caja!

¡ELIGE LA CAJA!

Y el cura:

Cura - En todos significa lo mismo, yo voy a escoger...

Y oigo a Zamaor otra vez:

¡¡ELIGE LA CAJA,

 QUE TIENE UN APARTAMENTO EN TORREVIEJA,

FIJO!!


En fin, cada uno puede creer lo que le dé la gana, y yo hoy voy a creer que es todo un engaño del gobierno y que en realidad Zamaor está en alguna isla del Pacífico tomando daikiris con Bin Laden y con Michael Jackson, riéndose de nosotros por hacerle misas absurdas.

Yo no tengo ingredientes a mano para hacerme un daikiri, pero tengo un vaso de leche, y seguro que le vale, así que brindo por él.



p.d. Al primero al que se le ocurra escribirme un discurso emotivo sobre las propiedades curativas del tiempo y demás moñeces, le informo de que localizaré su casa y le prenderé fuego. No estoy de humor para más sensiblerías hoy. Besitos.

lunes, diciembre 03, 2012

sms - ACTUALIZADO

¿Te mando un whatsapp? ¿O te llamo? O... dicen que había una cosa
que se llama sms... pero mi móvil es muy viejo y no sé si tiene de eso.

Garfield


Ya solo me mandan mensajes de texto los de de Women Secret para avisarme de las promociones y los de CHEMCYL para que done sangre.

Se están perdiendo todos los valores.


p.d. Me dijo Nicolás que me presentara a los premios 20 blogs y les eché un vistazo. Es de esas cosas que no se pueden ganar porque hay mil millones de participantes, pero por figurar en directorios que no quede, así que me he apuntado. Presentáos todos para que así no parezca yo la única ególatra con ansias de fama. O votadme, claro.


ACTUALIZACIÓN

Me están diciendo por aquí que ponga un enlace para que podáis votar fácilmente, y lo pondré, pero cuando se pueda votar (el 14 de diciembre empieza el asunto), para que así no os aburráis tanto con esto. ¡Gracias por las recomendaciones!

lunes, noviembre 19, 2012

La Cenicienta: análisis

A petición de Mi Alter Ego, Naar, Valeria y Silvia Parque, me puse hace tiempo a buscar la versión original del cuento de La Cenicienta, a ver qué me encontraba por ahí. Por lo visto hay un millón de versiones; casi cada país tiene la suya, así que me ciño a las más conocidas y de las que hay referencias claras. Los Grimm tienen una versión, pero Perrault es anterior, así que en principio considero su cuento como el válido para lo que nos interesa.

La historia en cuestión se llama "Cenicienta o la zapatilla enana" (Sacado de Los cuentos de Perrault ilustrados por Doré, Atlas Ediciones, copia exacta de los cuentos publicados en 1862 y 1863). Investigando he leído que lo escribió en 1697, así que tendré que suponer que el que yo he leído es igual que el que escribió en su día. Leyendo esta versión vi que, oh decepción, no había nada que analizar, porque era clavada a la de Disney. Pensando en cómo darles la mala noticia a las mencionadas en el parrafo anterior, y por curiosidad, me puse a leer lo que escribieron por su parte los hermanos Grimm. Pensé que iba a ser casi igual que lo de Perrault, ¡pero no! ¡Porque Perrault era medio normal, mientras que los Grimm eran unos desequilibrados! Así que analizo su versión, porque ya la he leído, y si me traumatizo yo, nos traumatizamos todos.

Nos ponemos en situación; os cuento a grandes rasgos la versión de Perrault/Disney (si ya os la sabéis esta parte os la podéis saltar), que es la que conocemos las personas normales del mundo, y luego ya vamos con la alternativa para psicópatas:


Cenicienta o la zapatilla enana - Charles Perrault:

La historia comienza contando que el padre de Cenicienta se casa con una petarda que tiene dos hijas. La mujer tiene a nuestra chica todo el día limpiando y la trata fatal.

El rey organiza un baile, al cual van las dos famosas hermanastras de Cenicienta, mientras que ella se queda en casa llorando a moco tendido.

Su madrina, al verla triste, le pregunta si quiere ir al baile, y cuando Cenicienta, obviamente, dice que sí, la madrina, como es un hada y tiene poderes, le hace una carroza a partir de la conocida calabaza, y caballos a partir de ratones y todas esas cosas que ya nos sabemos todos. El hada, que aparentemente tiene poderes mágicos para todo menos para llamar a servicios sociales y  denunciar a la madrastra maltratadora, le da un vestido y unos zapatos de cristal a la muchacha y le advierte del toque de queda de las doce de la noche.

Cenicienta va al baile, y como está buenísima (no hay princesa de cuento que no esté tremenda), el príncipe queda embobado y todos la adoran y bla bla bla. Se va a casa a tiempo, y al día siguiente, como en esa época las juergas se hacían a lo grande, va a la segunda parte de la fiesta, y es ahí donde se deja el mítico zapato de cristal. El príncipe lo recoge y recorre todas las casas haciendo que todas las chicas se lo prueben.

Si es lo más lógico del mundo, ¿para qué quieres aprenderte la cara de alguien o preguntarle su nombre, si puedes ir de puerta en puerta diciéndole a la gente que te enseñe un pie?

El caso es que nuestra protagonista demuestra ser la legítima dueña del zapato, aparece la madrina, le da ropa bonita a la chica otra vez, las hermanastras reconcen a la princesa súper glamourosa del baile y se disculpan con ella por haberla tratado tan mal (ya, claro, ahora). Cenicienta, como es una floja, les perdona el mal comportamiento y las casa con dos tipos estupendos de la corte; ella se casa con su príncipe y todos tan contentos.

FIN


Ya está. Cuento para todos los públicos. Bien. Vamos ahora con la versión de los hermanos Grimm, sacada de Caperucita Roja y otros cuentos, editorial ANAYA, traducción directa de la edición publicada en Berlín en 1812 - 1817.


La Cenicienta - Jacob y Wilhelm Grimm:

Como en la otra versión, el padre de Cenicienta se casa con una mujer que tiene dos hijas. Gentuza las tres. Cenicienta planta un avellano en la tumba de su madre, que crece muy rápido alimentado por sus lágrimas y que pasa a ser la casa de unos pájaros mágicos que le conceden deseos. Lo típico que pasa cuando plantas un árbol.

El rey organiza una fiesta, y gracias a lo bien que se lleva la chica con los pájaros mágicos, consigue un vestido y unos zapatos y se presenta en el palacio. Va tan estupenda que no la reconoce nadie (en casa está llena de mierda hasta las cejas siempre, porque no para de limpiar), y todos piensan que es una princesa extranjera. Cuando se va a ir a casa, el príncipe, que ya se ha encaprichado con la chica, le dice que la acompaña, pero como él debe de ser un tirillas y ella corre que se mata, se le escapa y la pierde de vista.

Al día siguiente, en la segunda parte de la fiesta, vuelve a aparecer Cenicienta con otro vestido hecho por los pájaros mágicos, y baila con el príncipe y todas esas cosas, y al llegar la noche, ella se va, y para que el príncipe no la siga, huye trepando por un peral. El padre de Cenicienta, que anda con la mosca detrás de la oreja y piensa que la guiri buenorra podría ser su hija, coge un hacha y tala el árbol, para ver si está en él aún.

El día que aparezcan los de protección al menor por uno de estos cuentos, vamos a salir en las noticias.

Total, que Cenicienta ya no está en el árbol y se ha ido a casa a fingir de nuevo que ella no ha ido a ninguna fiesta.

Al siguiente día - las fiestas en este cuento no se acaban jamás, por lo visto - la chica vuelve con otro maravilloso vestido a la fiesta, y bla bla bla, pero cuando se va, el príncipe consigue la sandalia de la chica a base de echar pegamento (pez, lo llaman) en las escaleras. Aunque aquí el zapato no es un zapato, sino una sandalia, y en vez de ser de cristal, es de oro.

Hasta aquí tampoco hay mucho drama ni muchas diferencias con el cuento de Perrault, excepto tal vez ese asunto tan peculiar del padre talando el árbol para que su hija se despeñe, y el hecho de que a Cenicienta no la saca de la fiesta una calabaza mágica, sino sus habilidades con el parkour... y bueno, no tenemos hada madrina, que en la versión de Disney tiene como mucho bombo. Pero no pasa nada, que ya vieron los Grimm que los críos se iban a aburrir si aquí no había un poco de sangre, y decidieron arreglar el tema. Sigamos.

El príncipe va con su sandalia de oro a casa de Cenicienta (como el padre ya le había dicho que creía que era su hija, era la opción más probable) y comunica que solo se casará con la chica a la que le valga el zapato. La primera hermanastra se pone muy contenta y se lleva el zapato a su habitación para probárselo. Por lo visto Cenicienta tiene unos pies absurdamente pequeños, así que aquello no le entra ni a tiros. Como es el pulgar lo que no cabe, su amorosa madre le lleva un cuchillo y le dice que se corte el dedo, porque, total, cuando sea reina ya no necesitará ir más a pie (literal). La hija, faltaría más, se lleva su pulgar de un tajo, aguanta el dolor como puede, mete el pie en la sandalia, y se va tan feliz a decirle al príncipe que ella es la elegida. El príncipe, como viene siendo habitual en estos cuentos, es ciego o idiota, no sé, pero el caso es que no se da cuenta de que se lleva a una princesa falsa y mutilada, y allá que se largan los dos a caballo.

Igual no lo he dejado claro. Es una sandalia. SANDALIA. Los pulgares se ven. Los príncipes de cuento son más tontos que una piedra.

En fin, tan mala suerte tiene la chica del pie ensangrentado, que pasan por delante del avellano, y los pájaros mágicos le cantan al príncipe que ese zapato tiene sangre por todas partes y que igual se la han colado. Vuelven a casa, devuelve a la princesa defectuosa, y la otra hermana se prueba el zapato. ¡Y le entra el dedo gordo!

¡Pero!

¡El talón no!

Así que, solo faltaba, por consejo de su madre, se corta un trozo de talón. Qué bien. Otra vez el príncipe hace alarde de su idiotez extrema, se van los dos, vuelven a pasar por el árbol, los pájaros vuelven a hacer su trabajo, y el príncipe atontado devuelve a la princesa defectuosa número dos a su casa. Allí mandan llamar a Cenicienta, que se prueba la sandalia y le queda ideal, claro.

Cuando se van a palacio, los pájaros mágicos cantan que ésa sí es la adecuada, y se posan uno en cada hombro de la chica.

Ya acabamos. Cuando va a ser la boda, aparecen las dos hermanastras, que querían congraciarse con Cenicienta, y bueno... ¿las perdona nuestra protagonista y todos comen perdices?

NO.

En su lugar, los pájaros mágicos les sacan los ojos. Por turnos y con bastante regodeo, por cierto. A ver si se van a pensar los niños que pueden ser unos zorrones toda su vida y luego salir airosos como si nada.

Y así estamos. Con dos hermanastras sin ojos y con medio pie amputado.

Gracias por contarme historias entrañables, señores Grimm. Ahora a ver quién duerme.


p.d. Navegando por posts viejos de la gente me he encontrado con que hace mucho tiempo la Gata me dio un premio (¡gracias con retraso!), y más de lo mismo con mi Álter Ego (¡gracias gracias!). Casualidades de la vida, resulta que sus blogs son estupendos, así que ya estáis entrando todos a hacerles una visita.

jueves, noviembre 01, 2012

Viejo viejo viejo viejo

Hace poco, caminando por la calle, detrás de lo que parece un abuelo que lleva a su nieta de la mano izquierda y a su nieto de la mano derecha:

Nieta - ¡Hoy nos ha dado clase el Papa!
Abuelo - ¿El Papa? ¿Por qué le llamáis así?
Nieta - Porque es viejo. Viejo viejo viejo viejo.

Qué encanto de niña. Menos mal que el crío parece más decente.

Nieto - ¡Como el abuelo!

Qué maravilla.

Dan unas ganas locas de ponerse a tener churumbeles viendo lo que hay, ¿eh?

domingo, octubre 28, 2012

7 días en la Habana: aviso.

Esto no es una crítica, sino más bien una advertencia. Vi 7 días en la Habana (Id, cuarenta mil directores que detallo más abajo, 2012) en San Sebastián, y no sabéis lo mal que lo pasé. El aburrimiento que sufrí viendo esa cosa no se puede explicar con palabras, y siento haber tardado tanto en escribir esto, porque a lo mejor alguno ya ha ido a verla y ha sufrido lo que sufrí yo.

7 días en la Habana - cartel

7 días en la Habana está compuesta por siete cortos dirigidos por siete directores diferentes, por este orden:

1. Benicio del Toro: Lunes, El Yuma.
2. Pablo Trapero: Martes, Jam session.
3. Julio Medem: Miércoles, La tentación de Cecilia.
4. Elia Suleiman: Jueves, Diary of a beginner.
5. Gaspar Noé: Viernes, Ritual.
6. Juan Carlos Tabío: Sábado, Dulce amargo.
7. Laurent Cantet: Domingo, La fuente.

Hay esperanza si podéis ver la película en casa, porque los dos primeros cortos y el sexto son bastante entretenidos y se dejan ver, pero algunos de los restantes son EL HORROR. Hablo en serio. Me preocupo por vuestra salud. Yo estaba sentada en medio de la fila de butacas, maldiciéndome a mí misma por haber cometido tal estupidez al elegir asiento y prometiéndome que en las películas que me faltaran por ver en el festival, me sentaría en el pasillo, por si acababa encerrada en otro infierno soporífero como éste.

Melvis Estévez (Cecilia)

No os puedo ni contar el argumento, porque son siete trozos inconexos apelotonados para formar una supuesta película, pero no hay ni un atisbo de línea argumental, así que solo puedo deciros que la peli son siete días, protagonizados por gente distinta, con estilos que no tienen absolutamente nada que ver unos con otros, y con pocas conexiones entre sí más allá de algún que otro personaje.

No paguéis por ver esta mierda ni aunque quemen todas las demás películas de la Tierra. Mejor id a ver la última de Woody Allen, que la vi el otro día y es estupenda. O mirad fijamente un ficus durante hora y media, que seguirá siendo más entretenido.

Hay que ver lo que se sufre a veces en los festivales.

lunes, octubre 22, 2012

La madre que trajo a Tomcat, a Eclipse y a todos sus muertos

A lo mejor queréis hacer una página web. Porque mola. Está de moda y eso. A lo mejor pensáis que lo suyo es hacerla en Java, que es lo que se lleva ahora. Además, parece fácil.

NO.

NO LO ES.

Igual programarla no es tan complicado, depende de lo que queráis obtener, pero conseguir que el ordenador que vayáis a utilizar contenga todas las herramientas y cacharros varios para poder empezar es UN MALDITO INFIERNO. Por eso escribo este tutorial, porque lo he intentado y me han entrado tantas ganas de matar, que quiero poner aquí toda la información para que no le pase a más gente lo que a mí.

INCISO

Estoy muy cabreada. Me he pasado días intentando configurar esta maraña de programas, y cuando casi lo tenía, me he dado cuenta de que había borrado un programa esencial para llevar a cabo toda esta basura de proceso. Me dispongo a desinstalarlo todo y a volver a empezar. Estoy muy cabreada.

FIN DEL INCISO

Mi objetivo es hacer una página web en Java, desde un sistema operativo Linux (Mint, que viene a ser Ubuntu, al final) utilizando el entorno de desarrollo Eclipse.

Si hay tres o más palabras desconocidas para ti en el párrafo anterior, hay un listado de blogs maravillosos ahí abajo a la derecha para que puedas leer algo interesante y no mi cruzada personal contra esta instalación de las narices. Si aún así quieres aprender, bienvenido seas y puedes seguir leyendo.

Lo primero que hay que hacer es instalarse un servidor. Yo ya lo hice en su día, pero como la he liado en algún momento y aquí no funciona nada, lo vuelvo a hacer.

La página la voy a hacer en Java (asumo que tenéis Java ya instalado), así que el servidor que voy a instalar es Tomcat. Vamos al gestor de paquetes Synaptic y lo buscamos. Busco Tomcat 7, que es la última versión disponible.

Instalando Tomcat 7 a través de Synaptic

Si os da guerra la instalación por Synaptic (como me está pasando a mí ahora) podéis:

a) Buscar al que lleva la gestión de paquetes de Ubuntu y pegarle.
b) Buscar al creador de Tomcat y pegarle.
c) Realizar la instalación mediante el gestor de software.

La opción c es la más aburrida, pero la más eficaz, y desafortunadamente la única legal, así que vamos a buscar Tomcat 7 en el gestor de software:

Instalando Tomcat 7 a través del gestor de software

Esto va a tardar un rato. Lo suyo es que os vayáis a tomar un café, o a leer. Yo un café ahora no me voy a tomar, porque son las dos de la mañana, y tampoco quiero ponerme a leer, porque estoy leyendo 50 sombras de Grey y es una mierda. Voy a buscar otro libro.

...

O mejor me voy a dormir, que esto va para largo.

...

Resulta que a veces la instalación de Tomcat se atasca en el 12%, pero solo aparentemente. En realidad se sigue instalando. Qué bien. Si os pasa, salid del gestor y volved a entrar; con un poco de suerte pondrá que ya está instalado.

INCISO

He dormido y estoy de mejor humor. A ver cuánto tardo en cabrearme otra vez.

FIN DEL INCISO

¿Ya tenemos Tomcat? ¿Sí? Vamos a ver si funciona. Abrid un terminal y escribid:

sudo service tomcat7 start

Meted vuestra contraseña de administrador y no debería haber ningún problema. Ya tenéís el servidor arrancado. Una vez hecho esto, abrid un navegador y escribid:

localhost:8080

Debería aparecer un mensaje It works!:

It works! - Apache Tomcat 7

Igual no os hace falta nunca, pero, si quisiérais detener el servidor, la instrucción en consola es:

sudo service tomcat7 stop
 
Además, por consejo de la página que se nos acaba de mostrar, id a Synaptic e instalad:

Tomcat7-docs.
Tomcat7-examples.
Tomcat7-admin.

Instalando extras de Tomcat 7 a través de Synaptic

Ya tenéis Tomcat instalado y funcionando. Sigamos.

De la parte de bases de datos se encarga MySQL. Id a Synaptic otra vez:

Instalando MySQL mediante Synaptic

Marcad para instalar mysql-client, mysql-server y phpmyadmin. El resto, si no recuerdo mal, se instalarán por dependencia con éstos, pero si tenéis algún problema, instalad uno por uno todos los paquetes que hay marcados como instalados (cuadradito verde) en la captura previa. No cuento nada de MySQL porque yo ya lo tengo todo en funcionamiento y por tanto no puedo hacer un paso a paso decente, pero de eso sí hay tutoriales aceptables por ahí, en caso de que os hagan falta. Solo comento que para acceder a phpmyadmin hay que poner en el navegador

localhost/phpmyadmin

y que el nombre de usuario por defecto es root.

Vale, ahora toca instalar el entorno de desarrollo. Yo he optado por Eclipse, porque en todas partes lo ponían como la opción por defecto, pero leyendo más cosas por ahí he visto que todo se simplifica mucho si utilizáis Netbeans, así que a lo mejor estáis a tiempo de seguir un camino algo más fácil que éste. Yo sigo con Eclipse.

Entrad aquí y descargad Eclipse IDE for Java EE Developers. La versión que yo me he instalado se llama Juno.

Esto va a llevar un rato, buscad algo entretenido que hacer. Yo me voy a dar una ducha.

...

¿Está descargado Eclipse ya? Bien. Con la elegancia que me confiere el llevar una toalla enroscada en la cabeza, vamos a seguir con este asunto.

Extraed el contenido del paquete descargado y así aparecerá la carpeta de Eclipse. Dentro de la misma aparecerá el icono del programa como tal, y podremos lanzarlo haciendo doble clic en él.

Una vez dentro, hay que elegir una ruta para el workspace. Yo he modificado la que viene por defecto, creando una carpeta eclipseWorkspace dentro de la carpeta Workspaces que ya existe en mi sistema, pero vosotros podéis poner la que os apetezca, o dejar la que viene por defecto.

Ahora hay que decirle a Eclipse que va a tener que llevarse bien con Tomcat. Para ello hacemos lo siguiente:

INCISO

Tengo mil dudas acerca de si este paso es realmente necesario. He hecho unos cuantos experimentos y creo que os lo podéis saltar. Pero si luego no funciona nada, a mí no me lloréis. Yo recomiendo que lo hagáis, por si acaso.

FIN DEL INCISO

COMIENZO DEL PASO SUPUESTAMENTE PRESCINDIBLE

Clic en window/preferences/server/runtime environment/add.

Elegís la versión de Tomcat que hayáis instalado, en este caso, la 7. Además, hay que marcar la opción Create a new local server:

Crear un nuevo servidor local

Ahora le decimos cuál es la ruta de instalación de Tomcat. Esta información se encuentra en la página It works! de la que hablamos antes. La ruta que hay que proporcionar es:

usr/share/tomcat7


Clic en Finish, y ya tenemos a Eclipse al tanto de Tomcat.

El nuevo servidor aparecerá en la ventana Servidores, y podremos arrancarlo haciendo clic derecho, start (o por consola, como ya dijimos antes).

FIN DEL PASO SUPUESTAMENTE PRESCINDIBLE

Me voy a tomar un café y al cine a ver Looper, a ver si así se me olvida un poco que llevo todo el fin de semana encerrada con esta bazofia de instalación. Luego vuelvo.

...

Looper está bien. Si ignoramos las motos voladoras, me ha parecido una película muy digna. Sigamos.

Vamos a comprobar que todo funciona bien, y ya de paso aprendemos a crear un proyecto. Voy a utilizar unas instrucciones que he encontrado aquí y aquí (tendría que poner mil referencias más, pero ya ni sé dónde he mirado cada cosa).

Para crear un proyecto, haced clic en file/new/dynamic web project. Yo creo un dynamic web project porque no tengo intención de que mi web tenga solo contenido estático, pero vosotros echad un vistazo a los tipos de proyectos que hay, para crear el que mejor se adapte a lo que buscáis. También se puede crear un dynamic web project a través de file/new/project/web/Dynamic web project.

Dadle nombre al proyecto (al mío lo he llamado pruebaJuno), y podéis pulsar Finish. El nuevo proyecto se habrá creado dentro de nuestro workspace.

En la ventana Project Explorer, que se encuentra a la izquierda de Eclipse, debería estar el proyecto que acabáis de crear. Si hacéis clic en el más (+) asociado a su carpeta, veréis las carpetas que contiene. Ahora hay que hacer clic derecho en la carpeta Web Content y seleccionar New/JSP file. Llamadlo index.jsp y pulsad finish. Aparecerá algo así:

Creando index.jsp

Ahora seleccionad todo ese código que aparece en pantalla y sustituidlo por:

<html> <body>
Tu navegador es <%= request.getHeader("user-agent")
%> </body> </html&gt

A continuación tenéis dos opciones. La primera es que introduzcáis por consola el código que os voy a dar a continuación, cosa que servirá para solucionar errores que, con un poco de suerte, no vais a llegar a ver nunca. La segunda es que os hagáis los valientes y sigáis con la instalación ignorando dicho código, pensando que ya arreglaréis los errores cuando aparezcan. ÉSTA ES LA MALA. Tenéis que elegir la otra, no me vengáis con tonterías, que luego no funciona nada y hay dramas. Ya exploraréis vuestra vena friki otro día. Ahora mismo, abrid una consola para escribir lo siguiente (os recuerdo que en consola se puede pegar con ctrl + shift + v):

cd ~/workspace/.metadata/.plugins/org.eclipse.core.runtime/.settings/
rm org.eclipse.jst.server.tomcat.core.prefs
rm org.eclipse.wst.server.core.prefs

Donde workspace es el nombre de vuestro workspace de Eclipse.

Esto soluciona un error que dice “Cannot create a server using the selected type”. Para otro error, el “Could not load the Tomcat server configuration at /usr/share/tomcat7/conf. The configuration may be corrupt or incomplete. /usr/share/tomcat7/conf/catalina.policy (No such file or directory)”, hay que poner:

cd /usr/share/tomcat7
sudo ln -s /var/lib/tomcat7/conf conf
sudo ln -s /etc/tomcat7/policy.d/03catalina.policy conf/catalina.policy
sudo ln -s /var/log/tomcat7 log
sudo chmod -R 777 /usr/share/tomcat7/conf

El segundo ln a mí me da un error:

ln: failed to create symbolic link `conf/catalina.policy': File exists

pero no parece dar más guerra asociada, así que si os surge este problema, no os preocupéis y seguid adelante.

Cerramos Eclipse y lo volvemos a abrir.

A continuación tenéis que asociar el proyecto que habéis creado al servidor.

Haced clic derecho en el interior de la ventana Servers. Clic en New/Server. Elegid Apache/Tomcat v7.0 Server y clic en Next.

Seleccionad vuestro proyecto de la ventana Available y añadidlo a la ventana Configured haciendo clic en Add:


Cuando esté añadido, terminad haciendo clic en Finish.

Haciendo clic derecho sobre el servidor que acabáis de añadir podréis ver la opción Start de la que ya hemos hablado hace un rato. Seleccionadla. Abrid vuestro navegador y escribid en la barra de direcciones:

localhost:8080/nombre-de-vuestro-programa

Debería aparecer esto:

La página recién creada funciona :D

¡Ya está! Tras horas de configuraciones y un principio de úlcera de estómago, ¡mi sistema ya está preparado para crear páginas web en Java! Espero que vuestros sistemas funcionen igual de bien, pero con menos horas de trabajo. Y espero también que conservéis la salud de vuestro estómago. Por pedir.


p.d. Gracias infinitas a toda la gente que se dedica a subir tutoriales por todo internet. Si no es por ellos, yo no configuro esto en la vida.

p.d.2 Si veis errores, avisad.

sábado, octubre 20, 2012

Teorema de la función inversa

Con mis padres, viendo El hormiguero.

Pascal - ¿Quién es ése?
Mafalda - Mario Vaquerizo.
Pascal - Qué tío más raro.
Yo - Quieres decir gay. Aunque raro también es.

Mi madre ve la mirada confundida de mi padre y visualiza la diversión potencial del asunto.

Mafalda - Es el marido de Alaska, ¿no le conoces?

Mi padre pone cara de circunstancia.

Pascal - ¿Pero no dices que es gay?
Mafalda - Sí.

Yo callada. No pienso estropear esto.

Pascal - Pero Alaska es una mujer.
Mafalda - Sí.

Mi padre intenta sacar algo en claro de la situación. Pero no. Medita un rato y le oigo murmurar:

Pascal - Luego me dice la gente que es complicado entender el teorema de la función inversa.

El día que todo el mundo abra su mente y deje de haber choques culturales entre generaciones, nos vamos a aburrir muchísimo.

viernes, octubre 19, 2012

Festival de cine de San Sebastián: cómo funciona III - Ruedas de prensa

El Frenadol que estoy tomando para mantener a raya a mi principio de gripe me tiene adormilada e incapacitada para hacer cosas útiles, así que he pensado que es buen momento para escribir un post. En concreto para contaros cómo es una rueda de prensa, que es una de esas cosas súper guays a las que se puede asistir en el Festival de cine de San Sebastián. Funcionan de la siguiente manera:

Los periodistas y demás fauna de las comunicaciones llegan a la sala de ruedas de prensa y se van sentando donde les parezca. Se sabe cuándo es cada rueda porque lo pone aquí. Yo me imaginé que para gente muy famosa habría que ir dos horas antes o bien sentarse al quinto infierno, desde donde no se ve nada de nada.

Pues no.

No sé si es que hay menos periodistas de los que yo creía, si es que la gente pasa de todo o qué, pero, por ejemplo, a ver a Richard Gere y Susan Sarandon yo llegué a diez minutos del comienzo de la rueda y aún así me senté en cuarta fila (y porque como no me enteraba de nada no me atreví a ir más adelante, pero había sitio). ¿Para eso huí yo de la sala de cine en cuanto apareció el primer nombre de los créditos? ¿Para eso salté mi fila de butacas en un intento por adelantar a la panda de lentos que no me dejaban salir?

Alguna hubo un poco más tensa en cuanto a los sitios ocupados, pero en general, yo llegaba bastante pillada a todas y aún así casi nunca pasé de la quinta fila.

INCISO

1. Como siempre que pongo imágenes, poniendo el cursor encima de la misma podéis leer la información asociada.

2. Las fotos que he hecho yo tienen una llavecita abajo a la derecha, aunque también podéis distinguirlas por su enorme calidad. Si llego a estudiar fotografía algún día, no voy a aprobar ni el recreo.

FIN DEL INCISO

El comienzo está marcado por la llegada de una horda de fotógrafos que invade el espacio más cercano a la mesa donde van a sentarse los entrevistados. Los photocalls son inmediatamente antes de las ruedas, y solo los fotógrafos tienen derecho a asistir, así que cuando ellos llegan es porque ya ha terminado la sesión de fotos y los entrevistados están a punto de llegar.

Foxfire - rueda de prensa

Entran los actores, directores y en muchos casos los productores, que yo me pregunto a qué van, porque nadie les hace jamás ninguna pregunta. La gente aplaude. La gente grita más de la cuenta y se pone ligeramente histérica con determinados actores. Los recién llegados son acomodados cada uno en su sitio, cartelito con nombre incluído, y los fotógrafos empiezan a soltar flashes como si no hubiera un mañana, durante un minuto o así. Mucho margen no tienen, la verdad. Entonces el moderador anuncia el comienzo de las preguntas y pide que a partir de ese momento ya no se tomen más fotografías en la sala.

Moderador

Aproximádamente cuatro segundos después, todos los presentes pasan a ignorar completamente las órdenes del moderador, y ahí hace fotos hasta el apuntador. Eso sí, o estás muy cerca, o tu cámara es una maravilla tecnológica llegada del futuro, o las fotos que puedes tomar van a quedar un poco... um. Bueno. Un poco así. Por ejemplo:

Susan Sarandon - Rueda de prensa de El fraude (Arbitrage)

Empiezan las preguntas y se desarrolla la rueda de prensa como tal, con opción de que un traductor te lo vaya contando todo por unos auriculares si no entiendes el idioma. Algún lío habría con el tema, porque en la primera rueda que hubo, Susan Sarandon se puso a despotricar contra los traductores ("enhorabuena a los intérpretes por su extrema rapidez", creo que dijo).

Si quieres hacer una pregunta, le haces una seña al moderador y confías en que te haga caso. Si todo va bien, al cabo de un rato aparecerá una chica monísima con un micrófono y podrás decirle lo que quieras al actor o director que te parezca. Las posibilidades de conseguir hacer tu pregunta son inversamente proporcionales a la fama del interrogado, pero, por ejemplo, había por allí un tío muy majo que hizo preguntas en prácticamente todas las ruedas de prensa, así que en principio se puede decir que si quieres hacer una pregunta, la acabas haciendo.

Por mi parte, solo pregunté dos veces. La primera fue al director de El Hipnotista (Hypnotisen, Lasse Hallström, 2012), que es un tipo muy simpático al que conoceréis por haber dirigido Las normas de la casa de la sidra (The Cider House Rules, 1999) o Querido John (Dear John, 2010), entre otras, y al que le pregunté por encargo de una finlandesa encantadora que conocí por allí (podéis visitar su blog; aunque esté en sueco, tiene unas fotos estupendas. Y, sí, es finlandesa pero habla sueco. Larga historia). La otra pregunta se la hice a Tommy Lee Jones, que es el tío más seco que he conocido en la vida.

Lasse Hallström - Rueda de prensa de El hipnotista

Cuando el moderador da las gracias y dice que ya no habrá más preguntas, tú aplaudes. Porque eres un pringado. Y eres un pringado porque mientras tú aplaudes, hay veinte tíos que ya han colonizado la mesa en la que están sentados los famosos, y se los están comiendo a autógrafos y a fotos. Hasta un póster de Pulp Fiction le llevaron a Travolta para que lo firmara. Yo reconozco que a lo de las firmas no le veo mucho sentido, pero a lo de hacer fotos de cerca sí me apunto en cuanto puedo, y la verdad es que con toda esa gente dándose codazos no hay manera. Por eso, en ruedas de gente archifamosa, con reporteros dando empujones por todas partes, acabas haciendo bazofias de fotos tal que ésta de aquí:

Borrón que quiere parecerse a Ewan McGregor - Rueda de prensa de Lo imposible

Ésa es una de las razones por las cuales al final tienen más encanto las ruedas de prensa pequeñas, de gente que no es tan conocida, o a los que directamente les conoce su madre de milago. Con ruedas más tranquilas los actores firman lo que quieras, posan para las fotos y puedes felicitarles o decirles lo que te apetezca con bastante calma.

Así haces las fotos que quieras. En algunos casos posan pero te miran fatal. Véase:

Fabrice Luchini mirándome mal - Rueda de prensa de Dans la maison

Está claro que a éste muy bien no le caí. No lo entiendo, si soy encantadora.

En otros casos -la mayoría- la gente posa con toda la amabilidad del mundo:

Katie Coseny - Rueda de prensa de Foxfire

 Para que miren a tu cámara simplemente les llamas por su nombre,

¡pero!

¡¡importante!! 

Les llamas cuando estén entre autógrafo y autógrafo. Si les llamas mientras firman algo, te ignorarán absolutamente. Que fue lo que me pasó a mí con Pe:

Penélope Cruz compaginando las tareas de firmar autógrafos e ignorarme - Rueda de prensa de Venuto al mondo

Sea como fuere, algunas ruedas de prensa son un tostonazo, pero en general son una experiencia estupenda; tienes al director para resolverte las dudas que te hayan surgido acerca de su película y siempre está bien hacerles fotos a los actores y preguntarles lo que te parezca. Muy recomendable.

sábado, octubre 13, 2012

Cuando te encuentre: predecible dosis de pastel

Después de pasar diez días viendo cine de autor en San Sebastián, me ha dado miedo explotar dejando a mi alrededor un desastre de gafas de pasta y mensajes sociales, así que anoche me puse a buscar la peli más frívola y de menor profundidad que pudiera existir en el planeta. Esto me llevó a ver Cuando te encuentre (The Lucky One, Scott Hicks, 2012).

Cuando te encuentre - cartel

Normalmente hago una crítica cuando la película tiene algo, para bien o para mal, pero hoy no es el caso. Esta película la voy a destrozar por pura diversión.

Argumento: En plena guerra, la foto de una chica desconocida cae en manos del marine Logan (Zac Efron), que, en contra de todo pronóstico, sobrevive a un ataque detrás de otro. Logan se promete a sí mismo que, al acabar su servicio, buscará a la chica que ha sido su amuleto de la suerte, para darle las gracias.

Zac Efron (Logan)

INCISO

Igual pongo algún spoiler. Flojito, pero alguno habrá. El guión no puede ser más previsible, así que da un poco igual, pero, si realmente tenéis interés en ver este bodrio, es mejor que no leáis el resto del texto.

FIN DEL INCISO

Logan y su pastor alemán se marchan en busca de la chica en cuestión, que resulta que se llama Beth (Taylor Schilling) y que se dedica a cuidar y entrenar perros en un refugio propiedad de su abuela Ellie (Blythe Danner). Os diría cómo la localiza, pero es un misterio para mí. En la foto, Beth sale con un faro de fondo, y el marine encuentra el faro buscando en internet. Me pregunto quién soy yo para poner en duda los poderes mágicos de la gente, al fin y al cabo.

Cuando Logan encuentra a Beth, no tiene valor para decirle por qué está allí, así que, en lugar de contarle la verdad y cual acosador profesional, acepta un trabajo en el refugio canino.

Blythe Danner (Ellie)

Beth tiene un adorable crío de ocho años llamado Ben (Riley Thomas Stewart), que congenia con Logan desde el minuto cero; la abuela de la muchacha también se lleva a las mil maravillas con el marine, y además tenemos al padre de Ben, Keith (Jay R. Ferguson), que es un indeseable de mucho cuidado, violento y desagradable hasta el infinito. Con este entorno facilitando el pasteleo inminente, Beth al principio se resiste un poco, pero al cabo de un tiempo decide que tampoco le va a hacer daño montárselo con un tío que tiene la pinta de Zac Efron. Y así empieza una historia de amor con cantidades industriales de azucar glass por todas partes. Que encima no es creíble, porque, aunque Schilling no le saca a Efron más que tres años, en la pantalla parece su madre, y, por esa razón o por la que sea, no tienen ninguna química como pareja.

Taylor Schilling (Beth) y Zac Efron (Logan)

Por otra parte, no hay conflictos que resolver; los únicos problemas que pudieran surgir, asociados a la agresividad del exmarido de Beth y a la ocultación de información llevada a cabo por el protagonista al principio de la historia, se resuelven en un minuto y de la manera más facilona posible, no vaya a ser que el espectador piense por un momento que el tema no va a terminar en un final súper feliz.

 Jay R. Ferguson (Keith) y Taylor Schilling (Beth)

La peli llega a la culminación empalagosa con los lazos afectivos desarrollados entre Logan y el hijo de Beth, que me han tenido sudando sirope y temiendo por mis niveles de glucosa en sangre una buena parte del largometraje.

Solo decir que Zac Efron no lo hace mal. Claro que hacer de hombre súper duro pero sensible y atormentado tampoco parece muy complicado, pero el caso es que no lo hace mal. Además, los personajes de la abuela, el niño, y el perro de Logan también tienen su aquel. Lo demás, una mierda.

Zac Efron (Logan) y Riley Thomas Stewart (Ben)

La respuesta a la pregunta ya la conocéis todos, pero ¿la recomiendo? Evidentemente no. Y lo digo yo, que me encantan los dramas románticos. Esta peli me tuvo contenta un rato, pero al final ya no podía más. Eso sí, ha cumplido con su función de desintoxicarme del cine filosófico y cultureta del festival. Estoy como nueva.


p.d. No le doy el premio a la peli más empalagosa del reino porque hace tiempo vi Todos los días de mi vida. Ésa sí que es mala. No me dejó fuerzas ni para hacer una crítica, pero aquí tenéis una que refleja más o menos mi opinión (contiene spoilers). Si tenéis que elegir, es mejor ver tres veces Cuando te encuentre, antes que ver una Todos los días de mi vida. No exagero.

sábado, octubre 06, 2012

Defensa personal

En mi afán por probar cosas nuevas sin caer en el mundo de los alucinógenos, hoy he ido a mi primera clase de defensa personal.

Entro en la secretaría para rellenar mi ficha, mientras una chica muy joven y con los labios muy rojos hace lo propio. Bien, ésta viene a lo mismo que yo, seguro. La chica -Mandy, la vamos a llamar- desaparece, y paso a darle mis datos al secretario. Cinco minutos después me dirijo al aula que me corresponde, dispuesta a conocer a mis compañeros de clase, que me imagino serán un 20% chicos interesados en aprender artes marciales de algún tipo, y un 80% chicas que piensan que hay más violadores en el mundo que piedras en el campo.

Asomo la cabeza. Veo kimonos. KIMONOS. Me fijo en los portadores. Hombres de mediana edad que me sacan tres cuerpos.

Bien.

Que no cunda el pánico.

Tampoco hay que dramatizar.

Total, hay que morir de alguna manera.

A ver, vamos a centrarnos. Miro a los alumnos, que ya están con el calentamiento, y veo que van descalzos. Me quito las zapatillas y los calcetines en seguida y entro corriendo en clase. Me pongo justo delante de Mandy, que parece ser, junto conmigo, la única chica, además de la única persona que no parece salida de un campeonato nacional de judo.

Al profesor, por razones obvias, vamos a llamarle Sr. Miyagi.

El Sr. Miyagi nos tiene haciendo estiramientos y calentamientos más de veinte minutos, hasta que se aburre del asunto y nos dice que nos pongamos por parejas. Le hago una seña a Mandy, que no tiene absolutamente ninguna intención de pegarse con esos tíos tan grandes y ya está viniendo hacia mí.

Yo - No tengo claro en qué nos hemos metido.
Mandy - ¡Ya! ¡¿Por qué solo hay chicos?!

Me encojo de hombros y me pongo en posición para imitar lo que está haciendo el profesor. Mandy me arrea una patada en la mano.

Mandy - ¡Perdóoon!

Viene el profesor.

Sr. Miyagi - Tienes que tener siempre control sobre el movimiento, de manera que si a ella no le da tiempo a retirarse, tú puedas detenerte sin hacerle daño.

Mandy asiente con cara de culpabilidad. Practicamos un rato hasta que el Sr. Miyagi nos pide que prestemos atención.

Sr. Miyagi - Mirad cómo se ha defendido vuestro compañero. -Imita el movimiento en cuestión, que consiste en agarrar al agresor por la pierna que está utilizando para atacar, a la altura de la rodilla, y un montón de cosas más que yo no atiné a ver.- ¿Veis lo que pasa? Su cuello está en peligro. Si hacemos esto, podemos matar al agresor -madre de Dios-, y entonces... -el hombre sonríe y cruza las manos delante de él, como si estuviera esposado- ... a la cárcel. Y eso no queremos que pase. Hay que intentar siempre infligir el mínimo daño posible.

Así que no solo tengo que preocuparme de que no me rompan las piernas; además tengo que encargarme de no matar a nadie. Qué bien.

Y así continúa la clase, con Mandy y yo pegándonos y gente rodando por el suelo cada dos segundos. El pobre alumno de ejemplo se pasa más tiempo en la colchoneta que de pie, escuchando las explicaciones del Sr. Miyagi desde el suelo y con una rodilla presionando su cabeza. No seáis nunca el alumno aventajado de una clase de artes marciales, los usan para todas las demostraciones y los pobres lo pasan fatal.

Mandy - ¡Pero mira qué cara de sufrimiento tiene! ¡Le duele! - Mandy señala al alumno mencionado, que está llevando a cabo su papel de agresor frustrado mientras el profesor le sujeta la cara contra el suelo y los brazos a la espalda.
Sr. Miyagi - Qué va, más le ha dolido otros días.

Sospecho que no voy a ser la alumna aventajada jamás, así que no creo que tenga problemas con las demostraciones. Aún así, creo que en estas clases voy a recibir por todas partes.

Las cosas que hay que hacer para no caer en la rutina.

viernes, septiembre 28, 2012

Festival de cine de San Sebastián: cómo funciona II - Acreditaciones

¿Veis eso que dije de que con mi acreditación era súper poderosa y podía entrar en todas partes?

Era mentira.

Lo descubrí al intentar acceder al photocall de John Travolta, Benicio del Toro y Oliver Stone, momento en el cual el personal del festival me contó amablemente que allí no podía estar porque mi acreditación no era de fotógrafa. Ya me extrañaba a mí que me dejaran acceder a esas cosas, con mis inexistentes conocimientos de fotografía y mi cámara de fotos regalo de un banco; pero, de nuevo, tampoco tengo ni idea de cine y aquí estoy como supuesta periodista y crítica, así que yo ya me lo creo todo.

INCISO

Hay dos conceptos que hay que conocer. Una rueda de prensa es esa reunión en la que ponen a los famosos en una mesa mientras los periodistas les preguntan cosas. Ésa la tenemos todos clara, supongo. Pero luego está el pase de prensa, que es la proyección de una peli. Normalmente es el estreno y se proyecta específicamente para periodistas, aunque otra gente también puede comprar entrada. Os lo explico porque yo leía prensa y ya me parecía todo igual.

FIN DEL INCISO

El caso es que hay como un millón de acreditaciones diferentes:

Identificaciones naranjas para los del club de industria, violetas para los estudiantes, grises aún no sé para qué y otras mil opciones. De las que os puedo informar es de las de prensa, que incluyen tres tipos:

La mía es verde. Con ella tengo prioridad absoluta en ruedas de prensa y en pases de prensa. También puedo ir a sesiones que no sean para la prensa, siempre que pida la invitación específicamente y queden sitios libres.

Hay otra amarilla, que es para los fotógrafos. También pueden acceder a los pases de prensa, pero no pueden ir a las demás sesiones (las de invitación), aunque sí acceden a los photocalls -que mola mucho más que ese rollo de las invitaciones-, y pueden estar en la zona reservada de las ruedas de prensa, para tupir a fotos a los famosos en los pocos segundos que les permiten estar allí al comienzo de cada rueda.

Por último, estan los marrones, que es esa gente detestable que puede ir a las galas. Malditos. Hay algunas diferencias en cuanto a las prioridades para los pases de prensa, pero eso da igual. Porque ellos pueden ir a las galas, yo no, y les voy a odiar por ello para siempre.

Me marcho corriendo a que me den comida y luego voy a ver la rueda de prensa de unos suecos (¿suecos? ¿finlandeses?) que han hecho una peli estupenda.


p.d. Igual os resbala esta información, pero yo quiero tenerla escrita en algún sitio, así que os fastidiáis todos. ¡Besitos!

jueves, septiembre 27, 2012

Dans la maison: adolescentes psicópatas y profesores frustrados

A las 9.30 del pasado domingo proyectaban en el Teatro Victoria Eugenia la francesa Dans la maison (Id, François Ozon, 2012).

Dans la maison - cartel

Me imagino que estaréis pensando que una cosa es que te guste el cine y otra muy distinta es que estés dispuesto a levantarte a las 7.30 para ver una película. Lo sé. Yo pensé lo mismo, pero es que la peli es de Kristin Scott Thomas, y esa mujer mola infinito. La conocí con La llave de Sarah y me gustó; la volví a ver hace poco en La pesca del salmón en Yemen y me hice fan del todo. Así que cuando vi que estrenaba peli en el festival, fui corriendo.

Dans la maison cuenta cómo un profesor de francés de instituto llamado Germain (Fabrice Luchini) descubre entre las mediocres redacciones de sus alumnos lo que parece ser una maravillosa excepción: el brillante primer capítulo de un relato perteneciente a Claude, uno de sus alumnos (Ernst Umhauer). En dicho relato, Claude explica cómo ha conseguido ser invitado a la casa de uno de sus compañeros de clase (Bastien Ughetto), en la cual llevaba tiempo queriendo colarse. Tanto Germain como su mujer (Kristen Scott Thomas) detectan por el contenido la redacción que aquello no pinta bien, pero, dado que el alumno parece tener dotes para escribir, su profesor decide guiarle para que desarrolle esa vena, recibiendo de esa manera más episodios de las intrusiones del chico en la casa de su compañero.

Fabrice Luchini (Germain) y Kristin Scott Thomas (Jeanne)

La idea está bien, ¿no? El profe y su señora esposa se van enganchando a los relatos del chico, que empieza por husmear un poco en la casa invadida y se va metiendo cada vez más en la vida de la familia que la habita, poniéndose el tema cada vez más turbio.

Pues bueno. No os voy a decir que sea una mala película, porque no lo es, pero... meh. Creo que el problema es que el desarrollo es bastante bueno, pero la cosa se desinfla totalmente al final de la historia. La salvo por lo original del hilo conductor y por las interpretaciones, que son estupendas: Luchini haciendo de profesor frustrado, y sobre todo Umhauer encarnando al estudiante con familia disfuncional y con una mente que es, a partes iguales, psicópata, manipuladora e inteligente, son lo mejor de la película.

 Ernst Umhauer (Claude)

En la rueda de prensa, el director Ozon dijo que lo que había intentado representar era a un montón de gente que no se comprendía entre sí. Germain encuentra ridículo el trabajo de su mujer (trabaja en una galería de arte moderno), y ella a su vez opina que la literatura es una chorrada tremenda, así que el respeto fingido y la incomprensión se ven por todas partes. De este tipo de cosas sale un sentido del humor interesante; se meten con el sistema educativo francés, con el arte moderno, con la gente que no entiende el arte moderno, con la literatura y con todo lo que se les ha puesto a tiro.

Así que se deja ver pero, ¿la recomiendo? Pues... si no tenéis otra cosa mejor que ver, sí, pero hay mil pelis mejores.


p.d. Esta tarde viene el señor McGregor. De momento los únicos que me han ignorado han sido Penélope Cruz y un perro lazarillo súper majo que corretea por el festival, así que a ver si con Ewan hay suerte y puedo hacerle una foto decente.