lunes, diciembre 26, 2011

Teoría de códigos

Estoy intentando hacer un trabajo para teoría de códigos. La teoría de códigos, para el que no tenga ni idea y no quiera pensar demasiado, se utiliza para que si una persona envía un mensaje a otra, ese mensaje pueda ser leído sin problemas por quien sea que lo esté esperando. Como por el camino siempre hay errores (por ejemplo, tú mandas "LORO", pero llega "LOBO" porque se ha trastocado una R por una B), con teoría de códigos lo que haces es meter información de más, a ver si evitas esos líos (por ejemplo, mandas "LLLOOORRROOO", para que si llega "LLLOOORRBOOO", veas que si hay dos Rs y sólo una B, eso tiene toda la pinta de ser una R, y por tanto sepas que la palabra es "LORO").

No es tan complicado, ¿a que no? Pues busco información en Internet de un algoritmo llamado Reed-Solomon, que es de lo que va el trabajo, y me encuentro con esta cosa:


Que le den a todo. Me voy a cenar y a ver The Big Bang Theory.

Felices vacaciones, maldita gente que no tiene que estudiar. Os vigilo.


p.d. Si buscáis Reed-Solomon en youtube, sale una entrevista con los de Crepúsculo. Tela.

jueves, diciembre 22, 2011

Calentamiento global

Viendo el otro día una noticia sobre la candidatura a presidente de EEUU de El Vaquero Desnudo, que básicamente es un tipo que va en gayumbos y gorro y botas de vaquero tocando la guitarra por Times Square, me acordé de ese pintoresco personaje que es Amy.

Amy es una profesora de mi escuela de inglés en Nueva York, que no me dio nunca clase pero sí hizo de guía en una de las actividades organizadas por la empresa. La visita era a un museo un poco extraño y fuimos cuatro gatos, así que me pasé todo el viaje en metro de palique con ella. Me contó que era, además de profesora, actriz en una compañía de teatro, que había estado en España y que una vez se manifestó en contra del calentamiento global. Ella sola. Atención:

Un día cualquiera de enero, Amy se dio cuenta, como todos los demás neoyorkinos, de que las temperaturas estaban siendo extrañamente altas para estar en esa época del año. Ella estaba preocupada, porque estaba claro que algo raro estaba pasando con el clima, y le ponía especialmente nerviosa que la gente a su alrededor estuviera feliz y contenta de poder ir en manga corta por la calle en pleno invierno. ¿Y qué hizo? Pues... ¿qué va a hacer? Manifestarse.

Pero todo el mundo sabe que si eres el único miembro de tu comité de protesta, la gente no te va a hacer mucho caso, con lo que aquí nuestra intrépida profesora decidió que lo más sabio y eficiente sería aparecer con la menor cantidad de ropa posible.

Así que, tal y como os lo estáis imaginando, Amy se plantó en Times Square ataviada con su bikini favorito, gritando a pleno pulmón que el calentamiento global iba a acabar con el planeta.

Después de que un montón de gente le preguntara que para quién trabajaba, que por qué hacía aquello, que si era un experimento, etc., un periodista se puso a hablar con ella para investigar las razones de su protesta. Cuando Amy le explicó su punto de vista, el periodista le dijo que era una gran idea, y le pidió que volviera al día siguiente al mismo sitio con la misma ropa, que el llevaría a su equipo y le haría un reportaje.

Amy, encantada con el éxito de su mono-manifestación, dijo que sí en seguida, y al día siguiente se puso de nuevo su bikini y se fue corriendo a Times Square.

Pero pasa una cosa con el clima, y es que es un maldito desgraciado que disfruta haciendo sufrir a los ciudadanos del mundo, por lo que la temperatura entre esos dos días descendió una barbaridad, y Amy se encontró en la plaza principal de Nueva York poco más vestida que El Vaquero Desnudo, y con un frío espantoso.

Dice que se cogió tal gripe, que no piensa volver a manifestarse por nada en toda su vida.

Y sí, yo también creo que la chica está como un auténtico cencerro, pero oye, me dio un viaje estupendo.

Es una pena que no tenga fotos de la situación, la verdad. Otra vez será.

sábado, diciembre 17, 2011

:(

Hoy no vengo de buen humor. He tenido una semana de mierda de tipo 1. Por decirlo de alguna manera, parece que ya no voy a contar más historias acerca de Zamaor. Al menos no historias nuevas.

No pretendo que la situación que he vivido la última semana - y lo que me queda - repercuta en el blog, pero tras pasar una semana durmiendo mal, comiendo peor, ordenando cosas compulsivamente y dándole vueltas a cómo un amigo al que le tenía un cariño excepcional ha podido aparecer muerto en su habitación con menos de 24 años, he pensado que tal vez, aunque no quiera, algo de esto se filtre en mis entradas sin que me dé cuenta, y no quiero que nadie se preocupe ni se pregunte qué está pasando. Por eso lo cuento.

Estoy mejor que hace unos días, y estaré escribiendo chorradas en seguida. De hecho no entierro esta entrada debajo de alguna otra diciendo tonterías de las mías ahora mismo porque no tengo tiempo para escribir nada más. Pero en breve estaré de buen humor otra vez, seguro.

Sólo lamento un poco no haberle enseñado este sitio nunca. Le habría encantado. Y a vosotros os habría encantado él.

Pensad en vuestros amigos, y alegraos de poder llamarles ahora mismo para tomar un café o para preguntarles qué tal están. Yo me alegro de tener a los míos, aunque ahora haya uno menos.

Y también me alegro de que haya gente pasándose por aquí, a ver si os vais a pensar que os hago de menos ;)

Un beso a todo el que ande por aquí danzando. Porque sí.

martes, diciembre 06, 2011

In Time: el tiempo como moneda de cambio

Un mensaje de texto puede ponerte de un humor extraordinario. Vease:

Cleo - Tengo dos noticias buenas. La primera es que ya no tienes que acompañarme a ver Amanecer. Y la segunda es que gracias a la primera seguiremos siendo amigas.

¡Ah, la libertad de no tener que pagar por otra absurda secuela de los vampiros que brillan! ¡La de oportunidades que se abren ante ti! Porque sí, como soy una amiga excepcional y Cleo se las estaba viendo y se las estaba deseando para que alguien viera con ella la historia ésa, le dije que estaba dispuesta a ir, sin represalias ni nada. Afortunadamente, su novio cedió al chantaje, así que yo quedé bien y aun así me libré del marrón. Como consecuencia de esta repentina liberación, acabé con la susodicha Cleo y otros tantos metida en una sala hasta arriba de gente viendo In Time (id, Andrew Niccol, 2011).

In Time - cartel


El argumento es el siguiente: Will Salas (Justin Timberlake) vive en un futuro no muy lejano en el que las personas están manipuladas genéticamente para no envejecer más allá de los 25 años. Con esta situación estaríamos todos encantados, si no fuera porque dicha manipulación incluye el estar programados para tener únicamente un año de vida a partir de la detención del envejecimiento. Un agobiante reloj digital visible en el antebrazo de cada infeliz les recuerda cuánto tiempo les queda de vida, y deben trabajar, robar, o lo que se tercie para obtener más minutos de existencia. Como en toda sociedad, claro, hay ricos y pobres, y mientras en la zona en la que habita Salas todo el mundo vive al día, existe también un distrito en el que hay empresarios montados en el dólar, herederos y demás gente de pasta que dispone, virtualmente, de inmortalidad. Tanto el personaje de Timberlake como el de Amanda Seyfried (Sylvia Weis, hija del hombre más rico del país) opinan que el sistema, que obliga a la mayoría a tener una vida corta y lamentable para que unos pocos disfruten de inmortalidad, es injusto y antinatural, y el destino, ayudado por un encuentro entre Will y un tipo rico que ha vivido más de un siglo y que dispone de otro más en su reloj, hace que acaben conociéndose.

Justin Timberlake (Will Salas) y Amanda Seyfried (Sylvia Weis)

Si queréis conocer más detalles, podéis ver cualquiera de los trailers, que vilmente destrozan todos los giros, los eventos importantes, todo lo que merece la pena ser visto. Y sin ningún cargo de conciencia.

Sobre la peli, no sé, la idea es buena, ¿a que sí? Parece que va a ser todo emoción y tensión... y bueno, un poco lo consigue, es muy entretenida; pero no alcanza las espectativas. Sylvia es una niña pánfila que va de rebelde por la vida de una forma un tanto repelente; el hilo de la historia es confuso y predecible a la vez, no ayudando en absoluto ese reloj digital que lleva todo ser humano en el brazo, en el que rara vez da tiempo a leer claramente cuánto tiempo de vida le queda al personaje en cuestión. Además, las incongruencias temporales son escandalosas (me quedan 20 minutos de vida, conduzco un buen rato, se hace de día y ¿cuánto me queda de vida? ¡Oh! ¡Quince minutos! Sí que se mueve rápido el sol en este lugar).

Cillian Murphy (Raymond Leon)

La salvo por las interpretaciones, que, exceptuando a Amanda Seyfried, que ni fu ni fa, son más que dignas: Justin Timberlake es infinitamente más creíble de lo que me esperaba (aunque ya hizo un papel bastante decente en La Red Social, así que tal vez debería empezar a darle un poco más de crédito al chico), Olivia Wilde aparece poco (es la madre de Will) pero su presencia mejora la cinta considerablemente, y Cillian Murphy, que hace de una especie de poli de los ricos y que viene siendo el súper malo, pues... pues lo hace bien, digo yo, pero tampoco puedo ser objetiva porque, como ya he dicho en alguna otra crítica, ese chico me da mucho miedo, y como consecuencia, para mí va a ser creíble siempre y cuando haga de malo.

En fin, a lo que vamos, que mira que me enrollo, ¿la recomiendo? Pues, para una tarde aburrida de domingo, sí. En general, creo que es una idea genial que ha derivado en un producto muy flojito. Pero bueno, sobreviviréis a su visionado.

Me voy a seguir cuidando mi gripe. Dulces sueños a todos.


p.d. Qué gracia me ha hecho encontrarme a Johnny Galecki (Leonard en The Big Bang Theory) entre el reparto. Qué majo el hombre.

viernes, diciembre 02, 2011

Arbolitos

Soy una blanda.

No porque me coja todo virus habido y por haber, hecho que me tiene envuelta en una manta escribiendo estas líneas mientras me planteo si tomar leche caliente o hacer sopa... sino porque he entrado a revisar el correo del blog, me he encontrado un email de una tal Margarita Castillo diciéndome que hay una iniciativa de no sé qué puñetas de organización que se dedica a plantar árboles para compensar el CO2 producido por los servidores que mantienen nuestros queridos blogs... y he pensado "esto es un timo, fijo, paso de todo". Pero, como ya os he dicho que soy una blanda, me he puesto a pensar en la deforestación mundial, en que si las ardillitas no van a tener árboles donde vivir, que si los koalas se van a quedar sin eucalipto... ¡y todo por culpa de que yo tengo un blog! ¡Estos tipos son unos maestros del chantaje emocional!

Total, que visto que no me piden mi número de tarjeta de crédito, y que además parece que me enlazan en no sé qué directorio que tienen (que me da un poco igual, porque somos cuatro gatos y las plantaciones se hacen en Alemania, así que los pocos que pasen por aquí no van a entender ni jota), pues les he dicho que planten un arbolito en mi nombre para compensar el impacto ambiental de mi dichoso blog.

Y escribo esto, aparte de porque me lo exigen los señores éstos que plantan árboles, para explicar por qué aparece un logo con un arbolito ahí a un lado, que no me gusta llenar esto de mierda sin dar explicaciones.

Hala, ya he plantado un árbol. Ahora sólo tengo que escribir un libro y tener un hijo para que mi vida esté completa.

Me voy a hacer sopa.


p.d. Que conste que las ardillas y los koalas parecen muy majos, pero no lo son. Como me muerda alguno alguna vez, les desplanto el árbol. Para que aprendan.

jueves, noviembre 10, 2011

De copas en Nueva York o cómo acabé haciéndome las pruebas del VIH

¡Ah, Nueva York! Todo mezcla de culturas, todo glamour, todo lleno de tiendas carísimas y pubs llenos de enfermedades infecciosas...

23 de septiembre, última noche en Manhattan antes de volver a España. Salgo de la residencia con Adele - súper rubia, súper alemana, súper estricta -, Ted - suizo y absolutamente encantador - y Henry - español, callado pero una compañía estupenda -, y empezamos a recorrer la octava avenida buscando un sitio donde tomar algo.

Primer local que nos encontramos. Luces de neón en el cristal. Mala señal.

Adele - ¿Entramos aquí?
Yo - Ehm... sí, supongo...

Entramos. El sitio no es tan malo en realidad; la barra está llena de gente pidiendo copas y hay sólo un par de mesas, que están vacías. Nos acomodamos en una.

Me siento en mi silla y noto que algo se me clava en esa zona inclasificable que está a medio camino entre el culo y la pierna. Es lo que tiene llevar vaqueros con tachuelas por detrás, que no puedes sentarte sin que parezca que te han puesto chinchetas en el asiento.

Pasan diez minutos y me levanto para ir al baño. Cuando vuelvo, la alemana está sentada en mi silla. La miro, me encojo de hombros y me siento en la suya.

Adele - Estoy aquí sentada porque ha habido una pelea mientras estabas en el baño.
Yo - ¿Ésos de la barra?
Adele - Sí. Sólo que en vez de pelearse en la barra han venido a pegarse encima de nuestra mesa.

Qué entrañable lugar.

Yo - ¿Y se os han metido encima? Qué gente...
Adele - Sí, estábamos aquí tan tranquilos cuando de rep... ¡AAAAUCH! - Adele se levanta de la silla y se frota el culo - ¡Hay algo en esta silla!

Pues igual no era una tachuela, fíjate.

Nos ponemos a analizar la silla. Está rota y tiene algo dentro, como si hubieran metido un alfiler a la fuerza. Ted pasa la mano por encima de la silla y dice que ahí no hay nada. Adele le aprieta la mano hasta que el pobre hombre lanza un grito y empieza a soltar improperios contra ella, que le mira con cara de indignación.

De pronto, la alemana pierde el interés en el asunto del alfiler y mira fijamente a la barra.

Adele - Mira. Ésa.

Miro a la barra.

Yo - Pues nada, si prostitutas hay en todas partes, mujer.

Comienza una encarnizada discusión acerca de si las neoyorkinas visten como si fueran a echarte un polvo por diez dólares o si aquello son realmente profesionales que se ganan la vida enrollándose con el personal. No llegamos a ninguna conclusión, excepto a la de que todos queremos largarnos de allí lo antes posible.

Ya en la puerta:

Adele - ¡¡Lo sieeeentooo!! ¡Siento haber propuesto este antro infame! ¡Qué asco! ¡Qué horror!
Yo - Nada, mujer, nos has dado una buena historia que contar.

Y de verdad que eso era lo que pensaba en aquel momento, pero ya de vuelta en España, al teléfono con Grass, la cosa dejó de parecerme tan divertida.

Grass - Pero... Key... ¿te has hecho pruebas?

Uy. Ay. ¿Pruebas? Eso suena como súper serio, ¿no?

Yo - ¿Pruebas? ¿Tú crees que debería?
Grass - Pues... te has clavado una aguja en un antro de Nueva York...

Detecto altos grados de preocupación en la voz de Grass.

Grass, cuya capacidad para expresar sentimientos compite con la de una lechuga.

Voy a morir.

¿Cómo no he pensado yo en lo de las pruebas? Seguro que tengo hepatitis A, B, C, y otros siete tipos que aun no se han descubierto... al menos contribuiré al progreso de la ciencia.

Yo - Pues... vale, sí, mañana voy al médico a ver qué me cuenta.

Y allí que me fui, a contarle la historia a un doctor muy majo que me miraba pensando claramente que en realidad me había tirado al primer toxicómano que me había encontrado debajo del puente.

Afortunadamente, las pruebas dieron negativo para todo (aunque vaya ratos más malos pasé a costa de este tema), pero mi concepto de los locales neoyorquinos ha quedado dañado irreparablemente.


p.d. Como añadido, mis padres no se han enterado de por qué me hice las pruebas. Si llegan a saberlo, pensarán toda la vida que me dedico a intercambiar agujas con mis amigos yonkis. Son así de desconfiados, ya veis.


sábado, octubre 29, 2011

Comunicado

Al teclado la directora de la asociación V.A.K. (Venas y Arterias de Key). Un sujeto llamado Garfield, que afirma ser amigo de Key, ha aparecido ayer por la noche con una caja de seis donuts de una de las tiendas Dunkin' Coffee de Madrid. Nuestra jefa se ha comido, por este orden:


Viernes, 21.17 - Donut relleno de dulce de leche.
Sábado, 10.10 - Rosquilla con glaseado indefinido de color violeta.
Sábado, 12.09 - Donut relleno de leche condensada - con la ayuda de un tal Fog -.
Sábado, 16.23 - Donut relleno de crema.
Sábado, 19.02 - Rosquilla cubierta de chocolate con leche.
Sábado, 21.12 - Donut relleno de nocilla.


Ante este episodio de lo que suponemos es locura transitoria, los miembros de la V.A.K. nos hemos visto obligados a inhabilitar su capacidad de decisión, y hemos tomado el control sobre su cuerpo hasta que vuelva a comportarse como una persona civilizada que ama y respeta a las venas y arterias que le permiten seguir con vida.


No coman bollos ni comida rápida y hagan ejercicio.



Fdo.
Directora de la V.A.K.

domingo, octubre 23, 2011

Vecinos

Hay muchos tipos de vecinos que despiertan tu ira interior. Está el bebé que llora a las cinco de la mañana. La que limpia la casa con los tacones puestos. También está la que se tira a su novio de la manera más escandalosa posible mientras tú intentas dormir, aderezando tu intento fallido de quedarte roque con un completo surtido de gemidos y ruidos de muelles.

El de hoy pertenece a este detestable club, aunque, aun siendo uno de esos vecinos a los que odias, no puedes evitar sentirte identificado con él porque tú también has estado en su lugar. Uno de ésos a los que quieres matar, pero por los que también sientes cierta compasión, porque suficiente tienen con lo que les toca. Seguro que ya sabéis de quién hablo.

El niño que tiene un examen de flauta dentro de tres días.

La prueba es inminente, los nervios están de punta, la tensión es máxima. Por eso toca sin parar - "tu tu tuuuuuuuuuuu" - una sarta de notas sin sentido que quieren recordar a El Himno de la Alegría, o a alguna otra versión súper simplificada de cualquier clásico al azar.

Y aquí estoy yo, intentando hacer una gráfica con distribución gaussiana en un lenguaje de programación del que no tengo ni idea. Pero con banda sonora.

Espero que por lo menos el crío apruebe el examen.

sábado, octubre 15, 2011

Puerta

Hablando hace unos días sobre compañeros de piso espantosos, me acordé de Karen. Sí, Karen, la única, la irrepetible, la auténtica chica italiana que se bajó andando el Empire State Building.

Karen no fue con compañero de cuarto a Nueva York, por lo que el hotel le asignaba la compañera que se les antojaba, el tiempo que estuviera la susodicha alojada allí, y luego le ponían a una nueva.

Recuerdo a la que no le dirigió la palabra en la semana que pasó allí, pero cuando se marchó le dejó una nota encima de la cama -ni siquiera se despidió en persona- diciéndole que, faltaría más, Karen debía ir a visitarla a su ciudad natal para pasar tiempo juntas y tener unas vacaciones estupendas en compañía la una de la otra.

Recuerdo a la que se encerraba en el baño antes de que Karen se despertara por la mañana, y seguía allí 35 minutos después, por lo que nuestra pobre y querida italiana se las veía y se las deseaba para llegar a tiempo a clase.

Y luego vino Marlee.

Marlee es española, y está en la misma clase que Karen, la cual, por si no lo dije en la otra entrada, tiene un acento escandaloso pero una fluidez apabullante. De hecho, no tengo ni idea de por qué yo estaba en un nivel más alto que ella. De esto se deduce que Marlee ha hecho un buen examen de acceso y se apaña perfectamente tanto hablando como entendiendo inglés.

Pues bien, parece que no le hacía mucha ilusión lo de practicar el idioma - total, es lógico que la gente se chupe diez horas de avión para aparecer en Nueva York, y allí decidir que como el lenguaje de la patria no hay nada y se niegue a pronunciar cualquier cosa que no sea castellano-, así que lo máximo que decía en inglés eran palabras sueltas. De hecho ni siquiera salía de la habitación del hotel, pasaba el día encerrada y metida en facebook.

Karen - Es desesperante. Me dice una palabra y yo tengo que averiguar qué demonios me está intentando decir.
Iris - ¿Para tanto es?
Karen - ¿Que si es para tanto? Mira, ves que ayer fuimos Key y yo a ver Mary Poppins, el musical, ¿no? Pues al volver, entro en mi habitación, y Marlee me dice:

¿Mary Poppins?

Karen - Y yo como... Mary Poppins... ¿que si estuvo bien? ¿que si la he visto? ¿de qué me hablas? Así que acabamos teniendo conversaciones del tipo:

Marlee - ¿Mary Poppins?
Karen - ... Um... sí, vengo de ver Mary Poppins.
Marlee asiente con la cabeza y pone cara de esperar más respuestas.
Karen - Eh... ha estado bien, más o menos...
Marlee asiente, se da por satisfecha, y se va.

Iris y yo por los suelos, claro. Pobre Karen.

Karen - Es que el otro día, por ejemplo, me dice:

¿Tarjeta?

Karen - Y yo pensando ¿Qué tarjeta? ¿La de la lavandería?
Yo - ¿La de crédito?
Iris - O la de débito...
Karen - ¿Veis a qué me refiero? Pues me señala una puerta y me dice - para y nos mira - ¿cómo se dice door en español?
Iris - Puerta.
Karen - Pues me dice:

Puerta.

Iris - ¿¿En español??
Yo - ¿No sabía decir puerta en inglés? ¿Esa chica está en tu clase de verdad?
Karen - ¿¡Cómo no va a saber!? ¡Cuando empiezas a estudiar un idioma las primeras palabras que te enseñan son "uno, dos, tres, cuatro, perro, gato y PUERTA"! ¡Por el amor de Dios, PUERTA!


Una vez interactué con ella. No habló, sólo señaló lo que estábamos buscando. Hay gente que no debería salir nunca de su casa.

martes, octubre 04, 2011

Okupar tu keli kuando sales

¿Nos acordamos todos del tipo aquél que intentó agregarme en facebook hace tiempo? ¿Sí? Pues aquí llega el que debe de ser su primo, o su amigo atontado, no lo sé: 

Citas favoritas: Cuando iba al colegio, me dijo la profesora que explicase a mis compañeros la fuerza de la gravedad. Así que la cogí, y la tiré por la ventana. 

Estimado kani: eso no es una cita. Eso es, en el mejor de los casos, una idiotez. Pero no voy a meterme en discusiones literarias con alguien que ha escrito su nombre sin tildes.

Información básica: Mis aficiones son : desabrochar sujetadores, insultar a tu amigo imaginario, okupar tu keli kuando sales, enborrachar animales,dormir la siesta,matar zombis jajajajaja

Me aventuro a afirmar que tu contacto físico con mujeres tiende a menos infinito, así que voy a deducir que has desarrollado poderes psíquicos y desabrochas sujetadores con la mente. El resto de aficiones ni las voy a comentar.

Me interesan: Mujeres

Buena suerte con eso.


El de la otra vez vio que no le aceptaba y eliminó la petición, vamos a ver cuánto aguanta éste en mi lista de pendientes.

Qué gente.

sábado, octubre 01, 2011

Elefantes Malvas

A ver por dónde empiezo a contar esto.

Los zapatos. Empiezo por los zapatos, que para eso se llama el blog como se llama.

Acabo de llegar de Nueva York, como ya sabréis casi todos, lo que significa que toda mi ropa decente está en la lavadora. Eso me deja con

a) Ropa de fiesta
b) Ropa de deporte
c) Ropa incómoda

De las disponibles, la menos mala para vestir a diario es la opción a, así que cojo unos vaqueros demasiado largos para llevar con zapatos planos, los combino como puedo con unas sandalias altísimas (unas cuñas, que son como los tacones pero con el tacón unido a la parte de delante, en plan plataforma; para el que no esté puesto en el tema) y salgo de casa.

Vuelvo después de una mañana en la facultad. Me duelen los pies. Pero no tengo otros pantalones, así que lo más que puedo hacer es cambiarme las sandalias altísimas por unos zapatos que también son cuñas híper altas. Me voy a la biblioteca.

Para cuando me siento a estudiar, mis zapatos están torturando a mis pies con absoluta impunidad. Tres horas después, cuando voy a salir de allí para tomar un café con Manzo, saco mi kit de supervivencia y empapelo mis pies entre tiritas mientras mi acompañante se ríe de mí abiertamente. Café. Ya son las 19.45 y tengo que irme porque he quedado con Isaac para ver un ciclo de cortos organizado por Manhattan (ya es casualidad).

El ciclo es en la Casa de las Conchas (una biblioteca pública/monumento que hay cerca de la facultad), así que entramos y nos acomodamos en las sillas, y visto que ni Isaac ni yo tenemos la más mínima idea de qué es el festival éste ni de dónde ha salido, le pregunto a la chica que tengo al lado. Vamos a llamarla Amidala.

Amidala es turca, su conocimiento del idioma español es, literalmente, menor que el mío de ruso, y su inglés tampoco es para tirar cohetes. Está de Erasmus medio año en Salamanca, estudiando comunicación audiovisual. La gente es una valiente.

Mientras esperamos a que empiecen los cortos, entra por la puerta Verdi, al que no me sorprende encontrarme en absoluto porque se apunta a todos los saraos que existen en la ciudad. Viene con su amiga Robin. Hablo con ellos un rato y empiezan los cortos.

De las obras no tengo gran cosa que decir, salvo que, si podéis, cuando estén disponibles deberíais ver:

1. Dik, de Christopher Stollery.
2. The Legend of Beaver Dam, de Jerome Sable.
3. Sexting, de Neil Labute.

Total, que acaba el ciclo, salimos de allí, y Verdi nos dice que si vamos a tomar algo. Decimos que vale. La turca pasa por mi lado y me chapurrea un "hasta luego". Ha ido ella sola al festival. Igual acaba de llegar a España y no conoce a nadie. Igual no tiene amigos. Igual está triste y sola. Igual...

Yo - ¡Oooooooooye! ¿Te vienes a tomar algo?
Amidala - ¡Vale!

Robin es Canadiense, Isaac ha estado conmigo en Nueva York y Verdi pasa más tiempo con extranjeras que con españoles, así que doy por sentado que podemos apañarnos todos en inglés. Nos metemos en un bar y hablamos un rato.

Verdi - ¿Y tú cuánto llevas aquí?
Amidala - Cinco días.
Verdi - Pues sí que acabas de llegar. ¿Vives en una residencia universitaria o algo así?
Amidala - No, vivo en un piso. Está en la calle... Malvas...
Verdi - ¿Elefantes Malvas?
Amidala - Sí. Ahí vivo.
Yo - ¿Elefantes Malvas? ¡Está al lado de mi casa! Mira, así nos vamos juntas.
Amidala - ¡Vale!

Unos pinchos y unas cañas después salimos del bar. Estamos casi al lado de la Plaza Mayor y el sitio no ha estado mal. Robin se va por un lado, Isaac por otro, y yo me voy en dirección a mi casa con Verdi y Amidala.

Por el camino, Verdi, que es con diferencia una de las personas más sociables y agradables que he conocido en mi vida, debe de ver, como vi yo horas atrás, lo perdida que está la pobre turca, y le pide su número de teléfono. También hay que decir que tiene la misma capacidad de ser majo y sociable que de tirarles los tejos a las guiris, así que supongo que también hay un poco de eso.

La muchacha no sabe ni guardar nuestros números, porque no sabe que "guardar" en español significa lo que significa. Nos despedimos de Verdi en la base de la que probablemente sea la peor cuesta de Salamanca (donde estaba la mercería aquélla), y subimos, Amidala, mis pies llenos de tiritas, y yo.

Diez minutos después estamos casi en la puerta de mi casa. Estúpidos zapatos, me duele todo.

Yo - Yo vivo ahí, y tú vives en esa otra calle - señalo con el dedo.

Amidala pone cara de confusión. Mala señal.

Yo - Ésa es tu calle, ¿verdad?
Amidala - No conozco este camino.
Yo - Pero reconoces tu calle, ¿no? Elefantes Malvas, ésa es tu calle.
Amidala - No... Malvas Grises, ésa es mi calle.
Yo - ¿Cómo que...? ¿Malvas Grises? ¿Pero no nos dijiste que era Elefantes Malvas?
Amidala - Malvas Grises.


Maldición. Maldición maldición maldición.

Yo - Vale. ¿Sabes dónde estamos? ¿Sabes llegar a tu casa?
Amidala - No sé dónde estoy - pone cara de pánico.
Yo - No pasa nada... te llevo hasta un sitio que conozcas, no te voy a dejar aquí tirada.
Amidala - ¿Plaza Mayor?

¡Plaza Mayor! ¡Claro, mujer! Si sólo es el sitio en el que estaba el bar, a quince minutos de aquí. ¿He dicho que me duelen los pies? ¿He dicho que son las once y media de la noche? ¿Y que la calle está desierta y mañana tengo clase?

Yo - Te llevo a la Plaza Mayor, vale.

Que me duele todo y es tardísimo, sí, pero la muchacha tampoco tiene la culpa, digo yo... así que camino el cuarto de hora correspondiente con la chica y mis zapatos hasta la Plaza... y de vuelta a casa otros quince minutos, cuesta incluida...

Y la conclusión de todo esto, queridos niños, es que las guiris se confían demasiado; si hubiera querido os podía haber vendido una turca desorientada. Estas extranjeras no tienen sentido común.

Mis pies están en rehabilitación psicológica. Lloran cuando me acerco a unos tacones. Espero que lo superen.


p.d. Pero qué posts más largos pongo últimamente. A ver si reduzco un poco, que os va a dar algo.

martes, septiembre 20, 2011

Fire drill

26 años llevo viviendo en España, y ni una sola vez he participado en un simulacro de incendio. Ni en el colegio, ni en la biblioteca, ni en la universidad. Nada. Me voy tres semanas a vivir a Manchester, y simulacro que me calzan. Me vengo tres semanas a vivir a Nueva York, y, faltaría más, simulacro al canto.

En este caso ha sido un poco más estresante de lo que debería, porque estás en clase y de repente oyes a un tipo diciendo cosas por los altavoces del edificio, pillando cuatro palabras sueltas y un montón de ruido blanco:

Altavoz - kjjjjjjjre about to kjjjjjjjjjjjj fire drill kjjjjjjloor 60 to 67 kjjjjjjjjjjjjjj

Total, que el profesor da instrucciones, nos reunimos con él en el rellano de la escuela (estamos en la planta 63 del Empire State Building, así que pienso en cómo puñetas vamos a salir de ahí si no nos dejan utilizar los ascensores), aparece un tipo de traje que suelta un discurso larguísimo sobre alarmas, escaleras y teléfonos de seguridad, y volvemos todos tranquilamente a clase tras vivir el simulacro menos útil de la historia.

Pasa un rato, salimos de clase y me encuentro con Karen e Iris.

INCISO

Karen es una chica italiana que vive en mi residencia y va a la misma escuela que yo; está como un auténtico cencerro y tiene un fortísimo acento italiano sobre el que no paramos de hacer chistes. Sin duda uno de los mejores descubrimientos de este viaje.

FIN DEL INCISO

Yo - Me voy a la residencia, ¿venís?
Iris - Ha bajado andando 63 pisos.

...

Yo - ¿Qué?
Iris - Que Karen ha bajado andando 63 pisos.

Miro a Karen. Asiente con la cabeza. Estoy entre un anonadamiento extremo y un ataque de risa.

Yo - Has bajado 63 pisos de escaleras.
Karen - Sí.

No puede ser. No me lo puedo creer. Karen se ha pateado andando más de la mitad de uno de los edificios más altos del mundo. Como una campeona. Pido detalles.

Karen - Hemos oído el aviso de incendio, y dos chicos de mi clase y yo hemos ido detrás del profesor a la puerta de emergencia. No sabíamos dónde estaba el resto de la clase ni qué estaba pasando exactamente, así que no nos hemos planteado nada y hemos salido detrás del profesor.
Yo - ¿Pero no sabíais que era un simulacro? - No puedo parar de reírme - No me lo puedo creer...
Karen - 32 minutos de reloj bajando escaleras. Hoy no pienso ir al gimnasio.

¡Ay Karen! ¡Cómo la voy a echar de menos cuando me vuelva a España!

sábado, septiembre 10, 2011

Fashion Night

La Fashion Night de Nueva York es una noche (por decir algo, porque va de 6 y media de la tarde a 11 de la noche) en la que las tiendas abren hasta más tarde de la cuenta, ponen dj's, dan regalos y cosas así. Además hay famosos por ahí correteando, animadoras en las puertas de las tiendas y demás, con lo que todo el mundo va a las tiendas a ver si encuentra algo interesante.

Y a ello fuimos Iris, Isaac, Ariadna y yo.

Uno de los centros comerciales involucrados en el asunto decidió que sería una buena campaña el ir regalando llaves a los clientes potenciales para que éstos (es decir, nosotros) fuéramos de planta en planta intentando abrir cajas con regalos dentro. Así es como aparecemos los cuatro con nuestras respectivas llaves en la primera planta del lugar.

Probamos con las dos cajas del piso. Nada. Miramos el mapa (sí, te daban un mapa). En la planta 4 dan comida. Allá vamos.

Bueno, no encontramos la comida, pero hay champán. Nos vale. Cogemos una copa cada uno y nos vamos a buscar más cajas. Nada, que nuestras llaves no abren.

Me bebo media copa de champán y le doy el resto a Iris, que se la termina y se marcha a buscar otra. Ariadna me dice que la copa igual le está afectando un poco. Yo tengo la sensación de que a mí me está pasando igual, pero pienso que media copa no le afecta a nadie y no digo nada. Iris viene con más champán. Isaac igual. Visualizamos a una camarera con sandwiches y atacamos.

25 sandwiches y 12 copas de champán después los cuatro estamos con un ataque de risa tremendo metidos en la sección de señora de una marca carísima. Calculo el tiempo que falta para que venga un segurata a echarnos.

Iris huye en contra de nuestra voluntad a buscar más champán; la perseguimos, la localizamos y cambiamos de planta antes de que nos larguen. Descubrimos que en la planta baja te maquillan, y como yo no sé nada de maquillaje, le digo a Iris que me dé cosas, que yo me las pongo. Antes de que me dé cuenta Ariadna me ha atacado con una cosa llamada "base de maquillaje" y llevo todo tipo de historias en la cara. Nos vamos de allí llenas de pintura. Iris quiere ir al baño, pero no hay manera de convencerla de que vaya dentro de la tienda (dice que está muy lejos), así que nos vamos a Madison Avenue, que se supone que es donde está el lío.

Isaac - Vamos a buscar a Jenny (se refiere a Jennifer Aniston, el hombre está enamorado).
Yo - Que sí, que seguro que nos la encontramos.
Iris - Tengo que hacer pis...
Ariadna - A qué tienda queréis ir?
Isaac - Como me encuentre a Jenny, con lo borracho que estoy...
Yo - Da igual, la seduces con tu encanto.
Iris - Pero yo quiero hacer pis...
Yo - Qué sensación más asquerosa esta de llevar potingues en la cara...
Isaac - Es verdad, voy a enamorar a Jenny.
Iris - Yo quiero hacer pis...

Y así hasta que la conversación ya no puede ser más absurda, momento en el que nos metemos en un McDonalds para que Iris vaya al baño. Os podéis imaginar la templa que se lleva la muchacha, así como el querido Isaac, que también va fino.

Bien. McDonalds. No sé cómo llegamos a esa situación, pero lo siguiente que sé es que Iris está hablando con una panda de chicos con gorras y colgantes de oro que tienen pinta de venir de atracar una licorería.

Iris - ¡¡Eeeeeeeyyy!! ¡¡Holaaa!! Somos de España... tú quién eres... España mola más que esto...

Vamos a morir.

Iris - ¡Eh tíooo! ¡Qué pasaaa!

Aquí va una conversación irrelevante en la que comprobamos que, atracadores o no, los chavales tienen más paciencia que el santo Job. Qué majos. Me meto en el baño. Dos minutos después salgo.

Isaac - Oye, ¿Iris se va a casar?
Yo - ¿Qué? ¿¿Pero ahora qué ha dicho??
Isaac - Les ha dicho a los tíos éstos que está prometida. Que en dos años se casa.

Madre de Dios. Iris se mete en el baño, sale y nos despedimos de los chavales después de hacerles unas fotos para la posteridad.

Por la calle, Iris se hace amiga de tres neoyorkinas, un limpiacristales dos señoras extranjeras y un tipo vestido de Elmo, el de Barrio Sésamo; también se mete en otra tienda para conseguir más champán y se intenta colar en una biblioteca pública. A estas alturas estamos en Times Square e Isaac está empeñado en que tenemos que ir a comprar m&m's. Ariadna ya se ha ido a casa, son casi las once e Iris tiene aspecto de estar a punto de desmayarse. Acepto ir a la tienda de m&m's sólo porque tienen cuarto de baño, Isaac paga 26$ por una bolsa absurdamente pequeña de los cacharritos de colores y nos vamos al hotel. Iris hace eses y suelta incongruencias en inglés sin parar. Hace rato que no responde al español, así que imagináos todo lo que estoy contando en nuestro inglés chapurreado.

Iris - Ahí está el hotel.
Isaac - No, Iris, es para el otro lado.
Iris - Que es ahí.
Yo - No, Isaac tiene razón.
Iris - Pero si lo estoy viendo.
Isaac - Que es para el otro lado.
Iris - ¡¡El hotel está ahí, lo estoy viendo!!
Yo - Iris... estamos en la calle 48 y vivimos en la 34. Estamos a 14 calles de distancia. Ése NO es nuestro hotel.
Iris - Ah... ah. Vale. Ése no es nuestro hotel.

Nos vamos a la residencia-hotel. Iris se choca con todo y con todos, así que acaba de la mano por un lado de Isaac y por el otro de la mía. Vaya estampa.

Isaac - Cómo mola, Nueva York es tan fácil que incluso de noche y con el pedal que llevamos, sabemos llegar a casa.

Pues sí. Punto para Nueva York.

Total, que esto fue ayer, hoy Iris no ha ido a clase y ahora está con el estómago hecho una piltrafa, e Isaac sí ha ido a la escuela, pero con una resaca de espanto.

Nueva York será caro, pero te permite cenar y pillarte una moña gratis, a ver cuántas ciudades pueden decir lo mismo.


p.d. No hay colorines porque estoy con Chrome, que hace cosas raras... y mi respuesta a los comentarios tendrá que esperar, que ya estoy arriesgando mucho el anonimato escribiendo esto (Iris está roque a dos metros de mí). Si puedo apareceré con más batallitas de la Gran Manzana. Vaya cromo de sitio.

jueves, septiembre 01, 2011

Técnicas avanzadas de lanzamiento de tejos

Aplíquese a pareja chico-chica no involucrados sexual ni emocionalmente, de compras:

Chica - ¿Me queda bien?
Chico - Estarías mejor si no llevaras nada.

¡¡ZAS!!

Una única frase para declarar que ya estás harto de ir de compras y ya de paso ligar un rato, que siempre es divertido.


p.d. Dice Nicolás que "después de un tiempo se os termina cogiendo cariño" (hablando de los bloggers) así que intentaré, para que veáis que yo también os echaré de menos, actualizar en algún momento desde Nueva York. Esto va a suponer un problemita, ya que el viaje lo hago con Isaac, Albert e Iris, y comparto habitación con ésta última, por lo que publicar sin que me cacen va a ser altamente complicado. De todas formas, las posibilidades de que tenga que confesar la existencia del blog ante Iris se dispararán durante las próximas tres semanas... menos mal que la chica es de fiar.

martes, agosto 23, 2011

Grass

Grass es un personaje al que conocí en mi primer año en la facultad. Le perdí de vista en seguida porque acabó la carrera a la velocidad de la luz, para continuar luego con el ciclo superior (lo que estoy haciendo yo ahora), hacer prácticas en alguna parte de Europa, saltar de unos países a otros y terminar -de momento- trabajando en una empresa en Madrid. Como hacer todo eso es fácil, también habla inglés y francés -y creo recordar que alemán- y toca el chelo. Por supuesto, tiene una vida social que no le cabe en la agenda. Y además, faltaría más, está bueno.

Por todas estas características y las que me estaré olvidando, Grass es un ser altamente odiable; aun así, y sólo porque soy una bellísima persona, soy amiga suya y le aguanto tomando un batido gigante cada par de meses aproximadamente, siempre y cuando el chico resulte estar en España en el día acordado.

Pues bien, como la naturaleza es sabia, su cuerpo ha decidido que hay que conseguir que la gente que le rodea sea un poco menos consciente de su evidente superioridad, para que así pueda tener amigos. ¿Y cómo consigue esto el cuerpo de Grass?

Fácil.

Le obliga a meterse en follones absurdos. Por culpa de alguien ajeno a su control o bien porque él mismo hace alguna tontería.

Es como mi habilidad para atraer camareros idiotas, o para hacer el ridículo. Con esa facilidad, Grass se mete en unos líos horrorosos.

Yo siempre había pensado que era todo culpa del alcohol, hasta que me ha contado la última:

Situación:

4 de agosto. Grass se sube al autobús que lo llevará al Arenal Sound.

Ve que su asiento está en primera fila.

Hay una señora sentada en la ventanilla, así que asume que a él le ha tocado el pasillo. Se sienta.

Viene el revisor. Les pide los billetes.

Revisor - ¿Pero tú qué asiento tienes?
Grass - No sé... aquí pone que tengo el 1.
Señora - Pero si el 1 lo tengo yo.

El revisor se pone a comparar los billetes. Ambos tienen el número de coche correcto, misma fila y mismo asiento.

Revisor - Qué raro. Voy a ver qué pasa.

Les devuelve los billetes y se va.

Señora - Yo acabo de comprar mi billete en taquilla, no debería haber problemas...
Grass - Yo lo compré hace más de un mes por Internet, a saber qué ha pasado.

Discusión entre Grass y la señora sobre los problemas que puede dar Internet y lo mal organizadas que están estas cosas.

Grass mira su billete pensando en qué puñetas habrá pasado.

Número de coche correcto. Fila. Asiento. Pues está todo bien. Fecha. Día 4. Bien. Del 7. Pues sigue estando bi... ¿7? ¿¿Cómo que 7?? ¿¿¿El 7 no es julio???

Grass se ha comprado un billete para hace un mes. Estupendo. Y ha quedado con no sé cuánta gente en la ciudad de destino. Se pone a maquinar a ver cómo se libra del marrón.


Mierda mierda mierda mierda joder joder joder joder que tengo un billete para hace un mes. A ver qué coño hago ahora. Puedo bajar corriendo a la taquilla y comprar otro billete para este mismo autobús. O esperar al siguiente si hay algún problema. O... o puedo callarme y ver si cuela y nadie se entera de nada.

¿Y qué pasa?

Pues que el autobús arranca, ahí nadie dice nada, y Grass llega felizmente a su destino utilizando un billete caducado.

Si me pasa a mí, el revisor me empuja a una cuneta seguro.

Maldito Grass.


p.d. Sé que algún día recibiré una llamada telefónica y me tocará ir a pagar la fianza de alguno de mis amigos porque se haya metido en un jaleo tremendo. Lo que no sé es si el primero en llamar será Grass o Tiziano.

miércoles, agosto 03, 2011

¿¿Todavía??

En la parada del autobús:

Niña - ¿A dónde iba Pilar?
Madre - A ver a su madre.
Niña - ¿¿Pero Pilar todavía tiene madre??

Malditos renacuajos satánicos. Un rato le costó a la mujer convencer a su hija de que la tal Pilar tenía madre y padre, porque la cría no paraba de decir: "con lo mayor que es cómo va a tener madre todavía...".

En la escala de maldad está casi a la altura del primo de Markru. Los niños son lo peor.

domingo, julio 31, 2011

Hospitales

Declaro los 24 años de mi vida previos a conocer a Manzo un total desperdicio de tiempo. Me he estado perdiendo cosas como ésta:

Conversación de chat (google+)

Yo: nunca has ido al hospital o qué?

Manzo: hombre un par de veces por tener una fisura en algun hueso
de hecho hay una historia subyacente por debajo bastante divertida
[...]
hubo una epoca (breve) en la que me dio por intentar ser un autentico skater
como era un patan que no era capaz de sacar ni un misero ollie
pues lo deje
en el trascurso de esa epoca me cai de bruces sobre la muñeca
me hice daño
no la podia mover
bla bla bla
asique fuimos a urgencias
estuvieron mirandome
y dijeron bueno voy a escribirte un volante
y te vas a que te hagan una radiografia
me dijeron que parecia que podia tener una fisura en no se que hueso de la muñeca
total llegamos
le damos el volante
(iba con mi padre)
y nos sentamos a esperar
pasan dos horas
por fin me llaman
paso a la sala
agarrandome de la muñeca que es lo que me duele
y en eso que me dice el medico
a ver date media vuelta
y yo pues... pa que si me duele la muñeca

Yo: ??

Manzo: Y me dice el médico: pero no tienes una fisura anal?
y mi padre y yo
o0

Yo: xDDDDDDDDDD

Manzo: fisura a...que?
coge el volante
se lo pone a leer

Yo: xD

Manzo: y dice joder yo aqui leo fisura anal

Yo: aaaaaaaaaaaaahh qué bueno!
jajajajajajajajajajajajaja

Manzo: y mi padre y yo
a cuadros
en plan joder sabiamos que los medicos escriben mal
muy mal
pero pensabamos que yo que se
entre ellos se entendian

Yo: xD
pues no


Manzo: pero espera que no acaba la historia
la cosa es que dice
vale asi que...
si vale, esto de aqui en vez de anal debe de ser no se que hueso
pues...
vete otra vez a la sala de espera
que te volvemos a llamar

Yo: ays qué desastre

Manzo: y yo a tomar por el culo
que si me han partido el ojete me atiendes ahora

Yo: NO

Manzo: y si no a esperar

Yo: A TOMAR POR EL CULO NO!!!
xD


Manzo: xDDD
pues otra hora que tuvimos que esperar

Yo: ay qué follón
lo que pasa es que claro, los especialistas son distintos
por eso igual te tenían que atender después


Manzo: no no
me toco el mismo tio de urgencias
xDDDD
es el orden de prioridades
ojete partido
tibia partida
fisurita de nada en la muñeca

Yo: xD
(sigo pensando en por qué demonios alguien con una fisura anal iba a ir al médico con su padre)


Manzo: a lo mejor lo confundio
y en vez de mi padre
pensaba que era el autor de la obra

Yo: xDDD

[...]

Manzo: el tio mas grotesco es el padre de Karov
que nos conto una vez
bueno su padre es carnicero por si no lo sabes
pues se le cayo un machete de estos de carniceria encima del pie y le pego un tajo espantoso
pues cogio su padre se puso una bolsa de plastico para no ir manchando
y se fue andando hasta el centro de salud
eso es un hombre de verdad
no como nosotros que somos unas nenas que no parariamos de chillar
y nos desmayariamos
"venga que el centro de salud esta enfrente" da igual traeme una ambulancia

Yo: pero qué me estás contando

Manzo: y morfina
mucha morfina

Yo: yo no diría nada, porque me desmayaría directamente
un cuchillo en mi pie aaaaah!


Manzo: segun vieras el machete caer
desmayo

Yo: bueno, tengo los pies pequeños, no creo que me acertara a mí misma

Manzo: buah
yo empezaria a necesitar un 38

Yo: xD
interesante el hecho de que incluso con los pies cortados tendrías más número que yo


[...]


Queda claro que los médicos no se entienden la letra ni entre ellos. Pobre Manzo, normal que odie los hospitales... y, por supuesto, soy fan del padre de Karov.


p.d. Faltan acentos, comas, y mil cosas, pero he puesto la conversación casi tal cual estaba, así que no os quejéis :p

miércoles, julio 27, 2011

Midnight in Paris: ¿damos un paseo?

Opino firmemente que la época en la que me ha tocado vivir mola mucho.

Puedo ser mujer e ingeniera a la vez, nadie me obliga a casarme con algún patán porque tenga muchas tierras, y salvo por la delincuencia, el paro, la contaminación y otras menudencias, creo que ahora mismo se vive bastante bien. Al menos donde me ha tocado a mí, claro.

Por lo visto no todo el mundo está igual de contento con el asunto, como es el caso del protagonista de Midnight in Paris (id, Woody Allen, 2011). El personaje en cuestión, llamado Gil (Owen Wilson), es un enamorado del París de los años 20 que viaja con su insoportable prometida (Rachel McAdams) y los padres de ella a su deseada ciudad francesa, donde espera poder escapar de su trabajo como exitoso guionista de cine para centrarse en la novela que está escribiendo.

Midnight in Paris - poster

Sus suegros piensan que es un perdedor, su novia cree que eso de escribir una novela son tonterías, y por si no fuera suficiente, un repelente y pedante amigo de la misma (Michael Sheen) le amarga el viaje con su presencia todo lo que puede y más. Por todo esto, y porque su futura esposa no parece tener un gran interés por pasar tiempo con él, Gil decide ir a dar un paseo nocturno por las calles de la ciudad que cambiará su vida por completo.

Owen Wilson (Gil) y Rachel McAdams (Inez)

Y el que quiera saber algo más, que vaya al cine, que se va a gastar una pasta, pero va a ser un dinero bien invertido. Doy razones:

Midnight in Paris es sencilla, elegante y consigue mantener de buen humor al espectador durante toda la proyección; la amabilidad y desenfado del guión consiguen tener a la sala sonriendo casi todo el tiempo. Por otra parte, el reparto es impresionante, no sólo por la calidad de muchos de los actores que se dejan ver (Marion Cotillard, Kathy Bates y el propio Owen Wilson, que hace una interpretación extraordinaria), sino porque todo el mundo parece ser famoso, aunque sólo salga un par de escenas (Adrien Brody, Carla Bruni).

Adrien Brody

Sólo tengo que decir en su contra que hay varias escenas excesivamente largas que recargan la película sin motivo aparente. Mismamente el comienzo es demasiado largo: imágenes y más imágenes de París en un arranque que parece no terminar nunca...

Por último, y como pasa a menudo con las ideas que salen de la cabeza de Woody Allen, la película habrá estado bien o mal, el argumento habrá sido más o menos original, pero se llega a una conclusión curiosa, que da que pensar. En este caso, la moraleja es la siguiente: da igual qué época nos toque vivir; nos parecerá un asco comparada con momentos anteriores de la historia, que se nos antojan tan románticos y glamourosos por una única razón: no estuvimos allí para vivirlos.

Marion Cotillard (Adriana) y Owen Wilson (Gil)

En resumen, recomendadísima, es una peli estupenda; y sobre todo, id antes de que algún despistado os la destripe. Cuanto menos sepáis, mejor.


p.d. Bonus para los que sepan de arte y literatura. Son los que van a poder exprimir los 94 minutos de cinta al máximo.

martes, julio 26, 2011

Receta mejorada

Yo - No sé, mamá...
Mafalda - Se acabó la discusión. El Activia más repugnante es el de pera.

¿Qué puñetas les echan a los Activia ésos? Con el de frutas del bosque casi pierdo las papilas gustativas, y después de la conversación, el de pera ni me atrevo a probarlo.

¡Y pone "receta mejorada"! ¿¿Cómo eran antes??


p.d. Lo de la base del envase redondeada es una idea inteligente, eso es verdad, pero claramente no es suficiente para compensar el sabor, lo siento.

sábado, julio 23, 2011

Se imparten clases particulares

Hace unas semanas empapelé la ciudad con letreritos que ofrecían clases particulares. Mi número de teléfono aparecía por ahí, claro.

Sabía yo que iba a tener que sufrir el aburrimiento de algún atontado.

Ninoninoninoninoninonino niiiiiiii niiiiiiiiii
(entiéndase, la música de mi móvil)

Yo - ¿Diga?
- Hola, ¿dan clases de matemáticas? - Una chica. Comunicación horrorosa, casi no la oigo.
Yo - Sí, pero ya estoy con los horarios completos, así que no cojo a nadie más, lo siento. - Horarios completos significa que doy clase seis horas a la semana, pero estoy de vacaciones y no me apetece pasarme el día enseñando a hacer integrales -. Aun así, dime lo que te interesa, por si puedo mandarte a alguien que te sirva.
- ¿Holaaa?
Yo - ¿Me oyes?
- ¿¿Me oyes??

Clic.

Vaya.

Ninoninoninoninoninonino niiiiiiii niiiiiiiiii

Yo - Se ha cortado.
- ¿¿Me oyes?? - Ésta chica no es la de antes. Ésta es pequeña.
Yo - Sí, ¿tú a mí?
- Sí... - murmullo que no entiendo.

Clic.

Llamo desde casa al número en cuestión, a ver si desde un fijo podemos hablar sin interferencias.

Biiiiiiiiip. Biiiiiiiiip.

- ¿Sí?
Yo - Hola, acabas de llamarme al móvil, ¿verdad?

La persona que ha cogido el teléfono le lanza el aparato a alguien, en plan "líbrate tú del marrón".

- ¿Sí?
Yo - Me has llamado al móvil, ¿no?
- Eh... no... no, yo no te he llamado. - Claaaro. Vale.
Yo - Aaaaahh, bueno, pues me he equivocado, lo siento.

Clic.

Ninoninoninoninoninonino niiiiiiii niiiiiiiiii

Uy. Esto no me lo esperaba.

Yo - Diga...
- Jelou. Yu... gif inglish claaaaas? - No me lo puedo creer.
Yo (en español, claro) - Sí, ¿por?
- Ai dont anderstaaaaand. Inglish pliiiiiiiiis.
Yo (ya en inglés, visto que si no, no me van a dejar en paz) - Ya... mira, si te hablo en inglés no vas a entender ni una palabra, así que corta el rollo. - Vuelvo al español - Qué quieres.
- Yes, yes. - Se pone la cría a soltar más incongruencias en lo que ella piensa que es inglés.
Yo - Ummmm no sé si lo sabrás... - Sonrío encantada de la vida - pero me estás llamando al móvil, por lo que tengo tu número registrado y guardado.

Silencio sepulcral. Es el silencio "creo que la he liado".

Clic.

Ninoninoninoninoninonino niiiiiiii niiiiiiiiii

¿En serio? Así no vamos a terminar nunca.

Yo - ¿Digameee? - Soy tan amable que me asusto un poco.
- Hola - Es la misma niña de antes. Se pone muy seria e intenta aparentar que tiene muchos más años que trece, que es la que calculo será su edad real -. Creo que mis primas te han llamado por teléfono - ¡Anda! ¡Sus primas! -. Me han quitado el teléfono, y como son muy juguetonas - una de esas palabras que los niños creen que utilizamos los adultos. Pero no - te han llamado.
Yo - Aaaaah, ya veo... puf, pues ten cuidado con estas cosas, porque este tipo de llamadas son CARÍSIMAS - sé que no sabe a qué tipo de llamadas me refiero, y por supuesto que no es para tanto, pero probablemente la muchacha esté visualizando a su madre leyendo la factura del teléfono mientras planifica el castigo pertinente para su hija, la bromista telefónica. Me sirve -. ¡Hasta luego!

Clic.

La verdad, no me quejo mucho porque yo también he sido pequeña y un poco tonta, también he gastado alguna broma telefónica, y sobre todo porque me he reído un rato con las niñas éstas. Bueno, de ellas. Pero nos entendemos.


p.d. Algo pasa, que no se me publican los colores de la conversación.
Blogger, sabes que te queremos, pero a veces funcionas de pena...

domingo, julio 17, 2011

Mano izquierda

Hay una mercería en el camino que separa mi casa de prácticamente el resto del mundo, en la que están haciendo una de ésas súper liquidaciones por cierre que duran años.

Ayer pasé, como cada día, por delante de la tienda, y me encontré con una mujer que debió de ver en el escaparate el sujetador de su vida, porque se puso a gritar emocionadísima al hombre que la acompañaba:

MujerEmocionada: ¡Mira esto! ¡¡MIRA MIRA MIRA!!

El hombre, que la está esperando unos metros más allá, se pone a refunfuñar.

HombreRefunfuñante: ¡¡Pero qué coño quieres que mire, si NO VEO NADA!!

Le echo un vistazo al hombrecillo. Gafas de sol y bastón. Y la señora por los suelos de la risa.

MujerEmocionada: ¡¡Jajajajaja es verdaaaad!! ¡¡Jajajajajaja!! ¡¡Pero hombre, es una manera de hablar!!
HombreRefunfuñante: Hay que joderse...

Y allí dejé al hombre despotricando, a la señora partiéndose, y yo misma me marché riéndome sola por la calle. Vaya tres.

jueves, julio 14, 2011

Chantaje emocional

19.25

Yo - Me tengo que ir ya, he quedado con una conocida de Iris para practicar inglés. Iba a venir ella también, pero no puede, así que me toca ir sola; espero que la mujer sea normal. Si os queréis venir, ya sabéis.
Fog - Ummmm es que tengo que sacar al perro...
Manzo - Yo... creo que hoy te abandono. Me da cosa dejarte sola, pero hoy estoy reventado.
Yo - Mira que como luego esta señora sea la líder de otro grupo sectario...
Manzo - Seguro que sí.
Yo - ¡Qué conste que si me secuestran pesará sobre vuestra conciencia!

Me da la risa. Por si no os lo he contado ya, Fog y Manzo tienen más conciencia que sangre en las venas, y hacerles chantaje emocional es tan complicado como atarse los cordones. Nunca lo hago, por principios, pero sé que si les lloro un poco se sienten fatal y hacen lo que sea. Son así de majos.

19.45, sentada en un banco con Dana, la del intercambio.

BIP BIP. Un mensaje:

Manzo: T han raptado ya?

Me planteo si no estará realmente pensando que estoy amordazada en algún maletero, guardo el móvil y sigo de palique con Dana.

21.30, nos vamos a casa. Pienso en responder al mensaje de Manzo, pero caminar y escribir mensajes de texto a la vez dejó de ser viable con la llegada de los teclados táctiles.

21.50, llego a casa. Ha pasado mucho rato desde que me llegó el mensaje, voy a informar a Manzo de que estoy viva. O puedo no hacerlo y ver cuanto tarda su sentimiento de culpa en convencerle de van a robarme un riñón de un momento a otro. No, venga, no soy tan cruel, en cuanto acabe el capítulo de Greek que tengo a medias, le escribo.

22:07

¡¡RIIIIIIIIIIIIING RIIIIIIIIIIIIING!!

Descuelgo.

Yo - ...
Manzo - ...
Yo - ¡Hola!
Manzo - Hola...
Yo - ¿Querías algo?
Manzo - ...
Yo - ...
Manzo - ¿Estás bien?

Si es que las buenas personas son predecibles hasta la médula... lo que me he reído del pobre. La próxima vez me porto bien, de verdad.

lunes, julio 11, 2011

Sectas

Hay un grupo de extranjeros que de vez en cuando aparece en la puerta de la biblioteca y se pone a repartir café gratis. Son muy simpáticos y te invitan a tomar algo con ellos para practicar el idioma.

Siempre había querido ir a uno de los encuentros que organizan, pero lo de que me den cosas gratis me da mal rollo, y cuando me enteré de que eran una asociación cristiana, me imaginé ritos de iniciación y a un guiri semidesnudo sacrificando una cabra. Cosas que se le pasan a una por la cabeza.

El caso es que hace unos días pasé con Tiziano y Garfield por donde se organiza el susodicho Café.

Entro.

El sitio parece decente: una cocina americana, con barra (de bar, no de striptease), una sala de estar al fondo con mesas altas y taburetes, y un chico súper rubio y súper extranjero con un portátil que me dice que vaya el miércoles a las 19.00, que me invitan a lo que quiera tomar y que veremos una serie con subtítulos en inglés allí todos juntitos.

Me sigue provocando una sensación extraña el plan, pero si no mantengo conversaciones en inglés ya, en no mucho mi nivel del idioma se corresponderá con el de un hámster disléxico.

Quiero ir, pero me da mala espina. Por eso hablo con Manzo, que además de haber vivido en Estados Unidos hasta los seis años, le saca una cabeza a casi toda la gente que conozco.

Yo
- Oye, Manzo, voy a ir el miércoles a una cosa en la que unos guiris te invitan a un café y hablas y ves series en inglés con ellos durante dos horas. Estoy casi segura de que es una secta, pero igual es divertido, ¿vienes?


Veo a Manzo soltar una carcajada y asentir con la cabeza. Sólo lo veo, porque estamos probando las quedadas de Google+ y los dos tenemos cámara, pero sólo yo tengo micrófono. La situación es bastante absurda, pero lo importante es que ya tengo acompañante para investigar la secta inglesa.

Aparecemos en el local a las 19.15. Hay tres o cuatro chicos extranjeros y un par de españoles. Veo al chico que me informó cuando entré a preguntar, que según me cuentan se llama Brock, otro amigo suyo con aun más pinta de guiri, llamado Gilbert, y un chico algo más mayor, que no llega a los 30, y que provoca la inquietante impresión de tener las fuerzas del universo dominadas. Este es el jefe del clan cristiano, seguro. Así que le llamaremos ChristianBoss, Chris para acortar.

Chris es amable pero no sonríe casi nunca, es halagador pero no hace la pelota y se encarga de que nadie se sienta fuera de lugar.

Va a sacrificar a la cabra de un momento a otro, fijo.

Chris pregunta nombres, estudios, intereses; entran un montón de chicas extranjeras, amigas de los guiris de la casa, y Chris nos presenta. Recuerda los nombres de todos los presentes. Pienso en que ha memorizado cinco correspondencias cara-nombre en los últimos dos minutos y tengo miedo. Éste tío tiene un harén de esclavas en la habitación de al lado seguro.

Manzo y yo nos ponemos a hablar con Gilbert y Brock. De los españoles presentes somos los únicos capaces de mantener una conversación en inglés, así que el resto de compatriotas no habla demasiado. La gente es muy valiente para meterse en cosas de éstas cuando no entiende ni jota del idioma.

Pienso que a lo mejor me he pasado, que igual tengo cierta tendencia a pensar que todos los sitios a los que voy son sectas satánicas. Los chicos son majos y aun no han intentado quemarme por atea.

Pregunto a Brock por la calidad cristiana de la asociación, y me dice que eso es un matiz sin importancia. Le pregunto si no es raro encontrarse con no-creyentes y cosas así, y me dice que no, que la puerta está abierta para cualquiera. Pido un vaso de agua y veo siete cajas de infusiones y diversos potingues, etiquetadas con cosas como "para intolerantes a la lactosa". Brock sonríe y me dice que nunca se sabe qué problemas pueden tener las personas que vayan por ahí, que tienen que tener bebidas disponibles para todo el mundo.

Entra una chica con una bandeja de bollos, Gilbert saca de la nevera un tarro de filadelfia y Chris prepara un bollo con queso para Manzo y otro para mí. Tanta amabilidad junta me está dando dolor de cabeza, pero siguen sin hacer nada sospechoso.

Una hora después, Manzo y yo nos marchamos de allí hablando de que son majos los chicos éstos, que hemos practicado inglés y que igual deberíamos volver la semana siguiente.

Un rato después, en mi casa, me doy cuenta de que no sólo me han convencido en dos horas de que no son un grupo sectario, sino que he salido hablando de volver otro día. Estos tíos son unos profesionales... así que si veis que vuelvo mucho por allí y acabáis leyendo un post en el que hablo de cómo Chris es una inspiración para mí y de que voy a recuperar mi cristianismo perdido, ponedme sobre aviso antes de que sea tarde.

viernes, julio 08, 2011

Marketing

¡¡VAYA AJOS GORDOS Y NUEVOS QUE TRAIGO!!

¡¡UN SACO DE AJOS TRES EUROS GUAPA!!

¡¡SAL PA FUERA GUAPETONA Y MIRA QUÉ CALIDAD!!

¡¡EL AJO SANJUANERO SEÑORA!!

¡¡VENGA SALIR PA FUERA PARROQUIANA Y ARRIMARSE AL CAMIÓN DE LOS AJOS!!

¡¡VAYA AJOS MUCHACHA!!


Y así llevamos quince minutos.

Además, no es un tío que grite desde un camión, es una grabación que se repite sin cesar. Que digo yo, si grabas estas historias, te tienes que dar cuenta al tercer intento de que "Venga sal pa fuera parroquiana y arrimarse al camión de los ajos" tiene sutiles errores de redacción.

En nivel de cutrez está justo por encima de los gitanos con el organillo (antes eran el número uno, pero ya no les dejan llevar una cabra con ellos), y por debajo del tipo aquél que vendía pepinos y gritaba "PEPINOS GRANDES Y GORDOTES, COMO LES GUSTAN A LAS SEÑORAS". Iugh.

lunes, julio 04, 2011

Zacarías

Zacarías es meteorólogo.

Cuando era pequeño, su padre, que se dedica a la agricultura, se sentaba con él y le preguntaba:

- ¿Qué crees que debería hacer con la cosecha? Si se pone a llover la perderemos, por lo que debería recogerla ya; pero si hace buen tiempo unos días, ganaríamos más esperando un poco. ¿Qué hacemos?

Obviamente, Zacarías no sabía qué responder, y se quedaba pensando en cómo sería eso de poder decirle a su padre lo que debía hacer para optimizar su cosecha.

Zacarías creció, y se hizo físico, especializado en meteorología (al que diga metereología, le crujo). Con el tiempo se hizo un gran experto, hasta el punto de que ahora, cada día se levanta una hora antes de lo necesario para analizar las previsiones meteorológicas y saber qué tiempo va a hacer.

Si Zacarías coge el paraguas antes de salir de casa, sus compañeros hacen lo mismo.

Si sale en manga corta, sus compañeros le imitan.

¿Por qué? Porque nunca se equivoca.

A día de hoy, el señor agricultor llama por teléfono y pregunta qué debería hacer con sus cosechas. Su hijo le responde que recoja ya porque mañana granizará. O que espere cuatro días porque hasta el quinto no habrá ningún problema.

Al principio, todo el pueblo creía que el padre de Zacarías tenía poderes, porque siempre acertaba con el clima y sacaba así el máximo provecho de sus cultivos. Ahora todos se fijan en lo que hace él, y le imitan.

¿Y por qué cuento esta historia?

Primero, para que veais que este tipo de cuentos no salen sólo de los libros de autoayuda, ya que juro por lo más sagrado que Zacarías es una persona real y que lo que he contado aquí es la historia de su vida (yo no le conozco, es el compañero de piso de un físico de mi universidad, muy amigo de Garfield, que es quien me ha contado la historia).

Y segundo, para preguntar en general: si hay gente como Zacarías por el mundo, ¿¿de dónde puñetas se sacan los del tiempo los pronósticos?? Porque ahora se acercan un poco más, pero anda que no nos hemos pasado años escuchando chorradas climáticas aleatorias por la tele...

Voy a contratar a Zacarías como vidente personal. Si adivina el tiempo, vete tú a saber qué más puede adivinar.

martes, junio 28, 2011

El Maníaco Feliz

Creo que es hora de que os hable de este hombre.

El Maníaco feliz, al que, para acortar, llamaremos Mani a partir de ahora, es mi señor monitor de spinning y abdominales en el gimnasio. Es un tipo guapo y encantador que tiene como misión en la vida matar a todos los alumnos del centro convenciendo al mundo de que fue un trágico accidente deportivo.

Cosas que hay que saber de Mani:

1. Todo lo que dice es mentira.

Ejemplo:

Clase de abdominales, casi al acabar y después de hacer aproximadamente 900 (hablo en serio) repeticiones del bendito ejercicio:

Mani - ¡ÚLTIMAS DIEZ ABDOMINALES!

¡UNO!
¡DOS!
¡TRES!
¡CUATRO!
¡CINCO!
¡SEIS!
¡SIETE!
¡SEIS!

¿Eh?

¡CINCO!

¿Está bajando?

¡CUATRO!

Está bajando.

¡CINCO!
¡SEIS!

Voy a morir

¡SIETE!
¡OCHO!
¡NUEVE!

Parece que aquí el hijo de Satanás ha decidido dejarnos vivir.

¡NUEVE!

O no.

¡NUEVE!

¡¡¡ESO YA LO HAS DICHO, MALDITO DESGRACIADO!!!

¡DIEZ Y SE ACABÓ!

La madre que lo trajo.


2. Es un maníaco.

Ejemplo:

En medio de un sprint, mientras tú estás ensimismado en no enredar tus cordones en los pedales, intentando que la inercia no te escupa contra una pared, sudando como un cerdo y al borde del desmayo, Mani se baja de su bici, merodea entre los presentes, se pone detrás de ti, y te grita:

¡¡¡COOOOOOOOOOORREEEEEEEEEEE!!!


3. Es feliz (a ver si os vais a pensar que apodo a la gente sin razón de ningún tipo).

Ejemplo:


Mientras tú estás tirado en el suelo haciendo abdominales pensando en que aquélla es una manera horrible de morir, o pedaleando con lo que parecen ser doscientos kilos en los tobillos, Mani pedalea a todo trapo mientras canta la canción que suena de fondo, te mira, y te dice.

¿¿Por qué no sonríes??

Obviamente tú quieres decir "porque sonreír mientras disparas a tu profesor de spinning es de mal gusto", pero como no puedes ni respirar, y mucho menos hablar, te limitas a enseñarle los dientes en lo más parecido que encuentras a una sonrisa decente y sigues pedaleando.


Eso sí, las clases son eficacia al 100%.


p.d. Teniendo en cuenta que Mani ocupa como tres veces yo y que podría matarme con las manos si quisiera, añadiré que es un tío muy majo, por si se pasa por aquí algún día...

viernes, junio 24, 2011

Mi nuevo novio

¡¡Riiiiiiiiiiiiiing!! ¡¡Riiiiiiiiiiiiiing!!


Yo - ¿Diga?
Tiziano - Hola, quería hablar con Key. Soy su novio.
Yo - Uhmmmm... no está. Ha salido.
Tiziano - Bah, si no lo coge tu madre no es divertido...

Si yo le tengo que aguantar estas chorradas no quiero pensar las que tendrá que aguantar su auténtica novia. Pobrecilla.

miércoles, junio 22, 2011

Con todos mis respetos, opino que serías una prostituta estupenda

Hoy, hablando con Nadja:

Nadja - Pues para trabajos raros, el de la madre de una chica que conozco yo...
Yo - ¿A qué se dedica? - Seguro que es comedora de tartas profesional, o escritora de relatos eróticos, o...
Nadja - Es madame.

¡Haaala!

Yo - ¡¿Madame?! ¿En serio?
Nadja - Sí maja, sí...
Yo - ¿Las madames también se acuestan con gente o sólo dirigen el cotarro?
Nadja - No, esta sólo dirige. Pero eso no es lo mejor. Atención a la conversación que tuve con la chica esta - a la chica vamos a llamarla... um... Berthe. Por la hija de Madame Bovary, que queda muy oportuno - :

Berthe - ¿Tú estudiabas algo de química, no?
Nadja - Sí, estoy en ello.
Berthe - Bueno, de todas maneras, ya sabes que si no te fuera bien en lo tuyo...

Mal. Esto pinta mal.

Berthe - ... ya sabes, si tuvieras algún problema para encontrar trabajo...

No va a decir lo que creo que va a decir.

Berthe - ... por supuesto que mi madre...

No. No no no.

Berthe - ... te da trabajo encantada.

¡Hala lo que le ha dicho! ¡¡HALA LO QUE LE HA DICHO!! ¡La acaba de llamar putón con todas las letras! ¿Y qué haces en esa situación? ¿Eh? ¡Porque la muchacha encima lo dice para hacer un favor! En cualquier caso, y volviendo a la conversación inicial:

Nadja - Imagínate cómo me quedé.
Yo - Madre de Dios. Bueno, ahora puedes decir que vas por ahí rechazando ofertas de trabajo...
Nadja - No me enfadé, porque la chica lo dijo con toda su buena voluntad.
Yo - Sí que parece que fue sin mala intención; además, no deja de ser un halago... ¡si fueras un callo no te ofrecería el puesto!

Y así es como te llaman zorra a la cara, y tú tienes que dar las gracias.

lunes, junio 13, 2011

Levantando el país

Dedúzcase de la historia narrada a continuación la definición de "hacer el canelo":

He decidido que voy a buscar trabajo para este verano.

De dependienta o similares.

Porque sólo tengo dos meses y no me van a coger en nada de lo mío por tan poco tiempo, así que voy a ver si algún alma caritativa me paga por doblar camisetas.

Nueve de la mañana. Me levanto. Voy a llamar a una empresa que busca teleoperadoras (ya sé que va a ser el horror, pero necesito pasta), a ver si me informan y puedo hacer eso en vez de lo de las camisetas, que queda mejor en el currículum.

No lo cogen. Vaya.

Me miro al espejo. Veo las gafas negras que mis amigos afirman que me hacen parecer una terrorista informática (sin comentarios) y pienso en cuántas dependientas he visto con gafas en mi vida.

Creo que ninguna.

Recuerdo una experiencia reciente con dos chicas que tenían que venderme un vestido:

Jessy - Pues claro, tía, es que esas cosas no se pueden comprar así como así.
Vane - Es que me da un miedo que te cagas comprar el vestido y que luego no me valga el día de la boda.
Yo - Perdona, ¿me cobras esto?
Jessy (cogiendo mi vestido y sin mirarme) - Claro tía, yo me compré un vestido para una boda, y tuve que esperar al último momento, porque si no, a saber si me iba a valer... 14 con 90 - ¿es a mí? -. Pero vamos, que me cogí uno así sencillito en Zara, tampoco te creas que me compliqué mucho la vida.

Esas chicas no llevaban gafas, y dudo mucho que supieran leer, así que decido que tengo más posibilidades llevando lentillas. Me las pongo.

Me miro en el espejo. Uuuuummm. No.

Pienso en las chicas de Bershka con su coleta hipertirante. Venga, va. Me plancho el pelo.

Plancharse el pelo es, después de depilarse, la actividad más tediosa y aburrida que existe en el universo.

Vuelvo a llamar a los de las teleoperadoras. Nada. Me voy a vestir.

A ver... nada de zapatillas. Nada de minifaldas, no vaya a recogerme el currículum un tío y se piense que quiero ir por la vía fácil... Nada de súper escotes por la misma razón... pero resulta que todas mis camisetas tienen un escotazo de espanto o dan un calor que te mueres. Y la temperatura en la calle es muy alta, así que no voy a andar con chorradas por estar elegante. Vaqueros y unas sandalias, y está hecho. Si tuviera algo de eso en casa y supiera cómo usarlo, a lo mejor hasta me pondría algo de maquillaje. Otra vez será.

Vuelvo a llamar, a ver si ahora que son las 10 ya me lo cogen. Nada.

Bueno, pues ya estamos. He estado casi una hora haciendo el idiota con las lentillas, las planchas y el teléfono, pero todo sea por encontrar un trabajo.

Twitteo a la gente que está estudiando en la biblioteca:

Key : Me voy a la sede de las operadoras, que no me cogen el tlf. Llego tarde al café

Me twittean de vuelta:

Fog : No te cogen el teléfono porque hoy es fiesta

...
...
...

Soy una pava.

Y así es como he recorrido la calle viendo cómo todas las tiendas en las que pretendía entregar currículum estaban cerradas.

Y como prometí al principio, de lo contado en este post se puede averiguar lo que es exactamente hacer el canelo como una campeona.


p.d. Que le den a todo, mañana voy a echar currículum con mis gafas y mis pelos de loca habituales.

domingo, junio 12, 2011

Siete II

Después del comienzo de la noche del pasado 2 de junio, con muchas copas y guiris alcoholizadas, la noche continuó tal que así:

Son las 2 de la mañana y hay que irse del antrazo aquél de la barra libre.

Yo - Mmmmm tengo hambre...
Fog - ¿Tú? ¿Hambre? Qué raro...
Yo - Déjame. Quiero una máquina expendedora...
Fog - Podemos ir a las de al lado de La Perla Negra.
Yo - ¿Las? ¿Hay varias?
Lilypad - ¿¿No conoces las supermáquinas expendedoras de esa calle?? ¡Son geniales!
Fog - Lo son.
Lilypad - ¡Venden de todo!
Fog - Son lo mejor, tan pronto te venden champú, como condones, como un bocata.

Bueno, aquello debe de ser la DisneyLandia de las máquinas expendedoras.

Yo - Yo quiero comida. Si ahí hay comida, yo voy.
Lilypad - ¡Vamos! ¡Vamos!

Y allá que nos vamos los tres, junto con Pieters, que se sube al carro.

Tremendo. Eso no son máquinas, eso es un supermercado a monedas. Hay muñecos hinchables (muñecas también, pero los muñecos eran mucho más graciosos), chocolatinas, latas de fabada, fustas y un millón de cosas más que permitirían vivir allí a cualquiera con todo tipo de comodidades.

La venta de látigos me hace gracia, pero no me quita el hambre, así que me pongo a buscar una máquina que venda algo útil. Y entonces llega... ella.

- ¡¡Hola chicoooossss!! ¡¿Os venís a la Perla Negra conmigooo?!
Yo - Es que nuestros amigos están yendo a Camelot... me parece que no va a poder ser.
- ¡Pero si tenemos copas muy baratas! ¡Id a buscar a vuestros amigos y os los traéis!

Pieters - Mira, Natalia, que no podemos ir contigo, que nuestros amigos ya estarán en el otro bar.
Yo - ¿Se llama Natalia?
- Qué va, me llamo Annie.

???

Annie - Venga, a buscar a vuestros amigos.
Fog - Pero Annie, ¿no ves que estamos haciendo la compra? No puedes molestar así a la gente mientras hace la compra...
Annie - Pero mirad, si mi jefe está desesperado, vosotros le pedís chupitos gratis, y él os da chupitos gratis.

Empezamos a sospechar que Annie no se va a marchar jamás.

Fog - Tú vas a comisión, ¿a que sí?
Annie - Venga, decidles que vengan.
Yo - Que sí, luego, luego se lo decimos.

Compro un Sneakers y nos largamos de allí corriendo antes de que la relaciones públicas del infierno nos persiga.

Entramos en Camelot, donde están los demás, y nos encontramos con tres extranjeras enfundadas en minivestidos de tallas muy inferiores a las que serían apropiadas, con lo que tres chicas que habitualmente serían pibones exuberantes dan toda la impresión de ser prostitutas cabreadas... ¿cabreadas por qué? Porque mis amigos siguen metiendo fichas con las guiris iniciales, y a ellas no les hacen ni caso... pobres... yo me perdí esa parte, pero por lo visto se pusieron de lo más agresivas con nuestras extranjeras. Cómo nos ponemos.

¿Desenlace?

GuiriBorracha#2 y GuiriBorracha#3 pillan esa noche, y GuiriBorracha#1 no consigue nada de nada porque se empeña en tirarse a Albert, que tiene

a) Una novia y
b) Un convenio conmigo por el cual él me libra de los babosos pesados que aparecen de madrugada y yo le quito a él de encima a las tías cansinas que no le dejan en paz.

Y eso fue todo, o casi... mis compañeros son unos alcohólicos, pero las juergas con ellos no tienen precio.


p.d. Sólo decir que Annie volvió a aparecer de la nada por la calle para acosarnos otro rato.