viernes, septiembre 25, 2020

68SSIFF: Próximos estrenos

Estoy echándole un ojo a la lista de títulos que están a punto de estrenarse en España y os puedo contar algunas cosas:


Sala de juzgado 3H (Courtroom 3H, Antonio Méndez Esparza, 2020) -  Estreno 25 de septiembre

Sala de juzgado 3H - Cartel

Este documental muestra una serie de casos relacionados con la recuperación de custodia de menores en un juzgado de Florida. La primera parte son un montón de casos cortitos muy entretenidos y aceptablemente digeribles dentro de lo duro que es el tema de las negligencias y maltratos a menores, pero la segunda parte explica  dos casos en más profundidad y la cosa se hace un poco soporífera. En mi caso literalmente, porque me quedé frita en la butaca (tenía sueño, ¿vale? Yo creo que el documental realmente no era tan aburrido).

Recomendada solo si os interesa el tema. Os dejo aquí la rueda de prensa; estuvo bien y Antonio Méndez es un tío majo.


Falling (Viggo Mortensen, 2020) - Estreno 2 de octubre

Falling - Cartel

Viggo Mortensen protagoniza y dirige la historia de John y su padre Willis (Lance Henriksen), utilizando en paralelo historias del pasado y del presente para explicarnos lo complicados que son algunos vínculos familiares. Se supone que la dificultad en esa relación viene de que Willis tiene demencia senil, pero realmente el problema es que Willis es un indeseable al que habría que arrojar a un volcán en erupción. 

Una hora y cincuenta y dos minutos de ver a este señor siendo racista, homófobo, sexista, gritándole a todo el mundo por todo y en general siendo un gilipollas de mucho cuidado. Agotador.

Pero tiene cosas interesantes: cómo los hijos hacen lo que pueden por ignorar el maltrato mientras que los nietos le dicen sin problema a la cara que es un cretino, cómo Willis es un horror de personaje con todo el mundo pero luego con una de sus nietas se lleva genial, cómo a menudo poner a alguien en su sitio no destruye una relación sino que la mejora. Cosas. Aún así, es un poco lenta y no ha acabado de ser lo mío. La recomiendo sin mucho entusiasmo. Lo que sí os recomiendo que veáis es la rueda de prensa con Viggo Mortensen, al que declaro oficialmente la persona más carismática que he conocido en toda mi vida.


Verano del 85 (Été 85, François Ozon, 2020) - Estreno 9 de octubre

Verano del 85 - Cartel

Ozon, que viene al festival de San Sebastián casi más que yo, presenta este año la historia de amor entre Alex (Félix Lefebvre) y David (Benjamin Voisin), un romance ochentero con una tensión sexual estratosférica y que, aunque dirigida con una sensibilidad excepcional (como todas las películas de este señor), resulta decepcionante una vez resuelto el misterio que guía el argumento. A pesar de esto y de tener que sufrir la dolorosa moda de los ochenta, la recomiendo. La rueda de prensa ni fu ni fa, pero si os interesa aquí os la dejo.


Me queda solo un día de festival, a ver si hay suerte y las dos pelis que me quedan se dejan ver. Volveré pronto con más críticas.

miércoles, septiembre 23, 2020

Gritos en la noche

No quiero que os aburráis de tanta crítica y os vayáis, así que os voy a contar lo de cuando fui a una boda y convencí sin querer a una chica a la que acababa de conocer de que alguien había entrado en casa a matarnos a las dos.

El mes pasado nuestra estimada Naar decidió rendirse ante la evidencia y casarse con su fabuloso novio.

La ceremonia se tenía que haber celebrado en mayo, pero desafortunadamente en mayo estábamos todos ocupados intentando que el planeta dejara de parecer el set de rodaje de una peli de terror, así que se movió todo el asunto a agosto.

Como afortunadamente atrás quedó la era en la que hacías una amiga por internet y al final resultaba ser un señor de cincuenta años con intenciones de encadenarte en el sótano, tras años de amistad basada en leernos mutuamente y en cafés esporádicos en Madrid, Naar me dice que si voy a ir a su boda o qué pasa aquí.

Y a ver, yo soy muy responsable, en serio, y meterse en una boda durante una pandemia mundial entiendo que no es ideal y bla bla, pero de verdad os digo que a estas alturas estoy TAN HARTA del aislamiento y la falta de contacto humano que rechazar la invitación me resulta equivalente a que me tengan que internar en una habitación blandita.

Así que digo que sí.

Como la celebración es en Madrid y yo ahora mismo vivo en Salamanca (me acabo de volver de Londres), evidentemente voy a tener que encontrar un sitio en el que dormir el viernes y el sábado (la boda es el sábado). Por suerte para mí una amiga de Naar, a la que llamaremos Faerie por consistencia con su cuenta de twitter, ha alquilado un piso para tres personas pero las dos chicas que originalmente iban a quedarse con ella han tenido que cancelar. Así que, suponiendo que Naar no invitaría a su boda a una psicópata, digo corriendo que sí, que yo me quedo en esa casa también.

Estas cosas son una quiniela, ¿vale? Faerie puede convertirse en una amiga instantánea o ser una muchacha insoportable con la que no puedo estar más de tres minutos seguidos, pero HEMOS VENIDO A JUGAR así que después de hablar un par de veces con ella por mensajes me voy a Madrid confiando en que esta chica no me mate mientras duermo.

Tras un montón de gestiones bastante accidentadas con las que a Faerie le toca lidiar, nos cambian de piso por una "avería" en la dirección original y acabamos en un piso bastante cuqui pero minúsculo, en el que ni siquiera hay tres camas de verdad, sino que hay una cama normal, un sofá-cama y una cama supletoria (necesitamos tres camas; otro amigo de la novia se nos va a unir el sábado y dormir con desconocidos en medio de una pandemia parece una idea mejorable), así que, tras irnos a un súper a comprar una cantidad desproporcionada de chocolate, lo primero que hacemos es decidir cuál es la peor cama de las tres para, obviamente, endosársela al pobre incauto que llega mañana.

Tras mucha deliberación, Faerie prefiere la cama supletoria por no sé qué del tipo de colchón, y yo me quedo con la única cama de verdad que tiene el piso, y así podemos compartir habitación y utilizar el sofá-cama como sofá-sofá hasta que llegue el tercer inquilino.

Afortunadamente Faerie está como una cabra pero del tipo divertido y no del tipo no-me-quedaría-sola-con-ella-en-una-habitación-con-cuchillos, nos llevamos estupendamente y la tarde transcurre en un ambiente de lo más entretenido.

Pero a medianoche, ya planteándonos irnos a dormir, nos damos cuenta de que una vecina está dando unas voces espantosas desde el patio.

Nos asomamos por la ventana y vemos a la vecina, borracha como una peonza, cenando con varios amigos suyos que apenas hablan porque no hay forma de conseguir que se calle. Ella habla y habla y ellos asienten.

Faerie y yo discutimos un rato sobre las posibilidades reales de que consigamos dormir con una señora chillando debajo de nuestra ventana y procedemos a:


1. Asomarnos a la ventana a decirle muy amablemente a la señora que por favor cierre el pico para que podamos dormir

2. Ser absolutamente ignoradas por la señora

3. Llamar a la policía

4. Ser absolutamente ignoradas por la policía

5. Rendirnos

6. Llamar por teléfono a Naar en una suerte de despedida de soltera virtual para que nos entretenga, porque decidimos que si nosotras no podemos dormir su responsabilidad como anfitriona es no dormir tampoco


Después de estar en una videollamada un montón de rato, hacia las dos de la madrugada nos damos cuenta de que la señora que chilla ya no chilla.


¿Se ha ido a dormir?


¡¿Podemos irnos a la cama?!


Al fin visualizando la posibilidad de dormir lo suficiente como para no quedarnos fritas en un rincón del restaurante al día siguiente, nos vamos a la cama.


Faerie - Oye por cierto, yo me desvelo en seguida, igual te mueves un poco y me despierto, así que si ves que me he levantado tú no te agobies.


Oh intentaré no hacer ruido entonces.


Nos vamos a dormir.

Y ahora os tengo que explicar una cosa.


De unos cuantos años para acá me pasa una cosa a veces cuando duermo. En algún momento del sueño intento hablar y no puedo. Entonces me pongo nerviosa (en el sueño) e intento hablar con más fuerza. Como sigo sin poder, lo intento más fuerte. Así hasta que al fin lo consigo, cosa que sucede porque estoy hablando de verdad. O sea ya no en el sueño, sino en el mundo de los vivos, estoy diciendo algo. Si lo intento y lo intento y no puedo, el esfuerzo va siendo cada vez mayor hasta que para que cuando lo consigo estoy ya gritando. Esto me suele pasar cuando tengo una pesadilla.


A que no os imagináis qué pasa a continuación.


No sé qué estoy soñando porque la idea se va de mi cabeza en cuanto abro los ojos, pero sé que es una pesadilla súper turbia. Lo estoy pasando fatal. De ahí que intente gritar, no pueda y lo intente más fuerte. Siga sin poder y lo intente más fuerte aún. Total:



5:05 de la mañana



¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH!!!!!!



Incluso medio inconsciente me doy cuenta de que el berrido que acabo de soltar es aterrador, generado por prácticamente el 100% de mi capacidad pulmonar. De lo que no me doy cuenta es de por qué estoy gritando y de que una chica de sueño ligero a la que acabo de conocer está durmiendo a dos metros de mí.

Faerie se despierta en medio de mi alarido y su respuesta es tan inmediata como obvia:





¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH!!!


Y seguimos:


Yo:

¡¡¡AAAAAAAHHHHHH!!!


Faerie:

 ¡¡¡¡AAAAAAAAAAHHHHHHHH!!!!



Las dos:



¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!!!




Me incorporo en la cama todavía gritando y me empiezo a dar cuenta de lo que está pasando, de que no hay peligro real y de que a esta chica le va a dar un ictus por mi culpa.


Yo - IT'S FINE IT'S FINE IT WAS A NIGHTMARE WE'RE FINE


NO ESPERA DÓNDE ESTOY ESE IDIOMA NO ES


Yo - NO PASA NADA ERA UNA PESADILLA LO SIENTO NO PASA NADA


Faerie me mira desde su cama emanando, obviamente, una ola de terror y confusión.


Yo - Uf qué horror madre de dios qué susto LO SIENTO.

Faerie - Nada qué dices, ¿estás bien?


Y nada, tuvimos que estar como quince minutos cogiendo aire antes de poder irnos a dormir otra vez porque NO VEÁIS QUÉ MIEDO. Ahora me acuerdo de las dos gritando por turnos y me parto, pero en el momento lo pasamos fatal.


Por fortuna Faerie es una mujer con clase y no me ha echado en cara este asunto ni una vez. Y también ha creado un hilo colaborativo de gritos en twitter, por si os queréis desahogar.


Y hasta aquí vuestro descanso del 68SSIFF, en breve vuelvo con más críticas.

martes, septiembre 22, 2020

Pelis-sopor del 68SSIFF

Críticas rápidas de dos pelis que acabo de ver, para que si tenéis que verlas os toméis un par de cafés, RedBulls o rayas de cocaína antes de entrar:


Any Crybabies Around? (Nakuko wa ineega, Takuma Sato, 2020)

Any Crybabies Around? - Cartel

Durante la celebración tradicional japonesa Namahage, que consiste en que señores vestidos de monstruos aterrorizan a niños porque aparentemente los japoneses están como una regadera, Tasuku (Taiga Nakano) se pilla una cogorza espantosa y aparece en las noticias borracho y desnudo correteando por las calles de su pueblo. Esto hace que su mujer le abandone y su pueblo poco menos que le exilie, porque de toda la vida se sabe que los japoneses lo del honor se lo toman muy en serio.

La peli es básicamente Tasuku intentando volver a formar parte de la vida de su hija, en un entorno tremendamente deprimente y envuelto en una sordidez totalmente innecesaria. Las conversaciones están llenas de silencios larguísimos y es todo de una lentitud un poco desquiciante.

Solo le concedo que para cuando acaba la película sí entiendes la desesperación de Tasuku por ver a su hija, en un final bien conseguido que hará, en consonancia con el resto del metraje, que quieras tirarte por el puente más cercano.


En la oscuridad - Título en inglés: In the Dusk (Sutemose, Šarūnas Bartas, 2019)

In the Dusk - Cartel

Unte (Marius Povilas Elijas Martynenko) vive en una granja Lituana con su familia, donde intenta sobrevivir mientras ayuda en la lucha contra los soviéticos.

He estado pensando en por qué hay tantísimas películas sobre fascismo y tan pocas sobre comunismo, si en realidad que les cayeras mal a los nazis y que les cayeras mal a los comunistas rusos te garantizaba un futuro aproximadamente igual de chungo, y he llegado a la conclusión de que es porque el fascismo es atroz, mientras que el comunismo soviético es atroz y aburrido

Y Sutemose está aquí para recordárnoslo.

Os diré que hay cosas salvables; los actores hacen un buen trabajo (me dice la directora de casting en la rueda de prensa que en realidad casi nadie era actor sino que más bien fueron recogiendo paisanos por ahí y poniéndolos delante de la cámara) y la atmósfera está bien conseguida, pero en general la peli es lenta, es aburrida y no aporta gran cosa.


Así que ambos títulos si os los saltáis igual sois más felices. A ver si con las próximas tengo más suerte.

domingo, septiembre 20, 2020

Akelarre: las lindezas de la Santa Inquisición

Akelarre (Pablo Agüero, 2020) cuenta el intento por mantenerse con vida de seis amigas que son detenidas por la Santa Inquisición como resultado de haber ido a bailar al bosque y por tanto ser, obviamente, brujas.

Vaya joya era el catolicismo, de verdad.


Akelarre - cartel

He visto gente muy descontenta al salir del cine, pero a mí me parece que Akelarre consigue utilizar la relación entre Ana, líder a la fuerza de su grupo de amigas (Amaia Aberasturi; vino a la rueda de prensa y no veáis qué chica más maja), y el jefe de la cuadrilla inquisidora (Alex Brendemühl) de manera efectiva, además de tener un guión y unas interpretaciones que consiguen generar un montón de tensión. También tiene una estética muy trabajada (hay una escena final que parece un videoclip y está muy bien traída) y es muy entretenida.



Aviso, hay una escena de torturas que creo que es bastante explícita. Digo creo porque en cuanto empezó yo dejé de mirar porque soy una floja, pero el audio dejaba poco lugar a dudas. Lo de tener a señores de cincuenta años sexualizando a muchachas de apenas veinte también es un poco turbio de ver, pero es necesario y en ningún momento se vuelve excesivamente sórdido, así que confío en que ese aspecto no suponga un problema ni para los espectadores más sensibles. Pero yo aviso por si acaso.

En resumen, yo sí la recomiendo. Igual os da un poco de pereza porque está parcialmente rodada en euskera, pero si podéis usar subtítulos para ver Friends en inglés también podéis usar subtítulos para entender cantar a brujas vascas.

viernes, septiembre 18, 2020

Rifkin's Festival: Más de lo mismo

Qué lío de año virgen santa.

Primero pensé que iban a cancelar el Festival Internacional de Cine de San Sebastián porque bueno, pandemia, y luego pensé que, aunque el festival seguía en marcha, yo no iba a poder ir igualmente porque bueno, PANDEMIA; pero contra absolutamente todo pronóstico esta mañana a las diez menos diez he entrado por la puerta del K1 para ver la peli inaugural de este año.

Rifkin's festival - Cartel

Rifkin's Festival (Woody Allen, 2020) es una sesión de terapia de hora y media de Mort (Wallace Shawn), contándole a su sufrido psicólogo su viaje al festival de cine de San Sebastián (sí, en el que estoy yo ahora), al cual no le queda más remedio que ir porque su mujer Sue (Gina Gershon), que tiene que asistir en viaje de negocios, parece estar desarrollando un interés romántico por uno de sus clientes, el guapérrimo y cómicamente pretencioso director francés Philippe (Louis Garrell). Entre ver San Sebastián y vigilar que su esposa no se enrolle con el director, Mort conoce a la doctora Rojas (Elena Anaya), que hace que sus preocupaciones matrimoniales pasen a un segundo plano.

Gina Gershon (Sue) y Louis Garrell (Philippe)

¿Qué os cuento de esta peli? Poca cosa. Woody Allen lleva haciendo la misma película diez años. No me entendáis mal, se deja ver; es bonita porque está rodada en Donostia y este sitio es fabuloso, la verdad; las historias cruzadas entre personajes son relativamente entretenidas (sin pasarse), tiene ratos divertidos; esas cosas. Pero yo la acabo de ver y ya se me está olvidando, así que no os la puedo recomendar.

Wallace Shawn (Mort) y Gina Gershon (Sue)

Sí os digo que tiene un montón de referencias a cine clásico que yo no he pillado porque soy una inculta cinematográfica de tomo y lomo y que si las entendéis seguro que disfrutaréis mucho más toda esta historia. También tiene los típicos setecientos cameos que le gustan tanto a Allen, así que a lo mejor a vosotros os gusta. Pero a mí me ha parecido meh.

Elena Anaya (Jo) y Wallace Shawn (Mort)

La rueda de prensa ha sido bastante raruna porque con esto del virus ni Woody Allen ni Wallace Shawn estaban realmente en la sala, sino que han respondido a las preguntas por videollamada desde Nueva York. Pero bueno, al menos teníamos físicamente a Elena Anaya y a Gina Gershon (con mascarilla las dos), así que podría haber sido peor.

sábado, agosto 08, 2020

No corras después de cenar

Dado que desde marzo no hay casi ninguna actividad física que se pueda llevar a cabo sin arriesgarse a acabar en la UCI por culpa del Coronavirus del infierno, en marzo empecé a salir a correr.

Aclaro eso sí que, mientras que al runner medio le da tiempo sin problemas a escuchar treinta y ocho podcasts y la discografía entera de Fleetwood Mac durante un entrenamiento, yo corro, en el mejor de los casos, quince insípidos minutos. Si algún día tengo que huir de algo la cosa va a acabar deprisa y bastante mal.

En este contexto salgo a correr a las diez de la noche de un domingo, al acabar de cenar.

Troto despacito porque ya os he dicho que soy una floja, recorriendo una calle paralela a la de mi casa. Tras cinco minutos y dado que es de noche y que uno de los fabulosos beneficios de ser una mujer es que el simple hecho de existir ya supone un peligro, me desvío para ir a una avenida principal.

Entro en la calle que conecta con la avenida mencionada y noto algo raro en el pecho. Mmmmm respiro raro. Como si no pudiera llenar los pulmones del todo.

Mmmmm.

Mis problemas de respiración hasta el día de hoy han sido exactamente: cero. Así que obviamente al notar esto pienso automáticamente que sucede una de las siguientes tragedias:

1. La gripe horrenda que pasé en marzo era Coronavirus y estoy sufriendo uno de esos efectos secundarios de los que todo el mundo habla de manera anecdótica pero de los que no hay nunca pruebas. Seguro que me muero.

2. A lo mejor la gripe horrenda fue solo una gripe horrenda y el Coronavirus lo tengo AHORA. ¿No era dificultad para respirar un síntoma? SEGURO QUE ME MUERO.


Decido esperar la llegada de mi inminente defunción con calma a ver si se me pasa, teniendo en cuenta que tengo un hospital cruzando la calle y que es posible que lo funesto de la situación esté un pelín inflado por mi propensión al drama.

Paro en el supermercado, compro leche, hablo con el depediente, me voy a mi casa. Seguro que ahora se me pasa.

No se me pasa.

Miro en internet si puedo hacerme la prueba del COVID-19 pero a estas alturas incluso esperar a mañana me parece un riesgo. Así no puedo irme a dormir, QUE IGUAL NO ME LEVANTO. Me pongo un top deportivo y una camiseta limpios para que los médicos no se nieguen a atenderme y me voy a urgencias.

Me recibe un guardia de seguridad, al que le explico el asunto. Que he ido a correr y respiro fatal. Tengo que parar a mitad de frase para coger aire, así que el hombre se hace una idea de la situación.

Cinco minutos después me están atendiendo porque esta gente es la eficiencia. Al pasar por la sala de espera veo que hay cuatro gatos, cosa que me resulta inquietante. Os explico:

1. He estado en este hospital cuatrocientas veces; una porque un compañero de trabajo casi me rompe un tobillo con un bate de béisbol (fue sin querer, creo) y otro montón porque compañeros de trabajo varios han tenido accidentes y crisis múltiples. Cada vez que he venido estaba esto hasta las trancas.

2. Londres está llevando lo de la pandemia lo que viene siendo mal. Nadie lleva mascarilla, nadie respeta las distancias de seguridad. Es un misterio para mí por qué no está media ciudad ingresada. Igual es que tener ratas en casa nos ha hecho a todos inmortales.


En cualquier caso, un montón de médicos y enfermeros distintos me hacen preguntas y asesoran lo que sea que asesoran los médicos y los enfermeros normalmente. Me piden que rellene un formulario. Me dan una de esas batas abiertas por la espalda. Me auscultan. Miran que mis niveles de oxígeno estén bien, no me vaya a dar allí un parrús. Me hacen una radiografía de la caja torácica.

Médico: Te voy a sacar sangre. ¿Te mareas?
Yo: A veces sí. Cuando me sacan mucha.
Médico: ¿Te mareas cuando te ponen la aguja o después?
Yo: Después. Una vez me desmayé, donando sangre. Bueno y otra vez me desmayé también cuando pusieron la aguja, pero fue porque la enfermera no me encontraba las venas y no paraba de pinchar en un montón de sitios.

La médico echa un vistazo a una de mis venas, azul como el mar azul, en relieve, más visible que el Guadiana en los mapas del colegio.

Médico: ¿La enfermera no te encontraba las venas? ¿Estas venas?
Yo: Ya. Luego me gritó por no avisarle de que me iba a desmayar -(!)-; vino otra enfermera y le dijo que no había visto venas más fáciles en su vida. Lo oí todo medio inconsciente -me acuerdo de enfermera#2, mi salvadora, quitándole la jeringuilla de las manos a enfermera#1 quien, imagino, recibió su título  universitario de regalo en un bote de Nesquik-. Espera, quiero ir al baño. No me apetece desmayarme y hacerme pis aquí.


NOTA INFORMATIVA

Cuando te desmayas, te haces pis. A mí no me ha pasado ninguna de las dos veces que me he quedado KO pero yo creo que era porque probablemente acababa de ir al baño. ¿Vosotros entendéis el incordio logístico de hacerse pis encima? Suena incomodísimo. Id al servicio antes de entrar en cualquier situación con riesgo de desmayo.

FIN DE LA NOTA INFORMATIVA


Y nada, me sacaron sangre, me hicieron un electrocardiograma para el que me llenaron de pegatinas como si estuvieran a punto de pesarme en la frutería y me dijeron que estaba perfectamente bien de todo. Mi corazón está bien, mis pulmones también; pensaron que era un ataque de asma (el primero de mi vida, porque yo no tengo asma) pero parece que no, y al final la médico me dijo que tiene toda la pinta de que el problema es que cuando corres te sube la adrenalina, cosa que no permite que se procese la comida que tienes en el estómago; dicha comida intenta subir por el esófago porque no tiene a donde ir y eso es lo que te da la sensación de que te ahogas.

Total, que no vayáis a correr después de cenar, comer, lo que sea. Siempre pensé que esta movida era una leyenda urbana, pero parece que no.


Y ya está. El personal de la NHS (la seguridad social británica) no ha podido ser más majo y más eficiente y yo ya estoy bien. Con un poco de suerte además os ahorro que os pase esto a vosotros también.

Haced deporte. Y lavaos las manos.

martes, mayo 05, 2020

Extraction: Thor pegando tiros

Extraction (Sam Hargrave, 2020), estrenada en España con el título más genérico que han encontrado (Misión de rescate, a quién se le ocurre) cuenta como el mercenario en horas bajas Tyler Rake (Chris Hemsworth) acepta el encargo de rescatar al hijo del mayor capo de la droga de India, que ha sido secuestrado por otro narcotraficante igual de malo y poderoso, pero de Bangladesh.

Extraction - cartel

No sé qué deciros; hay mucha violencia, Chris Hemsworth se las apaña bien en su papel de zurrar a todo el mundo pero con machetes y rastrillos (?) en vez de con un martillo mágico y apenas hay diálogo; cosa que está bien porque ni entiendo el acento indio, ni el de Bangladesh, ni muchísimo menos el australiano. Igual verla con subtítulos no es mala idea.

Algo que está bien es la relación entre Tyler y el chico secuestrado (Ovi Mahajan Jr, interpretado por Rudhraksh Jaiswal), y la fotografía (de Newton Thomas Sigel) es bastante guay. Por lo demás, es un thriller bastante entretenido, pero he de decir que a la hora y media de película yo estaba ya hasta el moño de tiros y persecuciones y más bien con ganas de que se terminara todo este asunto cuanto antes.

Chris Hemsworth (Tyler Rake) y Rudhraksh Jaiswal (Ovi Mahajan Jr)

Total, ¿la recomiendo? Pues sí, porque a quién queremos engañar, estamos todos encerrados en casa y el listón del entretenimiento está bajo. Así que vedla pero con pocas expectativas.

Ánimo con el confinamiento y ved mucho cine. Mejor ver peleas en Netflix que protagonizarlas en casa.

sábado, febrero 22, 2020

No es para ti y no pasa nada

Hace unos años estaba yo sentada alrededor de una mesa camilla con unos cuantos compañeros de facultad, programando para un trabajo de clase. La tele estaba puesta y apareció este anuncio de colonia que indica que las mujeres quieren zapatos, joyas y matrimonio:




Alguien en la habitación puso los ojos en blanco y señaló el evidente sexismo que destilaba la marca, ya que daba a entender que las mujeres son criaturas unidimensionales cuyo único interés en la vida es encontrar un hombre guapo que les ponga un diamante en el dedo.

Yo dije que sí, que el anuncio deja fatal a las mujeres, pero que en realidad la versión masculina de la campaña daba una imagen igual de mala de los hombres, ya que el mensaje en ese caso era que los chicos son niñatos orgullosos que solo quieren dinero, fama y acostarse con cuantas más chicas mejor, así que en realidad en esa campaña salía perjudicado todo el mundo.

El que la ofensa era igual para hombres y mujeres lo mantengo, pero en ese momento uno de mis compañeros, llamémosle Aarón, nos dijo que esos anuncios no eran sexistas para hombres ni para mujeres, sino que estaban dirigidos a un público muy particular. Yo le llevé la contraria, diciendo que cómo era posible que un anuncio en el que se enseña claramente que lo que las mujeres quieren es casarse y punto no le pareciera sexista. Y Aarón, que obviamente era bastante más listo que yo, me lo explicó:


Esa colonia es para mujeres que tienen como propósito en la vida tener muchos zapatos y casarse con un hombre guapo y rico. El anuncio está hecho para esas mujeres. Si tú lo ves y quieres darte por aludida tú misma, pero el anuncio no es para ti.


En ese momento creí entender lo que Aarón estaba intentando explicarme, pero no ha sido hasta hace poco, pensando una vez más en cómo es posible que en internet en general y en twitter en particular todo el mundo se pase el día enfadado por todo, cuando he entendido esto de verdad.

Entre las muchas muestras de frustración que veo en twitter a diario una de las más recurrentes últimamente es la de internautas que se enfadan porque una pieza de contenido les excluye. La realidad, claro, es que dicho contenido no les está excluyendo en absoluto, sino que no está dirigido a ellos.


Ejemplos de esto:

Artículo sobre cómo mejorar la convivencia en pareja: una persona soltera se queja de que y los solteros qué, es que nadie piensa en los solteros.

Hilo sobre cómo ahorrar si vives en Madrid: una persona que vive en La Rioja se queja de que parece que solo existe la capital, como si el resto de personas no necesitaran ahorrar.

Noticia con novedades sobre Marvel: una persona a la que no le gusta Marvel se queja de que qué pasa con ella, que nadie tiene en cuenta a los amantes del cine francés.


Y claro yo veo esto y pienso: es que no te están hablando a ti.

Y no me entendáis mal, sí tiene sentido enfadarse porque nadie habla de los solteros o de los no madrileños o de los amantes del cine croata; lo que no tiene lógica ninguna es enfadarse con el que ha escrito el artículo sobre los casados, los madrileños o las películas de Marvel. Quienes probablemente sean, por cierto, un casado, un madrileño y un fan de Marvel respectivamente, y estén hablando de lo que saben y les interesa.

Es decir, un tweet diciendo "estoy hasta el moño porque todo lo que leo siempre habla como si estuviéramos todos casados o pensando en casarnos, y parece que los solteros no existimos" y entonces enlazando diez artículos que hablan de la vida en pareja, eso sí tiene sentido. Porque se está juzgando una corriente y utilizando el artículo como ejemplo, pero no se está juzgando el artículo en sí. Lo que se está haciendo habitualmente no es eso, sino atacar al artículo directamente.

Lo que me parece que no está entendiendo nadie es lo siguiente: un creador de contenido no le debe nada a nadie. No tiene que ir contra corriente ni rellenar huecos temáticos; un creador de contenido puede fabricar lo que le dé la gana, y es asunto tuyo no seguirle si no te apetece leer más de lo mismo. No es culpa suya por escribir un artículo que no te interesa, es culpa tuya por empeñarte en leer cosas que no están hechas para ti. Igual que el que yo me ofendiera por la campaña de Paco Rabanne no era culpa de Paco Rabanne por hacerla sino mía por identificarme con su público objetivo.


Este problema de confundir un contenido concreto con la temática de la que habla puede parecer irrelevante, pero tiene relación con otros conflictos que son prácticamente iguales pero en otros contextos, y con ésos las consecuencias son peores.


Un comportamiento concreto no es necesariamente representativo de una personalidad

El asunto es el mismo que el de confundir un comportamiento específico que sucede una vez con una personalidad. Esto consiste en ver que alguien hace algo, por ejemplo, egoísta, y extrapolar ese comportamiento hasta que representa la totalidad de la personalidad que se está juzgando, sin tener en cuenta el contexto y que nadie es consistente al cien por cien con su propia personalidad. Puedes tener un comportamiento aparentemente egoísta un día concreto sin que ello signifique necesariamente que seas egoísta. Tal vez estés haciendo algo que parece egoísta desde fuera pero en realidad no lo es; tal vez estés procesando un trauma y no tengas energía para centrarte en nada que  no seas tú mismo; tal vez estés trabajando muy duro para dejar de ser un egoísta pero aún no sepas cómo hacerlo bien del todo. Una acción no define a una persona. Consistencia en un montón de acciones definen a una persona. Hacen falta unos cuantos ejemplos del mismo comportamiento para poder hacerse a la idea de cómo es alguien. Aún así veréis a medio internet calificando a alguien de homófobo porque una vez se hizo un selfie con un cantante que tres años después ha dicho algo en contra de los gays. Como una vez X persona hizo una cosa que a mí me parece que es homófoba, eso debe de significar que la persona es homófoba.


La actitud de un grupo no necesariamente representa a todos sus individuos

Éste es también el mismo problema que el de juzgar a un individuo cuando es un grupo el que está haciendo algo mal. Un ejemplo de esto es el de cuando vas en el metro, entra una embarazada y nadie se levanta a cederle el asiento. El grupo es un despojo de la sociedad. El grupo, no necesariamente cada uno de sus integrantes. Las posibilidades de que ninguno de los ocupantes del vagón pueda levantarse a ceder el asiento son ínfimas, así que cabrearse es lógico. Cabrearse con el grupo. Pero si vas a una de las personas concretas y le gritas porque cómo no le da vergüenza no ceder su asiento, a lo mejor te encuentras con que esa persona tiene problemas de corazón y no puede estar levantada mucho tiempo. A lo mejor está sentada porque se ha torcido un tobillo. A lo mejor está embarazada de dos meses y tiene unas nauseas que se quiere morir. Si no conoces la situación personal de cada individuo, no les juzgues; hay problemas que no se ven. Y aún así veréis gente a montones despotricando contra todos y cada uno de los integrantes de un grupo, que viene siendo la base de problemas tan gordos como la discriminación. Los siete italianos que he conocido son unos narcisistas, así que me imagino que absolutamente todos y cada uno de los italianos que hay sobre la faz de la tierra son unos narcisistas. En tal ciudad/país ha salido elegido un gobierno fascista, así que supongo que todos los habitantes de dicho lugar son unos fascistas. ¿Veis a qué me refiero?


Lo de los anuncios es igual. Es una pesadez que todos los anuncios presenten mujeres que solo se preocupan de estar guapas y de enamorar a hombres ricos, y lo mismo tendríamos que hacérnoslo mirar como sociedad, pero enfadarse con un anuncio concreto es colocar sobre una sola empresa el peso de un dilema mucho mayor.

Contraejemplo: ¿Cómo sería un anuncio dirigido a mí? ¿Con qué me identifico yo? ¿Qué me atrae? Me atrae saber cosas, tener dinero, tener amigos, pasármelo bien y ayudar a los demás. Entre otras cuatrocientas mil cosas, pero por decir algunas. Vale, pues haces un anuncio donde una mujer de éxito utiliza sus miles de millones para yo qué sé, construir colegios en Burundi. Ayudada por sus montones de amigos, que son todos listísimos y bellísimas personas. Bien.

Entonces la mujer cuya misión en la vida es casarse con un hombre guapo y rico que le compre muchos zapatos se quejará porque el anuncio la excluye. ¿Dónde están los anuncios para cazafortunas como ella? ¿¿DÓNDE??

¿Veis el problema? Un único producto no puede dirigirse al mundo entero. Hay que especificar a quién tiene como objetivo, o la cantidad de información requerida sería inabarcable. Y por mucho que a cierta gente -yo incluida- nos pueda fastidiar, una chica que quiere casarse con un hombre rico y guapo que le compre zapatos es una persona a la que hay que tener en cuenta también, y más cuando ése es precisamente el tipo de persona dispuesta a gastarse pasta a raudales en perfume.


Así que cuando os sintáis excluidos por un artículo o un tweet o un post de facebook o lo que sea, planteaos si el autor de ese trocito de contenido está haciendo algo mal o si simplemente eso no es para vosotros. No es obligación de un autor en concreto incluir a todo el mundo en sus productos. Cada uno debería poder escribir lo que le apeteciera.

Y recordad que sinceramente ir al parque a darles lechuga a los patos es siempre SIEMPRE mejor plan que estar en internet.

sábado, febrero 15, 2020

Carta al internauta cabreado - VÍDEO

Tras múltiples casos de personas a las que no conozco de nada materializándose en la sección de comentarios para decirme que algo que es mi opinión personal -y sobre la que no les he preguntado- está mal y soy lo peor y no me da vergüenza y no debería permitírseme escribir, he hecho este vídeo en el que les explico por qué no es una actitud muy racional la de ir por ahí gritándoles a desconocidos que su opinión es incorrecta. Es cortísimo y deberíais verlo todos por si algún día podéis usarlo en vez de emplear vuestro valioso tiempo en explicarle otra vez lo mismo al energúmeno de turno:


Sed muy felices e ignorad a la gente amargada de internet todo lo que podáis, pero si no se van mandadles este vídeo.

viernes, enero 31, 2020

Por qué la homeopatía no funciona - VÍDEO

En 1796 un señor alemán llamado Samuel Hahnemann inventó la homeopatía.

La cosa funciona así, imagínate que te duele la cabeza:

1. Coges una sustancia que provoque dolor de cabeza

2. La diluyes en agua

3. Agitas

4. Repites los pasos 2 y 3 hasta que en la disolución ya no quede ninguna partícula de la sustancia que se supone que te tiene que curar

5. Haces pastillas con eso y te las tomas


Ya sé que no tiene mucho sentido pero yo qué sé, era 1796, tampoco le vamos a pedir peras al olmo eh, que estaba la cosa muy difícil para los médicos de la época.

Lo malo es que ahora se sigue utilizando esta movida a pesar de que no tiene ningún sentido porque te estás tomando una pastilla que no contiene nada (los homeópatas dicen que funciona por una cosa llamada "la memoria del agua", que es una invención como una casa, claro), y todos los organismos médicos que tienen un mínimo de credibilidad dicen que no funciona, y la inmensa mayoría de la gente sabe que no funciona, y los farmacéuticos saben que no funciona pero te lo venden igual, y los gobiernos no acaban de prohibir esta gaita y claro, gente mayor o que no sabe mucho de ciencia o que simplemente no se lo ha planteado, se cree que esto hace algo y a veces hasta renuncia a tratamientos de verdad y se decanta por un tratamiento homeopático y claro eso es un desastre.

Si queréis saber más, he hecho este vídeo:


Un besito a todas las farmacias que no venden productos homeopáticos, vosotros sois los verdaderos héroes.

martes, enero 28, 2020

El escándalo: El caso Weinstein pero en la tele

El 7 de febrero se estrena en España El escándalo (Bombshell, Ray Roach, 2019), que relata el caso real de como la presentadora de Fox News Gretchen Carlson (Nicole Kidman) se cansó en 2016 de ocultar que el CEO de la cadena (Roger Ailes, interpretado por John Lithgow) era un desgraciado que la estaba acosando sexualmente y presentó una denuncia, desencadenando el evidente caos que va unido a este tipo de situaciones. Charlize Theron -difícil de reconocer por la caracterización- interpreta a la competente y polémica presentadora Megyn Kelly, y Margot Robbie es Kayla Pospisil, una joven e ingenua periodista que se encuentra con que el percal en Fox News es como para empezar a correr y no parar nunca.

El escándalo (Bombshell) - Cartel

Hace diez años esta película habría sido un drama bien hecho que en el mejor de los casos habría llevado a los espectadores a un escéptico debate sobre el desastre que era -y sospecho que sigue siendo- Fox News. Creo que se habría tratado como una excepción en el mundo real, algo más próximo a la ficción que otra cosa.

Margot Robbie (Kayla Pospisil)

Ahora eso es más complicado, porque desde que salió a la luz toda la deleznable situación protagonizada por el amigo Weinstein en Hollywood y se popularizó el movimiento #meToo, es de sobra conocido por todos que estas cosas pasan a menudo -aunque no con este nivel de descaro, espero-. Sinceramente la película habría sido estupenda también aún siendo pura ficción, pero al estar basada en hechos reales y estar todo este tema tan candente, el impacto es aún mayor. Entre otras cosas porque no me puedo creer que un caso que se saldó con veintitrés alegaciones de acoso sexual sea algo de lo que yo ni había oído hablar.

Charlize Theron (Megyn Kelly), Nicole Kidman (Gretchen Carlson) y Margot Robbie (Kayla Pospisil)

Bombshell es un estupendo entretenimiento lleno de actrices maravillosas, que da que pensar con respecto a cómo es posible que este tipo de acoso tan obvio y continuo haya sucedido durante tantísimo tiempo sin salir a la luz. A destacar, lo bien que se cubren un montón de comportamientos que ayudan a perpetuar que un acosador se salga con la suya: la esposa que pone excusas para defender a un marido depravado, la amiga que prefiere no saber lo que ha pasado, el compañero que no quiere entender la magnitud del problema y señala la injusticia de que su trabajo pueda estar en peligro si una víctima decide denunciar. Todo bien atado en un desenlace que indica que el problema no es una persona sino algo mucho más grande en lo que todos los implicados tienen parte de culpa. Vedla todos.

Solo comentar que afortunadamente Ailes está muerto ya, pero que después de abandonar Fox News por la pila de testimonios de mujeres en su contra, Trump le contrató como asesor. El cine está bien, pero nada como ver las noticias para flipar en colorines.

miércoles, enero 22, 2020

Embarazadas en el metro

Aquí vengo con una Historia Del Metro de ésas que te hacen entender un poco mejor cómo funciona el cerebro de la gente.

Me subo en un vagón, con un libro de la mano porque he quedado en la otra punta de la ciudad y tengo un largo, largo camino por delante. Puedo sentarme si maniobro un poco -un señor tiene una maleta gigante ocupando un montón de espacio- pero sé que el tren se va a llenar y que me voy a acabar levantando para que se siente un señor de setecientos años o algún pobre desgraciado con el brazo en cabestrillo, así que total, me quedo de pie.

Avanzamos unas cuantas paradas. Los pocos asientos que había libres ahora están, efectivamente, ocupados. Solo hay uno vacío, bastante lejos del rellano en el que yo voy de pie.

Se abren las puertas y entra una familia compuesta por:

1. Niña1, que tendrá como mucho seis años, llamémosla Elsa
2. Niña2, que es más pequeña que su hermana, llamémosla Anna
3. Bebé, en un carrito. Llamémosle/la Yodie
4. Padre. Harto de todo; llamémosle Adgar
5. Madre. MEGA embarazada; llamémosla Idun

Nada más entrar, Adgar le hace una seña a su mujer para hacerle saber que hay un sitio libre -el que os digo que está lejos-. Idun dice inmediatamente que no pasa nada, que se queda donde está. Está muy embarazada, ¿vale? Pero pasa lo siguiente:

Idun no puede ir a sentarse sin separarse de las visiblemente cansadas y estresadas niñas -esto es la línea Piccadilly, cuyos trenes sacados de una película de la posguerra tienen unos pasillos estrechísimos y si el vagón va lleno moverse dos metros es una odisea-. Por esa misma razón no tiene sentido mandar a una de las dos niñas a sentarse, ya que es evidente que no quieren separarse de sus padres. Adgar no puede coger el sitio tampoco porque está encargándose del carrito. En cualquier caso Elsa + Anna + Yodi no es algo que pueda quedar a cargo de solo uno de los dos progenitores.

Es como el juego ése del lobo, la oveja y la col pero con un montón de críos.

Les oigo hablar de a dónde van. Leicester Square, que está a seis paradas. Eso son como quince minutos. Me planteo qué hacer.

El rebaño que está ocupando los asientos, todos con pinta de estar en absoluta plena forma, lee o se las apaña como puede para fingir que no está viendo que hay una familia entera que está hecha polvo y necesita sentarse, y yo tengo más o menos la misma paciencia que un cachorro de golden retriever así que es bastante obvio que no voy a estar quince minutos observando este lamentable percal.

Lo primero que pienso es que los padres deberían pedir que les dejaran los asientos, no yo. Pero los dos parecen muy cansados y no me parece justo tampoco pedirles que encima se metan en grescas, porque suficiente tienen con lo suyo.

¿Sabéis quién tiene energía ahora mismo para meterse en una gresca?

Yo. A tope de gresca-energía estoy hoy.

Hago un intento por esperar y ver si se soluciona el tema sin que sea necesaria mi intervención, pero entonces Elsa empieza a llorar de lo que parece puro agotamiento -en serio, parecen todos cansadísimos-, Idun se pone en cuclillas para darle un abrazo, y tras un segundo y medio de intentar calcular lo difícil que tiene que ser para una mujer embarazada de ocho meses ponerse en cuclillas (¿le será físicamente posible levantarse después? ¿Vive ahora Idun en el suelo de un vagón de metro?) mi capacidad de resignación termina de caer en picado y me doy cuenta de que quedarme ahí sin decir nada ya no es un escenario realista porque igual me sale una úlcera de estómago.

Lo que quiero hacer es decirle a esa panda de cobardes que se levanten todos ahora mismo, pero sé que no suele ser buena idea pelear batallas de otros sin avisar porque a veces la gente se siente mal al respecto o se enfada, así que le doy un toquecito en el hombro a Adgar, que sujeta el carrito de Yodie dándome la espalda.

Se gira y me mira.

Yo - ¡Hola! ¿Te libero un par de asientos? -Señalo a la panda de despojos que sigue fingiendo no estar enterándose de la escena. Adgar duda- Esta gente es lo peor pero si les digo que se levanten, se levantan -esto es Londres; la gente no soporta la incomodidad social, así que si les expongo como los pusilánimes que son estoy segura de que la inmensa mayoría se muere de vergüenza y se levanta-.
Adgar - Están todos haciendo como que no nos ven.
Yo - Ya, es lamentable. Te saco un par de sitios.

Adgar no está convencido pero finalmente inclina ligeramente la cabeza y parpadea durante medio segundo más de lo necesario, señal internacional de "venga vale".

Me agarro a la barra vertical que marca el inicio de los asientos y asomo la cabeza como buenamente puedo en el limitado espacio del vagón. Hay un chico joven ocupando el asiento prioritario (!) y una chica igual de joven en el asiento de al lado. Los dos son asiáticos y es posible que vayan juntos, pero no estoy segura.

Yo - ¡Hola! ¿Os podéis levantar? -sonrío-. A esta familia le hacen falta los asientos -señalo al enorme clan, que es imposible no ver, detrás de mí-.
Chico - Sí, claro... -se levanta- pero es que antes ha dicho que no se quería sentar -señala a Idun y su barriga gigante-.

Ahora, esto es lo que quería yo estudiar, porque tiene tela.

Idun ha dicho, efectivamente, que no se quería sentar, y eso ha pasado por lo que explico arriba de que solo había un asiento y no era viable que lo ocupara ningún miembro de la familia. El lobo y la col y eso. Esto es lo que este inepto joven está utilizando como razón para no haberse levantado antes. Entonces, pues a ver, que aquí hay muchas cosas que aprender:


1. El problema que tiene este chaval es que no tiene sangre en las venas. No parece que tenga maldad ninguna ni necesariamente que le dé igual que aquí la tribu de los Brady lo esté pasando fatal; la impresión que me da es más bien que le da vergüenza interactuar o meterse en una conversación que no sabe muy bien cómo va a salir. Como comento arriba, en Londres el miedo a la propia ineptitud social -una conversación que no sea fluida, un silencio incómodo aunque sea de un segundo, la posibilidad de que haya un malentendido- domina las interacciones humanas hasta un extremo un poco enfermizo. Aquí ya os digo yo que mucha gente del vagón no ha dicho nada porque les da pánico entablar una conversación con un desconocido, aunque sea para cederles un asiento. Esta gente tiene un problema con esto.


2. Una vez se ha establecido que ese asiento hay que cederlo y no hay escapatoria, porque tienes a una chica mirándote a la cara y ordenándote amablemente que te levantes, una persona con clase aceptará la derrota, tal vez explicando por qué no se levantó por su cuenta, pero no farfullando excusas. Aquí había tres opciones y este chico escogió la única que no funciona:

Opción 1 (bien): Cuánto lo siento, es verdad, aquí está el asiento

Opción 2 (bien también): He entendido antes que no quería el asiento, culpa mía. Aquí lo tiene

Opción 3 (mal): Pero es que ha dicho antes que no quería sentarse

En serio, ojalá la gente hablando con claridad, que no pasa nada. Pero musitar quejas a medio gas es la señal de anticarisma definitiva.


3. No sé si esto me pasa solo a mí, pero pelear por los demás me resulta mucho más fácil que pelear por mí misma. Si a mí me duele un tobillo y necesito desesperadamente un asiento pues lo voy a pedir, no me entendáis mal, pero me supone un esfuerzo mucho más grande y me cuestiono la situación muchísimo más que si veo a otra persona con el tobillo hecho trizas y tengo que echar a alguien a patadas para que esa persona se siente. Por tanto, aunque creo que cada uno debería exigir lo que le corresponde cuando la situación lo requiere, os animo a que seáis generosos a la hora de defender a los demás. Os vais a llevar malas caras pero es gratificante ayudar a la gente y a la vez poner a algún personaje en su sitio. A mí me parece que merece la pena.


Ya está. Solo decir que la chica asiática se levantó también y que después hablé con el chico, le di las gracias por ceder el asiento y le dije que a veces en estas situaciones no sabe uno muy bien qué hacer y que no se preocupara. Y luego le pregunté qué estaba leyendo y hablé con él un rato. Era un chico majo pero muy tímido y sinceramente creo que no tenía malas intenciones con todo esto.

Pero. Un pelín de liderazgo. Un poco de valentía ante los conflictos menores de la vida. Una persona que no es capaz de lidiar con una situación tan simple e inofensiva como es levantarse por iniciativa propia cuando una embarazada tiene que sentarse no sé cómo pretende apañarse cuando aparezcan los problemas de verdad. Podría ser todo muy fácil y no lo es  porque todo el mundo es un flojo de cuidado.

Ceded vuestro asiento cuando vayáis en trasporte público y recordad el decálogo de las normas del metro.


p.d. Ya lo he comentado en un vídeo, pero para el que no lo haya visto, he mandado a mi empresa a hacer puñetas y ahora tengo tiempo libre en lo que me entran ganas de buscar otro trabajo, así que si me veis diciendo en twitter que acabo de salir del cine a las cuatro de la tarde o publicar cosas a las doce de la mañana es porque estoy de vacaciones indefinidas hasta que cambie de opinión.

martes, enero 14, 2020

¿Te pones guapa para ti o para los demás?

Hay una discusión más vieja que las montañas, de la que es imposible escapar en cualquier caso pero especialmente si eres una mujer, que es la que intenta explicar por qué las personas empleamos tiempo en mejorar nuestro aspecto físico.

Esta conversación suele empezar porque alguien, por ejemplo tu amiga Patricia, dice algo así como

"yo no me maquillo para gustarles a los demás sino para gustarme a mí"

Y eso en principio está muy bien, pero resulta que todo el mundo sabe que tu amiga Patricia antes muerta que sin maquillar pero luego si no queda con nadie se puede pasar cuatro días sin ducharse.

Que eso también está bien, faltaría más, pero la incongruencia es bastante evidente y suele dar lugar a discusión.

¿Le da a Patricia vergüenza admitir que le importa la opinión de los demás? ¿Está mintiéndose a sí misma tal vez? ¿Hay alguna laguna en su lógica que se nos está escapando?

Tras ser testigo de este tipo de conversación incontables veces, la última en esta encuesta de twitter:




me he planteado cuál era mi opinión al respecto y he visto que la cosa es más complicada de lo que parece.

Mi concepto de "aumentar mi atractivo"  consiste básicamente en llevar ropa que me quede bien y que combine entre sí, y últimamente en llevar dosis mínimas de maquillaje. Mi estilo oscila sin lógica detectable entre parecer una indigente o un miembro de la alta sociedad -pero en barato, que toda mi ropa es de H&M-, tanto cuando socializo como cuando voy al trabajo -en todas las oficinas en las que he trabajado estaba perfectamente permitido ir hecho unos zorros-, así que a simple vista no es fácil entender cuándo estoy intentando impresionar a los demás. Lo único que suele ser estable es que cuando me pongo un conjunto extravagante o más trabajado de lo habitual suelo hacerlo cuando no va a verme nadie conocido, porque me molesta que la gente piense que estoy haciendo un gran esfuerzo por tener buen aspecto.


INCISO

Esto es una tara personal que tengo, muy negativa. Igual de malo es tirarte tres horas maquillándote, peinándote y eligiendo ropa por miedo a no gustarles a los demás, como evitar ponerte guapo para que la sociedad no crea que te has rendido ante sus normas. Las dos cosas son una tontería y estoy trabajando en lo mío.

FIN DEL INCISO


Esto podría dar a entender que no me pongo guapa para los demás, ya que en ese caso lo haría cuando quedara con cuanta más gente mejor, ¿no?

¿Y entonces por qué estoy escribiendo esto en un pijama de los Aristogatos y una camiseta que compré hace veinte años?

Tengo una respuesta a ésta pregunta y al título del post, pero antes veamos qué opciones hay, para que tengáis ventaja la próxima vez que os veáis involucrados en esta discusión.


1. Me pongo guapa para los demás

Ésta es fácil. Inviertes tiempo en este asunto porque quieres ligarte a alguien, o que ciertas personas tengan una imagen mejor de ti, o porque quieres tener mejor pinta que alguien que te cae mal. Miles de opciones pero la base es la misma en todas y se entiende de sobra.

Éste pasa mucho pero se acepta poco. Lo que nos lleva a la opción 2,


2: Me pongo guapa para los demás pero no quiero admitirlo

Como indico en el primer inciso de por ahí arriba, me molesta mucho que las personas que me acompañan piensen que estoy intentando impresionarlas con mi físico, cosa que me imagino le pasa a más gente. La belleza, aunque yo soy muy fan porque le da alegría a la vida, es algo superfluo que distrae de otras cosas que sí son importantes, y darle un peso excesivo suele ser síntoma de poca inteligencia o de tener las prioridades muy mal establecidas.

Además, y esto es importante, si no te esfuerzas por estar guapo y tu aspecto es malo tienes un pase. Pero si te esfuerzas por estar guapo y tu aspecto es malo, entonces el ridículo es inevitable. He visto, probablemente igual que vosotros, a chicas yendo a la peluquería porque después iban a ver al chico que les gustaba, y caer en la más absoluta desolación cuando dicho chico no les ha prestado la más mínima atención. Ese golpe es duro en cualquier caso pero cuando ha habido un esfuerzo extra para estar atractivo la humillación es mucho mayor.

Creo que esta opción está increíblemente extendida. La cantidad de personas que se esfuerzan por parecerse a una estrella de Hollywood pero se niegan a admitir que ello tenga nada que ver con la percepción que tienen los demás de ellos es enorme, creo que por la mezcla que explico de no querer parecer superficial y de no sufrir una caída muy dura si el resultado no es el esperado.

Una vez eres consciente de estar en este grupo ya no puedes pertenecer a él, así que aunque creo que ésta ha sido mi situación en algunos casos en el pasado, hoy por hoy me parece que apenas me pasa. Sigamos.


3. Me pongo guapa para mí y me da igual cómo me vean los demás

Si os digo la verdad creo que esto es mentira en el 99.99% de los casos.

Estoy segura de que hay alguien (ese 0.01%) que lleva máscara de pestañas en casa y se pone camisas de seda aunque no vaya a salir ni a bajar la basura. Son la excepción, no mienten a nadie y su existencia queda anotada. Ahora los demás.

La inmensa mayoría de la gente que afirma no tener en cuenta la opinión de los demás en estos temas luego, al igual que nuestra amiga Patricia, no se molesta ni en lavarse los dientes si no va a tener compañía. Esto, por más que yo intente entenderlo, me da la sensación de ser una mentira absoluta, dirigida más al que la dice que a los que escuchan. Cuando hablo con una persona de este grupo suelo escuchar cosas del tipo "si salgo de casa sin corrector de ojeras me veo horrorosa", lo que desde su perspectiva significa que ella misma sufre por su mal aspecto y eso no tiene nada que ver con los demás. Lo que falla aquí es que ese sufrimiento viene de que otras personas le van a ver pinta de yonki y van a tener una mala opinión de su calidad como potencial pareja o como amenaza si son del mismo sexo o lo que sea. Esto tiene toda la pinta de ser una de esas actitudes de autoengaño que no vienen de una mala intención sino de una falta de introspección. Quiero decir, esta chica no es que se esté mintiendo a sí misma de manera activa, sino que probablemente no se ha parado a pensar qué hay detrás de su aprensión a dejar el antiojeras en casa.

Esta opción, salvo en contadas excepciones, me parece una ilusión y no me creo casi nada.


4. Me pongo guapa porque no me queda más remedio

Esto incluye ir de traje a una entrevista aunque no te guste llevar corbata, no salir de fiesta en deportivas para que te dejen entrar en los clubes pijos, maquillarte para que tu cuñada no te pregunte si te encuentras mal en una cena familiar, esas cosas.

Esto es fácil y nos pasa a todos cuando hay un propósito claro, pero también sucede que esta sensación de obligación social pasa a ser el motivo principal por el que algunas personas emplean tiempo en mejorar su aspecto en el día a día.

Esto tiene dos posibilidades.

4.1: percepción distorsionada de la realidad

Esto pasa tanto, tantísimo. Personas que creen que los demás viven para observarles desde lejos y sacarles defectos. Si salen de casa con cierta ropa entonces sus compañeros de clase se reirán de ellos a sus espaldas, así que deben ir con algo más caro e incómodo de lo que les gustaría. Si tienen manchas en la piel obviamente todo el mundo se va a dar cuenta y nadie pensará en otra cosa durante todo el día. Si llevan demasiado escote habrá quien opine que van provocando porque quieren atención, así que será mejor llevar algo más discreto aunque estemos a cuarenta grados.

No me voy a extender más con esto porque seguro que me entendéis todos, pero para el que no,



BREAKING NEWS


A NADIE LE IMPORTAS.
NI TÚ, NI TU ASPECTO. LA GENTE TIENE COSAS QUE HACER. DEDICA TU ENERGÍA A OTRA COSA.


Pasemos a la siguiente sub-opción.


4.2: La dependencia de las mejoras físicas es tan habitual que renunciar a ellas sí tiene consecuencias

Me explico; si hasta al gimnasio vas con corrector y sombra de ojos y la raya del ojo pintada y base de maquillaje o lo que sea que llevas pues entonces efectivamente el día que no lo llevas sí parece que estés enferma. No es que la gente quiera ser ofensiva -o no todos-, es que tu aspecto dista tanto del habitual que parece que algo pasa. Luego pues también he visto a universitarios reírse de una amiga por no llevar el pelo planchado un día, pero bueno tiene que haber de todo en la viña del señor.

Ésta es una de las razones por las que, como comento arriba, mi estilo varía tan salvajemente. Como me incomoda tanto el que la gente me pregunte si tengo una entrevista o una cita porque voy especialmente bien vestida, lo que hago es que de manera aleatoria me pongo un conjunto encantador y así nadie me da la chapa el día que visto especialmente bien, porque ya están acostumbrados. Lo opuesto en mi caso es más fácil porque hecha una mierda voy más a menudo, pero el concepto es el mismo.

Aquí cada uno que haga lo que quiera, evidentemente, pero mi consejo no solicitado es que no os hagáis esto a vosotros mismos. Que si vais sin maquillar o sin afeitar o en general hechos unos pordioseros de vez en cuando -siempre que oláis bien- no pasa nada. La belleza es un añadido estupendo pero no es crucial; no merece la pena estar sometido de esta forma. Los demás lo superarán.


5. Me pongo guapa porque cuanta más belleza en el mundo, mejor

Le tuve que dar muchas vueltas a esta cuestión para darme cuenta de que ésta era la descripción que mejor reflejaba mi caso, que ya expliqué parcialmente en este otro artículo sobre los actores de Hollywood y las inseguridades del ciudadano medio.

Básicamente la explicación de esto es que las cosas, los animales, las personas, los sitios, cuanto más bonitos mejor. Prefiero ver edificios elegantes, calles limpias y cuidadas, jardines verdes y coches que brillan. Si los edificios se caen a trozos, las calles tienen adoquines levantados y los coches necesitan una mano de pintura pues tampoco pasa nada, pero las cosas que son cuquis a la vista tienden a alegrarme el día, por lo que tiene lógica que me guste ver personas que me resultan estéticamente agradables. Y si a mí me gusta ver personas con vestidos bonitos y barbas bien recortadas lo justo es que yo contribuya en lo posible y de vez en cuando trate de aportar algo de belleza a los demás.

Obviamente si como efecto secundario algún joven arrebatador se enamora de mí pues qué le vamos a hacer, pero digamos que no es en lo que voy pensando cuando me pongo una falda bonita.


Así que ése es el resumen. Me pongo guapa porque quiero que el mundo sea más bonito.

Aunque mi pijama de los Aristogatos también está bien.


p.d. Hablo en femenino en los títulos porque el ejemplo soy yo, pero todo esto, por más que se empeñe todo el mundo en que afecta a las mujeres más que a los hombres, vale para cualquiera.

domingo, enero 12, 2020

Cómo decir "de nada" en inglés sin quedar como un pedante - VÍDEO

¡Aprendamos inglés!

He hecho un vídeo, pero por si no os apetece verlo os voy a dejar aquí el resumen a ver si os puedo enseñar algo.

En todos mis años estudiando inglés a mí me dijeron que para responder a "gracias" había dos opciones:

1. You're welcome!

2. Not at all!

Esto resulta que cuando te vienes a vivir a Inglaterra es una mentira como una casa, y aunque "you're welcome" es una buena opción y funciona en un montón de situaciones, resulta que "not at all" queda pedante y ridículo y en una conversación del día a día es algo que no utiliza nadie.

Lo que sí utiliza la gente pero nadie me contó en el colegio ni en ninguna otra parte es:

1. No problem!

2. Sure!

3. Of course!

4. It's OK!

5. No worries!

6. Anytime!

7. That's alright!

8. It's fine!

9. Don't mention it!

Todas estas opciones se utilizan más o menos en función de la situación, el tamaño del favor que se haya hecho y la relación con la persona, siendo 6 (anytime) y 9 (don't mention it) probablemente las que se refieren a favores más grandes, pero ya os digo que depende de muchas cosas (y además yo no soy nativa así que todo esto os lo cuento según mi experiencia pero se me escaparán muchas cosas).

Si no sabéis qué decir, decid "no problem", que vale en prácticamente todas las situaciones que os podáis imaginar.

Si todavía queréis ver el vídeo (deberíais, vedlo todos, venga que es muy corto, y dadle a like, y suscribíos, vamos), es éste:


Feliz año nuevo y dejad de decir "not at all".

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