sábado, febrero 22, 2020

No es para ti y no pasa nada

Hace unos años estaba yo sentada alrededor de una mesa camilla con unos cuantos compañeros de facultad, programando para un trabajo de clase. La tele estaba puesta y apareció este anuncio de colonia que indica que las mujeres quieren zapatos, joyas y matrimonio:




Alguien en la habitación puso los ojos en blanco y señaló el evidente sexismo que destilaba la marca, ya que daba a entender que las mujeres son criaturas unidimensionales cuyo único interés en la vida es encontrar un hombre guapo que les ponga un diamante en el dedo.

Yo dije que sí, que el anuncio deja fatal a las mujeres, pero que en realidad la versión masculina de la campaña daba una imagen igual de mala de los hombres, ya que el mensaje en ese caso era que los chicos son niñatos orgullosos que solo quieren dinero, fama y acostarse con cuantas más chicas mejor, así que en realidad en esa campaña salía perjudicado todo el mundo.

El que la ofensa era igual para hombres y mujeres lo mantengo, pero en ese momento uno de mis compañeros, llamémosle Aarón, nos dijo que esos anuncios no eran sexistas para hombres ni para mujeres, sino que estaban dirigidos a un público muy particular. Yo le llevé la contraria, diciendo que cómo era posible que un anuncio en el que se enseña claramente que lo que las mujeres quieren es casarse y punto no le pareciera sexista. Y Aarón, que obviamente era bastante más listo que yo, me lo explicó:


Esa colonia es para mujeres que tienen como propósito en la vida tener muchos zapatos y casarse con un hombre guapo y rico. El anuncio está hecho para esas mujeres. Si tú lo ves y quieres darte por aludida tú misma, pero el anuncio no es para ti.


En ese momento creí entender lo que Aarón estaba intentando explicarme, pero no ha sido hasta hace poco, pensando una vez más en cómo es posible que en internet en general y en twitter en particular todo el mundo se pase el día enfadado por todo, cuando he entendido esto de verdad.

Entre las muchas muestras de frustración que veo en twitter a diario una de las más recurrentes últimamente es la de internautas que se enfadan porque una pieza de contenido les excluye. La realidad, claro, es que dicho contenido no les está excluyendo en absoluto, sino que no está dirigido a ellos.


Ejemplos de esto:

Artículo sobre cómo mejorar la convivencia en pareja: una persona soltera se queja de que y los solteros qué, es que nadie piensa en los solteros.

Hilo sobre cómo ahorrar si vives en Madrid: una persona que vive en La Rioja se queja de que parece que solo existe la capital, como si el resto de personas no necesitaran ahorrar.

Noticia con novedades sobre Marvel: una persona a la que no le gusta Marvel se queja de que qué pasa con ella, que nadie tiene en cuenta a los amantes del cine francés.


Y claro yo veo esto y pienso: es que no te están hablando a ti.

Y no me entendáis mal, sí tiene sentido enfadarse porque nadie habla de los solteros o de los no madrileños o de los amantes del cine croata; lo que no tiene lógica ninguna es enfadarse con el que ha escrito el artículo sobre los casados, los madrileños o las películas de Marvel. Quienes probablemente sean, por cierto, un casado, un madrileño y un fan de Marvel respectivamente, y estén hablando de lo que saben y les interesa.

Es decir, un tweet diciendo "estoy hasta el moño porque todo lo que leo siempre habla como si estuviéramos todos casados o pensando en casarnos, y parece que los solteros no existimos" y entonces enlazando diez artículos que hablan de la vida en pareja, eso sí tiene sentido. Porque se está juzgando una corriente y utilizando el artículo como ejemplo, pero no se está juzgando el artículo en sí. Lo que se está haciendo habitualmente no es eso, sino atacar al artículo directamente.

Lo que me parece que no está entendiendo nadie es lo siguiente: un creador de contenido no le debe nada a nadie. No tiene que ir contra corriente ni rellenar huecos temáticos; un creador de contenido puede fabricar lo que le dé la gana, y es asunto tuyo no seguirle si no te apetece leer más de lo mismo. No es culpa suya por escribir un artículo que no te interesa, es culpa tuya por empeñarte en leer cosas que no están hechas para ti. Igual que el que yo me ofendiera por la campaña de Paco Rabanne no era culpa de Paco Rabanne por hacerla sino mía por identificarme con su público objetivo.


Este problema de confundir un contenido concreto con la temática de la que habla puede parecer irrelevante, pero tiene relación con otros conflictos que son prácticamente iguales pero en otros contextos, y con ésos las consecuencias son peores.


Un comportamiento concreto no es necesariamente representativo de una personalidad

El asunto es el mismo que el de confundir un comportamiento específico que sucede una vez con una personalidad. Esto consiste en ver que alguien hace algo, por ejemplo, egoísta, y extrapolar ese comportamiento hasta que representa la totalidad de la personalidad que se está juzgando, sin tener en cuenta el contexto y que nadie es consistente al cien por cien con su propia personalidad. Puedes tener un comportamiento aparentemente egoísta un día concreto sin que ello signifique necesariamente que seas egoísta. Tal vez estés haciendo algo que parece egoísta desde fuera pero en realidad no lo es; tal vez estés procesando un trauma y no tengas energía para centrarte en nada que  no seas tú mismo; tal vez estés trabajando muy duro para dejar de ser un egoísta pero aún no sepas cómo hacerlo bien del todo. Una acción no define a una persona. Consistencia en un montón de acciones definen a una persona. Hacen falta unos cuantos ejemplos del mismo comportamiento para poder hacerse a la idea de cómo es alguien. Aún así veréis a medio internet calificando a alguien de homófobo porque una vez se hizo un selfie con un cantante que tres años después ha dicho algo en contra de los gays. Como una vez X persona hizo una cosa que a mí me parece que es homófoba, eso debe de significar que la persona es homófoba.


La actitud de un grupo no necesariamente representa a todos sus individuos

Éste es también el mismo problema que el de juzgar a un individuo cuando es un grupo el que está haciendo algo mal. Un ejemplo de esto es el de cuando vas en el metro, entra una embarazada y nadie se levanta a cederle el asiento. El grupo es un despojo de la sociedad. El grupo, no necesariamente cada uno de sus integrantes. Las posibilidades de que ninguno de los ocupantes del vagón pueda levantarse a ceder el asiento son ínfimas, así que cabrearse es lógico. Cabrearse con el grupo. Pero si vas a una de las personas concretas y le gritas porque cómo no le da vergüenza no ceder su asiento, a lo mejor te encuentras con que esa persona tiene problemas de corazón y no puede estar levantada mucho tiempo. A lo mejor está sentada porque se ha torcido un tobillo. A lo mejor está embarazada de dos meses y tiene unas nauseas que se quiere morir. Si no conoces la situación personal de cada individuo, no les juzgues; hay problemas que no se ven. Y aún así veréis gente a montones despotricando contra todos y cada uno de los integrantes de un grupo, que viene siendo la base de problemas tan gordos como la discriminación. Los siete italianos que he conocido son unos narcisistas, así que me imagino que absolutamente todos y cada uno de los italianos que hay sobre la faz de la tierra son unos narcisistas. En tal ciudad/país ha salido elegido un gobierno fascista, así que supongo que todos los habitantes de dicho lugar son unos fascistas. ¿Veis a qué me refiero?


Lo de los anuncios es igual. Es una pesadez que todos los anuncios presenten mujeres que solo se preocupan de estar guapas y de enamorar a hombres ricos, y lo mismo tendríamos que hacérnoslo mirar como sociedad, pero enfadarse con un anuncio concreto es colocar sobre una sola empresa el peso de un dilema mucho mayor.

Contraejemplo: ¿Cómo sería un anuncio dirigido a mí? ¿Con qué me identifico yo? ¿Qué me atrae? Me atrae saber cosas, tener dinero, tener amigos, pasármelo bien y ayudar a los demás. Entre otras cuatrocientas mil cosas, pero por decir algunas. Vale, pues haces un anuncio donde una mujer de éxito utiliza sus miles de millones para yo qué sé, construir colegios en Burundi. Ayudada por sus montones de amigos, que son todos listísimos y bellísimas personas. Bien.

Entonces la mujer cuya misión en la vida es casarse con un hombre guapo y rico que le compre muchos zapatos se quejará porque el anuncio la excluye. ¿Dónde están los anuncios para cazafortunas como ella? ¿¿DÓNDE??

¿Veis el problema? Un único producto no puede dirigirse al mundo entero. Hay que especificar a quién tiene como objetivo, o la cantidad de información requerida sería inabarcable. Y por mucho que a cierta gente -yo incluida- nos pueda fastidiar, una chica que quiere casarse con un hombre rico y guapo que le compre zapatos es una persona a la que hay que tener en cuenta también, y más cuando ése es precisamente el tipo de persona dispuesta a gastarse pasta a raudales en perfume.


Así que cuando os sintáis excluidos por un artículo o un tweet o un post de facebook o lo que sea, planteaos si el autor de ese trocito de contenido está haciendo algo mal o si simplemente eso no es para vosotros. No es obligación de un autor en concreto incluir a todo el mundo en sus productos. Cada uno debería poder escribir lo que le apeteciera.

Y recordad que sinceramente ir al parque a darles lechuga a los patos es siempre SIEMPRE mejor plan que estar en internet.

3 comentarios:

  1. Yo, sencillamente, jamás me compraría una colonia por el anuncio de la misma...

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  2. ¡Eh! Pues sí, he estado desaparecido (o en las sombras), pero me ha llamado la atención esta entrada (y la del maquillaje, que leí hace un tiempo y quiero comentar). Pero si bien estoy de acuerdo con vos al decir que el anuncio es sexista tanto como para hombres como para mujeres, discrepo en cuanto a la observación posterior (aunque no del todo). Bien es cierto que existe diferencia entre receptor y destinatario, semiótica. Que si pensás una publicidad para vender automóviles tus destinatarios no van a ser niños de tres años. Pero ahí está el punto. El anuncio llega a todo Dios, todos somos receptores y podemos, como no, hacernos cargo en tanto destinatarios. Pero parte de la publicidad asume que el receptor nunca se va a plantear si ese texto está dirigido a él o no, porque para vender también tenés en cuenta el campo social, el imaginario colectivo, los arquetipos. Todas estas cosas están insertas en nosotros desde el momento en que nos apropiamos de una cultura (y la cultura se apropió de nosotros), como pudiste rescatar en las legendarias entradas sobre cuentos infantiles. Los recuerdos visuales de los anuncios publicitarios que tengo siempre mostraban modelos masculinos que se mostraran seguros, confiados en su virilidad, que fuesen la quintaesencia de lo masculino xD Y ahí es cuando pienso que deja de plantearse en términos más sofisticados. Nunca he visto un anuncio de desodorantes, por ejemplo, que diga que muestre a dos chicos. Aquí la gran mayoría de modelos para esta clase de anuncios responden al descendiente de inmigrante italiano, en complexión, color de la piel, tono del cabello. Pienso que esto ataca lo más primitivo: sos varón, sos mujer, sos heterosexual. Simplemente porque son las cosas que mueven a las mayorías, y lo importante es vender. Yo diría que se aprovechan del sexismo para generar ciertos textos que tengan más posibilidades de vender, y por esa razón terminan pronunciando más las dinámicas sexistas que ya están instaladas.

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