sábado, agosto 08, 2020

No corras después de cenar

Dado que desde marzo no hay casi ninguna actividad física que se pueda llevar a cabo sin arriesgarse a acabar en la UCI por culpa del Coronavirus del infierno, en marzo empecé a salir a correr.

Aclaro eso sí que, mientras que al runner medio le da tiempo sin problemas a escuchar treinta y ocho podcasts y la discografía entera de Fleetwood Mac durante un entrenamiento, yo corro, en el mejor de los casos, quince insípidos minutos. Si algún día tengo que huir de algo la cosa va a acabar deprisa y bastante mal.

En este contexto salgo a correr a las diez de la noche de un domingo, al acabar de cenar.

Troto despacito porque ya os he dicho que soy una floja, recorriendo una calle paralela a la de mi casa. Tras cinco minutos y dado que es de noche y que uno de los fabulosos beneficios de ser una mujer es que el simple hecho de existir ya supone un peligro, me desvío para ir a una avenida principal.

Entro en la calle que conecta con la avenida mencionada y noto algo raro en el pecho. Mmmmm respiro raro. Como si no pudiera llenar los pulmones del todo.

Mmmmm.

Mis problemas de respiración hasta el día de hoy han sido exactamente: cero. Así que obviamente al notar esto pienso automáticamente que sucede una de las siguientes tragedias:

1. La gripe horrenda que pasé en marzo era Coronavirus y estoy sufriendo uno de esos efectos secundarios de los que todo el mundo habla de manera anecdótica pero de los que no hay nunca pruebas. Seguro que me muero.

2. A lo mejor la gripe horrenda fue solo una gripe horrenda y el Coronavirus lo tengo AHORA. ¿No era dificultad para respirar un síntoma? SEGURO QUE ME MUERO.


Decido esperar la llegada de mi inminente defunción con calma a ver si se me pasa, teniendo en cuenta que tengo un hospital cruzando la calle y que es posible que lo funesto de la situación esté un pelín inflado por mi propensión al drama.

Paro en el supermercado, compro leche, hablo con el depediente, me voy a mi casa. Seguro que ahora se me pasa.

No se me pasa.

Miro en internet si puedo hacerme la prueba del COVID-19 pero a estas alturas incluso esperar a mañana me parece un riesgo. Así no puedo irme a dormir, QUE IGUAL NO ME LEVANTO. Me pongo un top deportivo y una camiseta limpios para que los médicos no se nieguen a atenderme y me voy a urgencias.

Me recibe un guardia de seguridad, al que le explico el asunto. Que he ido a correr y respiro fatal. Tengo que parar a mitad de frase para coger aire, así que el hombre se hace una idea de la situación.

Cinco minutos después me están atendiendo porque esta gente es la eficiencia. Al pasar por la sala de espera veo que hay cuatro gatos, cosa que me resulta inquietante. Os explico:

1. He estado en este hospital cuatrocientas veces; una porque un compañero de trabajo casi me rompe un tobillo con un bate de béisbol (fue sin querer, creo) y otro montón porque compañeros de trabajo varios han tenido accidentes y crisis múltiples. Cada vez que he venido estaba esto hasta las trancas.

2. Londres está llevando lo de la pandemia lo que viene siendo mal. Nadie lleva mascarilla, nadie respeta las distancias de seguridad. Es un misterio para mí por qué no está media ciudad ingresada. Igual es que tener ratas en casa nos ha hecho a todos inmortales.


En cualquier caso, un montón de médicos y enfermeros distintos me hacen preguntas y asesoran lo que sea que asesoran los médicos y los enfermeros normalmente. Me piden que rellene un formulario. Me dan una de esas batas abiertas por la espalda. Me auscultan. Miran que mis niveles de oxígeno estén bien, no me vaya a dar allí un parrús. Me hacen una radiografía de la caja torácica.

Médico: Te voy a sacar sangre. ¿Te mareas?
Yo: A veces sí. Cuando me sacan mucha.
Médico: ¿Te mareas cuando te ponen la aguja o después?
Yo: Después. Una vez me desmayé, donando sangre. Bueno y otra vez me desmayé también cuando pusieron la aguja, pero fue porque la enfermera no me encontraba las venas y no paraba de pinchar en un montón de sitios.

La médico echa un vistazo a una de mis venas, azul como el mar azul, en relieve, más visible que el Guadiana en los mapas del colegio.

Médico: ¿La enfermera no te encontraba las venas? ¿Estas venas?
Yo: Ya. Luego me gritó por no avisarle de que me iba a desmayar -(!)-; vino otra enfermera y le dijo que no había visto venas más fáciles en su vida. Lo oí todo medio inconsciente -me acuerdo de enfermera#2, mi salvadora, quitándole la jeringuilla de las manos a enfermera#1 quien, imagino, recibió su título  universitario de regalo en un bote de Nesquik-. Espera, quiero ir al baño. No me apetece desmayarme y hacerme pis aquí.


NOTA INFORMATIVA

Cuando te desmayas, te haces pis. A mí no me ha pasado ninguna de las dos veces que me he quedado KO pero yo creo que era porque probablemente acababa de ir al baño. ¿Vosotros entendéis el incordio logístico de hacerse pis encima? Suena incomodísimo. Id al servicio antes de entrar en cualquier situación con riesgo de desmayo.

FIN DE LA NOTA INFORMATIVA


Y nada, me sacaron sangre, me hicieron un electrocardiograma para el que me llenaron de pegatinas como si estuvieran a punto de pesarme en la frutería y me dijeron que estaba perfectamente bien de todo. Mi corazón está bien, mis pulmones también; pensaron que era un ataque de asma (el primero de mi vida, porque yo no tengo asma) pero parece que no, y al final la médico me dijo que tiene toda la pinta de que el problema es que cuando corres te sube la adrenalina, cosa que no permite que se procese la comida que tienes en el estómago; dicha comida intenta subir por el esófago porque no tiene a donde ir y eso es lo que te da la sensación de que te ahogas.

Total, que no vayáis a correr después de cenar, comer, lo que sea. Siempre pensé que esta movida era una leyenda urbana, pero parece que no.


Y ya está. El personal de la NHS (la seguridad social británica) no ha podido ser más majo y más eficiente y yo ya estoy bien. Con un poco de suerte además os ahorro que os pase esto a vosotros también.

Haced deporte. Y lavaos las manos.

7 comentarios:

  1. me alegra que todo quedara en un susto, pero debió de ser muy angustioso. nunca me ha dado por correr, soy más de dar caminatas largas y de subir escaleras. pero si algún día le cojo el gusto a correr, tendré en cuenta que no se debe hacer poco después de haber comido o cenado.
    una vez que fui a sacarme sangre, la enfermera me dijo que no me encontraba la vena, y me recomendó que bebiera agua antes la próxima vez.
    por cierto, me ha molado lo de la discografía completa de fleetwood mac. :D yo tengo sólo los cinco álbumes de los años dorados con lindsey buckingham y stevie nicks ('fleetwood mac', 'rumours', 'tusk', 'mirage' y 'tango in the night'), y ya se tardan un rato en escuchar. ;)

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    1. Un poco angustioso sí fue, la verdad, porque no me había pasado nunca y no sabía si me iba a poner peor muy rápido. Lo de beber agua no lo sabía pero lo tendré en cuenta. Y la discografía de Fleetwood Mac nunca la he escuchado entera pero todo llegará :D

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  2. Mi fondo físico es más lamentable que las portadas de la prensa española sobre el ladrón emérito (o las excusas del gobierno más progresista de la historia, vaya. Son igual de canallas unos que otros). Con lo yo que había sido... celebro que no fuera nada. Yo me estresaría sólo de tener que explicar en inglés que me encuentro mal

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    1. Bueno estoy yo en una forma física un poco lamentable ahora mismo, no te creas. TENEMOS QUE PONERNOS EN FORMA. Y bueno, decir I CAN'T BREATHE es relativamente sencillo así que no pasa nada. Espero que nunca estés en esa situación porque la verdad es que mola poco.

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  3. Ya lo dijo mi profesor de gimnasia que el deporte mata.

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