miércoles, noviembre 26, 2014

Lencería

Por la calle, con Buckner. Pasamos por delante de una mercería de ésas de barrio profundo y miro el letrero de la entrada:

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LENCERÍA    nombreCutre    NIÑOS
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Mira tú, que igual contratar a un agente de marketing tampoco sale tan caro, ¿eh?

Yo - ¿Venden lencería y niños?
Buckner - Bueno, ellos te venden lencería. Si eso no funciona entonces ya te venden los niños.

Pues no lo había pensado, pero igual es un negocio con futuro. En cualquier caso, ahora ya conocéis el verdadero significado de los rótulos de las tiendas de barrio.

Y además ahora me dan mal rollo las mercerías.

11 comentarios:

  1. Hola Key
    En cualquier caso mejor contratar a uno de marketing que retorcer el titulo hasta llegar a pensar que venden lencería para niños.
    Un secreto: yo cuando era niño pensaba que se llamaban Mercerías porque las dueñas se llamaban Merce (como la niña que me gustaba). No me digas que no sería un mundo mucho más bonito "me voy al Paquerío a tomar algo" "vengo de la Isabelería y estaba todo carísimo"...
    Un saludo, Manu3l.

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    1. Sería un poco confuso para saber lo que venden en cada tienda, pero no suena mal :D

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  2. a mí siempre me ha fascinado ese nombre... "mercerías" qué venden, mercedes?? No lo entiendo muy bien. Y si encima pretenden venderme niños ya sí que no. Por suerte en Madrid no quedan apenas de esas de barrio y una se compra las bragas en el H&M, como una persona normal.
    un beso!

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    1. Nadie lo entiende. Yo tampoco, claro. Aquí hay bastantes, y hasta hay una cadena que vende ropa interior bastante guay. Pero así en general sí que me dan un poco de alergia a mí también.

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  3. En mi barrio todavía quedan mercerías (tampoco entiendo yo muy bien el nombre) pero no sé muy bien quién irá a comprar ahí.
    A mí me fascinan algunos carteles de las tiendas. Lo de "tienda de regalos" lo veo como una contradicción tremenda. Jajajaja. Besotes!!!

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    1. Jajajaja nunca me lo había planteado, pero las tiendas de regalos sí que son un concepto un poco raro.

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  4. Hay que tener mucho cuidado con eso de vender niños pues es algo que puede producir hábito...y más por O´donnel..

    Y por mi barrio a la madrileña sí quedan muchas mercerías, aunque ya no tantas como hace un lustro, y en algunas atienden hermosas matronas de hipertróficas delanteras que sólo por verlas merece la pena entrar a comprar aunque ya no estén en edad de merecer, o sí. Y lo mejor es que te reciben con sonrisa amplia, llena, vívara y con el gusto de la ceja levantada y sus delicadas manos siempre se acomodan dando resultados dispares. Se cruzan comentarios pícaros, algunos hasta bravos y en tan lenguaraz diálogo a veces se nos hace la boca agua como de complejo que engancha para que tras la próxima semana se tenga que regresar a por hilo y aguja. Una seda. Sea que sea que de ellas aún mantienen el añejo sabor de lo que se siente cuando te atienden con la sensualidad por encima del discurso. Y a veces olvido el recado.
    Y dan gusto sólo con verlas y tomar luego café con ellas
    Qué mercerías, qué buenas...¿Y tienen zapatillas?
    Saludos :|´

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    1. A mí una dependienta de mercería me metió mano por todas partes una vez que fui a comprar un sujetador, así que no comparto tu visión, pero está bien que tú les veas tanto encanto :D

      No tienen zapatillas, creo. Todo es peor sin zapatillas.

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    2. Las zapatillas era recordando a aquel sutil chiste de la dependienta que presentando buena figura y más saludaba a sus clientes con un "buenas, muy buenas" y ellos encabalgando el saludo hacían referencia a tantas buenas, muy buenas que ella ofrecía...
      Pero sí, además tú tienes más razón. Lo que ocurre es yo me refería a las mercerías a las que iba cuando era algo más joven con mi madre. Y atendían aquellas nodrizas de porte galaico que te dejaban atontado de los achuchones que me daban, mientras entre risas de todas, luego, te invitaban a bizcochos y chocolate...Con el tiempo tuve que seguir haciendo recados y uno ya más crecido habiendo adquirido lozanía que presenta por esa edad de adulto joven, ellas hacían sus invitaciones más reservadas. Uno que es socialmente diplomático y gran tragaldabas nunca dijo no a un dulce de bizcocho y chocolate, se tomase donde se tomare.
      Claro, eran las dueñas, pues las dependientas supongo que envidiosas de ti siempre tendrán esos recursos para medirte antes que envidiarte. Y es que la envidia es como el deseo, salvo que fuera ciega y supongo que no lo era... :))))´
      Divertida escena que me hubiera gustado vivir. Qué corte...., o no.

      Pero en mi comentario, el inicial, hacía referencia al tema que vos de forma irónica o jocosa preguntabas. En esa calle madrileña, con nombre militar inmerecido para una calle, se cometieron muchos desmanes de esos y delitos pueriles en un sanatorio donde llegó a correr el asunto por oro...y todo en nombre del bienestar y la superstición. Que jamás vuelva a pasar tal cosa. Aunque ahora mismo hay mucha publicidad dirigida a estos y con intención, a veces, perversa.
      Y ahora cuando llegues a un lugar y oigas aquella pregunta de las zapatillas, acuérdate de la dependienta.
      Saludos y felicidad :|

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    3. Ahora veo que el problema no fue que me metiera mano, si no que no me diera chocolate con bizcochos.

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    4. :))))
      Sí, posiblemente ahí radicaría el mismo.
      Con lo rico que está el chocolate y los bizcochos... :)

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