lunes, abril 22, 2013

Kit de supervivencia

Siempre llevo dinero encima.

No mucho, pero intento llevar siempre quince o veinte euros, por si decido sobre la marcha que quiero comer fuera de casa, o comprar algo inesperado, o por si me veo envuelta de repente en una persecución con la KGB que no me deja pasar por casa a buscar pasta para la huida.

Pero, faltaría más, el día que me hace falta llevar dos tristes euros en el bolsillo, resulta que me he fundido todo lo que tenía en un sandwich de la máquina expendedora, y estoy sin un céntimo.

¿Por qué me hace falta dinero? Porque necesito un café. O un té. O cualquier cosa que me permita quedarme en un bar un rato. ¿Y por qué necesito quedarme en un bar un rato? Porque la he liado con las versiones de mi proyecto y ahora no funciona nada. Mi proyecto, cuyas versiones están pulcramente organizadas en carpetas comprimidas ordenadas por fecha y con un comentario adicional que indica el estado del programa en el momento en el que fue guardado. Pulcro e inmaculado, hasta que unas estúpidas gráficas hicieron que rompiera una versión, la guardara de cualquier manera, y volviera a una carpeta comprimida que no era la que yo creía... total, que ahora no funciona nada.

Recuerdo la conversación con Sledge de unos días atrás.

Sledge - Igual deberías usar un programa de control de versiones. Son muy útiles.
Yo - Nooo, no tengo tiempo de aprender a usarlo, y mira, mira qué ordenado está todo, no me hace falta.

La arrogancia se paga muy cara a veces.

El caso, que, intentando arreglar el Cristo de código que tengo montado, me han cerrado la biblioteca. Y si espero a mañana para solucionar este lío, olvidaré por dónde voy y tardaré cuatro veces más. Así que tengo que meterme ya en el primer sitio que encuentre y arreglarlo.

Y en esto voy pensando por la calle, mientras rebusco monedas perdidas en los bolsillos de mi abrigo y empiezo a maquinar alternativas. A saber:

- Sentarme en la puerta de una iglesia, decir que tengo tres hijos, y confiar en que las viejecitas se apiaden de mí.

- Unirme a alguno de los espectáculos callejeros que vea por el camino y exigir después mi parte.

- Montar un puesto ambulante y vender alguno de los setecientos Pilots que llevo en la mochila.

Entonces palpo algo en el bolsillo.

¡Dinero! ¡Tengo un euro y ochenta céntimos! Me da para un café... Pero sólo para eso.

Ya está. Hoy es el día en que me encuentro con Leonardo DiCaprio en un bar, no le aceptan los billetes de quinientos que lleva en la cartera, puedo salvarle el día, Y NO. Porque no tengo dinero suficiente.

...

Noto una presencia molesta. La que aparece cuando pienso idioteces.

Cerebro - ...
Yo - Qué. Qué pasa.
Cerebro - Yo no he dicho nada.
Yo - QUÉ PASA.
Cerebro - Que con la pinta que llevas, si nos encontramos con DiCaprio a lo mejor es él el que te tira unas monedas.
Yo - ¿PERDONA?
Cerebro - No preguntes cosas si no estás dispuesta a escuchar las respuestas.
Yo - YO ESTOY ESTUPENDA SIEMPRE.
Cerebro - ...
Yo - Admito que igual cortarme el pelo no le haría daño a nadie.
Cerebro - ...
Yo - Y estos vaqueros han visto días mejores.
Cerebro - Lo más humano que puedes hacer con esos vaqueros es prenderles fuego.
Yo - ¿Y si dejas de insultarme y me ayudas a pensar en cómo conseguir pasta extra? Si me meto en un sitio un poco caro, no me da ni para pagarme un café.
Cerebro - Cleo vive ahí mismo. Si no te da para pagar, la llamas.

Reconozco que tiene más sentido que acoplarme a los titiriteros de la esquina.

Yo - PUES NO. Porque me ha dicho hace un rato que tenía cena con no sé quién. ¿Por qué no sabes esas cosas? ¿Dónde estás cuando hablo con la gente?
Cerebro - Si hiciera caso a todo lo que haces al cabo del día, ya me habría dado de baja por estrés laboral. Te da tiempo a hacer muchísimas chorradas en veinticuatro horas.
Yo - Deja de quejarte. Más ideas.
Cerebro - Tienes un kit de supervivencia en la mochila. Hay cinco euros dentro.

¡¡Mi kit de supervivencia!! ¡Qué maravilla de invento! Cojo los cinco euros.

Yo - Gracias. Ve a echarte una siesta un rato, anda.
Cerebro - Y la KGB se extinguió en el 91.
Yo - SIESTA.

Me meto en una cafetería a la que iba muy a menudo a estudiar en cuarto, bastante cara pero muy bonita y con mucha luz, pido una manzanilla y me pongo a reparar código como loca, antes de que se me olvide lo que tengo que hacer.

No hay actores en la barra. Vaya. Pero hay tres señoras, de ésas que pasan de los sesenta pero están en mejor forma que el veinteañero medio.

- Ése no habla porque no me lo dejan a mí. Yo lo colgaba con los morros hacia el suelo, hasta que cantara.

¡Vaya! ¡Parece que la conversación no tiene por qué decaer con el paso de los años!


- [...] Es que no veas lo mal que se lo hizo pasar. La apuñaló y todo.

Está claro que estas señoras tienen una vida mucho más interesante que la mía.

Sigo programando, y cuando termino y me voy a levantar para pagar, las oigo otra vez:

- ¡Aaaaaay cómo está ése! ¡¡Cómo está cómo está como está!!

Tela. La próxima vez, les digo que si me puedo quedar con ellas. Tienen pinta de ser mucho más divertidas que programar.

Dulces sueños, y recordad llevar un billete de cinco euros siempre escondido en alguna parte. Por si os encontráis con DiCaprio, o por si la KGB resucita y va a buscaros. Luego no me digáis que no os lo advertí.

17 comentarios:

  1. Jajaja!! Grande, como siempre!! Yo también llevo siempre un dinerillo "del por si acaso" en un rincón escondido de la cartera. Y me ha sacado de muchos apuros. Eso sí, recuerda reponerlo si lo usas o la kgb tendrá todas las de ganar.
    Un besazo!!

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    1. Y nosotras, querida, estamos estupendas siempre. Siempre. He dicho siempre!! Y q le den a los vaqueros asquerosos, q las greñas y.... Estupendas he dichoooooo!!!

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    2. ¿Verdad? ¿¿Verdad?? Es mi parte racional, que es tonta. Estamos estupendísimas.

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  2. ¡Ay el dinero extra de emergencia! Yo es un sistema que usaba antes, hasta que me acostumbré a tener un dinero de emergencia y precisé de un dinero de emergencia para casos de negligencia con el dinero de emergencia estándar, y cuando me acostumbré a él tuve que implantar un tercer sistema de backup sobre los dos primeros para el caso en que abusara de las reservas de las reservas... y al final iba con más dinero para respaldar los sucesivos respaldos de las reservas de emergencia que si saliera con 50€ de normal... ahora uso la tarjeta (y es peor xD).

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    1. xD Sistema de dinero de emergencia recursivo. Yo suelo acordarme de reponer, pero algún día ya la he liado al respecto, sí. Como con todo lo que hago xD

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  3. Que gran verdad! Yo siempre dejo dinero extra en el coche para emergencias!! XD

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    1. La vida da. Y ya en el coche ni te cuento. Si yo tuviera coche propio, seguro que tendría doce escondites por lo menos.

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  4. Jajaja. Tengo que apuntarme ese truco. El churri siempre me echa la bronca porque voy al cajero de uvas a peras y así me va, que siempre le ando pidiendo suelto porque pienso que en todas partes me van a aceptar plástico. Si es que soy de lo más vaga. Besotes!!

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    1. Bueno, tú puedes guardar tu dinero de emergencia en la cartera de tu novio xD

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  5. Yo soy un desastre, votaría porque se pudiese pagar todo con tarjeta. Biquiños!

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    1. Sí, ¿verdad? Aunque luego seguro que también nos olvidábamos las tarjetas en casa, como si lo viera.

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  6. Yo siempre intento llevar un billete de 20 super plegado y escondido en la cartera, pero la putada es que cuando lo uso porqué me he quedado sin pasta, me olvido de reponerlo... dESóRdeNes monetarios, ya ves...

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    1. Hacemos todos la misma chorrada, sí xD A mí se me ha olvidado reponer alguna vez también, y no veas tú qué risas luego. Menos mal que aceptan tarjeta en un montón de sitios.

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  7. Heyyy que se dice CELEBRO!! Aisss...

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  8. ¿Corregiste el proyecto? ¿Cuándo lo entregas? Vamos, que leo entre líneas. Toda la enntrada ha sido una mera excusa para decirnos "¡Estoy haciendo el proyecto de fin de carrera, mirad qué guay que soy!". Y como se ha planteado el dinero de emergencia, sólo me resta decir algo sobre tu conversación con tu cerebro. Os hablo a ambos, a Key y al Cerebro de Key: estáis en los mundos de Yupi ;)

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    1. ¡Pero si hacer el proyecto es un rollo! Quiero entregarlo en junio, pero a ver si me da tiempo. Y sí, estoy en la parra cada dos por tres, es parte de mi encanto jajajaja

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