viernes, abril 26, 2013

Cafés Pendientes

Me dispongo a escribir un post que va a hacer que os caiga fatal a todos. Me diréis que soy una nazi, una egoista, y que a ver si soy tan lista el día que ande mal de pasta; pero si no doy mi opinión, me va a salir una úlcera de estómago, así que al tema:

No sé si habéis oido hablar de una iniciativa llamada Cafés Pendientes. Por si no, yo os cuento de qué va el tema, y así además de cogerme manía podéis aprender acerca de este asunto.

La iniciativa Cafés Pendientes consiste, básicamente, en que yo puedo ir a un bar con un amigo y pedir tres cafés, uno para mi amigo, otro para mí, y otro que queda pendiente. A partir de ese momento, alguien que no tenga dinero para pagarse un café podrá entrar, preguntar al camarero si tienen algún café pendiente, y tomarse el que yo dejé pagado hace un rato. Podéis leer la explicación original, mucho más poéticamente contada, aquí.

La idea es estupenda, pensé al leer sobre ello la primera vez. Qué noble, qué guay, puedo echarle una mano a algún tío majo que no tiene ni para un café, y por un euro y pico. Yo quiero participar en eso.

Y así estaba yo, en mi nube de ensoñación pensando en cómo iba a ayudar yo sola al mundo a mejorar dramáticamente, y sólo con pagarle un cortado al primero que pasara por alguna cafetería. Entonces me acordé del yonki.

Hace unos días salí de la biblioteca, y de camino a casa, en una calle muy céntrica de mi ciudad, me encontré con Fog. Nos paramos a hablar, y cuando llevábamos allí cinco minutos, apareció un yonki que llevaba un rato deambulando por la zona, y nos pidió dinero. Fog dijo que no. Nos lo volvió a pedir. Yo dije que no. El tipo se enfadó. Empezó a pedir dinero otra vez de muy malas maneras y riéndose de nosotros. Retomé mi conversación con Fog como si el hombre no estuviera, se cansó, y se marchó a una tienda que estaba a diez metros. Allí se puso a manosear los pañuelos que había expuestos, hasta que la dependienta salió a decirle que si quería algo y consiguió echarle como pudo.

Es una chorrada de historia, pero sirve para ilustrar mi punto de vista.

Yo un día le pago encantada de la vida -si tengo dinero- el café a una mujer que se ha quedado sin trabajo y llega a fin de mes de misericordia. O a un chico que tiene que pagarse la carrera y tiene de milagro para el alquiler. O incluso a un indigente que no se mete con nadie. Pero no quiero estar tomando un café y que se me siente un cocainómano al lado. No es que no quiera pagarle el café -que no quiero- es que los yonkis me dan miedo, me ponen nerviosa, y no quiero compartir entorno con ellos. Y vosotros, que ahora estaréis pensando que soy una fascista rica y desalmada, vosotros tampoco queréis. A mí podéis decirme que sí; podéis decirle a la gente que el mundo está lleno de prejuicios, que hay que luchar contra las desigualdades sociales y que esta iniciativa es una herramienta muy poderosa que hay que aprovechar. Pero en vuestro interior, queridos lectores, sabéis que si hay un bar en el que es fácil encontrarse a un adicto a los narcóticos en una mesa y otro bar en el que no, vais a terminar yendo a este último.

¡PERO!

¡Cafés Pendientes contempla a los temerosos de los drogodependientes como yo!

Por eso dan la opción a los locales de entregar sus cafés pendientes para llevar. Esto soluciona gran parte del problema, ya que, si a mí no me gusta compartir local con un sintecho, puedo ir a alguna de las cafeterías en las que dan sus lo-que-sea pendientes para llevar. Arreglado, ¿no?

No.

Porque la gente problemática invasora de locales es sólo una pequeña parte del lío. El problema real, y me duele en el alma decirlo, es que estamos en España.

Tenemos yonkis e indigentes desagradables, sí, pero tenemos mucho más de otra cosa.

Caraduras.

Me encanta España; tiene miles de destinos turísticos preciosos, la comida es maravillosa, y la gente... bueno, de los salmantinos dicen que somos todos unos secos, pero en general es encantadora. Yo soy súper patriota y siempre defiendo a España y bla bla bla, pero el caso es que el morro que le echa la gente en este país es de flipar en colorines.

Dicen que es estar espabilado, que no se puede ir de tonto por la vida y miau miau miau, chorradas todo. Excusas para no admitir que aquí si eres honrado todo el mundo te roba y encima te se ríen de ti, por tonto.

Entonces, me pregunto yo, de los cafés pendientes que pague, ¿cuántos van a ser para un tío que tiene más dinero que yo, pero no le apetece pagar? ¿y cuántos hosteleros van a mentir como bellacos acerca de los cafés pendientes que les han pagado ese día para quedarse con la pasta sobrante?

Me da la sensación de que esta idea es un poco como el comunismo; en teoría es una preciosidad que diluye las diferencias sociales y consigue que todo el mundo sea feliz, pero en la práctica termina con un montón de exiliados en Siberia y un fiambre embalsamado al que van a visitar los turistas. Bueno,  más o menos. Nos entendemos.

En resumen, Cafés Pendientes es una idea loable y digna de admiración, que sería estupenda si viviéramos en Barrio Sésamo, en los Mundos de Yupi, o en Canadá; pero no es el caso. Y me da rabia, porque parece que no se puede hacer el bien sin que te den por los morros con tu propia idea, pero siendo realistas, la iniciativa Cafés Pendientes me parece una chorrada inviable que a la larga hará aflorar a los jetas del país. A los pocos que no han aparecido aún, quiero decir.

Sin que sirva de precedente, me alegraré mucho si me equivoco y al final resulta que somos un país lleno de gente decente en la que se puede confiar, pero lo veo francamente complicado.

No me gritéis mucho, o lloraré. Besitos.

45 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo con todo. En España esto no se puede hacer, como ninguna otra actividad solidaria sin control alguno. Además, quien no tiene para tomarse a un café, no se qué hace yendo a un bar a tomarse uno. Tendrá otras prioridades digo yo.
    ¿Por tu zona no se extinguieron los yonkis? ¿o es que han vuelto?
    Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo tampoco entiendo muy bien lo de ir a tomar café si no se tiene dinero, me parece algo totalmente prescindible. Y por Salamanca hay una cantidad de colgados y yonkis que alucinas, están repartidos y cada uno tiene su zona, no te digo más :S

      Eliminar
  2. Las atenciones sociales deben ser dispensadas por profesionales que valoren en cada caso las necesidades concretas y reales en cada caso. Las autoridades españolas, como en tantas cosas más, hacen dejación de funciones y encima tienen la cara dura de hacer que el ciudadano de a pie se sienta insolidario, cuando los servicios sociales se pagan con nuestros impuestos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No lo había pensado, pero la verdad es que tiene tela que el ciudadano de a pie tenga que encargarse de limar las diferencias sociales. Y si no lo hace, tiene que sentirse culpable. Mucho sentido no tiene.

      Eliminar
  3. nena, imposible decirlo mejor. mira, si quieres invitar a un café a un pobre, coges al pobre y le dices ¿quieres un café? y si te dice que si, pues vas y le invitas. así de sencillo. porque si no, yo también me imagino a los diputados saliendo del congreso y yendo a tomarse los cafés pendientes que haya dejado yo, que estoy en el paro.
    además, comparto tu animadversión por los yonkis. y soy trabajadora social, pero no puedo con ellos. lo has dicho perfecto, me incomodan, me ponen nerviosa. y no, no me sentaría en un café donde haya varios yonkis, así de claro. que hoy en día con la mierda de ser políticamente correcto no se puede decir lo que se piensa. y a mí no me gustan los yonkis, qué pasa.
    y eso. que encima eres capaz de hacer que me ría. y miau, miau, miau. me quito el sombrero contigo.
    Un besazo enorme.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja qué bien, le subes la moral a cualquiera :D
      Yo con lo de la corrección política me estoy empezando a cansar un poco, porque siempre tengo un cuidado tremendo con lo que digo y con cómo lo digo, y aún así llega un punto en el que ya no puedo decir nada porque todo es ofensivo. Con esto he hecho una excepción, porque con cada tweet que leo de gente súper emocionada sumándose a la iniciativa me pongo un poco más de los nervios pensando en que la gente no sabe dónde se está metiendo.
      ¡Besitos para ti también!

      Eliminar
  4. ¿Gritarte...? ¿Por qué...? A mí, si tengo ese dinero, no me importa pagarle un café a un yonki, o a un indigente, o a un alcohólico, o a la persona que sea, con los problemas que tenga. De verdad. Pero personas. No a maleducados, no a psicópatas, no a tipos irascibles, no a tipos peligrosos. Esas personas no exigirán nada, y aunque no puedan dar las gracias por las razones que sea, las estarán dando por dentro.

    Pero, efectivamente, en este país el caradura domina. Las dudas que expresas son las más normales del mundo, y fíjate que son dudas que a mí me asaltan incluso al hablar de ONGs, que tiene nobles propósitos pero trabajan en una cadena en la que puede haber demasiados agujeros. ¡Como para no pensarlo de particulares y personas anónimas!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Puf, a mí me han contado cada cosa de ONGs... de gente que ha ido de voluntaria a ayudar a los niños desfavorecidos de no sé dónde y se ha encontrado con que le mandaban a recoger a los niños de los ricos al colegio, hazte una idea. Así que yo confianza no tengo ninguna :S

      Eliminar
  5. Estoy de acuerdo contigo. Sé que algunos yonkis quieren salir, ole por ellos, pero yo tuve problemas y no me drogaba. Hay gente que lo necesita más, que no se busca los problemas metiéndose en droga, por ejemplo, hijos de drogadictos que no tienen para comer porque sus padres se gastan su dinero de los bocadillos en droga. Y así y en el resto, así que yo no te grito encanto. Más bien voy a mandarte muchos biquiños!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esta iniciativa no está centrada en nadie en concreto, así que los cafés irían para yonkis y para no yonkis, supongo; pero claro, adivina tú quién se acaba quedando con la pasta que has pagado tú y a quién te va a tocar aguantar en los bares. Es un rollo todo.
      ¡Besos para ti también (por no gritarme)!

      Eliminar
  6. En cuanto vi la iniciativa pensé en eso, que con la de caraduras que hay, seguro que llega un listillo que tiene pasta y no se la quiere gastar y pide un café de esos pendientes...
    ¿Es muy bonita la intención? Si, pero vaya, yo digo lo que dice Naar, si quieres invitar a un café, pregúntaselo directamente a un mendigo que haya en la calle.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya, qué pena que la gente tenga tanto morro... supongo que esta iniciativa es para ayudar a gente que no es "pobre-pobre", pero que está muy mal de pasta, no sé. Pero vamos, que sí, que hace aguas por todos lados. Una pena.

      Eliminar
  7. Creo que la opinión es unánime: tienes razón. Y opino como tú, soy patriótica a pesar de no llevar la bandera de España en pulseritas o pins, pago impuestos aquí y trato de ser buena ciudadana, no se puede decir lo mismo de muchos abanderados verdad?
    En fin, buena iniciativa para un pais civilizado como Noruega o Suiza, no para España, primero tendremos que reeducarnos un poquitín.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo que no entiendo es cómo estamos casi todos de acuerdo, pero luego en internet sólo se ven apoyos incondicionales a este tema... a lo mejor es que la gente sólo está viendo el lado idílico del asunto, no sé.
      A ver si algún día se lleva a cabo esa reeducación que dices, porque falta nos hace.

      Eliminar
  8. Pues la verdad es que no tenía ni idea de esta iniciativa, que a simple vista es tan bonita pero que como tú dices totalmente inviable en España... y es una pena, pero como bien has explicado las cosas aquí son así.
    Además, ya tengo bastantes cafés pendientes con amigos (de esos que se dicen de echar y luego nunca llegan) como para ir dejando más ;)
    Un beso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya te digo, una pena. Cafés pendientes de ésos yo creo que tenemos todos, que somos unos dejados jajajaja

      Eliminar
  9. Dándonos cuenta de que, por aquí, todos sois yonkis (digitales) y que decís bastantes chorradas, lo único que puedo deducir de leeros a todos es que poquita hambre habéis pasao. Pero ya os llegara, bonicos, ya os llegará.

    Enga, a seguir bien.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Menos mal, ya me estaba yo temiendo que todo el mundo estuviera de acuerdo con mi punto de vista... Pero soy una yonki digital, digo chorradas sin parar y no he pasado hambre nunca, así que tampoco te puedo llevar la contraria en nada. Así, no.

      Eliminar
    2. Hombre, tampoco es para subestimarse de esa manera. Preferir ser un ser humano miserable a que alguien te pueda timar un euro si que denota un gran complejo de inferioridad, además de una pobreza de espíritu galopante, pero bueno, quien firma esto es de esa gente que le da limosna a los borrachos... pa' que beban más.

      Eliminar
    3. No hombre, no me subestimo, si yo me quiero un montón, con mis adicciones y todo. Y es mi euro y me lo gasto como quiero :D

      Eliminar
  10. jajajaja, ¡qué te lo vas a gastar como quieres! Te lo gastas como puedes. Sólo la gente sin miedo hace de verdad lo que quiere, y este artículo otra cosa no, pero de miedos está plagadito.

    Pero no te achiques ahora, ¿no querías que te cantaran las 40?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, que va. Yo diría que te has aburrido de ser un ser humano y de vivir.

      Eliminar
  11. Pues yo, sin ser patriota en absoluto, pero intentando ser un buen ciudadano, estoy muy de acuerdo. Me refiero a lo de los caraduras. Y respondiendo a algunos comentarios de más arriba, sí, el Estado debería responsabilizarse de este tipo de gente, pero como no lo hacen (ellos mismos reconocieron ayer su inutilidad total para reducir el paro, así que imagínate este tipo de cosas...) ha de ser la gente común quien lo haga, estilo USA. Filantropía y esas cosas. Pero a mí también se me hace muy cuesta arriba fiarme de que nadie se va a aprovechar de iniciativas como esta, la verdad. El cambio de mentalidad que necesitamos como sociedad es TAAAAN grande...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya, fíjate lo que molaría que funcionaran estas cosas. Yo porque estoy a dos velas siempre y la verdad es que pocos cafés iba a poder pagar, pero en general, la idea mola. Pero ya he visto a tantos jetas que no me fío de la gente. Ays qué país.

      Eliminar
  12. Es un gesto bonito, que no sé si eficaz. Supongo que muchos estamos deseando aportar pequeños gestos que den esperanza a quien está todavía peor que nosotros.

    Respecto al yonki, respeto tu opinión, pero para mí son enfermos. Supongo que pienso que en algún momento de mi vida cuando dije no, si hubiese estado en otra compañía, en otro momento más complicado de mi vida, o no hubiese tenido la suerte de que mis padres fuesen mis padres, pdoría haber dicho sí, y hoy estaría enferma, y sería un estorbo social. Dudo mucho que un drogadicto se apropie de un café ajeno, un alcohólico en pleno síndrome de abstinencia tampoco, lo mismo que un ludópata... pero si lo hiciesen, tampoco me parecería mal que un día tomasen algo caliente en vez de un pico. No sé, cada uno tiene su punto de vista y su experiencia.

    Y perdón por alargarme tanto, me he quedado ahí pensativa.

    Un besito!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, no, que no me explico; pagarles cafés a los yonkis no me parece mala idea (me parece mala idea darles dinero, porque se lo gastan en más droga), lo que quiero es estar tranquila en los bares, y con drogadictos alrededor no puedo porque me dan miedo. Pero eso está contemplado por la iniciativa, con lo de los cafés para llevar, así que no sería un problema. Y yo también creo que hay que ayudarles, pero no creo que sea labor del ciudadano de a pie, porque, según qué adictos, los hay muy peligrosos.
      Y mientras tu comentario no lo detecte el spam de blogger, no es demasiado largo :D ¡Besos!

      Eliminar
    2. Yo es que no miro de que está enferma la gente cuando les doy lo que buenamente puedo. Y a lo mejor hasta mis céntimos, acompañados con los de otros, les evita delinquir. Drogarse siendo adicto, no es un placer, ni un lujo, ni un capricho... es necesidad.
      Otra cosa es hasta donde quiera implicarse uno, yo no soy tan valiente como para irme a las barranquillas, ni tan generosa o sobrada de escrúpulos como para compartir mesa con muchos de ellos. Con otros, basta conocer un poco su historia, como el borracho" del barrio, que ha intentado salir mil veces, y otras tantas ha caido, que duerme en el banco o en portales y se viste gracias a la ropa vieja de la gente, y que ya le da igual vivir o morir, pq a sus cuarentaypocos que parecen sesenta, al pobre ya no le quedan ni ganas, ni ilusiones, ni salud... Y si un día va sereno, allá van nuestras monedas,que si son para un bocadillo, hambre que no pasa, y si son para un trago de vino, pues mira...

      A lo mejor con otros no soy tan generosa", y a lo mejor según sus actitudes, nada valiente, y si la higiene es precaria, me alejo un poco (tengo límites y prejuicios también, más que muchos, menos que otros muchos) pero dentro de mis posibilidades, intento no juzgar. La vida da tantas vueltas, que mañana, aunque lo vea imposible, puedo ser yo.

      Muas!

      Eliminar
    3. Sí, tiene sentido. Yo no paso por pagarles a los adictos el alcohol o la droga, pero comida es otro cantar. Con esta gente cada uno tiene su opinión, en función de miedos, prejuicios, y recursos, y yo más que nada es que estoy harta de ver en mi ciudad "indigentes" que sé con datos en la mano que tienen todas sus necesidades cubiertas, pero siguen pidiendo y fingiendo que no tienen nada. Lo malo de eso es que al final lo hago extensivo y no me fío de nadie :(

      Eliminar
  13. Pues, aún a riesgo de desentonar, voy a hacerme el patriota en plan Capitan América a la española y a disentir de parte de lo que comentas: lo de los caraduras.

    Creo que en España hay una tendencia bastante extendida a pensar que nuestros conciudadanos son unos jetas, y es verdad que hay unos cuantos, pero no tantos como parece. En cuestiones de solidaridad, España es uno de los paises con gente más generosa del mundo. Siempre que hay campañas para ayudar a gente necesitada, hay una participación enorme. Cada vez que hacen falta voluntarios para ayudar en alguna causa (petroleo por el mar en Galicia, terremoto en Lorca, bancos de alimentos en todas partes, etc.) hay mucha gente que ayuda (en proporción, más que en la mayoría de los otros países del mundo). En cuestiones como la donación de sangre y órganos somo el país más solidario del mundo.

    En definitiva, que con estas cosas de ayudar al prójimo, la mayoría de la gente corriente es muy maja. Así que me cuesta creer que en una iniciativa como esta vaya a haber muchos caraduras que se aprovechen. Por supuesto puede haber alguno, pero no creo que sea lo habitual.

    Dicho esto, a mi la iniciativa de los cafés también me parece un poco chorras: creo que si se trata de ayudar hay maneras más eficaces. :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Uuuuuummm tienes razón. Aunque creo que tu opinión no llega realmente a colisionar con la mía, te cuento:
      En España la gente es súper solidaria, mismamente esto de los Cafés Pendientes está teniendo una buena acogida; pero el espíritu de la caradura abunda también, juntándose a veces las dos cosas en la misma persona. Quiero decir, por lo que yo sé, la misma persona que es tan maja como para ir de voluntaria a limpiar la playa, podría estar gorroneando un Café Pendiente mañana, aunque no le hiciera falta porque tiene dinero de sobra. Esto sucede porque ser un jeta no implica necesariamente ser una mala persona. No es algo positivo, obviamente, pero tampoco está necesariamente asociado a una maldad clara.
      Aún así, a lo mejor tienes razón, en general; igual no hay tanto morro como yo creo, y el triunfo de los Cafés Pendientes nos lo demuestra. No me importaría estar equivocada en algo como esto ;)

      Eliminar
  14. De un café se puede prescindir, pero es que puedes dejar pagado, un zumo, un bocadillo o lo que te de la gana. También está plagado de caraduras la cola del paro y hay mucho jeta que pide ayudas sociales y no por eso se quita. Estoy de acuerdo en que hay gente que pueda dar miedo que pueda ser caradura y tal y cual, pero no creo que por eso se tenga que descartar una iniciativa como esta. Prefiero perder un euro por un caradura y que otras X personas se puedan beneficiar si de verdad lo necesitan.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo de la comida lo veo más viable; veo bastante poco probable que alguien que se puede pagar la comida la pida gratis igualmente, más que nada por cuestiones de estatus e imagen.
      Para los caras que piden ayudas sociales hay unos encargados de analizar si necesitan esa ayuda o no; con lo de los cafés hay que fiarse totalmente de la palabra del que entra por la puerta.
      Y yo no he dicho que haya que prescindir de la idea, ni mucho menos que me parezca mal que la gente quiera participar (yo misma quería participar al principio); lo que yo digo es que creo que no va a funcionar. Igual de justo me parece que tú emplees tu euro en pagar un Café Pendiente que en que te compres un helado. Porque es tu dinero y tú decides, igual que con mi dinero decido yo, y yo he decidido no invertir en esta causa, al menos de momento. He dado mi opinión, no he impuesto una ley, y me pone de los nervios que se interprete que he dado una verdad absoluta cuando sólo he dicho lo que pienso acerca de un tema. Son cosas distintas.

      Eliminar
  15. Estoy de acuerdo contigo. De hecho tengo familiares con bares y me los imagino perfectamente quedándose la pasta de los "cafés pendientes". En lo que no estoy de acuerdo es que ese tipo de gente puede prescindir de un café. Imagina una persona que vive en la calle, lo agradecido que estaría si pudiera tomarse algo calentito cuando está pasando frío.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya, lo de prescindir del café es relativo... yo lo pensé cuando vi que permitían que los bares dieran los cafés para llevar, para no obligar a sus clientes a compartir local con indigentes y demás. Yo soy la primera que no quiere tomar un café con un yonki al lado, pero la verdad es que una de las cosas buenas de la iniciativa era que permitiría que alguien que está currando frío en la calle estuviera en un sitio calentito tomando algo por lo menos media hora. Pero si al final la gente va a pensar como yo y todo se va a dar para llevar, esto pierde su esencia, supongo. No sé, mira que me gusta la idea, pero veo algunas cosas insalvables. Pero vamos, que es verdad, yo estaba pensando en gente que está muy mal de pasta pero que tiene una casa, pero en casos de gente que realmente está viviendo en la calle, un café sí que puede ser muy importante.

      Eliminar
  16. Me gustaría que te equivocases, pero me temo que tienes toda la razón, en este país la picaresca abunda y quien no corre vuela.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso me temo, sí... además, si nos equivocamos, lo veremos gratis a través del triunfo de esta idea en España. Cosas más raras se han visto :)

      Eliminar
  17. La verdad es que queda muy mal decirlo pero a mí me ponen también muy nerviosa los yonkis. Me dan mucha pena y sé que es un drama social tremendo pero me ponen nerviosa, qué le voy a hacer...

    En cuanto a la iniciativa, lo había leído también por ahí y recuerdo que pensé que qué bonito, qué cosa tan solidaria, qué fantástico... pero luego pensé exactamente lo mismo que tú. Que a saber quién va a andar mintiendo para sacar un café gratis o si los del bar van a dar todos los cafés pendientes que tengan o si se quedarán con la pasta. Toda la razón. En este país esa propuesta es inviable. Un besote.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya, yo creo que hay que ayudar a los adictos, pero también quiero tomar un café tranquila, la verdad.
      Ya veremos en qué para el tema.

      Eliminar
  18. Hola!!

    A mí me resultan desagradables tanto los yonkis que no se pueden pagar un café como los que pueden comprarse la cadena de cafeterías. Y a estos últimos no hay manera de echarlos, suelen ser bienvenidos en los locales.

    No creo en esta iniciativa de los cafés por el simple hecho del dinero. La gente intercambia esfuerzo, ofrece voluntaria su tiempo para ayudar y quedar bien con su conciencia, dona órganos cuando ya no le valen para nada y da sangre porque es molón decir que has estado contribuyendo. Pero les genera una satisfacción mayor, creo yo, el pensar que son más "listos" y se quedan con la pasta de otros.

    Estas campañas me parecen, perdón por el subjetivismo, una chorrada como una catedral. ¿Por qué regalar? ¿Dar limosnas? Vayamos a la raíz del problema, ¿por qué existen indigentes? ¿Qué les sucede a estas personas? ¿Cómo podemos darles ayuda real sin convertirlos en siervos ni en perros que acepten migajas, que acepten las sobras de alguien que necesita un reafirmante de su buena conducta?

    El problema de España sigue siendo la mentalidad de los españoles.

    Hala, besitos, mona...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Madre mía, te veo de presidenta.

      Sí que es cierto que lo de las limosnas y similares da que pensar... es eso que dices, que igual habría que ir más allá y ver por qué es necesario dar limosnas o pagar cafés pendientes, a ver si así solucionamos algo.

      Y mucho sospecho que la mentalidad de la que hablas está muy lejos de cambiar, así que esto muy bien no pinta :(

      Besitos para ti también.

      Eliminar

  19. Primeros de Mayo...


    Papa ya se ha ido, papa se ha vuelto a marchar pero esta vez no volvera...

    Cansado, dolido... tanto trabajo y para nada... el pobre sin ningun reproche iba, venia, no paraba en todo el dia y todos quejandose de El como si no fuese "gran cosa lo que hiciese...

    El que todo "lo miraba con valentia y aunque fuese un mal dia alegraba "la vida con optimismo... lo quise tanto que cuando me dijo que ya no podia mas, Yo me disguste y le respondia que tenia que resistir, que no me dejase que aun tenia que "contarme muchas cosasm que tenia que estar a su lado dandole mi Amor , el Calor, el Alimento que necesita, ytodo lo que me "perdia al no estar Junto a El...


    los gritos de "unos y otros se nos fue...tanto me negue a "creerlo que hasta un auto un poco mas y me mata...que pena que el mundo este "tan golpeado que no nos damos ni cuenta lo que significa AMAR al conyuge, al projimo, a Nuestros Padres, a hasta aquel que esta "tirado en la calle... somos tan individuales, tan independientes que por supuesto no ahi nadie mejor que NOSOTROS....

    Adios Papa!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Intuyo que tu comentario está intentando juzgar para mal mi opinión, pero sinceramente, no te entiendo bien, así que... saluditos. Por si acaso.

      Eliminar
  20. A mí no me importaría compartir el bar con un sintecho, el problema es si le da a las drogas lo suficiente como para estar trastocado, que es lo que tú dices. Que vivas en la calle no te convierte en yonqui automáticamente, ni en alguien peligroso. Sin embargo, estar enganchado a una sustancia probablemente sí. Y si lo estás, quieras que no se nota.
    También, recuerda que hay drogodependientes con pasta. Sobre todo de la cocaína. xD
    A mí ya ni me gusta el café, y a uno de los bares que voy sé perfectamente que el dueño me la metería doblada sin dudar con una iniciativa así. Yo ya hace más de un año que no doy ni un céntimo, me lo he autoimpuesto no importa cómo de pesados sean.
    ¡Ah! Y la cocaína no es un narcótico, mujer.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No he metido la cocaína en narcóticos, no, son dos ejemplos distintos de gente con la que no quiero encontrarme (creo. Igual me he explicado mal, a saber). Yo pasta no doy a nadie, porque estoy harta de ver que son todo mafias... hay un grupo en mi ciudad cuyos miembros se turnan para pedir, que se comportan como si tuvieran problemas físicos y demás, y luego te los encuentras de paseo por la calle tan tranquilos. Es lo peor.

      Eliminar