domingo, agosto 20, 2017

He visto a Federer

Salgo de clase de francés (ahora estudio francés) y llamo por teléfono a Bandiera:

Bandiera - ¡¡KEEEEEEEEEEEYYYYYY!!

Bandiera siempre hace eso. Grita eufórico el nombre de su interlocutor, alargando mucho las vocales, como quien se encuentra aleatoriamente con un compañero del trabajo en Roma o con un vecino en Malta. Lo hace cada vez que nos vemos, así que estoy acostumbrada y le respondo igual.

Yo - ¡BANDIEEEERAAAAA! -eso- ¿Seguís por ahí? Ya estoy fuera de clase.
Bandiera - ¡Sí! ¡Vente a Hyde Park, te mando la ubicación!

Me manda su localización por whatsapp y camino veinte minutos hasta Hyde Park, donde me encuentro el escenario habitual cuando quedo con Bandiera: él, su novia Salma, otras tres personas familiares que hoy incluyen a Musker y a Bruco y unos ocho desconocidos. No sabéis la de gente que he conocido a través de estos encuentros.

Hablo un rato con un camarero francés sobre sus peripecias en Londres y después de pasar por otras dos conversaciones diferentes se me acercan Bandiera y Salma.

Bandiera - ¡Key! ¿Sabes qué? ¡Vamos a acampar en Wimbledon! ¡Tienes que venir!

??

Yo - ¿Acampar? ¿Eso no es lo del tenis? No entiendo.
Bandiera - Sí, acampas en la puerta la noche anterior para que te den entradas.



¡¡En este nuevo episodio de "Cosas que se a Key se le escapan por completo", hoy nos introducimos en el desconocido mundo de las personas que hacen noche para ver partidos de tenis!!



Yo - ¿La gente acampa para entrar en Wimbledon? ¿Pero eso es de toda la vida o cómo? ¿Por qué no se saben estas cosas? -en serio, acampar para entrar a ver una competición, qué me estáis contando- En cualquier caso, a mí el tenis tampoco me va mucho, no tendría mucho sentido.

Veo a Bruco y a Musker, que se han incorporado a la conversación y que por lo visto también son parte del plan, encogerse de hombros.

Bruco - ¡Si a nosotros el tenis nos da igual! Pero acampar todos juntos mola, seguro que nos lo pasamos bien.

Mmmm dicho así no suena mal.

Salma - Que sí, si el plan es lo de menos, es por hacer algo en grupo.
Bandiera - ¡Y dormimos todos juntos bajo las estrellas! -levanta los brazos melodramáticamente y separa las manos despacio, enmarcando el cielo-.
Yo - Eso lo dudo porque en este pueblo está siempre nublado, pero la verdad es que suena bien. Sólo que no tengo saco de dormir ni tienda -ni habilidades campestres. La última vez que acampé creo que fue en 2005-.
Musker - ¿Sabes que en estas cosas no hay que llevar una tienda para cada uno, verdad?
Yo - Me voy a tomar eso como una invitación a dormir en la tuya y ahorrarme comprar un cacharro que no voy a volver a usar jamás.
Musker - Claro mujer. Si la tengo que llevar igual, qué más me da.
Salma - Y el saco lo compras en Argos mañana mismo.

Salma dice esto porque el plan no puede ser más express; es martes y la noche la hacemos el viernes. Y así de repente a lo que no le veo sentido es a no ir. Los otros cuatro miembros del equipo no sólo son gente de fiar sino que son una juerga.

Yo - Va. Me apunto.

Vítores varios, especialmente de Salma, que por lo visto está planeando echar a patadas a Bandiera de su tienda y mandarlo a ocupar mi lugar en la de Musker para que así nosotras podamos dormir libres de ronquidos.

Así que me compro un saco baratísimo y horrendo que tres días después comprobaré cumple con su misión a las mil maravillas, hago un par de horas extra en el trabajo el miércoles y el jueves para poder salir pronto el viernes y, una vez mi cerebro ha procesado que esa competición que veo por la tele todos los años sucede en un barrio que está al lado de mi casa (!), cojo el metro en dirección a Wimbledon Park dispuesta a colonizar una parcelita de hierba a la puerta del polideportivo ése tan famoso.

Y esto no me lo imaginaba yo, pero resulta que conseguir entrar a ver un partido de tenis en el campeonato de marras es uno de los procesos más largos, arduos y confusos en los que he participado en toda mi vida. Por si os interesa, sabed que hay tres maneras de comprar entradas:


1. El sorteo

Como la lotería. Mandas tu petición, ojo, con más de medio año de antelación porque las urnas cierran en diciembre y el evento es en julio, y básicamente te conviertes a una religión cuyos dioses sean populares por conceder deseos a sus seguidores. He leído el funcionamiento en la web y eso tiene lagunas por todos lados; no sólo por la antelación con la que hay que tomar la decisión de ir, sino porque los tickets se piden por domicilio, con lo que, si lo he entendido bien, dos compañeros de piso no podrían pedir entradas -se puede pedir un grupo de entradas, pero sólo si todos los del grupo pertenecen a la misma familia-; y por otra parte, no tienes forma de organizar el plan con amigos, ya que te puede tocar entrada a ti y no a ellos. Y si suena la flauta y os toca a todos,  probablemente estéis sentados cada uno a una punta del campo. De locos todo.


2. La venta online

De esto no sé nada, pero me imagino que entras en la web y haces clic en botones como un maníaco para ver si consigues tickets en los tres milisegundos que supongo tardarán en agotarse.


3. La cola

La cola. A ver como os explico esto, porque es lo que hemos hecho nosotros y el proceso es totalmente surrealista. Ha sido hace semanas y todavía estoy confusa.

La idea es que tú, fanático del tenis, te presentes con tus amigos en el recinto de Wimbledon llevando una tienda de campaña para cada dos personas -mentiras todo. A la de nuestro vecino sólo le faltaba venir con patio interior y plaza de garaje-. Cuando hayas usurpado tu cachito de terreno sólo tienes que esperar a que aparezca uno de los trabajadores del torneo con un ticket que parece súper oficial y definitivo pero no lo es en absoluto, que marcará tu lugar en la cola. O sea que te dan un ticket que no te concede la entrada a ninguna parte. Lo que establece es tu posición en la cola. Este papelito te lo dan siempre, pero no significa para nada que vayas a entrar al campeonato.

Una vez tienes ese papelito y los empleados te han dicho que ya puedes clavar tu tienda y que ésa va a ser tu posición definitiva, puedes irte a cenar o lo que te parezca, pero tienes que estar de vuelta en el complejo antes de las diez. No hemos hecho el experimento, pero me imagino que si no vuelves a tiempo (aunque algo de margen darán) pierdes tu posición.

Una vez estás de vuelta tienes hasta las once para hacer lo que quieras -en nuestro caso cenar pizza felizmente mientras jugamos al juego ése de los gatitos que explotan-, momento en el cual el personal irá a avisarte de que hay que irse a dormir.


Dato sobre Wimbledon #1: Si acampas, llévate un abrebotellas y un sacacorchos y te convertirás en el habitante con más amigos del reino.


Después de las once aún puedes quedarte por ahí haciendo el ganso si quieres, pero tienes que alejarte del campamento para que los demás puedan dormir. Entre unas cosas y otras nosotros nos fuimos a dormir a las dos o por ahí.

Y ahora lo chungo. Que yo cuando me apunté al plan de esto no estaba totalmente al tanto.

Los trabajadores van a despertarte a las seis de la mañana.


A LAS SEIS. DE LA MAÑANA.


¿Cómo acabo en situaciones de este tipo siempre? En serio.

Y claro, aquello está lleno de frikis del tenis, así que a las cinco y cuarto de la mañana ya hay suficiente gente correteando y guardando sus tiendas de campaña como para que sea imposible dormir. Así que si pones por un lado el que te has ido a dormir a las mil y por otro que a las cinco y poco ahí no hay quien pare, llegas al...


Dato sobre Wibledon #2: La mitad de esos espectadores que veis de fondo en los partidos por la tele han dormido como tres horas.


Yo sólo me enteré de todo en el primer partido que vi, que resultó ser de está chica tan competente que luego ganó, pero en todos los demás estaba luchando por no quedarme frita. A Bruco le vi echarse siestas de juegos enteros.

Total, que a las seis nos despiertan, nos adecentamos en unos baños que me provocan flashbacks del festival de música aquél al que fui en su día, metemos las tiendas de campaña en las taquillas, y empezamos a hacer la cola como tal.

Aquí vienen horas de caminar despacito hacia el recinto, oyendo a unas señoras gritando precios de sombreros y viendo pasar a unos galgos súper majos con chalecos animando a los tenistas, que resultan ser la propaganda de esta ONG.

En algún momento de la espera más trabajadores aparecen para ponernos una pulserita de un color u otro en función de lo que queremos ver y sobre todo de lo que queda disponible. En general, lo que todo el mundo quiere es, si se puede, pista central (ahí van los famosos, aunque no sé qué ha pasado este año, que han mandado a gente como Nadal y Djokovik a la pista 1 y la gente está cabreada todavía), si no se puede, pista 1, si ésa esta llena también, pista 2 (ahí es donde conseguimos entrada nosotros), si eso está lleno, pues pista 3, y por último, si pista 3 está también vendida, las ground courts, que no sé cómo traducir al español pero significa algo así como "pistas en la planta baja". O igual significa algo totalmente distinto que yo desconozco porque no sé nada de tenis. A saber. La carísima lista de precios la podéis encontrar en la web. Seguimos caminando  (han pasado horas ya desde que salimos de la tienda de campaña por la mañana, recordemos) hasta llegar a las taquillas, en las que descubrimos el absurdísimo...


Dato sobre Wimbledon #3: Wimbledon no acepta tarjetas de crédito en sus taquillas.


Precios de hasta ciento noventa libras y tienes que pagar en efectivo. Muy bien.

Y ya está, una vez pasas por esa odisea, estás dentro del torneo y puedes vagar libremente por el recinto, entrando y saliendo de tu pista de tenis cuando te dé la gana -relativamente. Si están en medio de un partido tienes que esperar al descanso. ¿Se llama descanso en tenis? No sé. Tienes que esperar a cuando los tenistas dejan de jugar un rato y se cambian de lado de la pista-, teniendo siempre el mismo asiento, y cuando estás hasta el cogote de ver raquetas zarandeándose, puedes irte por ahí a ver el área, que la verdad, está guay. Y además puedes descubrir otro par de cosas que molan:

Dato sobre Wimbledon #4: Las fresas con nata son típicas y cuestan un riñón pero están muy ricas.


Dato sobre Wimbledon #5: Los jugadores, que por cierto son todos enormes y tienen una cara de cabreo espantosa, recorren el recinto por los mismos caminos que los espectadores, así que te cruzas por "la calle" con atletas súper famosos. Caminan detrás de empleados del torneo que van por ahí gritando a todo el mundo que abran paso, creando un pasillo para que así ellos puedan llegar a su destino sin pasarle por encima a nadie.


Y lo que a mí me ha resultado enormemente decepcionante:


Dato sobre Wimbledon #6: Si estás viendo un partido y una pelota de tenis llega por casualidad a tus manos, no te la puedes quedar.



Cuando te cae una pelota de ésas encima -justo antes de casi volarle la cabeza a quien tengas delante. Los tenistas éstos tienen mucha fuerza-, si crees que eso es como en los partidos de béisbol de la tele, en los que la gente se queda con la pelota y la guarda de recuerdo toda la vida, lamento comunicarte que en estas situaciones los recogepelotas -a.k.a. esos niños que corren como si les persiguiera el demonio- te observarán fijamente, con esa mirada que tienen que atraviesa las paredes, hasta que se la devuelvas.

Total, que vemos tropocientos partidos, incluído el que os digo de la chica que ganó y cuyo nombre pronuncio cada vez de una manera porque no me acuerdo nunca de la versión correcta, y nos vamos a "La colina" una montañita de hierba en la que te puedes sentar a ver el partido de la pista central (o el que quieran poner, supongo) en una pantalla gigante. En este caso, Federer contra un tío llamado Mischa Zverev. Muy interesante todo, pero cuando juega Federer ya te haces una idea de quién va a ganar, y estamos un poco hasta el moño de tenis ya, así que nos vamos antes de que se termine el partido.

De camino a recoger las tiendas de campaña, oímos a los espectadores que hemos dejado en la colina gritando súper emocionados. Federer ha ganado y está todo el mundo un poco histérico. Pasamos por uno de los edificios del complejo y nos paramos al ver que ahí cada vez se acumula más gente.

¡Oh!

¡Federer va a pasar por allí!

¡Qué guay!

A mí el tenis no me apasiona, pero yo qué sé, Federer lleva ganando partidos chopocientos años y tiene como su encanto verlo. Además ver a alguien famoso siempre mola y este tío es la razón de que la mitad de la multitud que he visto hoy haya elegido comerse catorce horas de cola para venir a Wimb...

Salma - ¡Aaaahh qué emoción! ¡No me puedo creer que hayamos visto a Federer!

¿Eh?

Miro a Musker, que me sonríe encantado de la vida.

Musker - Mira, vienes a Wimbledon y lo último que ves es a Federer pasando por delante de ti.

Um. Uuummmmmm.

Yo - Cuándo... um... eh... yo no...
Musker - ¡Key! ¡Pero si acaba de pasar por ahí! -señala a la puerta del edificio.

MALDITA SEA.

Yo - ¡No fastidies!
Salma - ¿¡No le has visto!?
Yo - ¡Hay mucha gente! ¡No le he visto!
Musker - CÓMO NO LE VAS A HABER VISTO, SI ESTABA AHÍ.
Yo - ¡Que no le he visto! -Musker me mira y toma una decisión-.
Musker - Bueno mira, eso no tiene por qué saberlo nadie.
Yo - Pero es que no le he visto. Ni un poco.
Musker - Que has visto a Federer.
Yo - Pero...
Musker - ¡Que has venido a Wimbledon y has visto a Federer!
Yo - ¡He visto a Federer!
Musker - ¿En serio? ¡Qué guay!

Pues eso. Lo que dice Musker. Que he visto a Federer.

Muy recomendable todo, eso sí. A mí el tenis ni fu ni fa, pero me lo he pasado muy bien; igual hasta vuelvo el año que viene. Si queréis venir, casi id mandando ya vuestra participación en el sorteo. Igual cuela.


p.d. No os fiéis ciegamente de toda la información que he escrito aquí sobre Wimbledon; ha sido una situación muy confusa y puede que haya entendido mal algunas cosas. Y me imagino que las normas cambiarán de un año para otro, así que ante la duda id a la web que anda por ahí arriba enlazada.

3 comentarios:

  1. Tú di que has visto a Federer y ya está. Nadie tiene por qué enterarse de los detalles. Jajajaja. Aparte, seguramente tus ojos lo vieron pero tu cerebro no lo registró por lo que, técnicamente, es cierto que lo viste.
    Qué lío de sistema, por cierto. Besotes!!!

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  2. Si te lee una compañera de curro se muere de envidia; aunque no le hayas visto pero te digan que sí...

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  3. He visto "El regreso de Hook" ayer (en TCM, canal favorito de mi abuelo,porque es un canal como de abuelos, pero cada vez me gusta más ¿será una mala señal? no sé. ¿En qué estaba? oh, sí, Hook.), y en mi curiosidad me he puesto a buscar algún artículo que me diera luces sobre el perturbador mundo de Peter Pan. En el empeño, he llegado a tu blog y me he reído de principio a fin, además de aprender cosas muy interesantes.

    Y sí, si te dicen que has visto a Federer, tu no lo cuestionas. Es como un Dios, así que igual está en todos lados y eso. Jajá.

    Gracias!

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