jueves, diciembre 03, 2015

La casa de St. Stephen III: el tío de la moto

Confío en que nadie se haya olvidado de la casa de St. Stephen.

¿Cómo dices? ¿Te resultó tan acogedora y te proporcionó tal sensación de seguridad que quieres releer detalles sobre ella para sentir que vives allí? No hay problema. Si ése es el caso, o si es la primera vez que vienes por aquí, te recuerdo que me he venido a vivir a Londres, que el estado y los precios de los pisos de aquí son como para llorar en un rincón y te dejo los enlaces para que leas la primera parte de mi odisea en ese inquietante lugar. Y la segunda, por si te aburres mucho.

¿Ya? Puedo seguir contando cosas, entonces.

Cosas ilegales, por ejemplo.

No es que eso sea acotar mucho, porque en este sitio cualquier circunstancia que caiga dentro de la legalidad es pura coincidencia, así que especifico más y digo que voy a contaros el método de pago.

Ya comenté en capítulos anteriores que esta gente no tiene cuenta bancaria, así que lo más lógico es que penséis que la no-agente aparece cada quince días por nuestra ilegal morada y se lleva un puñado de sobres llenos de pasta entregados en mano.

Pues, no os lo vais a creer, el sistema de pago no es ése, es otro peor.

Me doy cuenta de que es tan ridículamente turbio que vais a pensar que me lo estoy inventando, pero total, no tengo una reputación que mantener, así que allá va:

Cada quince días, como inquilino, tienes que ir a un cajero, sacar la cifra correspondiente a tu alquiler -o bien sacar los fajos de billetes que tienes debajo del colchón- y dejar el dinero en tu habitación. Entonces un tipo aparece montado en su moto, entra en la casa y en tu cuarto con su propio juego de llaves, coge el dinero y desaparece en la noche.

Bueno, en el día, que esto pasa como a las nueve de la mañana, pero nos entendemos.

Si estás en paro o tienes un horario peculiar, podrás estar en casa cuando esto suceda, y será como hacer un pago un poco oscuro en mano; si tienes una jornada estándar como la mía, te tienes que ir al trabajo y confiar en que cuando vuelvas el tío de la moto no se haya llevado tu portátil, tu cámara de fotos y tus calcetines favoritos.

Resulta que en este barrio -Ealing, se llama. Pijo y caro, por cierto- la inmensa mayoría de las habitaciones que se alquilan de manera independiente funcionan así. Está todo llevado por los mismos tíos. Y el motorista misterioso tiene un calendario que le indica cuándo recoger los pagos. Todos los habitantes de la casa pagan a la vez. Y estoy bastante segura de que los inquilinos del resto de casas del barrio pertenecientes a esta gente pagan ese mismo día también.

Esto significa, si estoy en lo cierto, que dos días de cada mes hay decenas de casas en este barrio que contienen cantidades desorbitadas de pasta esperando en las mesas de sus múltiples dormitorios. El precio de mi habitación por cada quince días es de 320 libras, que son ahora mismo 456 euros. Y mi habitación es la más barata porque es la única individual de la casa; todas las demás son dobles. Si una habitación individual cuesta casi 500 euros la quincena, pongamos, tirando por lo bajo, que las dobles cuestan 600. Esta casa de la que hablamos tiene cuatro habitaciones dobles y la mía. Eso son, siguiendo las cifras de ejemplo, casi 2900 euros. Y, como ya he dicho, me da que el de la moto también va por el otro montón de pisos recogiendo billetes a montones, así que esos 2900 euros hay que multiplicarlos por la cantidad de casas que tenga la panda ésta de mafiosos.

Así que dos días de cada mes puedes irte con una palanca a Ealing y robar miles de libras. Algo tan sencillo como quitarle al motero las llaves y hacerse con un calendario -todos los inquilinos tenemos uno-, y estaríamos hablando de robar en un día el equivalente a un sueldo anual. O siete. O treinta. No sé cuántos pisos tiene esta gente.

Eso sin contar con la posibilidad de esperar a que el tío de la moto acabe la ronda y después sencillamente quitarle el dinero por la fuerza. Claro que con la mala pinta que tiene todo esto cualquiera le roba nada a estos tíos.

Pues bien, el día anterior a tener que realizar el primer pago, hablo con mis compañeros de piso.

Los brasileños van a estar en casa así que van a pagar en mano. Todos los demás se niegan a perder de vista sus preciados billetes de colores. Dicen que, sencillamente, no van a pagar.

Lo dicen como si hubiera una alternativa, como si uno pudiera no pagar el alquiler y que no le echaran a patadas de su habitación. Pero quién soy yo para juzgar comportamientos absurdos.

Visto el percal, decido dejar una parte del dinero en mi habitación, pero no la cantidad completa. Lo que tengo que pagar son 320 libras por las próximas dos semanas de alquiler, más lo que me falta de la fianza y de los días sueltos, que son 317 libras. 637 libras. Casi 900 euros. Eso no va a pasar.

Escribo a la no-agente diciéndole que hoy dejo 300 libras en mi habitación, pero que no voy a hacerlo más, que tenemos que encontrar una manera de que pueda, como mínimo, entregarles yo el dinero. Las otras 337 libras no pienso dejarlas ahí.

La no-agente se enfada porque dice que esto se acordó desde el principio.

Pues tiene toda la razón, oye. Es culpa mía, que no me aclaro. Yo oí "venimos a recoger el dinero", pero es evidente que ella dijo "un tío al que no conoces entra en tu cuarto con sus propias llaves cuando tú no estás y coge el dinero". Es el cambio de español a inglés, que me confunde. Pero bueno, me dice que no me preocupe, que ya llegaremos a un acuerdo, así que dejo la parte prometida en mi cuarto y me voy al trabajo.

Cuando vuelvo a casa todos mis compañeros excepto los brasileños están reunidos en la cocina. Dicen que se largan.

Yo - ¿Os vais? ¿Todos?
Neozelandesa - Nosotros sí. Estamos muy descontentos con cómo está saliendo todo. No nos dejan pagar por transferencia bancaria y en general esto no es normal.
Yo - ¿Y vosotros?
Irlandesa - También. Este sitio es rarísimo, queremos irnos ya.

Pues nada. Yo aquí sola con esta panda de delincuentes no me quedo, así que a buscar piso otra vez. Pero antes de nada, tengo que ir a mi habitación, a ver qué ha pasado con el dinero. Y a ver si mis calcetines están a salvo. Entro y tengo esta nota (traducción más abajo):


Hola,


No he encontrado el dinero del alquiler. ¿Puedes contactar conmigo cuanto antes en el número xxxxxxxxxxx?

Pago: 337
Multa por no pagar a tiempo: 30
Total: 367

Muchas gracias


El-tío-de-la-moto 



MULTA POR NO PAGAR A TIEMPO (???!!!)

¿Para qué he contactado yo con Toni? Ni se ha dignado a decirle al chico éste que no iba a pagar la cantidad completa. Parece que los no-agentes son igual de inútiles que los agentes.

Escribo a la no-agente para decirle que me voy de ahí y le dejo esta nota al de la moto, porque va a ir al día siguiente otra vez para ver si pago. Y no pienso pagar:


18 de agosto de 2015

Hola,

No parece que vayamos a ponernos de acuerdo con el método de pago así que creo que es mejor que no siga viviendo aquí. Te dejo aquí las 17 libras, pero no voy a pagar el alquiler (simplemente quedaos con la fianza y me voy en dos semanas).


Key

p.d. Ni sabía que existiera una multa por pagar tarde, así que obviamente eso no pienso pagarlo.



Y no pagué. Sí que tuve que llevarme varios días el portátil al trabajo porque realmente creía que para cuando volviera a casa el tío de la moto ya tendría la subasta montada en eBay con todos mis cacharros electrónicos, pero el caso es que al final no he perdido pasta.

Habrá al menos otra entrega sobre esta casa. Aún tengo que contaros lo que había dentro del armario.

8 comentarios:

  1. Madre mía, Key... ¿Pero qué pasa en Londres con los alquileres? Eso del tío de la moto es de lo más siniestro que he visto en mi vida. Haces bien en irte de ahí. Espero que esta vez tengas suerte y des con alguien normal. Londres es grande. Tiene que haber alguien normal!!

    Ardo en deseos de saber lo del armario (o no, no estoy segura).

    Besotes!!!

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    1. Ya ves, cuando me dijeron cómo tenía que pagar flipé en colorines.

      Ya contaré más historias. Tengo de todo xD

      ¡Besos!

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  2. Hola Key
    Debo estar muuu desesperado porque, en lugar de palanca, yo veo que un tío con moto y musho dinero viene a mi habitación dos veces al mes... ¡y eso que soy hetero!
    En serio. Supongo que habría dado igual pero, viendo el percal, yo hubiese dejado una nota ya en la primera "entrega".
    Nusé que habrá en el armario pero estoy, desde ya, con la Carrá (¡¡Qué dolor!! ¡¡Qué dolor!! dentrodeunarmarioooo)
    Un saludo. Manu3l.

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    1. Deja, no me quiero involucrar con esta gente, por mucho dinero que tengan. Qué mal rollo.

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  3. jajaja! (ahora me sabe mal reír, porqué lo estás sufriendo en tus carnes, pero no puedo evitarlo...). Todo eso es muy turbio. Creo que haces bien en largarte de allí, antes de despertarte un día sin un riñón y con una gasa en el vientre. Cuídate!! (y lo del armario, me imagino algún curioso animalejo; bueno, también he imaginado un cadáver, pero eso creo que sería ya pasar a otro nivel del juego...)

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    1. Lo del robo de órganos ya lo he pensado yo también xD Lo del armario no es realmente para tanto, es sólo otro detallito ilegal jajaja Ya os contaré.

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