sábado, junio 30, 2012

Blancanieves y la leyenda del cazador: Stewart no está a la altura

Tres cosas me ha enseñado hoy Blancanieves y la leyenda del cazador (Snow White and the Huntsman, Rupert Sanders, 2012). La primera es que si le das a Chris Hemsworth un palo con algo metálico al final, le rompe las piernas a todo el que se le ponga a tiro; la segunda es que Kristen Stewart está totalmente empanada, con o sin vampiros; y la tercera y última es que los leggins de cuero son y serán siempre una aberración estética, por mucho que la portadora viva en un cuento y sea la más bella el reino.

Blancanieves y la leyenda del cazador - póster

Esta nueva versión del cuento, que partía de una premisa más bien poco creíble y que fotográficamente recuerda una barbaridad a El Señor de los Anillos, se las arregla para ser aceptablemente fiel al cuento que planteó Disney allá por el '37 (del original ni hablo porque me imagino que no se lo habrá leído ni el apuntador), y deja caer, muy acertadamente, la mayor parte del peso en Hemsworth y su papel de cazador.

Chris Hemsworth - Cazador

En el papel de Thor en la reciente Los Vengadores el hombre estaba en su sitio, pero tampoco me llamó la atención; en este caso está estupendo, interpreta de maravilla y consigue que el espectador esté pendiente de su personaje mucho más que del de la protagonista. Claro está que dicha protagonista está personificada por la conocida Stewart, a la que es increíblemente fácil ignorar ya que, aunque su papel es de luchadora y rebelde, se pasa media película en la parra, acariciando animalitos o poniendo esa expresión de sufrimiento permanente que le gusta tanto, boca entreabierta incluída.

Kristen Stewart - Blancanieves

Por otra parte está Charlize Theron, perfecta como madrastra, gritando como una energúmena por todas las razones existentes en el universo y matando gente como si no hubiera un mañana. No aparece tanto como yo me había imaginado, pero cuando lo hace, la mujer eclipsa a todo el mundo.

Charlize Theron - Rávena (madrastra)

Por último, me ha sorprendido la poca importancia que les han dado a los siete enanos, el mal rollo que desprenden las hadas del bosque, y que en el reparto no se murieran todos de tifus antes de llegar a la mitad del rodaje, porque van llenos de mierda hasta las orejas desde el principio hasta el final de la película.

En resumen: entretenida, épica y elegante. Y con muy buenos efectos. Recomendada.


p.d. Le dan una vuelta de tuerca bastante fuerte a la historia que conocemos todos como clásica hacia el final de la película. A mí me ha gustado, a ver qué os parece a vosotros.

jueves, junio 14, 2012

Push-up

Necesito ropa interior nueva.

Paseo por la calle y lo intento con un par de tiendas, sin éxito. Finalmente, entro en una súper elegante en la que no compro casi nunca.

Tienda con mucha clase. Dependientas que no discuten delante de mí acerca de sus novios o de cualquier otra tontería en la que no estoy interesada. Eso está bien.

Yo - ¡Hola! Busco un sujetador con tirantes cruzados y otro palabra de honor.
Dependienta - Vale, a ver qué tenemos.

Abre un cajón y empieza a sacar cosas.

Yo - Sin relleno, ¿vale?
Dependienta - Um... sin relleno tenemos éste cruzado. Palabra de honor sin relleno no hay.

¿Cómo que no hay? ¿¿No puedo llevar camisetas sin tirantes a menos que me pongan las tetas en la barbilla??

Yo - Vaya. Bueno, pues nada, déjame ver el cruzado.
Dependienta - La verdad es que los palabra de honor con relleno quedan muy bien - agita un sujetador con unas almohadillas incorporadas que, utilizadas a modo de cojín, podrían proporcionarme unas siestas estupendas. Aun así descarto la idea -.
Yo - Ya, no me interesa.
Dependienta - Con determinados escotes quedan muy bonitos, la verdad.
Yo - Sí, pero lo prefiero sin relleno.
Dependienta - Pues hacen un pecho precioso...
Yo - No. Quiero. Relleno.
Dependienta - Bueno... ¡anda, espera, ahora que me doy cuenta, sí que tenemos uno sin relleno!

¡Anda! ¡Ahora que has intentado emplumarme todos los sujetadores con relleno de la tienda y no ha colado, resulta que tienes otro que sí me puede interesar! ¡Fíjate!

Yo - A ver.

La trajeada chica saca una pieza gris de encaje con perlas.

...

Yo - Perlas. Tiene perlas.

La dependienta me mira con cara de incomprensión.

Yo - Es que las perlas no son lo mío.

Es un eufemismo. Odio las malditas perlas. 

Dependienta - Ya, pero queda estupendo, vamos, pruébatelo.

Está claro que mi opinión no cuenta para nada. Por otra parte, no hay más donde buscar y la muchacha me dirige a los probadores sin darme muchas más opciones, así que me pruebo ese barullo de encajes y piedras preciosas. Resulta ser el único trasto de ese tipo que coincide con mi talla exacta.

Pero es que tiene perlas. Colgadas en la ubicación del canalillo. Me visto después de probarme todo lo que me tenía que probar y salgo al encuentro de nuestra insistente dependienta.

Dependienta - ¿Te queda bien?
Yo - Me queda bien. Pero las perlas me pueden.

La muchacha suelta una carcajada.

Dependienta - ¡Pero si este modelo queda genial!

Mi cara debe de mandar un mensaje claro, porque no insiste más. Trata de venderme otra prenda igual pero en otro color, alegando que es parte de una oferta maravillosa en la cuál me ahorraría un montón de dinero, y cuando ve que aquello no está funcionando, envuelve mi sujetador cruzado, intenta endosarme una de las quince alternativas de que dispone para complementar la prenda y venderme así el conjunto completo, y huyo de allí antes de que trate de venderme un coche.

Algún día entenderé por qué las marcas de ropa interior del mundo quieren a toda costa que lleve sujetadores con relleno y con cosas que brillan. Qué pesados.

miércoles, junio 13, 2012

Santorini

Qué pocas cosas he contado del crucero, ¿no? Os voy a explicar mi subida a Santorini.

Santorini es un pueblecito griego situado en lo alto de una colina/montañita/sitio-elevado. Las posibilidades de subida se reducen a tres: teleférico, caminata o burro.

Yo - Me da un poco de mal rollo subir en teleférico con este viento...
Fog - Yo no pienso ir en burro, pobrecitos.
Lilypad - Por mí, subimos andando.

Si os dieran a elegir, ¿qué preferiríais? ¿Subir escaleras o caminar cuesta arriba? ¡No penséis una respuesta, es irrelevante! ¡Porque para subir a Santorini hay que subir escalones que están cuesta arriba! Son de ésos anchísimos y absurdos, de los de "paso paso paso escalón paso paso paso escalón". No tienes claro si estás caminando o subiendo escaleras, pero aburren como lo primero y cansan como lo segundo.

A los dos minutos de ascenso mi compañero Stala me mira con cara de "creo que vamos a morir haciendo esto". Asiento. Pero somos unos valientes y hemos agotado todas las opciones, así que asumimos nuestro destino y seguimos caminando. Que bueno, si fuera caminar y punto, pues no sé, se llevaría como buenamente se pudiera, pero es que además tienes que compartir esa cuesta infernal con los burros. Tú vas subiendo escaleras, luchando por no asfixiarte, y de repente te encuentras una recua de burros que viene de frente y que no tiene ninguna intención de cederte el paso. Ellos suben y bajan veinte veces al día y tú eres un miserable forastero al que no se le ha perdido nada en ese pueblo, así que encima tú ponte tonto, a ver cuánto tardan en arrollarte los colegas peludos.

Stala - Oye, y si nos ofrecían dos medios motorizados para subir a este sitio, ¿no se nos ha podido ocurrir abajo que igual lo de caminar no iba a ser buena idea?

Tarde. Tengo que parar de vez en cuando porque mis pulmones no dan para más, y lo de esquivar animales no ayuda, precisamente.

Por otra parte, al margen de estar cerca de despeñarnos todos varias veces a causa de los burros que nos empujaban contra la barandilla a su paso, sucede otra cosa con los animalitos éstos, y es que tienen cara de pena. ¿Os habéis fijado? Todos tienen cara de estar a punto de ponerse a llorar. Así, según subíamos, no paraba de adelantarnos gente hablando con su burro:

- ¡Venga, bonito! ¡Que ya casi estamos! Lo estás haciendo súper bien, ¿eh? Qué burro más guapo...

Y desaparecían escaleras arriba, farfullando halagos dirigidos a su burro con cara de pena.

También oí cosas extrañas dirigidas directamente a mí.

- Cuidado, que te doy con el burro.

???

Además, me encontré vecinos de crucero (estábamos por toda la isla). La mejor, Tamera:

Tamera - ¡Venga, burrito! ¡Que ya llegamos! Verás como en seguida estamos arrib... ¡¡LA MADRE QUE... !! ¡¡NO ME EMPOTRES CONTRA LA PARED, QUE RASPA UN MONTÓN!!

Y así cada uno que nos adelantaba.

Pero en fin, una vez arriba, hay que decir que Santorini es un pueblo adorable. Todo blanco y encantador. Así que si tenéis la oportunidad, id a dar una vuelta.

Pero subid en teleférico, hacedme el favor.


p.d. En el descenso todo fue mucho más fácil y rápido, por lo de ir cuesta abajo, ya se sabe... sólo destacar la imagen de Stone - que mide casi dos metros - con una chaqueta fucsia puesta, subido en un burro que se empeñaba en ir cuesta arriba cuando él quería ir cuesta abajo. Tardó el doble que los demás, pero consiguió llegar sano y salvo a su destino.

p.d. Con el fin de que dejéis de odiarme todos, he quitado la verificación de palabra (el capcha). Me ha podido la presión social.

viernes, junio 01, 2012

Angus

Las bibliotecas son interesantes. No por los libros, que son lo de menos, sino por la fauna que te puedes encontrar por allí.

Como universitaria he pasado horas y horas en prácticamente todas las bibliotecas de mi ciudad, y he visto de todo, pero lo de hoy me ha sorprendido hasta a mí. La pirada que se me ha sentado enfrente destroza cualquier atisbo de originalidad que pudieran tener los demás.

15.00 - Una chica a la que vamos a llamar María Angustias, Angus para acortar, se sienta enfrente de mí. Está visiblemente nerviosa. Con las horas que son, seguro que tiene un examen a las cuatro y está histérica. Pobre mujer.

15.20 - Angus resopla todo lo humanamente alto que puede. Cada veinte segundos. Sí que está nerviosa.

15.30 - Angus no sólo no ha dejado de resoplar, sino que a intervalos me mira fijamente y pone cara de sufrimiento existencial extremo.

15.45 - Angus sigue resoplando, observándome fijamente y mirando al infinito, cíclicamente. No ha estudiado ni una sola palabra de los apuntes que tiene delante, pero ahora tamborilea furiosamente con los dedos sobre la mesa.

16.10 - Esto no es normal. No puede llevar tanto rato resoplando sin hiperventilar, y me da la sensación de que no tiene ningún examen. Me estoy poniendo nerviosa yo, igual debería decirle que se esté quieta. Puedo decírselo amablemente:

Hola, perdona... creo que estás completamente pirada y me estás poniendo de los nervios con tanto resoplido. No sé qué está provocando que estés tan histérica, pero supéralo y déjame estudiar o tendré que meterte una sandalia en la boca.

O igual puedo callarme y esperar a que se le pase. Que también es una opción.

16.30 - Vienen a rescatarme para tomar un café. Sobre la mesa Angus duerme, o está inconsciente, no lo sé, utilizando el dorso de su mano como almohada.

17.15 - Vuelvo del café. Angus está despierta. Lo sé porque me mira otra vez y da pataditas a la mesa.

18.00 - Angus tiene una bolsa de plástico, de ésas pequeñas de kiosco, encima de la mesa, llena de papeles de caramelo. Sutilmente le da un empujón para tirarla al suelo.

Eso ya no. Que esté zumbada se lo puedo perdonar, pero que sea una cerda, eso no. La miro. Me mira. Me asomo para mirar la bolsa que está en el suelo. Angus no se mueve. Tomo nota mental de la situación para cuando se vaya. Si se va sin recogerla, juro perseguirla y reprocharle eso de ir llenando el suelo de mierda.

Huelo el chicle de Angus, que mastica con la boca totalmente abierta, y escribo por whatsapp a Fog, al que ya he puesto al tanto de la situación durante el café:

Yo - La pirada además tira su basura al suelo. Lo tiene todo, estoy por tirarle los tejos.
Fog - Qué tarde más buena estás pasando, ¿eh? Tírale cosas, así, sin venir a cuento, a ver qué hace.

Me da la risa.

Yo - Igual se las come o algo.
Fog - Prueba.

Me da la risa todavía más al imaginarme a la chica masticando mi goma de borrar. La gente me mira raro. Al final voy a causar peor impresión yo que la colgada de Angus.

19.00 - Angus, entre resoplar, observarme, mirar al infinito y darle patadas a la mesa, decide que es hora de cambiar su enorme archivador por el libro de texto. Coloca el archivador con tanto ímpetu que manda todas mis cosas de lado a lado de la mesa. Esta tía está como un cencerro.

19.10 - Angus no sabe qué absurdez hacer ahora, así que decide poner de pie su libro gigante. El título me queda justo delante: 

Introducción a la medicina clínica.

Que esta tía va a ser médico. Angus en algún momento tendrá la vida de alguien en sus temblorosas e histéricas manos. Madre de Dios. Intento memorizar su cara, para asegurarme, si algún día me la encuentro en el hospital, de que esta chica no me toque ni con un palo.

20.30 - Angus abre un zumo. ¿Veis ese ruido tan molesto que haces cuando ya casi no queda zumo, pero tú sigues absorbiendo por la pajita? Angus se las apaña para hacer ese ruido desde que se empieza el zumo hasta que se lo termina. Algunas personas tienen un don.

21.00 - Angus se cambia de sitio, y con ello termina mi diversión. A pesar de estar bastante lejos, la sigo oyendo resoplar.


Que lo digo así de broma, pero a mí esta gente me da un poco de miedo. A ver a quién me encuentro mañana.


p.d. Sólo decir que en algún momento de la tarde Lilypad vino a verme, y mientras le contaba en bajito la historia de la médico pirada, la susodicha recogió su basura. Algo es algo