domingo, octubre 28, 2012

7 días en la Habana: aviso.

Esto no es una crítica, sino más bien una advertencia. Vi 7 días en la Habana (Id, cuarenta mil directores que detallo más abajo, 2012) en San Sebastián, y no sabéis lo mal que lo pasé. El aburrimiento que sufrí viendo esa cosa no se puede explicar con palabras, y siento haber tardado tanto en escribir esto, porque a lo mejor alguno ya ha ido a verla y ha sufrido lo que sufrí yo.

7 días en la Habana - cartel

7 días en la Habana está compuesta por siete cortos dirigidos por siete directores diferentes, por este orden:

1. Benicio del Toro: Lunes, El Yuma.
2. Pablo Trapero: Martes, Jam session.
3. Julio Medem: Miércoles, La tentación de Cecilia.
4. Elia Suleiman: Jueves, Diary of a beginner.
5. Gaspar Noé: Viernes, Ritual.
6. Juan Carlos Tabío: Sábado, Dulce amargo.
7. Laurent Cantet: Domingo, La fuente.

Hay esperanza si podéis ver la película en casa, porque los dos primeros cortos y el sexto son bastante entretenidos y se dejan ver, pero algunos de los restantes son EL HORROR. Hablo en serio. Me preocupo por vuestra salud. Yo estaba sentada en medio de la fila de butacas, maldiciéndome a mí misma por haber cometido tal estupidez al elegir asiento y prometiéndome que en las películas que me faltaran por ver en el festival, me sentaría en el pasillo, por si acababa encerrada en otro infierno soporífero como éste.

Melvis Estévez (Cecilia)

No os puedo ni contar el argumento, porque son siete trozos inconexos apelotonados para formar una supuesta película, pero no hay ni un atisbo de línea argumental, así que solo puedo deciros que la peli son siete días, protagonizados por gente distinta, con estilos que no tienen absolutamente nada que ver unos con otros, y con pocas conexiones entre sí más allá de algún que otro personaje.

No paguéis por ver esta mierda ni aunque quemen todas las demás películas de la Tierra. Mejor id a ver la última de Woody Allen, que la vi el otro día y es estupenda. O mirad fijamente un ficus durante hora y media, que seguirá siendo más entretenido.

Hay que ver lo que se sufre a veces en los festivales.

lunes, octubre 22, 2012

La madre que trajo a Tomcat, a Eclipse y a todos sus muertos

A lo mejor queréis hacer una página web. Porque mola. Está de moda y eso. A lo mejor pensáis que lo suyo es hacerla en Java, que es lo que se lleva ahora. Además, parece fácil.

NO.

NO LO ES.

Igual programarla no es tan complicado, depende de lo que queráis obtener, pero conseguir que el ordenador que vayáis a utilizar contenga todas las herramientas y cacharros varios para poder empezar es UN MALDITO INFIERNO. Por eso escribo este tutorial, porque lo he intentado y me han entrado tantas ganas de matar, que quiero poner aquí toda la información para que no le pase a más gente lo que a mí.

INCISO

Estoy muy cabreada. Me he pasado días intentando configurar esta maraña de programas, y cuando casi lo tenía, me he dado cuenta de que había borrado un programa esencial para llevar a cabo toda esta basura de proceso. Me dispongo a desinstalarlo todo y a volver a empezar. Estoy muy cabreada.

FIN DEL INCISO

Mi objetivo es hacer una página web en Java, desde un sistema operativo Linux (Mint, que viene a ser Ubuntu, al final) utilizando el entorno de desarrollo Eclipse.

Si hay tres o más palabras desconocidas para ti en el párrafo anterior, hay un listado de blogs maravillosos ahí abajo a la derecha para que puedas leer algo interesante y no mi cruzada personal contra esta instalación de las narices. Si aún así quieres aprender, bienvenido seas y puedes seguir leyendo.

Lo primero que hay que hacer es instalarse un servidor. Yo ya lo hice en su día, pero como la he liado en algún momento y aquí no funciona nada, lo vuelvo a hacer.

La página la voy a hacer en Java (asumo que tenéis Java ya instalado), así que el servidor que voy a instalar es Tomcat. Vamos al gestor de paquetes Synaptic y lo buscamos. Busco Tomcat 7, que es la última versión disponible.

Instalando Tomcat 7 a través de Synaptic

Si os da guerra la instalación por Synaptic (como me está pasando a mí ahora) podéis:

a) Buscar al que lleva la gestión de paquetes de Ubuntu y pegarle.
b) Buscar al creador de Tomcat y pegarle.
c) Realizar la instalación mediante el gestor de software.

La opción c es la más aburrida, pero la más eficaz, y desafortunadamente la única legal, así que vamos a buscar Tomcat 7 en el gestor de software:

Instalando Tomcat 7 a través del gestor de software

Esto va a tardar un rato. Lo suyo es que os vayáis a tomar un café, o a leer. Yo un café ahora no me voy a tomar, porque son las dos de la mañana, y tampoco quiero ponerme a leer, porque estoy leyendo 50 sombras de Grey y es una mierda. Voy a buscar otro libro.

...

O mejor me voy a dormir, que esto va para largo.

...

Resulta que a veces la instalación de Tomcat se atasca en el 12%, pero solo aparentemente. En realidad se sigue instalando. Qué bien. Si os pasa, salid del gestor y volved a entrar; con un poco de suerte pondrá que ya está instalado.

INCISO

He dormido y estoy de mejor humor. A ver cuánto tardo en cabrearme otra vez.

FIN DEL INCISO

¿Ya tenemos Tomcat? ¿Sí? Vamos a ver si funciona. Abrid un terminal y escribid:

sudo service tomcat7 start

Meted vuestra contraseña de administrador y no debería haber ningún problema. Ya tenéís el servidor arrancado. Una vez hecho esto, abrid un navegador y escribid:

localhost:8080

Debería aparecer un mensaje It works!:

It works! - Apache Tomcat 7

Igual no os hace falta nunca, pero, si quisiérais detener el servidor, la instrucción en consola es:

sudo service tomcat7 stop
 
Además, por consejo de la página que se nos acaba de mostrar, id a Synaptic e instalad:

Tomcat7-docs.
Tomcat7-examples.
Tomcat7-admin.

Instalando extras de Tomcat 7 a través de Synaptic

Ya tenéis Tomcat instalado y funcionando. Sigamos.

De la parte de bases de datos se encarga MySQL. Id a Synaptic otra vez:

Instalando MySQL mediante Synaptic

Marcad para instalar mysql-client, mysql-server y phpmyadmin. El resto, si no recuerdo mal, se instalarán por dependencia con éstos, pero si tenéis algún problema, instalad uno por uno todos los paquetes que hay marcados como instalados (cuadradito verde) en la captura previa. No cuento nada de MySQL porque yo ya lo tengo todo en funcionamiento y por tanto no puedo hacer un paso a paso decente, pero de eso sí hay tutoriales aceptables por ahí, en caso de que os hagan falta. Solo comento que para acceder a phpmyadmin hay que poner en el navegador

localhost/phpmyadmin

y que el nombre de usuario por defecto es root.

Vale, ahora toca instalar el entorno de desarrollo. Yo he optado por Eclipse, porque en todas partes lo ponían como la opción por defecto, pero leyendo más cosas por ahí he visto que todo se simplifica mucho si utilizáis Netbeans, así que a lo mejor estáis a tiempo de seguir un camino algo más fácil que éste. Yo sigo con Eclipse.

Entrad aquí y descargad Eclipse IDE for Java EE Developers. La versión que yo me he instalado se llama Juno.

Esto va a llevar un rato, buscad algo entretenido que hacer. Yo me voy a dar una ducha.

...

¿Está descargado Eclipse ya? Bien. Con la elegancia que me confiere el llevar una toalla enroscada en la cabeza, vamos a seguir con este asunto.

Extraed el contenido del paquete descargado y así aparecerá la carpeta de Eclipse. Dentro de la misma aparecerá el icono del programa como tal, y podremos lanzarlo haciendo doble clic en él.

Una vez dentro, hay que elegir una ruta para el workspace. Yo he modificado la que viene por defecto, creando una carpeta eclipseWorkspace dentro de la carpeta Workspaces que ya existe en mi sistema, pero vosotros podéis poner la que os apetezca, o dejar la que viene por defecto.

Ahora hay que decirle a Eclipse que va a tener que llevarse bien con Tomcat. Para ello hacemos lo siguiente:

INCISO

Tengo mil dudas acerca de si este paso es realmente necesario. He hecho unos cuantos experimentos y creo que os lo podéis saltar. Pero si luego no funciona nada, a mí no me lloréis. Yo recomiendo que lo hagáis, por si acaso.

FIN DEL INCISO

COMIENZO DEL PASO SUPUESTAMENTE PRESCINDIBLE

Clic en window/preferences/server/runtime environment/add.

Elegís la versión de Tomcat que hayáis instalado, en este caso, la 7. Además, hay que marcar la opción Create a new local server:

Crear un nuevo servidor local

Ahora le decimos cuál es la ruta de instalación de Tomcat. Esta información se encuentra en la página It works! de la que hablamos antes. La ruta que hay que proporcionar es:

usr/share/tomcat7


Clic en Finish, y ya tenemos a Eclipse al tanto de Tomcat.

El nuevo servidor aparecerá en la ventana Servidores, y podremos arrancarlo haciendo clic derecho, start (o por consola, como ya dijimos antes).

FIN DEL PASO SUPUESTAMENTE PRESCINDIBLE

Me voy a tomar un café y al cine a ver Looper, a ver si así se me olvida un poco que llevo todo el fin de semana encerrada con esta bazofia de instalación. Luego vuelvo.

...

Looper está bien. Si ignoramos las motos voladoras, me ha parecido una película muy digna. Sigamos.

Vamos a comprobar que todo funciona bien, y ya de paso aprendemos a crear un proyecto. Voy a utilizar unas instrucciones que he encontrado aquí y aquí (tendría que poner mil referencias más, pero ya ni sé dónde he mirado cada cosa).

Para crear un proyecto, haced clic en file/new/dynamic web project. Yo creo un dynamic web project porque no tengo intención de que mi web tenga solo contenido estático, pero vosotros echad un vistazo a los tipos de proyectos que hay, para crear el que mejor se adapte a lo que buscáis. También se puede crear un dynamic web project a través de file/new/project/web/Dynamic web project.

Dadle nombre al proyecto (al mío lo he llamado pruebaJuno), y podéis pulsar Finish. El nuevo proyecto se habrá creado dentro de nuestro workspace.

En la ventana Project Explorer, que se encuentra a la izquierda de Eclipse, debería estar el proyecto que acabáis de crear. Si hacéis clic en el más (+) asociado a su carpeta, veréis las carpetas que contiene. Ahora hay que hacer clic derecho en la carpeta Web Content y seleccionar New/JSP file. Llamadlo index.jsp y pulsad finish. Aparecerá algo así:

Creando index.jsp

Ahora seleccionad todo ese código que aparece en pantalla y sustituidlo por:

<html> <body>
Tu navegador es <%= request.getHeader("user-agent")
%> </body> </html&gt

A continuación tenéis dos opciones. La primera es que introduzcáis por consola el código que os voy a dar a continuación, cosa que servirá para solucionar errores que, con un poco de suerte, no vais a llegar a ver nunca. La segunda es que os hagáis los valientes y sigáis con la instalación ignorando dicho código, pensando que ya arreglaréis los errores cuando aparezcan. ÉSTA ES LA MALA. Tenéis que elegir la otra, no me vengáis con tonterías, que luego no funciona nada y hay dramas. Ya exploraréis vuestra vena friki otro día. Ahora mismo, abrid una consola para escribir lo siguiente (os recuerdo que en consola se puede pegar con ctrl + shift + v):

cd ~/workspace/.metadata/.plugins/org.eclipse.core.runtime/.settings/
rm org.eclipse.jst.server.tomcat.core.prefs
rm org.eclipse.wst.server.core.prefs

Donde workspace es el nombre de vuestro workspace de Eclipse.

Esto soluciona un error que dice “Cannot create a server using the selected type”. Para otro error, el “Could not load the Tomcat server configuration at /usr/share/tomcat7/conf. The configuration may be corrupt or incomplete. /usr/share/tomcat7/conf/catalina.policy (No such file or directory)”, hay que poner:

cd /usr/share/tomcat7
sudo ln -s /var/lib/tomcat7/conf conf
sudo ln -s /etc/tomcat7/policy.d/03catalina.policy conf/catalina.policy
sudo ln -s /var/log/tomcat7 log
sudo chmod -R 777 /usr/share/tomcat7/conf

El segundo ln a mí me da un error:

ln: failed to create symbolic link `conf/catalina.policy': File exists

pero no parece dar más guerra asociada, así que si os surge este problema, no os preocupéis y seguid adelante.

Cerramos Eclipse y lo volvemos a abrir.

A continuación tenéis que asociar el proyecto que habéis creado al servidor.

Haced clic derecho en el interior de la ventana Servers. Clic en New/Server. Elegid Apache/Tomcat v7.0 Server y clic en Next.

Seleccionad vuestro proyecto de la ventana Available y añadidlo a la ventana Configured haciendo clic en Add:


Cuando esté añadido, terminad haciendo clic en Finish.

Haciendo clic derecho sobre el servidor que acabáis de añadir podréis ver la opción Start de la que ya hemos hablado hace un rato. Seleccionadla. Abrid vuestro navegador y escribid en la barra de direcciones:

localhost:8080/nombre-de-vuestro-programa

Debería aparecer esto:

La página recién creada funciona :D

¡Ya está! Tras horas de configuraciones y un principio de úlcera de estómago, ¡mi sistema ya está preparado para crear páginas web en Java! Espero que vuestros sistemas funcionen igual de bien, pero con menos horas de trabajo. Y espero también que conservéis la salud de vuestro estómago. Por pedir.


p.d. Gracias infinitas a toda la gente que se dedica a subir tutoriales por todo internet. Si no es por ellos, yo no configuro esto en la vida.

p.d.2 Si veis errores, avisad.

sábado, octubre 20, 2012

Teorema de la función inversa

Con mis padres, viendo El hormiguero.

Pascal - ¿Quién es ése?
Mafalda - Mario Vaquerizo.
Pascal - Qué tío más raro.
Yo - Quieres decir gay. Aunque raro también es.

Mi madre ve la mirada confundida de mi padre y visualiza la diversión potencial del asunto.

Mafalda - Es el marido de Alaska, ¿no le conoces?

Mi padre pone cara de circunstancia.

Pascal - ¿Pero no dices que es gay?
Mafalda - Sí.

Yo callada. No pienso estropear esto.

Pascal - Pero Alaska es una mujer.
Mafalda - Sí.

Mi padre intenta sacar algo en claro de la situación. Pero no. Medita un rato y le oigo murmurar:

Pascal - Luego me dice la gente que es complicado entender el teorema de la función inversa.

El día que todo el mundo abra su mente y deje de haber choques culturales entre generaciones, nos vamos a aburrir muchísimo.

viernes, octubre 19, 2012

Festival de cine de San Sebastián: cómo funciona III - Ruedas de prensa

El Frenadol que estoy tomando para mantener a raya a mi principio de gripe me tiene adormilada e incapacitada para hacer cosas útiles, así que he pensado que es buen momento para escribir un post. En concreto para contaros cómo es una rueda de prensa, que es una de esas cosas súper guays a las que se puede asistir en el Festival de cine de San Sebastián. Funcionan de la siguiente manera:

Los periodistas y demás fauna de las comunicaciones llegan a la sala de ruedas de prensa y se van sentando donde les parezca. Se sabe cuándo es cada rueda porque lo pone aquí. Yo me imaginé que para gente muy famosa habría que ir dos horas antes o bien sentarse al quinto infierno, desde donde no se ve nada de nada.

Pues no.

No sé si es que hay menos periodistas de los que yo creía, si es que la gente pasa de todo o qué, pero, por ejemplo, a ver a Richard Gere y Susan Sarandon yo llegué a diez minutos del comienzo de la rueda y aún así me senté en cuarta fila (y porque como no me enteraba de nada no me atreví a ir más adelante, pero había sitio). ¿Para eso huí yo de la sala de cine en cuanto apareció el primer nombre de los créditos? ¿Para eso salté mi fila de butacas en un intento por adelantar a la panda de lentos que no me dejaban salir?

Alguna hubo un poco más tensa en cuanto a los sitios ocupados, pero en general, yo llegaba bastante pillada a todas y aún así casi nunca pasé de la quinta fila.

INCISO

1. Como siempre que pongo imágenes, poniendo el cursor encima de la misma podéis leer la información asociada.

2. Las fotos que he hecho yo tienen una llavecita abajo a la derecha, aunque también podéis distinguirlas por su enorme calidad. Si llego a estudiar fotografía algún día, no voy a aprobar ni el recreo.

FIN DEL INCISO

El comienzo está marcado por la llegada de una horda de fotógrafos que invade el espacio más cercano a la mesa donde van a sentarse los entrevistados. Los photocalls son inmediatamente antes de las ruedas, y solo los fotógrafos tienen derecho a asistir, así que cuando ellos llegan es porque ya ha terminado la sesión de fotos y los entrevistados están a punto de llegar.

Foxfire - rueda de prensa

Entran los actores, directores y en muchos casos los productores, que yo me pregunto a qué van, porque nadie les hace jamás ninguna pregunta. La gente aplaude. La gente grita más de la cuenta y se pone ligeramente histérica con determinados actores. Los recién llegados son acomodados cada uno en su sitio, cartelito con nombre incluído, y los fotógrafos empiezan a soltar flashes como si no hubiera un mañana, durante un minuto o así. Mucho margen no tienen, la verdad. Entonces el moderador anuncia el comienzo de las preguntas y pide que a partir de ese momento ya no se tomen más fotografías en la sala.

Moderador

Aproximádamente cuatro segundos después, todos los presentes pasan a ignorar completamente las órdenes del moderador, y ahí hace fotos hasta el apuntador. Eso sí, o estás muy cerca, o tu cámara es una maravilla tecnológica llegada del futuro, o las fotos que puedes tomar van a quedar un poco... um. Bueno. Un poco así. Por ejemplo:

Susan Sarandon - Rueda de prensa de El fraude (Arbitrage)

Empiezan las preguntas y se desarrolla la rueda de prensa como tal, con opción de que un traductor te lo vaya contando todo por unos auriculares si no entiendes el idioma. Algún lío habría con el tema, porque en la primera rueda que hubo, Susan Sarandon se puso a despotricar contra los traductores ("enhorabuena a los intérpretes por su extrema rapidez", creo que dijo).

Si quieres hacer una pregunta, le haces una seña al moderador y confías en que te haga caso. Si todo va bien, al cabo de un rato aparecerá una chica monísima con un micrófono y podrás decirle lo que quieras al actor o director que te parezca. Las posibilidades de conseguir hacer tu pregunta son inversamente proporcionales a la fama del interrogado, pero, por ejemplo, había por allí un tío muy majo que hizo preguntas en prácticamente todas las ruedas de prensa, así que en principio se puede decir que si quieres hacer una pregunta, la acabas haciendo.

Por mi parte, solo pregunté dos veces. La primera fue al director de El Hipnotista (Hypnotisen, Lasse Hallström, 2012), que es un tipo muy simpático al que conoceréis por haber dirigido Las normas de la casa de la sidra (The Cider House Rules, 1999) o Querido John (Dear John, 2010), entre otras, y al que le pregunté por encargo de una finlandesa encantadora que conocí por allí (podéis visitar su blog; aunque esté en sueco, tiene unas fotos estupendas. Y, sí, es finlandesa pero habla sueco. Larga historia). La otra pregunta se la hice a Tommy Lee Jones, que es el tío más seco que he conocido en la vida.

Lasse Hallström - Rueda de prensa de El hipnotista

Cuando el moderador da las gracias y dice que ya no habrá más preguntas, tú aplaudes. Porque eres un pringado. Y eres un pringado porque mientras tú aplaudes, hay veinte tíos que ya han colonizado la mesa en la que están sentados los famosos, y se los están comiendo a autógrafos y a fotos. Hasta un póster de Pulp Fiction le llevaron a Travolta para que lo firmara. Yo reconozco que a lo de las firmas no le veo mucho sentido, pero a lo de hacer fotos de cerca sí me apunto en cuanto puedo, y la verdad es que con toda esa gente dándose codazos no hay manera. Por eso, en ruedas de gente archifamosa, con reporteros dando empujones por todas partes, acabas haciendo bazofias de fotos tal que ésta de aquí:

Borrón que quiere parecerse a Ewan McGregor - Rueda de prensa de Lo imposible

Ésa es una de las razones por las cuales al final tienen más encanto las ruedas de prensa pequeñas, de gente que no es tan conocida, o a los que directamente les conoce su madre de milago. Con ruedas más tranquilas los actores firman lo que quieras, posan para las fotos y puedes felicitarles o decirles lo que te apetezca con bastante calma.

Así haces las fotos que quieras. En algunos casos posan pero te miran fatal. Véase:

Fabrice Luchini mirándome mal - Rueda de prensa de Dans la maison

Está claro que a éste muy bien no le caí. No lo entiendo, si soy encantadora.

En otros casos -la mayoría- la gente posa con toda la amabilidad del mundo:

Katie Coseny - Rueda de prensa de Foxfire

 Para que miren a tu cámara simplemente les llamas por su nombre,

¡pero!

¡¡importante!! 

Les llamas cuando estén entre autógrafo y autógrafo. Si les llamas mientras firman algo, te ignorarán absolutamente. Que fue lo que me pasó a mí con Pe:

Penélope Cruz compaginando las tareas de firmar autógrafos e ignorarme - Rueda de prensa de Venuto al mondo

Sea como fuere, algunas ruedas de prensa son un tostonazo, pero en general son una experiencia estupenda; tienes al director para resolverte las dudas que te hayan surgido acerca de su película y siempre está bien hacerles fotos a los actores y preguntarles lo que te parezca. Muy recomendable.

sábado, octubre 13, 2012

Cuando te encuentre: predecible dosis de pastel

Después de pasar diez días viendo cine de autor en San Sebastián, me ha dado miedo explotar dejando a mi alrededor un desastre de gafas de pasta y mensajes sociales, así que anoche me puse a buscar la peli más frívola y de menor profundidad que pudiera existir en el planeta. Esto me llevó a ver Cuando te encuentre (The Lucky One, Scott Hicks, 2012).

Cuando te encuentre - cartel

Normalmente hago una crítica cuando la película tiene algo, para bien o para mal, pero hoy no es el caso. Esta película la voy a destrozar por pura diversión.

Argumento: En plena guerra, la foto de una chica desconocida cae en manos del marine Logan (Zac Efron), que, en contra de todo pronóstico, sobrevive a un ataque detrás de otro. Logan se promete a sí mismo que, al acabar su servicio, buscará a la chica que ha sido su amuleto de la suerte, para darle las gracias.

Zac Efron (Logan)

INCISO

Igual pongo algún spoiler. Flojito, pero alguno habrá. El guión no puede ser más previsible, así que da un poco igual, pero, si realmente tenéis interés en ver este bodrio, es mejor que no leáis el resto del texto.

FIN DEL INCISO

Logan y su pastor alemán se marchan en busca de la chica en cuestión, que resulta que se llama Beth (Taylor Schilling) y que se dedica a cuidar y entrenar perros en un refugio propiedad de su abuela Ellie (Blythe Danner). Os diría cómo la localiza, pero es un misterio para mí. En la foto, Beth sale con un faro de fondo, y el marine encuentra el faro buscando en internet. Me pregunto quién soy yo para poner en duda los poderes mágicos de la gente, al fin y al cabo.

Cuando Logan encuentra a Beth, no tiene valor para decirle por qué está allí, así que, en lugar de contarle la verdad y cual acosador profesional, acepta un trabajo en el refugio canino.

Blythe Danner (Ellie)

Beth tiene un adorable crío de ocho años llamado Ben (Riley Thomas Stewart), que congenia con Logan desde el minuto cero; la abuela de la muchacha también se lleva a las mil maravillas con el marine, y además tenemos al padre de Ben, Keith (Jay R. Ferguson), que es un indeseable de mucho cuidado, violento y desagradable hasta el infinito. Con este entorno facilitando el pasteleo inminente, Beth al principio se resiste un poco, pero al cabo de un tiempo decide que tampoco le va a hacer daño montárselo con un tío que tiene la pinta de Zac Efron. Y así empieza una historia de amor con cantidades industriales de azucar glass por todas partes. Que encima no es creíble, porque, aunque Schilling no le saca a Efron más que tres años, en la pantalla parece su madre, y, por esa razón o por la que sea, no tienen ninguna química como pareja.

Taylor Schilling (Beth) y Zac Efron (Logan)

Por otra parte, no hay conflictos que resolver; los únicos problemas que pudieran surgir, asociados a la agresividad del exmarido de Beth y a la ocultación de información llevada a cabo por el protagonista al principio de la historia, se resuelven en un minuto y de la manera más facilona posible, no vaya a ser que el espectador piense por un momento que el tema no va a terminar en un final súper feliz.

 Jay R. Ferguson (Keith) y Taylor Schilling (Beth)

La peli llega a la culminación empalagosa con los lazos afectivos desarrollados entre Logan y el hijo de Beth, que me han tenido sudando sirope y temiendo por mis niveles de glucosa en sangre una buena parte del largometraje.

Solo decir que Zac Efron no lo hace mal. Claro que hacer de hombre súper duro pero sensible y atormentado tampoco parece muy complicado, pero el caso es que no lo hace mal. Además, los personajes de la abuela, el niño, y el perro de Logan también tienen su aquel. Lo demás, una mierda.

Zac Efron (Logan) y Riley Thomas Stewart (Ben)

La respuesta a la pregunta ya la conocéis todos, pero ¿la recomiendo? Evidentemente no. Y lo digo yo, que me encantan los dramas románticos. Esta peli me tuvo contenta un rato, pero al final ya no podía más. Eso sí, ha cumplido con su función de desintoxicarme del cine filosófico y cultureta del festival. Estoy como nueva.


p.d. No le doy el premio a la peli más empalagosa del reino porque hace tiempo vi Todos los días de mi vida. Ésa sí que es mala. No me dejó fuerzas ni para hacer una crítica, pero aquí tenéis una que refleja más o menos mi opinión (contiene spoilers). Si tenéis que elegir, es mejor ver tres veces Cuando te encuentre, antes que ver una Todos los días de mi vida. No exagero.

sábado, octubre 06, 2012

Defensa personal

En mi afán por probar cosas nuevas sin caer en el mundo de los alucinógenos, hoy he ido a mi primera clase de defensa personal.

Entro en la secretaría para rellenar mi ficha, mientras una chica muy joven y con los labios muy rojos hace lo propio. Bien, ésta viene a lo mismo que yo, seguro. La chica -Mandy, la vamos a llamar- desaparece, y paso a darle mis datos al secretario. Cinco minutos después me dirijo al aula que me corresponde, dispuesta a conocer a mis compañeros de clase, que me imagino serán un 20% chicos interesados en aprender artes marciales de algún tipo, y un 80% chicas que piensan que hay más violadores en el mundo que piedras en el campo.

Asomo la cabeza. Veo kimonos. KIMONOS. Me fijo en los portadores. Hombres de mediana edad que me sacan tres cuerpos.

Bien.

Que no cunda el pánico.

Tampoco hay que dramatizar.

Total, hay que morir de alguna manera.

A ver, vamos a centrarnos. Miro a los alumnos, que ya están con el calentamiento, y veo que van descalzos. Me quito las zapatillas y los calcetines en seguida y entro corriendo en clase. Me pongo justo delante de Mandy, que parece ser, junto conmigo, la única chica, además de la única persona que no parece salida de un campeonato nacional de judo.

Al profesor, por razones obvias, vamos a llamarle Sr. Miyagi.

El Sr. Miyagi nos tiene haciendo estiramientos y calentamientos más de veinte minutos, hasta que se aburre del asunto y nos dice que nos pongamos por parejas. Le hago una seña a Mandy, que no tiene absolutamente ninguna intención de pegarse con esos tíos tan grandes y ya está viniendo hacia mí.

Yo - No tengo claro en qué nos hemos metido.
Mandy - ¡Ya! ¡¿Por qué solo hay chicos?!

Me encojo de hombros y me pongo en posición para imitar lo que está haciendo el profesor. Mandy me arrea una patada en la mano.

Mandy - ¡Perdóoon!

Viene el profesor.

Sr. Miyagi - Tienes que tener siempre control sobre el movimiento, de manera que si a ella no le da tiempo a retirarse, tú puedas detenerte sin hacerle daño.

Mandy asiente con cara de culpabilidad. Practicamos un rato hasta que el Sr. Miyagi nos pide que prestemos atención.

Sr. Miyagi - Mirad cómo se ha defendido vuestro compañero. -Imita el movimiento en cuestión, que consiste en agarrar al agresor por la pierna que está utilizando para atacar, a la altura de la rodilla, y un montón de cosas más que yo no atiné a ver.- ¿Veis lo que pasa? Su cuello está en peligro. Si hacemos esto, podemos matar al agresor -madre de Dios-, y entonces... -el hombre sonríe y cruza las manos delante de él, como si estuviera esposado- ... a la cárcel. Y eso no queremos que pase. Hay que intentar siempre infligir el mínimo daño posible.

Así que no solo tengo que preocuparme de que no me rompan las piernas; además tengo que encargarme de no matar a nadie. Qué bien.

Y así continúa la clase, con Mandy y yo pegándonos y gente rodando por el suelo cada dos segundos. El pobre alumno de ejemplo se pasa más tiempo en la colchoneta que de pie, escuchando las explicaciones del Sr. Miyagi desde el suelo y con una rodilla presionando su cabeza. No seáis nunca el alumno aventajado de una clase de artes marciales, los usan para todas las demostraciones y los pobres lo pasan fatal.

Mandy - ¡Pero mira qué cara de sufrimiento tiene! ¡Le duele! - Mandy señala al alumno mencionado, que está llevando a cabo su papel de agresor frustrado mientras el profesor le sujeta la cara contra el suelo y los brazos a la espalda.
Sr. Miyagi - Qué va, más le ha dolido otros días.

Sospecho que no voy a ser la alumna aventajada jamás, así que no creo que tenga problemas con las demostraciones. Aún así, creo que en estas clases voy a recibir por todas partes.

Las cosas que hay que hacer para no caer en la rutina.