martes, agosto 21, 2012

Tú sabes de ordenadores, ¿no?

¡Ah, las asunciones de la gente! ¡Qué maravilla!

En google talk:

Canaris: dame un minuto18:57 que estoy aquí haciendo la beca para mi hermano  que como soy el informático  ...  xD
18:58 Yo: anda, qué bien, así podrás aplicar los conocimientos que adquiriste en la optativa de segundo "iniciación al rellenado de datos de becas"
  ¬¬
 
Si tienes menos de 30 años, entonces eres joven y tú sabes de estas cosas; por tanto puedes programarle el vídeo a tu vecina. Si además has estudiado cualquier materia -y digo cualquiera- relacionada con la informática, entonces las máquinas son tus esclavas y existen para cumplir tus órdenes. Esto es inevitable, así que es una tontería luchar contra ello; pero hay una cosa que no puedes admitir jamás que sabes hacer. Nunca, sea cual sea la situación.

Formatear.

¿Formatear? No, de eso has oído hablar pero no lo has hecho en la vida. Eso es muy difícil y no tienes muy claro cuál es el procedimiento. Si no cuela porque has hecho un módulo de informática, di que esas cosas las hacen los ingenieros. Si eres ingeniero, entonces de esos temas se ocupan los de los módulos. Pase lo que pase, tú no sabes formatear. Porque el día que le descubras al mundo que sabes que dicho procedimiento consiste en meter un cd en una bandeja y pulsar siguiente-siguiente-siguiente-terminar, estás perdido. En ese momento, tus padres querrán formatear sus ordenadores, tus hermanos, tus primos, el vecino del cuarto, tu monitor del gimnasio y seis excompañeros del colegio te dirán que sus vidas dependen de que les formatees el ordenador. Bien, cuando eso pase, les mandas aquí.

¿Por qué escribo esto ahora? Porque tengo un ordenador nuevo con Windows 7 de fábrica, al que por fuerza le tengo que instalar Linux porque Windows acaba con mis nervios en cuanto lo utilizo diez minutos. Pero Windows es útil, por temas de compatibilidad sobre todo, así que tengo que mantenerlo. De ahí que haya tenido que hacer particiones para instalar un sistema operativo en cada una.

¿Veis eso que digo de que formatear es una chorrada? Administrar particiones no lo es. Hay que saberse un montón de pijaditas que mi débil mente no es capaz de retener, con lo que siempre acabo teniendo que buscar alguna cosa en Internet y/o preguntándole a Garfield, que no sé por qué, se sabe todas estas cosas. Con el objetivo de no tener que darle la chapa a éste último nunca más con el tema, y ya de paso para que el que lo necesite tenga aquí la información, voy a explicar cómo va el tema éste de las particiones.

A partir de aquí el post será un tostonazo extremo para los lectores habituales, así que podéis ir a esa lista de blogs estupendos que hay abajo a la derecha. Tenéis mi bendición para no leer la entrada, ni comentar, ni nada de nada, y yo os prometo que no me traumatizaré.

Al tema:

Partimos de que tenemos un ordenador con Windows instalado y queremos añadir otro sistema operativo. En mi caso, Linux Mint. De la instalación de Windows no digo nada porque os vendrá de fábrica, y si no, si tenéis un ordenador completamente vacío o tan lleno de mierda que tenéis que formatear, entonces meted el cd y seguid las instrucciones, que, total, ese trasto ya no se puede romper más.

INCISO

He hecho capturas de pantalla tanto de una instalación compartida con Windows 7 como de una instalación con Ubuntu, instalando en ambos casos Linux Mint. Da totalmente igual, porque las capturas solo las pongo para que os hagáis una idea de qué os vais a encontrar.

Y aprovecho para decir un par de cosas importantes para el que no haya hecho esto muchas veces:

1. Si queréis tener Windows y otro sistema operativo, hay que instalar primero Windows. En serio. Si no, el gestor de arranque de Windows aplastará por completo al gestor de lo que tuviérais instalado antes, y vuestro primer sistema no aparecerá por ninguna parte al encender el ordenador, con lo que tendréis que volver a instalarlo.

2. Si la instalación la queréis hacer desde un usb de arranque y no sois capaces de arrancar desde usb, probad a activar y desactivar en la BIOS una opción llamada "UEFI Boot Support". Mi ordenador está como un cencerro y a veces requiere que lo active y otras que lo desactive, y llegando a esa conclusión casi me vuelvo idiota -más-. Así que os lo digo para que no hagáis el gaitas vosotros también.

FIN DEL INCISO


Así que queremos instalar Linux, pero solo tenemos una partición, que es la de Windows. Cuando hayáis metido el cd/usb de instalación con vuestro Linux nuevo, tendréis que elegir en la instalación la opción "instalar Linux Mint 13 junto a Windows 7" o "instalar x junto a y", sean los sistemas operativos que sean. Entonces aparecerá una ventana en la que podréis modificar a grandes rasgos las particiones. Algo así:

gestor de particiones básico

Ese menú es una bazofia y os va a servir de poco, así que acceded a ese enlace azul llamado "herramienta de particionado avanzada" para poder hacer algo útil. Entonces os encontraréis algo de este tipo:

gestor de particiones avanzado

Os preguntaréis qué puñetas es el /dev/sda ése, me imagino... es el disco duro. /dev/sda1 es la partición 1, /dev/sda2 es la partición 2, y así sucesivamente. Si conectárais un disco externo al ordenador, como un pendrive, por ejemplo, eso sería /dev/sdb.

Lo que tenemos que hacer ahora es coger la partición donde esté Windows y reducirla, ya que esta partición estará probablemente ocupando todo el disco duro y necesitamos partirla en cachitos para meter nuestro SO nuevo.

El probema es que el gestor de particiones éste tan inteligente no os va a decir en qué partición tenéis instalado Windows. Que parece fácil, ¿a que sí? Solo habría que poner el nombre del SO al lado de la partición... ¡pero no! Debieron de pensar que así era muy fácil y no tenía emoción. Por tanto, lo que hay que hacer es elegir la partición más grande y confiar. Además, las particiones de Windows son de tipo ntfs, así que podéis descartar las demás.

Cuando hayáis localizado la partición de Windows, la seleccionáis y hacéis click en "cambiar". Aparecerá una ventana en la que podréis asignar el nuevo tamaño de vuestro Windows. El tipo de partición es ntfs y en el punto de montaje yo he puesto /media/windows, aunque no es la única opción válida.

editar una partición

Ahora ya tenemos espacio vacío en el disco duro. Para instalar Linux necesitamos una partición para el SO como tal, otra para los datos y otra para la memoria de intercambio. Seleccionamos la partición de espacio libre y hacemos click en "añadir".

Primero, creamos la partición de la memoria de intercambio (por seguir algún orden). Yo le he dado un tamaño de 2GB porque tengo memoria RAM para parar un carro, pero si tenéis 4GB o menos de RAM, podéis necesitar otra cifra; hay algo de discusión con el tema, pero buscad SWAP en la Wikipedia o en cualquier otro sitio y os dirán cómo decidir acerca del tamaño. Le decimos que lo utilice como área de intercambio.

crear una partición

Para las otras particiones que necesitamos, lo mismo: click en la partición de espacio libre y click en "añadir".

Una de las particiones será para el sistema (punto de montaje /) y la otra será para los datos (punto de montaje /home). Ambas deben ser de tipo sistema de ficheros ext4 transaccional. Bueno, tampoco es que deban, pero es una buena opción. De los tamaños no digo nada porque depende mucho de cuánto vayáis a usar el SO en cuestión, del tamaño de disco de vuestro ordenador y cosas así. Pero dejad espacio para datos, en condiciones, que si no luego descargáis dos pelis y aquello se muere.

Yo creo que está todo... el resto de pasos son cosas como decir qué hora es y dónde estáis, así que aquí termino.

Gracias mil a Garfield y su paciencia infinita. Y a su cerebro de almacenamiento masivo que le permite recordar todas las cosas del mundo.


p.d. Instalad Linux. Funciona mejor que Windows y es gratis. Y bonito. Solo lo comento.

martes, agosto 07, 2012

Fisioterapia 101

Hoy he conocido a quien estoy bastante segura de que es la hermana de El Maníaco Feliz. Se llama Phoebe y es fisioterapeuta.

Phoebe es pequeñita y encantadora, y trabaja en una clínica a la que he ido bajo la recomendación de Cleo. No me gusta ir al médico y no había ido nunca a un fisio, pero una mala postura hace más de un mes ha convertido mi espalda en un barullo de contracturas que no me dejan dormir, estudiar, ni hacer nada productivo, así que he pedido cita y me he presentado en la clínica.

Phoebe - ¿Te han dado un masaje alguna vez?
Yo - No... solo relajantes, pero de este tipo, nunca.
Phoebe - Bueno, este te va a doler un poco más que el relajante.
Yo - Ya, ya me imagino, no pasa nada.

Phoebe comprueba un par de cosas en mi espalda y me manda a una camilla. Me extiende un aceite por la espalda y empieza con el masaje.

Ay. Uy, sí que duele un poco.

Ahora duele más.

Au.

MIERDA, QUÉ DAÑO.

Pero también me hace cosquillas.

Jijijijiji qué cosquillas.

Qué daño.

Jijijiji cosquillas.

Au.

JijiAY.

Se pone a apretarme a ambos lados del cuello.

Pues sí que tiene fuerza.

Ay. Jo. AY. ¿¿Cómo puede tener tanta fuerza con esas manos tan pequeñas?? POR DIOS QUÉ DAÑO.

Se me vienen a la mente las palabras de Cleo:

"No, pues a mí no me hacen mucho daño... solo cuando me pinchan con las agujas".

Maldita seas, Cleo. Maldita seas tú y tus mentiras. Y lo peor... si esto es así, ¿cómo va a ser si realmente me ponen las agujas esas? Porque si con lo que Cleo está tan pancha yo estoy flipando, cuando pasemos al nivel 2 de este infierno, pues no sé, me iré a llorar a un rincón y pediré clemencia, me imagino.

Phoebe sigue castigando a mi cuello sin piedad, con esas manos súper poderosas que tiene.

AY.

Seguro que Phoebe descubrió su vocación cuando, con siete años, vio que podía partir nueces con las manos.

AY AY AY.

Bueno, parece que ya se ha cansado de destrozarme el cuello.

O igual no.

Phoebe - Vamos a hacer que crujan las vértebras, ¿vale?
Yo - Vale.

¿Vale? ¿Por qué he dicho vale? No vale. NO VALE EN ABSOLUTO.

CRAAAAAAACK.

Tarde para arrepentirse, aparentemente. Madre mía, si no palmo aquí, es que soy inmortal. A ver con qué intenta matarme ahora esta mujer.

Pero no. Ahí termina el dolor. Después de eso, me han puesto unas bandas de esas que llevan los deportistas pegadas en la piel, y con ellas he sido consciente una vez más de mi capacidad para repeler todo tipo de glamour. Quiero decir, la gente lleva esas tiras de colores y parece que te están diciendo "estaba en el equipo olímpico de natación, pero ya ves, me lesioné y no pudo ser". Las mías dicen "entré en un bazar chino y me vi involucrada en un accidente con la estantería de rollos de esparadrapo". Qué injusto me parece.

Y bueno, eso fue todo. En el momento me acordé de todos los muertos de Phoebe, de Cleo y de María Santísima, pero el caso es que me han tratado estupendamente y parece que estoy mejor, así que hasta os recomiendo el sitio. Esperemos que haya recuperado mi espalda.