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London Road: la vi hace un año y todavía estoy en shock

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Faltan menos de tres meses para el 64SSIFF y yo no escribí críticas ni de la mitad de las pelis que vi en el festival del año pasado. Tampoco pasa nada, al fin y al cabo no me pagan. ¡Pero! Hubo una película. Madre mía, qué película. No puedo ir a la siguiente edición del festival y pasar página como si no la hubiera visto, os la tengo que contar. La inmensa mayoría del público ni llegará a ver este título pasar por carteleras, ni probablemente por la programación de ningún canal, porque me da que es una cinta muy muy minoritaria, pero tengo que hablar de ella o exploto. Debéis saber, antes de nada, que en 2006 hubo una sórdida cadena de asesinatos en los que un vecino de un tranquilo pueblo de Inglaterra se cargó a cinco prostitutas. De hechos reales, estamos hablando. Pues bien, ante este turbio acontecimiento el director Rufus Norris decidió, por qué no, que sería una gran idea rodar un musical al respecto . Si no sabes meter prostitutas muertas en una alegr...

Plataforma de afectadas por los anuncios de Clearblue

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Si eres, según los estándares de google, una mujer en edad de procrear, es probable que sepas de sobra lo que significa el título de este post. Si no, yo te lo explico: Como soy una persona de treinta años en posesión de un útero, la dedicada gente de YouTube ha decidido que cada anuncio que vea y escuche entre vídeo y vídeo proporcionado por su estupenda compañía debe estar relacionado, irremediablemente, con bebés. Todos los anuncios. Todos. Aparentemente, por otra parte, los señores de Clearblue deben de tener un monopolio al respecto, porque o escucho a la chica que está embarazada de dos semanas cuya amiga cree que va a llorar, o bien tengo que sufrir la canción del alfabeto balbuceada por un montón de fotogénicas criaturas mientras una narradora me ofrece amigablemente calcular en qué días estoy ovulando. Pues bien, tras meses de tolerar que el dúo Clearblue-YouTube me recuerde amablemente que se me está pasando el arroz, he dado con la que probablemente sea la res...

Foxxie IV

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Si quieres entender algo de lo que vas a leer a continuación, mejor lee primero Foxxie I , Foxxie II y Foxxie III . Ahora ya puedo seguir con la cuarta y última parte de la historia: Desde el momento en el que me piden que me vaya de ahí, dejo de hablar por completo con Foxxie y con Muggie. Cuando osan dirigirme la palabra les respondo con monosílabos, y las pocas veces que me veo obligada a comunicarme con ellas les hablo con la combinación de palabras más seca y concisa que puedo encontrar. Lo único que tolero es saludarnos por el pasillo. Pasan los días mientras yo busco casa desesperadamente y Foxxie empieza a ponerse agresiva. Deja de saludarme siquiera y no me habla, me deja notas . Es más, no me deja notas a mí, sino que deja notas impersonales para no tener que dirigirse a mí ni por escrito. Un día que dejo un tupper de sopa abierto en la encimera para que se enfríe, me voy de la cocina y cuando vuelvo el tupper está cerrado y hay una nota al lado: ...

Foxxie III

Tercer y penúltimo episodio de mi tercera vivienda londinense. Podéis leer la primera parte aquí y la segunda aquí . Vuelvo de San Sebastián y al día siguiente quedo con Daisy, que me está esperando en un restaurante japonés pequeñajo al lado de una estación de metro. Pido unos rollitos de primavera o algo que se le parece y discutimos el asunto. Yo - Mira, para estos dos meses casi nos viene mejor que no me metan en el contrato. Ya no creo que vayas a estafarme y tú ya has visto que no me he ido corriendo con tu dinero, así que si te parece bien, yo te pago a ti y tú le pagas a la agencia, como hasta ahora. INCISO Los pequeños bastardos de la agencia no sólo me pensaban cobrar a mí 120 libras por incorporarme al contrato, sino que Daisy iba a tener que pagar más de cuatrocientas libras por hacer un cambio de inquilino. Igual pensáis que es porque esta situación les está dando algún tipo de trabajo a los agentes. No. Es Daisy la que está enseñando el pi...

Foxxie II

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Puedes leer Foxxie I aquí . Y ahora el segundo episodio de este asunto: Antes de mudarme, Daisy me hace ir un día al piso porque Foxxie y Muggie están tensas con el tema de vivir con alguien nuevo y quieren conocerme. Me tomo un café con las tres y ahí veo que Foxxie trabaja en recursos humanos y que es de esas mujeres profesionales e independientes que toman una copa de vino en el salón todavía con la camisa y las perlas puestas. El rechazo que me produce y la sensación de que es una arpía son algo casi instantáneo, pero la chica es maja, así que pienso que a lo mejor son prejuicios injustificados. Pues bien, tras convencer en el amago de interrogatorio a las que serán mis compañeras de piso de que no soy una psicópata, hago la mudanza y me instalo en la ridículamente pequeña habitación de Daisy. El suelo es moqueta, cosa que me repugna hasta el infinito, pero por lo demás la casa está muy bien. Lo que también está bien es ver cómo vive la gente, así les conoces mejor. D...

Foxxie I

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Un día, hace unos cuantos meses, salí a cenar con unos compañeros de trabajo. Éramos un montón pero yo estaba de palique con Pirelli, que me hablaba a voces porque estábamos en un pub y ahí no se oía nada. Pirelli coge una patata frita y continúa a gritos por encima de la música con la conversación que estamos teniendo acerca de mi suerte con el alojamiento en Londres y en general sobre el amargo mundo de los pisos compartidos. Pirelli - Yo tengo un compañero de piso que se come mis plátanos. Y me pone de los nervios. El otro día me cabreé tanto que entré en el grupo que tenemos en whatsapp los ocho que vivimos en casa y puse "¡¿Quién cojones se ha comido mis plátanos?! ¡Otra vez, joder!" y empezaron a responder todos: "yo no. Yo no. Yo tampoco he sido". Y al final, ¿quién queda? Los italianos. La puta pareja de italianos, que se comen todas mis cosas, joder. Sé que es un cliché, pero es que siempre que alguien te roba comida, son los italianos. Dos co...

Por qué el feminismo científico-tecnológico me pone de los nervios

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Hay ultimamente una opinión generalizada que dice que hay muy pocas mujeres que se dedican a la ciencia y a la tecnología y que eso hay que solucionarlo. Esta opinión suele basarse en tres pilares. A saber: 1. Las niñas se interesan por la ciencia y la tecnología menos que los niños; eso es malo y culpa de la sociedad. 2. Las mujeres se encuentran con más trabas que los hombres a la hora de entrar en entornos científicos y tecnológicos. 3. Si consiguen entrar en dichos entornos, a las mujeres se las trata peor que a los hombres, dándose por supuesto que van a hacer un trabajo menos eficaz que el de sus compañeros varones. Esto lleva ya un tiempo rulando por internet y cada vez más en las conversaciones del mundo real, pero me he puesto a pensar en ello ahora porque he ido al cine y me han puesto  este anuncio , que envía ese mismo mensaje de que a las niñas hay que involucrarlas en campos científicos como sea. Y al margen de que me guste el anuncio por...