Ayer me apunté al gimnasio. No es un propósito de año nuevo, es que acabé los exámenes el miércoles y en época de estrés máximo no tengo tiempo ni para ir a comer a casa, con lo que me alimento a base de pinchos y bollos. En consecuencia, temo por la salud de mis arterias si no me meto para el cuerpo un poco de ejercicio salvaje, ahora que tengo tiempo. La única opción que cuadraba ayer con mi horario era una clase de spinning. INCISO Para el que no lo sepa, el spinning es un deporte que te tiene tres cuartos de hora pedaleando en una bici estática como si te estuviera persiguiendo el demonio -en otra bici estática, que si no, te coge seguro-, mientras un tipo subido en una tarima con otra bici pedalea como si también a él le fuera la vida en ello y, además, te grita órdenes de vez en cuando. Todo esto al ritmo de una música con un ritmo y un volumen que ya quisieran muchas discotecas de Ibiza. FIN DEL INCISO 18.55 - Entro en clase. Sólo hay otra chica. Bueno, seguro que ahora viene má...