jueves, julio 07, 2016

Ventajas y desventajas de vivir en Londres

Llevo un año viviendo en Londres y he pensado que a lo mejor se llega a pasar por aquí alguien que esté planteándose venir, o que esté dudando entre varios lugares. Así que voy a explicar cuáles son, desde mi punto de vista, los pros y los contras de esta ciudad.


VERSIÓN SÚPER CORTA POR SI NO TIENES GANAS DE LEER

Londres es una mierda. No vengas.

Si quieres venir de vacaciones, genial, ¿eh? La caña. Tiene musicales, tiene la National Gallery, tiene la falsa promesa de que te vas a encontrar con los actores de Juego de Tronos en el metro. Te vas a gastar un dineral y no es ni de lejos una de mis ciudades favoritas del mundo, pero siendo objetivos, como destino turístico es una opción muy interesante. Pero para vivir no.

FIN DE LA VERSIÓN SÚPER CORTA POR SI NO TIENES GANAS DE LEER


Para los que queráis que concrete algo más, ofrezco una completa lista alternando pros y contras y empezando por un contra para generar la máxima confusión posible:


CONTRA#1: El mercado inmobiliario londinense parece estar gestionado por Satanás teniendo un mal día.

Cuando me imagino cómo sería vivir en Mordor mi cerebro visualiza mejores casas que las que he visto aquí.

Alquileres que consumen la mitad de tu sueldo -literalmente- por pisos en el umbral de lo que se considera habitable aquí son algo habitual. Esto ya lo sabíais porque a veces se escandalizan en las noticias internacionales con el tema, pero hay cosas que no dicen:

Los caseros son gentuza y los agentes inmobiliarios son aún peores. ¿Veis que siempre digo que prejuzgar suele salir mal? Con los agentes no. Con los agentes prejuzgad como si no hubiera un mañana y probablemente os quedéis cortos. Con las agencias inmobiliarias de Londres, al margen de pagar cuotas inventadas no reembolsables, tienes que tener mucha suerte para que quien gestione tu propiedad te haga caso cuando no puedas ducharte porque tu bañera esté atascada o cuando tu nevera deje de funcionar. Los ratones son algo que se considera relativamente normal tener en una casa, y el ayuntamiento sólo exige al dueño de la propiedad que intente acabar con ellos. Un chico de mi anterior trabajo lo pasó fatal porque, a pesar de tener la casa hasta las trancas de roedores, su contrato le exigía seguir pagando el alquiler. Hasta que no consiguió un inquilino que le sustituyera no pudo dejar de pagar. Otra compañera y yo hemos tenido ratas. Uno de los pisos que he visto recientemente tenía una plaga de polillas. Al margen de la de cucarachas que tuve en mi primer piso.

Por que os hagáis una idea de por dónde anda el listón, os recuerdo que yo pagué 900 libras al mes por un estudio en el que las ratas me despertaban de madrugada chillando desde dentro de las paredes. No es que eso sea habitual, pero sí es deprimentemente plausible.

Y oh, dejadme que os enseñe las fotos que me mandó el otro día una chica del trabajo, contándome que en una casa en la que vivió una temporada había tanta humedad que salían setas de las paredes de la noche a la mañana:





Por lo menos te ahorras algo en la compra semanal si tienes comida creciendo en el suelo, supongo.

El alojamiento en Londres es medio tercermundista y al ayuntamiento no le importa. Deseo muy fuerte que se acabe hundiendo el mercado y que todos los ladrones que viven de sangrar a los ciudadanos a base de alquileres prohibitivos se vayan a la quiebra.

Sin rencores.


PRO#1: Hay trabajo a cascoporro

En función de a qué te dediques y de tu nivel de inglés hay mayor o menor oferta, mejor o peor pagada, pero si lo que necesitas es un trabajo para sobrevivir, lo vas a encontrar. El sector servicios aquí está conformado por españoles e italianos, mayoritariamente, y por suerte mi sector (IT, informática o como lo queráis llamar) está muy demandado y bien pagado. Hay de todo, pero en general, la cosa está mucho menos chunga que en el resto de Europa.


CONTRA#2: El transporte es tan caro y tan poco eficiente que adelantarías más comprándote un burro que te llevara al trabajo

El transporte de Londres está casi completamente gestionado por la organización gubernamental TFL (Transport For London), que se ocupa de metro, trenes y autobuses, entre otras cosas, y es de las cosas más caras e ineficientes que he conocido en mi vida. No sólo tiene unos precios absurdos y mal explicados (cambian en función de la hora del día, de dónde a dónde vayas, de cuántas veces hayas cogido el metro ese día), sino que los servicios que proporcionan están rotos o incompletos prácticamente siempre. Sus trenes del año de la polka dejan de funcionar tan a menudo que encontrar todas las líneas en funcionamiento es casi imposible. Quedarse tirado en medio de un viaje es una experiencia por la que sabes que vas a pasar de vez en cuando, a menudo porque la cantidad de gente que se tira a las vías es preocupantemente alta. Una vez a mí me soltaron en medio de la nada cuando estaba de camino al aeropuerto porque mi tren había atropellado a un tío.

El TFL te hace perder el tiempo hasta como peatón, porque gestionan buena parte de los semáforos de la ciudad. No sé si tienen a un mono apretando botones aleatoriamente para que los peatones crucen o si ese mono ha diseñado los algoritmos que abren y cierran los semáforos, pero monos tiene que haber involucrados en este asunto o yo no le veo el sentido. En un mal día puedes tirarte, no sé, ¿cuatro minutos? para cruzar la calle, porque el paso de cebra estará dividido en tres tramos, cada uno con su semáforo completamente independiente. Te puedes pasar un minuto de pie en un cruce, cuando los únicos coches que podrían pasarte por encima tienen su semáforo en rojo también. De ahí que aquí nadie respete nada y todo el mundo cruce cuando le dé la gana, porque si eres legal no cruzas en la vida. Ya he hablado con varias personas de los pocos ancianos que se ven por la calle, y a estas alturas nos parece evidente que no existen porque les han atropellado a todos.

Eso sí, TFL tiene una red que cubre toda la ciudad, con autobuses funcionando 24 horas al día y trenes que te llevan a otras ciudades en nada de tiempo. Además, si cometen algún error te devuelven el dinero sin grandes planteamientos, e incluso si tú metes la pata y pagas de más por ello, también te devuelven la pasta, así que al menos son gente legal. Y siempre hay empleados en las paradas de metro, así que hay una buena sensación de seguridad en las estaciones incluso cuando es de noche y no hay casi nadie. Con todas esas cosas guays casi me hacen olvidar que cuando trabajaba enfrente de Heathrow pagaba 5.60 libras al día en transporte.


PRO#2: La oferta de ocio y cultura es, probablemente, la mejor del mundo

¿Quieres ver a Coldplay en directo? Vienen. ¿Quieres ver a ese grupo raruno que sólo conoces tú en concierto? También vienen. Decenas de musicales, obras de teatro, exposiciones, tours guiados, lo que quieras. Yo he visto Los Goonies en un almacén propiedad de Vans (los de las zapatillas), una guía me ha enseñado lo que queda del arte de Banksy en Londres del este, he visto cuatro musicales, al Circo del Sol, un concierto de un grupo que pensé que no iba a poder ver en la vida porque en España no les conoce ni cristo; he ido a una fiesta en una terraza en la que tienen flamencos paseando por allí cuando hace bueno -que por cierto resultó ser una reunión de profesionales para hacer networking, qué cosas-, y he ido a un Escape Room el el que tenía que resolver un asesinato. Todo lo que te puedas imaginar existe aquí. Lo que sea. Hace poco me llevaron a traición a un restaurante en el que sólo sirven cosas hechas con té verde. Una vez fui a un spa llamado Bunny spa, en el que había conejitos al lado de las camillas de masaje. Otra noche fui a una fiesta silenciosa dentro del Museo de ciencia.

Además, si quieres aprender algo, alguien te dará clases. Yo voy a una academia de ballet que también da jazz, capoeira, street dance, break dance, yoga, pilates, tango argentino, flamenco, zumba, danza del vientre, salsa, bailes latinos y claqué. He visto ofertas para ir a clases de danza folklórica georgiana y de bailarina de barra americana. Una vez fui a una clase de algo llamado Insanity que era una mezcla entre aerobic y crossfit. Sobreviví de milagro, pero ése es otro tema. Otro día estaba de paseo por un parque y me encontré con un grupo de alumnos aprendiendo trapecismo. Tenían una red de seguridad y un trapecio y estaban ahí volando de lado a lado.

Me imagino que Nueva York y París andarán a la par, pero en general creo que no hay muchos sitios en los que se puedan hacer más cosas que aquí. Y para muchas actividades necesitas dinero, pero también hay infinidad de eventos gratis y muy baratos si sabes dónde mirar.


CONTRA#3: El clima es más aburrido que la peli ésa de las remolachas que vi hace un par de años en San Sebastián

¡Oh, cuántas veces, en toda mi arrogancia, dije que a mí me daría igual vivir en un sitio donde el clima fuera una mierda! Londres, sus quince días de calor al año y su sol de mentira se han encargado de recordarme que la mitad del tiempo no tengo ni idea de lo que estoy diciendo. Aquí no se puede tomar el sol, porque el poco rato que sale al día apenas calienta. Ir a la piscina es una anécdota porque el verano no es de verdad. Es cierto que no llueve ni de broma tanto como dicen las leyendas, y me esperaba un invierno más duro (aunque soy de Salamanca, que tiene un tiempo de lo mas salvaje, no sé qué opinará otra gente), pero el caso es que es un sopor que no haya un verano decente. Necesito un chute de vitamina D con urgencia.


PRO#3: Estoy yo.


CONTRA#4: La vida en Londres es más o menos igual de estable que el Titanic

Aquí nada dura más de unos cuantos meses. Dentro de un año la mitad de tus compañeros de piso se habrán mudado, varios de tus amigos se habrán marchado de la ciudad y la tercera parte de tu departamento estará buscando otro trabajo.

En Londres llevar un año y medio en la misma empresa es ser un veterano. Yo llevo aquí un año y voy por mi segundo trabajo, y voy a mudarme al que será mi quinto alojamiento desde que llegué. He tenido, que recuerde ahora mismo, veintidós compañeros de piso. Hace dos semanas me escribió una compañera de mi anterior empresa para decirme que deja la compañía y se va a vivir a Roma. Otro de los chicos con los que trabajaba se marcha indefinidamente a Boston este mes.

Londres no es para quedarse. Londres es para venir, explotarla todo lo que se pueda durante dos o tres años, y luego largarse a otro sitio, y la gente lo sabe de sobra. Así que si vienes, prepárate para despedirte de tus amigos muy deprisa.


PRO#4: Hay más diversidad cultural que en un capítulo de Anatomía de Grey

¿Ves cuando te ponen una peli de ésas para adolescentes, en plan Crepúsculo o El corredor del laberinto o lo que sea, y te preguntas por qué se empeñan en meter a un montón de actores asiáticos y negros sin venir a cuento, con lo poco natural que queda eso?

Londres es así.

Aquí estar en una conversación con más de tres personas y que todos seáis de la misma raza es casi una imposibilidad física. Y si sois de la misma raza, como mínimo cada uno es de un país. Hay gente muy cerrada que se empeña en ir exclusivamente con compatriotas, pero si eres normal y hablas con quien aparezca, tu círculo acabará compuesto por un porrón de nacionalidades y religiones diferentes. La que me llevó el otro día al restaurante del té verde es australiana de padres filipinos. Mis tres compañeros de piso son de Letonia, Polonia y Países Bajos, respectivamente. Uno de mis compañeros de equipo es inglés, otro nepalí y otro holandés de madre holandesa y padre de Arabia Saudita. Y ya no es sólo de dónde vengan, es también que aquí hay cuarenta mil modos de vida. Salir a cenar con un grupo y que no haya ningún vegetariano en la mesa es rarísimo. Mi oficina está llena de culturistas y hay una sala reservada para que los musulmanes recen -es para quien quiera, pero sólo la usan ellos-. En uno de los pisos que vi hace un par de semanas una de las compañeras era un travesti. Estoy aprendiendo acerca de las razones del ayuno en el Ramadán y comprobando que los matrimonios concertados a menudo generan parejas que no pueden ser más felices. Estoy descubriendo que la mitad de las cosas que creía saber de otras culturas son mentira, que otras son todavía peores de lo que pensaba y también que en el día a día a nadie le interesa si eres ortodoxo o crees en el Monstruo del espagueti volador.

En general, Londres consigue que te dé igual trabajar con una chica con hijab que con un tío con turbante que con un blanco que tiene la misma pinta que tú. Llega un punto en el que ya no te apetece emplear más energía en decidir si la religión o la cultura de quien tengas delante significa algo, y eso te permite centrarte en las cosas que sí son importantes. Sabemos todos que no soy fan de esta ciudad, pero reconozco que este aspecto no tiene precio.


CONTRA#5: Si quieres aprender inglés mejor vete a uno de esos campamentos de inmersión que hacen en La Alberca

Lo de venir a Londres para mejorar el idioma, qué maravilla. A ver, aprendes a defenderte porque no te queda más remedio, pero entre la cantidad de españoles que hay -y lo estúpidos que somos en cuanto a hablar inglés delante de otros españoles- y que nadie es de aquí, como mínimo vas a coger el acento más horrendo que te puedas imaginar. Yo vine con un inglés muy digno y ahora mismo... en fin. Lo hablo y lo entiendo -esto último más o menos-, pero mi fluidez y mi acento se han ido completamente al garete. Confío en que sea una época, porque si no me veo yendo a clases otra vez.


PRO#5 Estás mejor comunicado internacionalmente que si tuvieras un helipuerto en tu casa.

Todo está a una o dos horas de vuelo. Tienes Irlanda, España, Alemania, todo al lado. Puedes ir en tren a París, Brujas o Amsterdam y estar en casa antes de que termine el fin de semana. De hecho, ir a un aeropuerto es un rollo porque es mínimo una hora más de viaje, pero el Eurostar -el tren que digo- sale del centro. Y si no quieres irte tan lejos, con un rato en tren te puedes ir a un montón de sitios dentro de Inglaterra. Hace poco mismamente yo estuve pasando el día en Cambridge, donde por cierto vi a este señor tocando la guitarra dentro de una papelera:




Pues eso, que si te gusta estar cada fin de semana en un país y tienes dinero para ello, en Londres te lo vas a pasar bien.


Y bueno, hay otras cosillas, como que la comida "típica" deja bastante que desear, que si no buscas específicamente una casa al lado del trabajo te pasas la vida en el metro o que pasadas las seis de la tarde ya te estan echando de los sitios y te tienes que ir a casa. Por no mencionar los problemas asociados a la salida de la UE.

También me he planteado incluir la seguridad como un pro, ya que para ser una capital ese aspecto no está nada mal, pero luego me he acordado de que cuando vivía en Hounslow tenía la sensación permanente de que alguien me iba a secuestrar y de que en Brixton a cada paso que das piensas que te van a atracar, y he decidido dejarlo. Pero bueno, eso, que sepáis que te puedes quedar frito en el metro o tener el móvil encima de la mesa en una cafetería y no te roba nadie, y que yo estoy más tranquila llegando a casa sola aquí que en Salamanca.


En general, las cosas buenas son fabulosas, pero las malas atacan a los cimientos de tu vida y de tu estabilidad, con lo que se hace difícil disfrutar de todo lo positivo. Quiero decir, si tienes una bazofia de piso en el que no estás a gusto, te pasas dos horas al día en un autobús o en un vagón de metro y tanto esa basura de piso como esa basura de vagón están llevándose la mayor parte de tu sueldo, de poco te sirve que cante Adele en el Royal Albert Hall o que puedas irte de fin de semana a Amsterdam. Es necesario tener un mínimo de calidad de vida -y dinero y energía- para apreciar los extras, y alcanzar ese mínimo en Londres es increíblemente complicado. Ahora bien, si tienes suerte te lo vas a pasar en grande. Conozco gente que ha caído en un buen piso nada más llegar y que puede ir andando al trabajo, y obviamente opinan que ésta es la mejor ciudad del universo. Pero por lo general para conseguir un mínimo de estabilidad te toca pasar por bastante mierda primero.

Así que lo dicho. Yo no me arrepiento de la experiencia porque me gusta aprender cosas aunque sea a lo bruto y porque tengo una economía saneada, amigos que me dejan dormir en su casa si la cosa se pone muy chunga y este sitio para venir a contaros las cosas absurdas que me pasan, pero Londres es una ciudad extraordinariamente dura de la que ya me he planteado largarme varias veces y de la que todo el mundo se va más pronto que tarde porque hasta las cosas sencillas que no deberían suponer ningún esfuerzo consumen toda tu energía.

Lo bueno es que para cuando realmente sea efectiva la salida de la UE probablemente yo ya me haya ido de aquí. No todo va a ser malo.