jueves, diciembre 31, 2015

La casa de St. Stephen IV: el armario

A ver, por dónde íbamos.

Os había hablado de la no-agente, de la infraestructura y del maravillosamente ilegal método de pago. Hoy os voy a hablar de la gente. Y del armario. No olvidemos el armario.

¿Qué gente, estaréis pensando? ¿Los compañeros de piso? ¿Los vecinos?

¡No! Los compañeros son muy majos -ahora que los neozelandeses se han marchado para no volver- y a los vecinos ni los conozco.

Yo me refiero a la gente que deambula por la casa pero que no vive allí.

Os diría que no es tan malo como suena, pero estaría mintiendo, así que mejor os lo cuento. Desglosemos el...



TOP 5 DE GENTE QUE NO DEBERÍA ESTAR EN MI CASA Y SIN EMBARGO AHÍ LOS TIENES


Número 5: La de la limpieza

La primera vez que me di cuenta de que había presencias inesperadas en la casa fue hablando con la chica irlandesa. No paro de hablar de ella así que se merece un nombre; llamémosla Eire. No recuerdo de qué estábamos hablando, pero yo le debí de preguntar algo referente a la cocina. Que quién había cambiado algo de sitio, quién había comprado una esponja nueva, algo por el estilo.

Eire - Ah, eso ha sido la de la limpieza, que estuvo aquí ayer.

...

Yo - ¿Cómo que la de la limpieza?
Eire - Sí, estuvo aquí ayer, fregó el suelo y organizó algunas cosas.

...

Eire - ¿Qué pasa? -La chica me mira con cara de "qué otra cosa ilegal pasa ahora con esta casa de mierda". Yo no la quiero alarmar, pero es que estoy flipando un poco -.
Yo - Eh... Eire, nosotros no tenemos señora de la limpieza.

No lo digo por decir, si leísteis el post de la no-agente recordaréis que lo pregunté y me dijeron claramente que no teníamos a nadie limpiando el piso. Hacía como dos días había estado hablando con los brasileños sobre si deberíamos contratar a alguien, pero habíamos decidido esperar un poco. Cuando digo que no tenemos señora de la limpieza lo digo en serio.

Eire - ¿Qué? ¿Cómo que no? ¡Pero si la he visto yo!
Yo - Cuando vi el piso le pregunte a Toni expresamente; me dijo que no había servicio de limpieza, pero que podíamos contratar a alguien. Y no hemos contratado a nadie.
Eire - ¿ENTONCES QUIÉN ERA ÉSA?

Después de todo lo que sabéis ya de este sitio entenderéis que nos pusiéramos un poco nerviosas con el tema.

No llegamos a ninguna conclusión, y yo quiero creer que Toni no tenía ni idea de absolutamente nada sobre esa casa y se inventó que no teníamos servicio de limpieza para que yo no me diera cuenta de que estaba a uvas. Cierto es que nunca nadie volvió a ver a la supuesta limpiadora y que nadie nos pidió dinero para pagarle, pero eh, quién soy yo para pensar mal de este cándido lugar.

Pero sigamos.


Número 4: El carpintero

Un día entro en casa y hay un chico en la cocina. Está con un martillo aporreando una puerta, así que supongo que será carpintero.

Yo - Hola.
Carpintero - Hola.

...

Yo - ¿Me puedes decir quién eres y qué haces en mi casa?
Carpintero - Sí, claro, mañana hay una inspección y estoy poniendo puertas antiincendio porque son obligatorias.

Las "puertas antiincendio" que está poniendo el chico éste son de madera maciza. Y yo toda la vida creyendo que la madera era combustible.

Pienso en cómo les voy a explicar a mis compañeros de piso que hace tres horas no teníamos puertas y ahora sí porque un tío ha aparecido con una caja de herramientas y ha hecho una obra de tres días en cuarenta minutos. Pero bueno, el tío realmente está montando puertas y no parece peligroso. Además es majo, así que decido ponerme a preguntar cosas, a ver si hablar con uno de los empleados de este sitio arroja algo de luz sobre la situación.

Yo - Oye, una cosa. Estoy un poco confusa con quién gestiona todas estas cosas, ¿a ti quién te llama cuando tienes que venir a arreglar algo? ¿Toni?
Carpintero - No, a mí me llama el chico de la moto.

Uy la virgen. Esto está alcanzando unos niveles de rarunidad que se me escapan hasta a mí, y mira que Londres me está curtiendo bien. Además, sabed que realmente le está llamando "el chico de la moto". No le llama por su nombre.

Yo - ¿El de la moto? ¿Trabajas para el tío de la moto?
Carpintero - Bueno, no sé si trabajar para él... pero es él el que me avisa cuando tengo que ir a alguna de las casas.

LO SABÍA. ESTOS TÍOS TIENEN MIL CASAS.

Yo - ¿O sea que arreglas cosas en todas las casas con las que trabaja el de la moto?
Carpintero - Sí, algo así.
Yo - De verdad, este sitio es rarísimo. Y lo de que venga el motorista a recoger el alquiler no me parece ni medio normal.
Carpintero - Uy, lo mío es peor. Yo pago mi alquiler dejando el dinero en un buzón.

Mira, yo me piro de aquí. Me voy a coger un avión y me voy a ir a un sitio que dé menos miedo, como Chernobyl, o Mordor.

Hablo un poco más con el carpintero y abandono el tema. Como pasa con casi toda esta gente, no le vuelvo a ver.


Número 3: El motorista

A éste le conocéis. El chico que aparece en una moto y se lleva el dinero del alquiler. Ni he llegado a conocerle en persona, sólo nos hemos comunicado a base de notas, pero los irlandeses sí que le han conocido (Eire está buscando trabajo así que está casi siempre en casa).

Este chico, aparte de que daba la sensación de ser un peón pero cada vez más parece que es en realidad el que dirige el cotarro, no tiene nada de especial y ni le mencionaría si no fuera porque el día que fue a buscar la pasta de los alquileres les dio algunos datos interesantes a los irlandeses.

A partir de tener no sé qué problema con los pagos, Motoman se ve en la situación de tener que llamar a Dragga, una de las no-agentes. Cuando Eire se pone a interrogarle como hice yo con el carpintero, el motorista le dice que Dragga es un nombre falso -se veía claro, el nombre que daba la mujer es poco más creíble que "Dragga"-, y les enseña la pantalla de su móvil, en el que se ve que está llamando a una tal Eloisa. Dragga da ese nombre y un número de teléfono a los inquilinos, y su nombre real y otro número distinto a sus compañeros de negocios. Y lo peor es que cuál será el desbarajuste que hay ahí montado para que el de la moto les ande contando a los inquilinos que sus compañeros les han dado un nombre falso.

Y esto nos lleva al número dos:


Número 2: los no-agentes

Ya os hable de Toni en su momento, que mentía como  loca, se inventaba datos sobre la marcha y hasta se llevó a su  hijo pequeño a uno de los pagos en súper negro que hicimos. Pero es que ahí hay más gente.

Dragga es la no-agente que atendió a los irlandeses, y no recuerdo cuál de las otras parejas tuvo a otra distinta. Todos extranjerísimos, con un inglés no muy pulido y nombre falso y/o muy genérico. Pero yo no vengo a hablar de ellos, yo vengo a hablar de Patrice.

Llego a casa un día y Eire está en la cocina, como casi siempre. Esto es después de haber decidido ya que nos vamos todos, así que está buscando piso.

Yo - ¿Qué tal? ¿Algo interesante?
Eire - Pues... hoy he estado intentando encontrar un sitio en este mismo barrio y me ha pasado algo súper raro.

¿Súper raro? ¿Aquí? NO PUEDE SER.

Yo - ¿Raro de qué?
Eire - Pues... estaba en Spare Room viendo pisos, y he visto que casi todos los de este barrio tenían de nombre de contacto a una tal Patrice.
Yo - ¿Casi todos? Es esta gente.
Eire - Eso he pensado yo.

Si buscas una habitación en Ealing utilizando alguna de las páginas de búsqueda habituales, aún ahora la inmensa mayoría tienen como persona de contacto algún nombre de pila que se repite a lo largo y ancho de las búsquedas. Pueden ser dos, tres o incluso cuatro personas distintas, todos pertenecientes a la mafia de marras -he llamado y lo he comprobado-. A día de hoy ninguno de esos nombres es Toni, ni Dragga, ni Patrice; esa gente operaba hace tres meses, ahora son otros. Mi sospecha es que los no-agentes son cabezas de turco a los que ponen en la calle en cuanto aparece algún problema legal. Renuevan la plantilla y vuelta a empezar.

Yo - ¿Y qué has hecho? ¿Has llamado?
Eire - No. Es que si cojo uno de esos pisos me va a pasar lo mismo que en éste.
Yo - Ya.
Eire - Pues el caso es que estoy viendo habitaciones en la página, voy pasando por todas, Patrice, Patrice, Patrice, y cuando ya estoy desquiciada, llaman a la puerta de mi habitación.
Yo - Y ES PATRICE -me da la risa. Oye, por poder-.
Eire - ...
Yo - ...

No puede ser.

Yo - EIRE DIME QUE NO ERA PATRICE.
Eire - Aparece una mujer y dice "¡hola, soy Patrice! - MADRE DEL AMOR HERMOSO -, vengo a enseñar tu habitación, no hay problema, ¿no?".
Yo - QUÉ DICES.
Eire - Que sí. Yo sabía que iba a ir alguien a ver mi habitación, me lo había dicho Dragga. Pero ver a la Patrice ésta en medio Spare Room y que aparezca en mi cuarto... Yo me quiero ir de aquí, esto ya no puede dar más mal rollo, de verdad.

Y nos pasamos los tres días siguientes viendo a Patrice arriba y abajo por la casa enseñando nuestras habitaciones. Así que no, Eire no me estaba vacilando.

Pero bueno, ya sabíamos que los no-agentes no son trigo limpio.

Lo que no me esperaba era saber de la existencia de...



Número 1: los habitantes del armario

Una noche llegué a casa y vi que había una luz encendida en una ventana que no había visto nunca. Daba a la entrada de la casa y no entiendo cómo no la había visto hasta entonces, pero el caso es que me había pasado totalmente desapercibida. No soy capaz de recordar si el grueso de la conversación que sigue lo tuve en ese momento o a la mañana siguiente, en plan retroactivo. Es irrelevante así que pongamos que sucedió en el momento. Entro en la cocina.

Yo - Oye, he visto desde fuera que hay una luz dada, pero no entiendo a dónde da la ventana que he visto iluminada.
Eire - Da al armario.
Yo - ¿Qué? ¿Por qué va a tener un armario una ventana?
Eire - Porque no es un armario. Es una habitación.

Uno creería que hay ciertos límites en cuanto a cómo de rara se puede poner una situación, pero ya veis.

Yo - ¡Pero cómo que es una habitación! ¿Por qué no nos la enseñaron al llegar a la casa? ¿Y por qué tiene la luz dada? ¿Hay gente dentro?
Eire - Ha aparecido una pareja en la puerta de casa. Les hemos abierto y nos han dicho que venían a pasar la noche.

Ya está. Son magos y cuando les echemos a patadas nos van a convertir en un montón de muebles, como en La Bella y la Bestia.

Yo - ¿Pero no tenían llaves? ¿Cómo han entrado en el armario?
Eire - Tenían llaves, pero la de la puerta principal no encajaba. La del armario sí. Como una llave sí valía, les hemos dejado entrar; no tiene sentido que tengan una llave que funciona si no se la ha dado uno de los agentes.

Mi idea es que les han dado una llave de la casa que no funciona porque cambian la cerradura cada dos por tres para librarse de exinquilinos no deseados y se han equivocado de llave. Pero a saber.

Yo - ¿Así que tenemos a dos desconocidos durmiendo en lo que creíamos que era un armario, sólo hoy y mañana se van?
Eire - Sí.

Al día siguiente vi el armario por dentro, cuando ya se habían ido sus fugaces inquilinos. Una tele gigante, tenía. De la pareja sólo supe que apenas hablaban inglés y que tenían algo que ver con el tío de la moto. No les llegué a ver nunca y nadie volvió a alojarse en el armario.

Por qué los no-agentes hacían como que esa habitación no existía cuando te enseñaban la casa, nunca lo sabremos. Además, en las páginas de búsqueda de piso no aparece; esto lo sé porque los irlandeses, los neozelandeses y yo estuvimos estudiando el asunto un día. Las cifras que nos había dado Toni sobre el precio de la casa eran mentira, las fotos de los anuncios estaban manipuladas hasta tal punto que no sabíamos qué foto se correspondía con qué habitación. Lo único claro es que el armario no aparecía en los anuncios.

Pero en fin, yo pensé que había cadáveres dentro, así que podía haber sido peor.


Y ya está. He tardado tres meses en contaros todo lo que me ha pasado en la casa de St. Stephen, y sólo viví en ella un mes.

La policía me ha dicho que no es asunto suyo que medio barrio esté gestionado por una mafia, que hable con atención al ciudadano o algo así. Si llego a hacerlo y me cuenta algo interesante, ya os informaré.

Si venís a Londres, en Ealing mejor no viváis.

miércoles, diciembre 16, 2015

Pelis a evitar del 63SSIFF

¡Casi me olvido! Creo que una vez termina el festival de cine de San Sebastián mi cerebro intenta bloquear todas las pelis soporíferas que vi y me da la sensación de que nunca existieron.

¡Pero existieron! ¡Y yo las vi todas! ¡Y no sólo las sufrí en su momento, sino que estoy dispuesta a recordar todo el amasijo de títulos que me aburrieron hasta el dolor para que vosotros no tengáis que tirar un montón de horas de vuestra vida como hice yo!

MI GENEROSIDAD NO CONOCE LÍMITES.

El caso:


Sunset Song (ID, Terence Davies, 2015)

Mirad, voy a copiar el resumen de imdb, para que no penséis que me invento que esta peli no tiene argumento:

La hija de un granjero escocés se hace adulta a principios de los años 1900.

Y ya está. En eso consisten las más de dos horas de Sunset Song. Es verdad que la imagen promocional tampoco intenta engañar a nadie:

Agyness Deyn (Chris)

Pero yo que sé, esperaba al menos más escenas bonitas en el campo o algo. Pues no. Lo que se ve en Sunset Song es a esa chica de la foto, llamada Chris e interpretada por Agyness Deyn (no lo hace mal) intentando sobrevivir a la convivencia de su absolutamente impresentable padre (muy convincente Peter Mullan). Bueno, y luego casándose y esas cosas que se hacían antes. Una historia por capítulos cuyas transiciones no se entienden nada bien, con personajes incoherentes o que aparecen y desaparecen sin que tengas muy claro de dónde han salido ni qué hacen ahí. Lo único que me ha parecido decente es la evolución de la protagonista, que parece que va generando algo de sangre en las venas según avanza la cinta.


My Golden Days (Trois souvenits de ma jeunesse, Arnaud Desplechin, 2015)

No sé cómo se llama en español, así que sospechad de todos los títulos franceses sobre jóvenes rebeldes y enamorados que veáis.

Quentin Dolmaire (Paul Dédalus) y LouRoy-Lecollinet (Esther)

La historia no empieza terriblemente mal porque el protagonista (Paul Dédalus, interpretado por Quentin Dolmaire), aunque no se sabe por qué, parece que va a meterse en algún tipo de lío que incluye ceder sus documentos legales a otra persona. Si se hubieran centrado en eso a lo mejor habíamos tenido un argumento decente, pero como no, lo que My Golden Days nos trae es una aburrida historia de amor adolescente entre Paul y Esther (Lou Roy-Lecollinet).

La tal Esther es una maldita loca y una diva insoportable, así que el romance es uno de esos dramas adolescentes en los que cada día es una tragedia aunque todo vaya bien. A la mitad de los actores que salen no los distingo entre sí y según van pasando los minutos se va perdiendo el poco sentido que pudiera haber tenido en un principio.


Mountains May Depart (Shan He Gu Ren, Zhangke Jia, 2015)

Este drama cuenta la vida de Tao (Tao Zhao) en tres momentos diferentes: en 1999, 2014 y 2025.

Zijian Dong (Dolar. Sí, el niño se llama Dolar) y Tao Zhao (Tao)

Lenta, aburrida, generando algo de interés sólo en el tercio ambientado en el futuro, Mountains May Depart es, al menos, la menos terrible de las pelis de esta lista. No pasa gran cosa pero tiene algunos detalles simpáticos y al menos, aunque flojo, tiene un hilo conductor, que es la vida de Tao. Eso sí, como es una peli china, buena suerte distinguiendo a los actores.

Comparada con las demás del post es medio salvable; por sí sola, ni de broma. Eso sí, a casi toda la gente que la vio conmigo no le pareció tan mala. Por si os sirve de algo.


Back to the North (Xiang bei fang, Liu Hao, 2015)

Con una elegante y sobria fotografía en blanco y negro, Back to the North cuenta cómo Xiao Ai (Nan Sheng) intenta que sus padres tengan otro hijo porque ella tiene una enfermedad terminal y no quiere que se queden solos cuando ella muera.

Una fiesta.

Nan Sheng (Xiao Ai)

Parece ser que hay un problema gordo en China derivado de la ley del hijo único y con lo que pasa con los padres cuando ese niño único muere, así que supongo que la temática social que hay detrás de la cinta debe de ser interesante; pero a efectos prácticos ésta peli no hay quien la vea. Nadie habla, nadie hace nada.

De hecho me salí del cine. Si alguien sabe si la muchacha consigue que sus padres tengan otro crío, que me lo cuente.


The Deamons (Les démons, Philippe Lesage, 2015)

The Deamons se centra en un niño llamado Félix (Edouard Tremblay-Grenier) y en cómo teme a cosas que no suponen ninguna amenaza mientras ignora, como es lógico porque es un crío, peligros reales que existen en su turbio vecindario.

Edouard Tremblay-Grenier (Félix) y sus tropecientos compañeros de clase

O eso es lo que creo que ha querido contar el director. La realidad es que esta peli habla más bien del día a día de un niño perturbado que está enamorado de su profesora de gimnasia. Y cuando digo día a día, me refiero a la versión tediosa y casi literal del día a día. En la primera escena no te ponen la clase entera de educación física del muchacho éste de misericordia. Niños saltando, niños haciendo estiramientos, niños aburriéndome enormemente.

Tiene ciertas ideas que podrían haber sido útiles pero que se quedan en nada, como la maldad innata de algunos niños o cómo confiamos en algunas personas por razones que no son realmente válidas. Cuando aparecen esos peligros auténticos que mencionaba al principio parece que la historia va a ir a alguna parte, pero esa línea argumental se ataja en seguida y de la manera más fácil y menos elaborada posible. Hablando después con Buckner sobre la película vi lo que puede ser el único punto medio interesante de este barullo de argumento, que es cómo el crío protagonista, que tiene miedo de tonterías e ignora peligros reales, tiene pinta de estar en camino de convertirse en ese tarado peligroso al que deberían temer los niños. Por lo demás, algunos personajes secundarios no están mal y de vez en cuando hay alguna escena que al menos consigue dar mal rollo.

Una película que desperdicia los pocos detalles aprovechables de los que dispone. Me aburrí tanto que ni fui a la rueda de prensa.


Y eso es todo. Horas de mi vida que ya nunca recuperaré.


p.d. Me encontré a Nan Sheng en el baño y huí como pude, mitad por si me enganchaba y era tan aburrida como en Back to the North, mitad por si me veía en la coyuntura de tener que decirle que me había salido de su película. Poner a parir a esta gente es más fácil cuando no tienes que encontrártelos después por el pasillo.

jueves, diciembre 03, 2015

La casa de St. Stephen III: el tío de la moto

Confío en que nadie se haya olvidado de la casa de St. Stephen.

¿Cómo dices? ¿Te resultó tan acogedora y te proporcionó tal sensación de seguridad que quieres releer detalles sobre ella para sentir que vives allí? No hay problema. Si ése es el caso, o si es la primera vez que vienes por aquí, te recuerdo que me he venido a vivir a Londres, que el estado y los precios de los pisos de aquí son como para llorar en un rincón y te dejo los enlaces para que leas la primera parte de mi odisea en ese inquietante lugar. Y la segunda, por si te aburres mucho.

¿Ya? Puedo seguir contando cosas, entonces.

Cosas ilegales, por ejemplo.

No es que eso sea acotar mucho, porque en este sitio cualquier circunstancia que caiga dentro de la legalidad es pura coincidencia, así que especifico más y digo que voy a contaros el método de pago.

Ya comenté en capítulos anteriores que esta gente no tiene cuenta bancaria, así que lo más lógico es que penséis que la no-agente aparece cada quince días por nuestra ilegal morada y se lleva un puñado de sobres llenos de pasta entregados en mano.

Pues, no os lo vais a creer, el sistema de pago no es ése, es otro peor.

Me doy cuenta de que es tan ridículamente turbio que vais a pensar que me lo estoy inventando, pero total, no tengo una reputación que mantener, así que allá va:

Cada quince días, como inquilino, tienes que ir a un cajero, sacar la cifra correspondiente a tu alquiler -o bien sacar los fajos de billetes que tienes debajo del colchón- y dejar el dinero en tu habitación. Entonces un tipo aparece montado en su moto, entra en la casa y en tu cuarto con su propio juego de llaves, coge el dinero y desaparece en la noche.

Bueno, en el día, que esto pasa como a las nueve de la mañana, pero nos entendemos.

Si estás en paro o tienes un horario peculiar, podrás estar en casa cuando esto suceda, y será como hacer un pago un poco oscuro en mano; si tienes una jornada estándar como la mía, te tienes que ir al trabajo y confiar en que cuando vuelvas el tío de la moto no se haya llevado tu portátil, tu cámara de fotos y tus calcetines favoritos.

Resulta que en este barrio -Ealing, se llama. Pijo y caro, por cierto- la inmensa mayoría de las habitaciones que se alquilan de manera independiente funcionan así. Está todo llevado por los mismos tíos. Y el motorista misterioso tiene un calendario que le indica cuándo recoger los pagos. Todos los habitantes de la casa pagan a la vez. Y estoy bastante segura de que los inquilinos del resto de casas del barrio pertenecientes a esta gente pagan ese mismo día también.

Esto significa, si estoy en lo cierto, que dos días de cada mes hay decenas de casas en este barrio que contienen cantidades desorbitadas de pasta esperando en las mesas de sus múltiples dormitorios. El precio de mi habitación por cada quince días es de 320 libras, que son ahora mismo 456 euros. Y mi habitación es la más barata porque es la única individual de la casa; todas las demás son dobles. Si una habitación individual cuesta casi 500 euros la quincena, pongamos, tirando por lo bajo, que las dobles cuestan 600. Esta casa de la que hablamos tiene cuatro habitaciones dobles y la mía. Eso son, siguiendo las cifras de ejemplo, casi 2900 euros. Y, como ya he dicho, me da que el de la moto también va por el otro montón de pisos recogiendo billetes a montones, así que esos 2900 euros hay que multiplicarlos por la cantidad de casas que tenga la panda ésta de mafiosos.

Así que dos días de cada mes puedes irte con una palanca a Ealing y robar miles de libras. Algo tan sencillo como quitarle al motero las llaves y hacerse con un calendario -todos los inquilinos tenemos uno-, y estaríamos hablando de robar en un día el equivalente a un sueldo anual. O siete. O treinta. No sé cuántos pisos tiene esta gente.

Eso sin contar con la posibilidad de esperar a que el tío de la moto acabe la ronda y después sencillamente quitarle el dinero por la fuerza. Claro que con la mala pinta que tiene todo esto cualquiera le roba nada a estos tíos.

Pues bien, el día anterior a tener que realizar el primer pago, hablo con mis compañeros de piso.

Los brasileños van a estar en casa así que van a pagar en mano. Todos los demás se niegan a perder de vista sus preciados billetes de colores. Dicen que, sencillamente, no van a pagar.

Lo dicen como si hubiera una alternativa, como si uno pudiera no pagar el alquiler y que no le echaran a patadas de su habitación. Pero quién soy yo para juzgar comportamientos absurdos.

Visto el percal, decido dejar una parte del dinero en mi habitación, pero no la cantidad completa. Lo que tengo que pagar son 320 libras por las próximas dos semanas de alquiler, más lo que me falta de la fianza y de los días sueltos, que son 317 libras. 637 libras. Casi 900 euros. Eso no va a pasar.

Escribo a la no-agente diciéndole que hoy dejo 300 libras en mi habitación, pero que no voy a hacerlo más, que tenemos que encontrar una manera de que pueda, como mínimo, entregarles yo el dinero. Las otras 337 libras no pienso dejarlas ahí.

La no-agente se enfada porque dice que esto se acordó desde el principio.

Pues tiene toda la razón, oye. Es culpa mía, que no me aclaro. Yo oí "venimos a recoger el dinero", pero es evidente que ella dijo "un tío al que no conoces entra en tu cuarto con sus propias llaves cuando tú no estás y coge el dinero". Es el cambio de español a inglés, que me confunde. Pero bueno, me dice que no me preocupe, que ya llegaremos a un acuerdo, así que dejo la parte prometida en mi cuarto y me voy al trabajo.

Cuando vuelvo a casa todos mis compañeros excepto los brasileños están reunidos en la cocina. Dicen que se largan.

Yo - ¿Os vais? ¿Todos?
Neozelandesa - Nosotros sí. Estamos muy descontentos con cómo está saliendo todo. No nos dejan pagar por transferencia bancaria y en general esto no es normal.
Yo - ¿Y vosotros?
Irlandesa - También. Este sitio es rarísimo, queremos irnos ya.

Pues nada. Yo aquí sola con esta panda de delincuentes no me quedo, así que a buscar piso otra vez. Pero antes de nada, tengo que ir a mi habitación, a ver qué ha pasado con el dinero. Y a ver si mis calcetines están a salvo. Entro y tengo esta nota (traducción más abajo):


Hola,


No he encontrado el dinero del alquiler. ¿Puedes contactar conmigo cuanto antes en el número xxxxxxxxxxx?

Pago: 337
Multa por no pagar a tiempo: 30
Total: 367

Muchas gracias


El-tío-de-la-moto 



MULTA POR NO PAGAR A TIEMPO (???!!!)

¿Para qué he contactado yo con Toni? Ni se ha dignado a decirle al chico éste que no iba a pagar la cantidad completa. Parece que los no-agentes son igual de inútiles que los agentes.

Escribo a la no-agente para decirle que me voy de ahí y le dejo esta nota al de la moto, porque va a ir al día siguiente otra vez para ver si pago. Y no pienso pagar:


18 de agosto de 2015

Hola,

No parece que vayamos a ponernos de acuerdo con el método de pago así que creo que es mejor que no siga viviendo aquí. Te dejo aquí las 17 libras, pero no voy a pagar el alquiler (simplemente quedaos con la fianza y me voy en dos semanas).


Key

p.d. Ni sabía que existiera una multa por pagar tarde, así que obviamente eso no pienso pagarlo.



Y no pagué. Sí que tuve que llevarme varios días el portátil al trabajo porque realmente creía que para cuando volviera a casa el tío de la moto ya tendría la subasta montada en eBay con todos mis cacharros electrónicos, pero el caso es que al final no he perdido pasta.

Habrá al menos otra entrega sobre esta casa. Aún tengo que contaros lo que había dentro del armario.