miércoles, junio 17, 2015

Leopoldus II

Si queréis entender algo de este post, deberíais leer primero este otro.



Judy me llama por teléfono.

Efectivamente, ha habido un error; pasé la entrevista, pero la empresa no me piensa contratar sin verme la jeta en directo. Supongo que será por si parezco normal por skype pero luego huelo raro o voy por ahí mordiendo los muebles de los demás.

Así que yo toda emocionada pensando que podía cambiar de trabajo, y no. Maldita seas, Judy. Que podía haber dejado ya un trabajo por tu culpa.

Ya no puedo pedir día de asuntos propios (sólo tengo uno cada seis meses), y no puedo pedir vacaciones de una semana para otra, pero, afortunadamente, el jueves de la semana siguiente es festivo y puedo ir a Francia y volver en el día.

Es curioso cómo las películas distorsionan la realidad, pienso yo. Cuando en una peli alguien dice "mañana tengo una entrevista en Francia", casi tienes que ponerte unas gafas de sol para que no te deslumbre el glamour de la situación. Te imaginas a una chica joven y estupenda, vestida de ejecutiva, caminando por un aeropuerto grácil pero elegantemente, hablando en algún idioma extranjero por el móvil con una mano mientras arrastra su trolley de diseño con la otra, todo, por supuesto, sin perder la sonrisa ni la ondulación de los bucles de su pelo.

No os lo vais a creer, pero en la vida real esto no así. Ni un poco, además.

Me siento en una de las salas de espera, delante de los monitores para ver mi puerta de embarque cuando aparezca, con las piernas puestas encima de mi maleta y el bolso agarrado como si fuera el Santo Grial, porque está claro que me voy a quedar frita y me van a robar. En un día he volado a Niza, he cogido un autobús hasta un parque tecnológico de la zona, he hecho una entrevista bastante mala con un tipo extraordinariamente desagradable, he tenido dos reuniones con Judy, que estaba presente en la entrevista y está tan segura de que me van a dar el puesto que ya está apuntando qué día puedo empezar, he cogido otro autobús hasta el aeropuerto, me he comido un bocata del cual la mitad ha acabado en el suelo y ahora estoy exhausta y deseando que llegue ya la hora de subirme al maldito avión para largarme de ahí.

Y, quién se lo iba a imaginar, no me siento glamourosa en absoluto.

Pienso en lo incómodo que es utilizar los baños del aeropuerto para cambiarse de ropa, en cómo el autobús nos ha soltado a mí, a mis cuñas y a mi trolley fucsia en medio de una carretera sin arcén, obligándome a atrochar por un jardín con aspecto de camino de cabras para no morir en el intento. Pienso en que he viajado hasta el sur de Francia para hacer una entrevista con un tipo que no quería entrevistarme; una entrevista que no tenía ni que haber existido, porque el proceso consistía sólo en dos pruebas y a mí me han añadido la tercera por culpa de la dichosa huelga de controladores aéreos.

Veo con claridad que no me van a coger. Y la verdad, me da igual. Mi entrevistador estaba amargado de la vida y mis ganas de que me dieran el trabajo se fueron esfumando según avanzaba la entrevista.

Y qué puñetas, si a mí no me gusta el queso, ni el vino, y no meriendo en jardines porque soy alérgica al polen.

Paso de todo.

Acomodo las piernas sobre la maleta, agarro más el bolso y me dispongo a quedarme frita un rato. Cierro los ojos.

- A mí los ingenieros me caen bien, ¿sabes?

Abro los ojos. Miro a mi derecha, y veo a una chica vestida con traje chaqueta, sentada con uno de sus compañeros de trabajo, en lo que es claramente un viaje de negocios.

- Pero que pasa, luego no son tu tipo, ¿no?
- Totalmente. Es que son tan estrictos... yo los llamo, cariñosamente, "cabezas cuadradas".

Cariñosamente. Comillas comillas.

- Claro, porque tú por ejemplo, si tu novio llega y te dice "¡mañana nos vamos a Londres!", ¿tú qué dices? -el tipo se esfuerza tantísimo por complacer a su compañera que me planteo por un breve momento que tal vez no sea gay.
- ¡A mí eso me encanta! Pero eso con un ingeniero, imposible. No saben lo que es la espontaneidad.

Pienso fugazmente en hablarle de los dos miembros de la oficina técnica de mi empresa, que a veces buscan el vuelo más barato que haya y se van con sus amigos a desayunar a Lisboa, o a merendar a Roma. Luego se vuelven a casa y todos tan contentos. Ni sé si son ingenieros o técnicos o qué, pero ejercen de ingenieros, y a una chica que aplica estereotipos con esta agresividad obviamente le va a valer de sobra.

- Claro. Es que tú eres una chica decidida, que no tiene miedo de hacer cosas distintas -el peloteo lleva un rato, yo sólo lo estoy resumiendo.
- Pues sí. Pero con un ingeniero no se pueden hacer esas cosas. He salido con dos, y con los dos me ha pasado igual. Eran perfectos sobre el papel, pero luego, nada. Me aburrían.
 
Madre mía, a esta me la tengo que llevar un día de fiesta con mis compañeros de clase de la facultad, a ver si se le pasa la tontería.

Pero sigamos con la historia de Leopoldus, porque aún le queda un rato.

Cojo el vuelo de vuelta, llego a casa y me voy a dormir. A la mañana siguiente, Judy me llama.

Yo - ¿Sí?
Judy - ¿Key? Estoy muy sorprendida, pero el feedback ha sido negativo.
Yo - Ya, yo no estoy nada sorprendida. Y si te digo la verdad después de hablar con el tipo ya no tenía ganas de trabajar para Leopoldus Francia, así que ni siquiera me siento mal porque no me hayan cogido.
Judy - Bueno. He hablado con Sand, y me ha dicho que estás en su proceso de selección.
Yo - ¿Qué? Pero si no me han llamado. Hice la entrevista hace semanas y salió bien, pero no me han vuelto a decir nada así que he supuesto que no estaban interesados.
Judy - Pues parece que sí. Luego te llama Sand.

Y ahora a santo de qué aparecen los ingleses. Qué jaleo de empresa.

Efectivamente, Sand llama. Los señores británicos quieren hacer una segunda entrevista, pero saben que es un lío hacerme ir hasta Londres así que les parece bien hacerla por Skype.

Hago la entrevista y va aceptablemente bien. Sí que parece que me lo pueden dar, pero ya veremos.

Pasan un par de días y suena el teléfono.

Yo - ¿Sí?
- ¡Hola! ¿Eres Key?
Yo - Sí, dime.
- Te llamo porque tu perfil encaja muy bien con una oferta que tenemos para Francia.

¿Francia otra vez? ¿Pero por qué me llama a mí gente de Francia? QUE NO SÉ FRANCÉS.

Yo - ¿Sabes que no hablo francés?
- Sí, no pasa nada. La oferta es de frontend web, ¿te interesaría?
Yo - Sí claro.
- ¿Y estarías dispuesta a mudarte a Francia?

Um. Esto me resulta familiar.

Yo - Sí, pero espera.
- ¿Qué pasa?
Yo - De qué empresa llamas.
- Leopoldus.

Venga hombre.

Yo - Me parecía. Ya me han entrevistado para el puesto que me ofreces. Llegué a la tercera entrevista y me rechazaron.

La nueva reclutadora me dice que no, que es la misma empresa pero otro puesto, y acordamos que si me consigue una entrevista me llama.

Me llaman unos, otros, pasan un montón más de cosas aburridas, muchas confusiones con Francia, más emails con Inglaterra y total, que estoy escribiendo esto desde un hotel súper andrajoso del oeste de Londres y he empezado este lunes en la empresa de marras.

Ya os contaré cómo va el asunto.


p.d. He tenido que adelantar el viaje casi una semana porque ha habido otra huelga de controladores aéreos. Soy muy fan del gremio ahora mismo.

p.d.2 Por no liar más el tema me he saltado una parte de la historia en la que otra reclutadora me concertaba una entrevista con Leopoldus Londres y en la luego la empresa nunca llegaba a llamar. Nunca sabré quién era esa reclutadora ni qué pasó ahí. Misterios misteriosos.

domingo, junio 14, 2015

Leopoldus I


Marzo, un día cualquiera después del trabajo:

BZZZZZZZZ
BZZZZZZZZ
BZZZZZZZZ

Yo - ¿Sí?
- Hola, ¿Key Hunters?
Yo - Sí, soy yo.
- ¿Qué tal? Me llamo Sand, he visto que tu currículum está en Monster, ¿tienes un momento para hablar?


INCISO

Estas llamadas han sido mi conversación más habitual desde que en enero me obligaron a coger vacaciones en mi empresa por falta de carga de trabajo. Aproveché el descanso forzado para darme cuenta de que definitivamente estaba hasta el moño de trabajar ahí y me puse a buscar algo en Reino Unido e Irlanda, por ver qué hay por ahí fuera.

En estos países las empresas no te llaman para ver si quieres hacer una entrevista con ellos, sino que hay una gente dedicada a hacer de intermediaria entre dichas empresas y los posibles candidatos. Tú subes tu currículum a una plataforma de búsqueda de empleo, y al día siguiente, si cuadras con los perfiles que se buscan, te llaman los reclutadores de turno para ofrecerte entrevistas con unas empresas u otras. Son unos pesados pero al final consiguen cosas.

Esto que yo sepa también existe en España, pero no es el método exclusivo. Por ahí fuera parece que sí.

FIN DEL INCISO


Durante una muy larga conversación, le cuento a Sand lo mismo que a los otros cincuenta reclutadores; que quiero trabajar en frontend web*, que quiero algo en el extranjero y que sólo necesito tres semanas para avisar a mi empresa de que me largo.

Sand - Muy bien. Entonces a lo mejor te interesa una oferta que tengo para una empresa llamada Leopoldus, relacionada con vuelos y viajes. Es frontend, en Londres.
Yo - Vale. Suena bien.
Sand - Voy a ver si puedo concertar una entrevista y te aviso.
Yo - Estupendo, gracias. 
Sand - Gracias a ti. Que tengas un buen día.

Clic.

Bueno. Llamadas de éstas he tenido mil y entrevistas reales he hecho como dos, así que en fin. Ya llamarán si quieren. La verdad es que no me importaría vivir una temporada en Lon...

BZZZZZZZZ
BZZZZZZZZ
BZZZZZZZZ

Yo - ¿Sí?
- Hola, me llamo Judy, llamo porque he visto tu currículum en Monster. ¿Tienes un segundo para hablar?

Uf. Hoy no como.

Yo - Claro. Dime.
Judy - Tengo una oferta de una empresa llamada Leopoldus, relacionada con vuelos. Es frontend. ¿Te interesaría?

¿Eh?

Yo - Creo que hay alguna confusión; acabo de hablar con una compañera tuya que me ha ofrecido el mismo puesto.
Judy - Ya.

¿Ya? ¿Cómo que ya?

Yo - No entiendo; ¿por qué me ofrecéis las dos el mismo puesto?
Judy - Es que el suyo es en Londres, y el mío es en Francia.

???


Yo - ¿Francia? Pero si yo no hablo francés.
Judy - Ya, no pasa nada.
Yo - No, no me entiendes. No hablo nada de francés. Ni una palabra -Judy se parte-.
Judy - Ya, ya, no hay problema. El idioma de la empresa es el inglés. 
Yo - Ah. Bueno. Entonces vale.
Judy - ¿Estarías dispuesta a mudarte a Francia?
Yo - Estoy dispuesta a mudarme prácticamente a cualquier parte de Europa. No hay problema.
Judy - ¡Genial! Arreglo la entrevista y te aviso.
Yo - Vale. Gracias.

Clic.

Pasan los días y Judy me llama. Me quieren entrevistar los franceses.

Aquí viene un largo y tediosísimo proceso lleno de emails y llamadas que a mí no me apetece contar y os prometo que a vosotros no os apetece leer, así que resumo y enumero, porque es un follón:

1. Me llama por teléfono un tipo de Leopoldus, encantador; hablamos un rato y la entrevista va muy bien.

2. Judy me escribe esa misma tarde para decirme que he pasado la entrevista y que la siguiente es en persona. Muy bien todo.

3. Mientras tanto, me llaman de Leopoldus Londres para concertar una entrevista por su parte. La organizamos para el viernes de la semana siguiente.

4. Me pongo de acuerdo con los franceses, pido el jueves de asuntos propios en el trabajo, reservo el vuelo, compro una maleta, lo organizo todo. El miércoles por la noche voy a ir a dormir en Madrid y me voy a Niza el jueves a las ocho y media de la mañana.

En teoría. Porque, faltaría más, el miércoles por la tarde llego a casa, veo a mi madre sentada en el sofá, y...


Mafalda - Hay huelga de controladores aéreos.

...


Yo - ¿Qué? ¡¿JUSTO AHORA?!

Mafalda - Sí. Controladores franceses. La huelga empieza mañana.

Pues muy bien.

Bueno. Mira, me la juego. Yo voy al aeropuerto y confío en que mi vuelo sea uno de los que no se hayan cancel...

BZZZZZZZZ

Mensaje de la compañía aérea. Me han cancelado el vuelo.

LA MADRE.

QUE LOS TRAJO.

A TODOS.

Busco alternativas, pregunto en la estación de tren por si hubiera alguna opción, pero todo es inviable. Aviso a Judy y me dice que la situación es comprensible y que están dispuestos a entrevistarme por Skype, así que hago la mencionada entrevista al día siguiente, pero estoy bastante hecha polvo por toda la coyuntura, la conexión de mi interlocutor no es buena y aquello acaba siendo la conversación menos fluida de la historia.

El resultado me convence más bien poco, pero mira, ya paso. Con el dineral que voy a perder con el tema y el agotamiento mental que me ha provocado, ya me da igual todo.

Además, tengo que hacer al día siguiente la entrevista por teléfono con Londres. Estoy hasta el cogote de todo, pero hago la entrevista y al menos esa conversación sí que va bien. A lo mejor hasta me llaman y todo. Londres mola, a lo mejor tengo suerte.

Ummm  ¿quiero realmente vivir en Londres? ¿o lo que quiero es encontrarme gente de Juego de Tronos en el metro y a Cumberbatch rodando un capítulo de Sherlock?

Bueno, da un poco igual; el caso es que pasan más días y Judy me llama cuando estoy en el trabajo.

Yo - Hola Judy. Dime.
Judy - He hablado con tu entrevistador y el feedback es positivo.
Yo - ¿Sí? No lo tenía yo muy claro; qué bien. ¿Y eso qué quiere decir?
Judy - Que te han dado el trabajo.

!!!


¡OH LA LA!


ME VOY A FRANCIA.


¡¡ME VOY A FRANCIA A MERENDAR

QUESO Y VINO EN SUS JARDINES

GIGANTES!!


Vuelvo emocionadísima a mi puesto de trabajo, le cuento a un par de personas lo que ha pasado y sigo a lo mío. No me voy a ir del trabajo hasta que no tenga algo un poco más tangible que la palabra de una reclutadora.

Miro mi correo; Judy me ha dicho que ya tengo que tener el contrato en la bandeja de entrada.

Pero el contrato no está.

Ummmm.

Le mando un email diciendo que se ha olvidado de enviarlo.

Pasan los días y empiezo a pensar que ha habido un error y Judy se ha equivocado de candidata al decirme que me había cogido.

Pasan más días y llega un punto en el que es obvio que hay algún problema, porque vamos a alcanzar la fecha tope en la que yo tenía que decir si aceptaba o no el empleo, y a mí no me ha llegado el contrato por ninguna parte, así que escribo a Judy preguntándole que qué pasa.


Y el resto para una segunda entrega (clic aquí para leerla), que tenéis cosas que hacer.



* Frontend viene siendo la parte que se ve de las cosas que usáis en el ordenador. La interfaz; los colorines y la disposición de las cosas.


P.d. Tengo una conexión horrorosa y además he hecho clic en lo que no debía. Si estáis suscritos por rss al blog es probable que os haya llegado la segunda entrega de este post. Da un poco igual; lo digo para que sepáis por qué os llegan cosas inconexas.