miércoles, noviembre 26, 2014

Lencería

Por la calle, con Buckner. Pasamos por delante de una mercería de ésas de barrio profundo y miro el letrero de la entrada:

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LENCERÍA    nombreCutre    NIÑOS
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Mira tú, que igual contratar a un agente de marketing tampoco sale tan caro, ¿eh?

Yo - ¿Venden lencería y niños?
Buckner - Bueno, ellos te venden lencería. Si eso no funciona entonces ya te venden los niños.

Pues no lo había pensado, pero igual es un negocio con futuro. En cualquier caso, ahora ya conocéis el verdadero significado de los rótulos de las tiendas de barrio.

Y además ahora me dan mal rollo las mercerías.

domingo, noviembre 23, 2014

Persecuciones

¿Sabéis quién es un tío llamado Unax Ugalde?

Yo ahora sí. Pero hace un par de meses no. Os cuento:

Jueves, 25 de septiembre, Festival de cine de San Sebastián. Estoy sentada en la sala del Industry Club del Kursaal, escribiendo cosas horribles sobre las pelis que he visto. Me acuerdo de un mensaje que leí la noche anterior y cojo el móvil.

Releo a Jags anunciando en un grupo de Telegram su amor incondicional por un tipo llamado Unax Ugalde, que no puede ser más guapo y que por lo visto está en San Sebastián. Referencias varias a cómo el hecho de compartir instalaciones y oxígeno con él me convierten en la mujer más afortunada del mundo. Yo intentaría secuestrarle y llevarselo de regalo, ya que estamos ahí los dos, pero es que no sé quién es. Jags me envía esto:

Unax Ugalde

Resulta que el hombre ha presentado Lasa y Zabala (ID, Pablo Malo, 2014), peli que no he podido ver porque la rueda de prensa anterior a la sesión se alargó demasiado. Me cambio de sitio en mi mesa para poder ver por la tele la rueda del chico (las ruedas de prensa se proyectan en directo dentro del Kursaal), y así poder ir corriendo si veo que la cosa se está terminando.

Acabo el post y voy a la sala de al lado, donde está toda esta gente dando la mencionada rueda, a ver si puedo hacerle una foto al chaval y mandarsela a Jags. Si tengo margen para actuar a lo mejor hasta puedo grabarle diciendo hola.

Tal vez éste sea un buen momento para recordaros que no ubico las caras de la gente a menos que las haya visto como doce veces. Tengo la foto del tal Unax en el móvil, y aún así no sé cuál de los presentes es. Escribo al grupo en el que tengo a Jags mientras observo desde un lateral de la sala cómo los periodistas preguntan cosas.

Yo - Uuummm creo que le veo, pero no sé si es él.
Jags - AY.
Yo - Busca la rueda de prensa en el canal del festival y dime quién es, anda, que esto se retransmite en directo.

Jags se va a buscar el canal.

Yo - Creo que lleva una boina.
Jags - No le encuentro :s
Yo - A ver si no es esta peli.

A VER SI ME ESTOY TRAGANDO UNA RUEDA DE PRENSA DE UNA PELI QUE NO ME INTERESA Y QUE ESTÁ A CACHOS EN EUSKERA PARA NADA.

Jags me sugiere que consiga el turno de palabra y le pida matrimonio a Unax en su nombre, y llegamos a la conclusión de que, si estuviera allí, los de seguridad ya la habrían echado a patadas de la sala después de un par de intentos de tirarse encima del actor.

Acaba la rueda de prensa. La gente aplaude mientras yo voy trotando, cargada con el portátil y el bolso, hacia la mesa con los actores.

Y veo como  Unax Ugalde se levanta y se va.

SE VA.

MALDITO SEAS, UNAX UGALDE. ME HE TRAGADO MEDIA RUEDA DE PRENSA DE UNA PELI QUE NO HE VISTO, EN UN IDIOMA QUE NO ENTIENDO, PARA HACERTE UNA FOTO. NO HUYAS, MALDITO DESGRACIADO.

Para la información de las personas que no hayan estado nunca en una conferencia de éstas, os cuento que cuando los actores, directores y demás son majos o simplemente normales, suelen esperar en la mesa para firmar autógrafos y hacerse fotos. Si ahí no los pillas, porque eso suele estar hasta las trancas, puedes intentarlo en el trecho pequeñito que hay desde la mesa hasta la puerta de salida de la sala. Los normales te conceden un rato en la mesa. Los majos te conceden un rato en la mesa y otro en el trecho mencionado. Los hijos de Lucifer no esperan en ninguna parte y se marchan directamente.

Pienso, porque soy todo bondad, que a lo mejor el chico es simpático pero su agente no le deja quedarse, que a veces pasa. Hay ruedas en las que los actores están haciendose fotos y aparece alguien por detrás que les obliga a abandonar la sala, supongo que por cuestiones de compromisos del actor o porque tiene que organizarse ya el siguiente evento y necesitan la sala.

Pero no es el caso. Me acerco al trecho que dije antes y veo al hombre éste, al otro lado de la puerta, de palique. LA MADRE QUE LO TRAJO. Le miro fijamente, a ver si mi mirada de odio le hace levantar la vista y verme. Pero no. Miro al tipo de seguridad que tengo en frente, al otro lado de la cinta de seguridad.

Yo - Hola -sonrío ampliamente-, ¿sería posible, tú crees, que avisaras a ese chico de ahí -no me he aprendido bien su nombre aún y no quiero liarla- y decirle que venga para que pueda hacerle una foto?

Igual debería hablaros de los distintos trabajadores que circulan por el festival. Hay dos clases.  La clase A es un chico o una chica, muy joven, guapo, amable, y de sonrisa encantadora. Todos son así. Es inquietante. Éstos son los que te revisan la acreditación al entrar en el edificio, te dan la llave del casillero, los pinganillos de traducción, esas cosas. Y luego está la clase B.

La clase B es siempre un hombre, joven pero no tanto como los de la clase A, que se encarga exclusivamente de asuntos de seguridad y que tiene aspecto de tener un cadáver guardado en el maletero de su coche.

Os dejo a vosotros solos que os imaginéis de qué tipo es el segurata que nos concierne en esta historia.

El hombre me mira y ni siquiera me contesta. Sólo mueve la cabeza despacio de un lado a otro, indicando que no tiene intenciones de seguir órdenes de una mediocre mortal.

Yo - Vaya -me encojo de hombros-. Bueno, pues nada.

Echo un último vistazo al amor platónico de Jags y pienso que menos mal que no me gano la vida como periodista, porque duraría como veinte minutos en nómina.

El tipo de seguridad -llamémosle Vito- me mira un segundo y aparta la vista inmediatamente, pronunciando lo siguiente mientras vigila el resto de la sala:

Vito - Tal vez si sales por esa puerta -apunta sólo con los ojos hacia una de las puertas de salida para la prensa- coincidas con los actores.

Miro hacia la puerta mencionada. Da al rellano, por donde los actores no pasan jamás. Al menos no nada más terminar la rueda de prensa.

Yo - ¿Por ahí? Pero si los actores nunca pasan por el rell...
Vito - Tal vez. Si sales por esa puerta.

Me siento como si me estuvieran dando instrucciones para recuperar un fardo de heroína, pero sé que este tío sabe más que yo de cómo funciona el festival, así que decido creerle, entre otras cosas porque no tengo una alternativa mejor.

Yo - ¡Vale! ¡Muchas gracias!

Sonrío a Vito, y le veo asentir sutilmente mientras yo corro hacia la puerta.

Empujo el portón y veo al reparto entero caminando por el rellano.

Señor de seguridad, le quiero mucho.

Escaneo al grupo y me asaltan las dudas. No sé a quién estoy buscando. Ya sé que le acabo de ver en la sala de al lado, pero ya os he dicho que no me acuerdo de la cara de la gente. Veo a un chico con una boina y rezo para que Unax no le haya dado la suya a alguien mientras yo no miraba, o voy a mandarle a Jags el saludo más absurdo de la historia. Me centro en el tipo de la boina y le hago señas, sin atreverme a decir su nombre porque no lo tengo claro. El chico me mira. Hago gestos para que venga hacia mí. Pone cara de tedio infinito, pero viene.

Yo - ¡Hola! Tengo una amiga que es muy muy fan tuya, ¿si te grabo le puedes decir hola?

El hombre asiente, le digo el nombre auténtico de Jags, y grabo esto:


Ahora, aparentemente, poseo el alma de Jags y tengo derecho a llamarla si un día necesito un cómplice para un atraco o algo por el estilo. Está bien saberlo.

Por último, sólo comentar que justo después de este episodio me dirigí a la salida del edificio para ir a otra peli, supongo, y entre todo el barullo de periodistas que entraban y salían me crucé con Vito. No dijo nada; sólo me tocó ligeramente el brazo y asintió. Soy muy fan de este tío.


p.d. A Unax Ugalde igual no le caí muy allá, y me pareció un poco seco, pero grabó el saludo cuando no tenía por qué hacerlo, así que retiro lo de que es un hijo de Lucifer. Besitos para él.
p.d.2 No grabéis vídeos en vertical. Ya he destruido yo un poco más internet subiendo el mío, no cometáis el mismo error. Tendré más cuidado la próxima vez.

lunes, noviembre 10, 2014

24601

En el salón, yo con mi portátil y mi madre viendo Saber y ganar. Ni caso le estoy haciendo al programa.

Mafalda - Yo en el internado de pequeña tuve primero el número 23 y después el 36.

¿Eh?

Yo - ¿Qué? ¿Qué han preguntado?

Señala la pantalla. Leo:

¿Cuál era el número de preso de Jean Valjean?

Sutil.

Una maravilla, los internados de monjas, por lo visto. Es evidente que mi madre está encantada.


P.D. Por si no lo sabéis y os mata la intriga, os informo de que Jean Valjean es el prota de Los miserables, de Víctor Hugo. El tipo al que interpretó Hugh Jackman en el musical ése de hace un par de años. Y ya puestos, su número de preso era el 24601.

miércoles, noviembre 05, 2014

Step Up All In: No

Crítica rápida para evitar que veáis Step Up All In (Id, Trish Sie, 2014).

Step Up All In - Póster

Sean (Ryan Guzman. Extraordinariamente guapo y sin embargo con el sex-appeal de un zapato viejo) es un bailarín que intenta ganarse la vida como tal en Los Angeles, y que ve posibilidades de triunfar gracias a un mediático concurso llamado The Vortex. Para poder participar, avisa a su amigo Moose (Adam Sevani), el cual avisa a su vez a su amiga Andie (Briana Evigan. No os preocupéis, está mucho más buena que esa chica mal photoshopeada del póster; a la de verdad no dan ganas de tirarle un bocata), y entre los tres montan un grupo de baile a todo trapo para entrar a formar parte de lo que, como ya estaréis imaginando todos, será la competición menos emocionante y más previsible de la historia de la televisión.

Briana Evigan (Andie) y Ryan Guzman (Sean)

Tengo sueño y no me apetece perder el tiempo: la música es mala, las interpretaciones son peores, las pocas coreografías que no son una mierda están estropeadas por lo lamentablemente mal que están rodadas las escenas, los buenos bailarines (ninguno de los protagonistas está en la lista) están desaprovechados y en general la peli entera es un despropósito.

Lo único que hace el asunto un poco más llevadero es la presencia de algunos de los secundarios; a saber, Adam Sevani en el papel del ya mencionado Moose:

Adam Sevani (Moose)

Y este otro tío, que se llama David 'Kid David' Shreibman y que interpreta a un profesor de bailes de salón que se acopla al grupo, llamado Chad:


David 'Kid David' Shreibman (Chad)

Lo demás, un espanto. Y os lo dice alguien que vio encantada de la vida pelis cuyo único aliciente era la música y las coreografías, como El Ritmo del Éxito (Center Stage, Nicholas Hytner, 2000), Espera al último baile (Save the Last Dance, Thomas Carter, 2001) y hasta productos de calidad más que dudosa como Honey (Id, Bille Woodruff, 2003). Cualquiera de ellas le da cuarenta vueltas a este bodrio.

Y ya está. No veais esta cosa ni locos.

Si alguien la ha visto ya, le mando un abrazo.