sábado, septiembre 27, 2014

Un viaje de diez metros: especias para alegrar el festival

Cuando, después de llevar días viendo dramas deprimentes, me enteré de que Lasse Hallström presentaba película en la sección Culinary Zinema del festival, fui corriendo a ver si recuperaba un poco las ganas de vivir. Y Un viaje de diez metros (The Hundred-Foot Journey, Lasse Hallström, 2014) no es la peli del siglo, pero cumplió con lo que yo estaba buscando. Os cuento:

Un viaje de diez metros - Póster

Hassam (adorable y un pelín cargante Manish Dayal) y su familia se mudan a un pueblito del sur de Francia con intención de montar allí un restaurante indio. El problema es que exactamente enfrente de su local hay otro restaurante; uno extremadamente pijo (tienen estrella Michelín y todo), regentado por la arpía implacable Madame Mallory (Helen Mirren), que no tiene ninguna intención de dejar que sus horterísimas vecinos se lo dejen todo oliendo a curry y se propone hundirles el negocio a toda costa.

Manish Dayal (Hassam)

Hay guerra entre restaurantes, hay padre autoritario pero bueno en el fondo (Om Puri en el papel de Papa), hay dulce pero competente chica francesa (Margueritte, interpretada por Charlotte Le Bon) y hay muchas muchas escenas de salsas y hortalizas y platos llenos de especias.

La peli es bonita; es de esas historias de superación en las que alguien empieza de cero y consigue cosas sólo a base de trabajo; la fotografía es alegre y dinámica, la lucha entre locales es divertida y los personajes funcionan muy bien, en especial los de Helen Mirren y Om Puri. Sí hay que decir que hay algunos puntos en los que se pierde la fluidez del argumento, y de hecho da la sensación de que la película se va a terminar como en dos o tres ocasiones.

Charlotte Le Bon (Margueritte) y Helen Mirren (Madame Mallory)

En resumen, Un viaje de diez metros cuenta una historia amable y sin muchas pretensiones que probablemente os alegre el día. Tiene cosas mejorables y no os va a explicar cuál es el sentido de la vida, pero la recomiendo de sobra.

Menos mal que hay comedias de éstas para aligerar un poco los dramotes de los festivales, porque si no íbamos a acabar todos en terapia al salir de aquí.

La entrega: me pones un café y me guardas este fajo

Parece ser que en Nueva York existe un sistema por el cual, si eres dueño de un bar, te puedes ver obligado a ejercer de banco efímero para los mafiosos del lugar. Se decide a qué bar le toca, y todo el mundo involucrado en el tema turbio que se tercie tiene que ir ahí a depositar el dinero. O al menos así lo pintan en La entrega (The Drop, Michaël R. Roskam, 2014).

La entrega - póster
 
En esta historia, el barman enmarronado es Bob Saginowski (Tom Hardy), que, tras conocer a Nadia (Noomi Rapace) y a un adorable perrito al que han apaleado, se verá cada vez más metido en un lío lleno de violencia y gentuza por todos lados. Completan el reparto James Gandolfini como Marv, que es el primo de Bob y copropietario del bar (bueno, no tengo claro que sea copropietario. No tengo claro quién es jefe, quién es camarero, quién es dueño, ni nada. Es complicado. Ved la peli) y Matthias Schoenaerts como el malvado y un poco imbécil Eric Deeds.

Noomi Rapace (Nadia), Rocco y Tom Hardy (Bob)

La peli está bien, aunque para mí le falta un pelín de ritmo. Además, tiene partes bastante confusas. Ahora mismo hago memoria y no podría contarle la historia a alguien de principio a fin, porque hay cachitos en los que no tengo nada claro qué estaba pasando.

James Gandolfini (Marv) y Michaël R. Roskam (director)

Pero bueno, las interpretaciones son muy buenas, el tema es interesante y está bien llevada, en general. A mí me ha parecido que estaba bien y punto, pero la gente ha salido muy contenta, así que, aunque no acaba de ser lo mío, creo que puedo recomendarla sin meter mucho la pata.

Igual me voy a Nueva York y monto un bar. Está claro que se conoce gente interesante.


p.d. No pongo el nombre real del perro porque no viene en ningún lado y porque se utilizaron tres diferentes para el rodaje, así que no tengo claro cuál es el de la foto. Más majo él.

jueves, septiembre 25, 2014

Las lámparas son mis amigas

Ayer me cargué una lámpara. Lo he mencionado por encima en el post anterior y ahora puedo dar detalles porque he visto que el elemento atacado se encuentra en perfecto estado, así que supongo que lo máximo que me puede pasar es que me obliguen a pagar una bombilla.

Me explico, para que no penséis que voy por ahí destruyendo el mobiliario ajeno.

Entro en la sala de prensa para desplegar mis doscientos calendarios e intentar organizarme. Como me viene pasando últimamente, me encuentro con que la mitad del espacio está ocupado por un equipo realizando una entrevista. Vaya por Dios. Localizo un sillón en la penumbra (cuando hay entrevistas se ponen dramáticos y bajan las luces) y voy hacia él, viendo que el cojín en el que se supone que tengo que sentarme está fuera de su sitio, de manera que si me apoyo aquello va a volcar. Y yo no quiero organizar un escándalo y que se oiga en la entrevista de al lado, así que empujo sutilmente el cojín con una pierna, para reubicarlo y hacerlo utilizable de nuevo.

Tal vez una persona ágil lo habría logrado, no lo sé. Lo que sí sé es que en mi caso no sólo no consigo recolocar el cojín, sino que el sillón resulta ser extraordinariamente ligero y al contacto con mi pierna resbala grácilmente sobre el suelo, cruzando el poco espacio que lo separa de una lámpara de pie que tiene detrás. Entonces se produce un mínimo contacto entre los dos objetos.

Y la lámpara se funde.

Qué bien.

La mirada de desaprobación que me lanza la periodista sentada casi a mi lado, con ese movimiento de cabeza y esa severidad y desprecio en sus ojos, me da a entender que el auténtico amor de su vida son las lámparas de pie, y que cada vez que una sufre algún daño, algo se muere en su interior. O bien que sabe a ciencia cierta que una persona que es capaz de destrozar con tal saña una lámpara, evidentemente dedica su tiempo libre a asesinar cachorritos. Sea como fuere, qué le voy a hacer a estas alturas, me siento en la oscuridad y me pongo a revisar los horarios aún a riesgo de quedarme ciega. Porque si la lío, apechugo y me quedo en la escena del crimen un rato. Porque huir es de cobardes.

En ese momento otra periodista se levanta y va hacia la lámpara, apretando el botón de encendido, a ver si cuela. Yo sé de sobra que como mínimo he fastidiado la bombilla, pero voy igual, por aparentar aunque sea.

Yo - Creo que me la he cargado.
Mujer - Pues sí. Está rota.

No habla, sentencia. Lo dice con una ira y un odio que se me escapan un poco, teniendo en cuenta que estamos hablando de una bombilla. Es evidente que antes de mi llegada los presentes en la sala han desarrollado una amistad inquebrantable con la lámpara. Se habrán ido juntos de cañas, a jugar al tenis, conocerán a sus hijos. Esas cosas.

Total, que con toda la gente maja que hay por aquí, algún amargado me tenía que encontrar. Y por lo visto vienen en packs de dos.

Me imagino que, en el peor de los casos, el festival tendrá un seguro que se encargue de cubrir estas cosas, porque si a mí me tocara pagar la lámpara o la bombilla o lo que fuera, tendrían también que pasarme la factura de la tintorería si tirara un café por encima de una silla tapizada, ¿no? Quiero saberlo, pero no me atrevo a preguntar, no me vayan a mandar a Ikea a comprar una lámpara de diseño.

Intentaré no romper nada más, por si acaso.


p.d. Soy consciente de que hay trabajadores del festival leyendo esto, así que NO ME DELATÉIS, MALDITOS. Estoy dispuesta a sobornaros con galletas si es necesario. Apiadaos de mí y pensad que no lo he hecho adrede. Las lámparas también son criaturas del Señor y no les haría daño a propósito. Las lámparas son nuestras amigas.

62SSIFF: Pelis que no obligaría a ver ni a mi peor enemigo

Evitemos que perdáis vuestro tiempo como lo he hecho yo. Si valoráis vuestras ganas de vivir, ni se os ocurra ver lo siguiente:

Casanova Variations (Michael Sturminger, 2014)

John Malkovich se interpreta a sí mismo actuando en una ópera que el director ha decidido cascar entera en la pantalla gigante del cine. En dicha ópera el actor interpreta a Casanova, y a ratos ponen cachitos de la vida del mismo. Es una ópera, así que no paran de cantar, en italiano y en inglés del año pum. Me aburrí tanto que me puse a contar la cantidad de gente que huía de la sala; conté 29, sólo en los palcos, y en un cine que no es grande en absoluto. Os podéis hacer una idea.

John Malkovich (Casanova) y Veronica Ferres (Elisa)

Salvo a Veronica Ferres en el papel de Elisa y un par de escenas graciosas en las que aparecen los espectadores de la ópera mencionada, pero todo lo demás es terrible. Únicamente mi muy arraigado sentido de la civilización y el hecho de que los miembros del equipo de seguridad del festival son bastante más grandes que yo me han quitado de la cabeza la idea de tirarle a Malkovich una bota a la cara en la rueda de prensa por hacerme perder el tiempo de esta forma. Rueda en la cual, por cierto, ha dicho que la crítica le resbala absolutamente, porque él no se preocupa por cosas que no puede controlar. Bien por él. Imdb le da un 7.4 pero no os creáis nada. Qué aburrimiento, de verdad.


Limbo (Anna Sofie Hartmann, 2014)

¿Qué es la vida sin un poco de emoción? Eso iba pensando yo mientras caminaba hacia el teatro Principal, dispuesta a salir de las secciones relativamente seguras del festival (Sección Oficial y Perlas) para ver una peli de Nuevos Directores. ¡En el riesgo está el triunfo! Vería algo nuevo, distinto, con otra perspectiva. ¿Sabéis lo que vi en realidad? Remolachas. Un montón de remolachas. Una hora y cuarto de sopor hecho cine danés, con tractores y tubérculos por todos lados.

 Sofia Nolsø (Karen)

Se supone que el argumento gira en torno a Sara (Annika Nuka Mathiassen), una adolescente que conoce a una profesora (Sofia Nolsø), y a la relación que se desarrolla entre ellas, pero ese resumen lo han escrito porque les han obligado a poner algo, os lo digo yo, porque en realidad esto no tiene argumento por ningún lado. Lo que sí tiene, faltaría más, son escenas infinitas de lo que ve Sara por la ventanilla del coche, de Sara y su amiga no sé quién montando en bicicleta, y de tractores recolectando las dichosas remolachas. Ni siquiera las poquísimas escenas en las que sí pasa algo consiguen transmitir nada de nada. Si os obligan a verla, fingid una lipotimia o algo.


La voz en off (Voice Over, Cristián Jiménez, 2014)

Voy a ignorar el hecho de que la primera escena de esta peli es un explícito e irrelevante parto visto de frente en primer plano, porque al fin y al cabo qué sabre yo sobre arte. El caso es que esta historia habla de cómo dos hermanas (Ingrid Isensee como Sofía y María José Siebald como Ana) se dedican a investigar la vida sentimental de su padre (Cristian Campos), que parece ser un elemento de mucho cuidado.

María José Siebald (Ana) e Ingrid Isensee (Sofía)

Quiere ser una comedia, me parece, pero me aburrí tanto que no lo tengo muy claro. Es una de esas historias huecas que estás olvidando antes de que hayan terminado siquiera. Terrible.


Regreso a Ítaca (Retour á Ithaque/Return to Ithaca, Laurent Cantet, 2014)

De ésta no hago una crítica como tal porque a la hora de peli me cansé y me marché (y eso que estaba en Perlas, que se supone que es la mejor sección del festival. Yo no sé qué pasa este año).

Regreso a Ítaca

Durante la hora que aguanté, lo que vi fue un grupo de amigos (Isabel Santos, Jorge Perugorría, Fernando Hechavarría, Néstor Jiménez, Pedro Julio Díaz Ferrán) sentados en una terraza quejándose de lo mal que van sus vidas. Un fiestón. Conozco gente a la que le ha gustado mucho, por si sirve de algo, pero a mí casi me da un chungo. Y después de salir de la peli me dijeron que la parte que vi yo fue la más interesante (!), que después perdió fuelle. Uf.


p.d. Hay títulos que no puedo poner en español porque creo que aún no existen.

p.d.2 Por contaros cómo va todo en general, os diré que:

1. La gente de Keler me da de comer.
2. Los de Nespresso me dan café.
3. Dos periodistas casi me prenden fuego ayer por fundir una bombilla sin querer.
4. Además de seguir dándoles la turra a los chicos que revisan las acreditaciones y a la gente de seguridad para que me cuenten cosas, he ampliado la selección de acosados y he estado incordiando también a unos técnicos muy majos que me he encontrado cuando estaba vagando por el edificio del Kursaal. Aún no me han puesto una orden de alejamiento así que está todo controlado.

viernes, septiembre 19, 2014

The Equalizer (El protector): tiros, prostitutas y clichés

Informo de que estoy en el 62 festival de cine de San Sebastián, así que os voy a dar la turra con cine a todas horas. Recordad que si no respondo a vuestros comentarios es porque probablemente estoy viendo alguna peli de autor que aborda algún tipo de problema social en la Ucrania profunda.

Afortunadamente, con el fin -supongo- de atraer más atención mediática y del público, el festival también proyecta pelis un poco más comerciales, por lo que esta mañana he podido ver El protector (The Equalizer, Antoine Fuqua, 2014).

The Equalizer (El protector) - póster

Robert 'Bob' McCall (Denzel Washington) es un tipo disciplinado, muy majo y súper súper zen, que se hace amigo de una adorabilísima prostituta apodada Teri pero llamada en realidad Alina (Chloë Grace Moretz). Teri/Alina es una de esas chicas rusas que contratas por internet para una noche loca, y su chulo, obviamente, es un mafioso de los que hacen época. El caso es que la muchacha sufre las consecuencias de que su jefe sea un capullo incivilizado y Robert se cabrea. A partir de aquí os podéis imaginar; tiros, puñetazos, cabezas atravesadas por sacacorchos y esas cosas que pasan en las pelis de acción.

Chloë Grace Moretz (Alina/Teri) y Denzel Washington (Robert 'Bob' McCall)

La peli mola. Es un poco larga, pero mola; lo que pasa es que es tan típica que acaba chirriando: Bob es el mejor del mundo desde todos los puntos de vista existentes, los malos son tan malos que si se muerden la lengua se envenenan, las prostitutas (Moretz y Haley Bennett. Una maravilla de interpretación, las dos) son lo más dulce que hay en este mundo, los amigos del prota son híper majos e inocentes. Uf. Pero bueno, los actores son estupendos, en especial el que hace de malo (hay seiscientosmil malos, pero el más importante es Teddy, interpretado por Marton Csokas. No digo a qué se dedica para no spoilear nada), que da un zurre importante. Las escenas son elegantes, tanto a nivel de rodaje como de contenido; se alternan escenas tranquilas y alegres con otras tensas y violentas a más no poder, consiguiendo un contraste interesante. Y de vez en cuando hasta te ríes un poco, pero sin que se llegue a perder de vista la seriedad del argumento. Aparte de esto, destacar como algo negativo algunas historias metidas un poco con calzador, ciertos agujeros argumentales (¿cómo puñetas se han conocido Bob y Teri?) y el exceso de Denzel-Washington-camina-a-cámara-lenta-con-explosiones-de-fondo-mientras-suenan-guitarras-eléctricas, que se les ha ido un poco de las manos.

Marton Csokas (Teddy)

En resumen, se hace un pelín larga pero es entretenida y merece la pena verla aunque sólo sea por las interpretaciones. Tiene cosas mejorables, pero, así en general, la recomiendo. Aunque más vale que te guste el cine de acción salvaje o vas a sufrir, claro.


p.d. Os diría algo de la rueda de prensa, pero no he sacado ninguna conclusión. Aunque Denzel Washington me ha parecido un tío majo, eso sí.

martes, septiembre 16, 2014

Pues muy bien

En el salón, mi madre y mi hermana viendo El hormiguero y yo de palique con mi padre.

Yo - No, el Starbucks falso* no hace esquina, tú dices lo que era el Caffe di Roma, que ahora es un sitio llamado TGB, que significa "la buena hamburguesa" pero tiene las hamburguesas más espantosas de la historia.
Pascal - ¿Tan malas son?
Yo - Fui el otro día, pedí patatas fritas y hamburguesa y dejé las dos cosas. No voy a volver ahí en la vid... ¿qué lleva puesto Pilar Rubio?

Pilar Rubio ha entrado en mi tele llevando el mono rojo más horroroso que uno pueda imaginar.

Yo - Con lo difícil que es conseguir que algo le quede mal a esta chica. Tiene mérito.
Mafalda - Bueno, acaba de tener un niño, ¿no?
Heldkruger - No, si ella está bien, es esa cosa que lleva puesta.

Mi padre mira algo en el ordenador distraídamente.

Pascal - Ésa es Pilar Rubio.
Yo - Sí.
Pascal - Pues muy bien.
Yo - Pues muy bien -miro a mi madre encogiéndome de hombros. Esa última frase mi padre la ha pronunciado sin tener ni idea de lo que está diciendo. Mira la pantalla con aspecto abstraído.

Mafalda - No sabe quién es -el cerebro de mi padre detecta un reproche en la lejanía e intenta reconectar con la realidad.
Pascal - Que sí. Pilar Rubio. Ésa sale con Casillas.

¿Eh?

Mafalda - ¿Con Casillas?
Pascal - Sí, ¿no?

Yo no sé mucho de cotilleos de famosos, pero incluso a mí me  chirría esto un poco.

Mafalda - Qué va, la de Casillas es otra.
Pascal - ¡Ah sí! ¡La cantante!

Uy la virgen.

Mafalda - ¡Que no! ¡Ésa es otra!

Yo ya no sé de quién estamos hablando. Me he perdido.

Mafalda - La de Casillas es periodista.

Mi hermana levanta los brazos, estira sólo los dedos índice y corazon de cada mano y los dobla repetidamente.

Heldkruger - "Periodista".
Mafalda - Es periodista.
Heldkruger - Qué va.
Mafalda - Que sí.
Heldkruger - Que no tiene la carrera.
Mafalda - Que sí.
Pascal - ¡RAMOS! ¡ÉSTA ES LA DE RAMOS! ¡Ja! ¡A la segunda!
Mafalda - Eso. La cantante que decías está con uno del Barça.

Espera, creo que sé de qué hablamos. ME ENTERO DE ALGO.

Yo - ¡Aaaaaaaahhh! ¡¡Habláis de Shakira!!
Helkdruger - ¡¡Aaaaaaaaaahhh!! ¡Shakira! -por lo visto no era yo la única a uvas en la conversación.
Pascal - Bueno, pero esta Rubio es la que está casada con Ramos.
Mafalda - No, casada no.

Aquí ya he desconectado. Pero vamos, que una fiesta. Al menos cuando la tele es aburrida puedo escuchar conversaciones absurdas y reirme un rato.

A todo esto, os cuento esta historia para que no penséis que lo que dijo mi padre el otro día es una excepción. Esto es así siempre.


*Quedo casi todas las semanas en una cafetería llamada Salamanca Coffee. El parecido con Starbucks es tal, que el local se vio obligado a cambiar su color corporativo del verde al rojo, con el fin de evitar una demanda. Al principio yo no iba porque no me gusta la gente que copia con tan poca sutileza, pero tras comprobar que la calidad del sitio es bastante superior al bar medio salmantino, me he rendido ante la evidencia y ahora voy cada dos por tres. Eso sí, el nombre oficicial es y será siempre "Starbucks falso". Suena mejor que su nombre real.

miércoles, septiembre 10, 2014

SUELTA ESO

Hoy vengo a compartir con vosotros...

 ¡¡¡El panfleto innecesariamente dramático del mes!!!

Detrás de los momentos más dulces su vida puede estar en PELIGRO INMINENTE

El pobre niño mira la fresa sin saber que SU VIDA ESTÁ EN RIESGO EXTREMO.

Este folleto, amablemente proporcionado por mi clínica de alergia, pretende recordarnos que ni mucho menos estamos a salvo de palmar por un shock anafiláctico, y que probablemente nuestros hijos serán los siguientes.

No dejéis a vuestros niños oler un cacahuete o morirán.

domingo, septiembre 07, 2014

El congreso: qué peli más rara

¡Qué maravilla, eso de ir al cine a lo loco, sin apenas tener idea de lo que vas a ver! ¡Qué de posibilidades! A lo mejor descubres a tu nuevo actor favorito. A lo mejor es la peli del siglo. A lo mejor es El congreso (The Congress, Ari Folman, 2013) y te mueres del tedio siete veces. El cine es así.

El congreso - cartel

A ver cómo os cuento de qué va, porque hasta eso es complicado. ¿Habéis visto La princesa prometida (The Princess Bride, Rob Reiner, 1987)? ¿No? Bueno, pues Forrest Gump (ID, Robert Zemeckis, 1994). Ésa sí, ¿no? Robin Wright era la susodicha princesa en la primera y Jenny, la churri un poco tarada de Forrest, en la segunda. Pues bien, Robin es la protagonista de El congreso, tanto a nivel de actriz como de personaje. Que hace de ella misma, vamos. Y a mí las pelis en las que los actores hacen de sí mismos me confunden enormemente. ¿Qué es biográfico? ¿Qué está dramatizado para mejorar la trama? ¿Qué se han inventado con el único fin de que después de salir del cine yo me pase dos días investigando a actores que me dan igual en internet para ver qué es verdad y qué no?

Robin Wright (Robin Wright)

El caso es que Robin se encuentra con el percal de tener dos hijos -uno de ellos (Aaron, interpretado por Kodi Smit-McPhee) con una grave enfermedad degenerativa que explican fatalmente mal y que no he llegado a entender- y con llevar más años que la Tana sin participar en una producción decente, con lo que, tras una bronca larguísima de su extremadamente entrañable agente Al (Harvey Keitel), se ve obligada a plantearse el dejarse digitalizar por unos estudios de cine que obtendrán con dicha digitalización los derechos de autor sobre su imagen y su potencial interpretativo. Suena raro, ya lo sé; básicamente consiste en los estudios escaneando actores mientras éstos interpretan (se ríen, lloran, se enfadan, cosas así), para poder después hacer películas con dichos actores como protagonistas, pero sin que éstos estén realmente. Lo que han hecho los de Lionsgate con Philip Seymour Hoffman en la tercera de Los juegos del hambre, vamos. A mí lo de recrear por ordenador a un tío que está muerto me parece, en el mejor de los casos, una falta de respeto, pero tampoco soy un director con una cinta a punto de terminar y chorrocientosmil fans esperando, así que igual es que no me he puesto en situación.

Robin Wright (Robin Wright) y Harvey Keitel (Al)

La idea es muy interesante, y estaría relativamente bien si no fuera porque a la mitad del largometraje el foco cambia por completo y pasa a centrarse en una droga que hace que los consumidores entren en un mundo animado que les permite elegir cómo quieren ser. Esto se expone como una manipulación vil hacia el ciudadano medio, y de nuevo es un tema interesante que tampoco resulta convincente porque está horrorosamente explicado y tiene lagunas por todos lados. Por último, no vaya a ser que al espectador le dé tiempo a centrarse, al cabo de un rato la orientación de la película cambia de nuevo y pasamos a ver como único elemento importante la relación de Robin con su hijo. Un jaleo.

Robin Wright (Robin Wright) y bichos animados varios que parecen adorables pero en realidad dan un mal rollo espantoso

El congreso es muy original (y rara. Pero rara rara rara) y tiene conceptos muy interesantes; hace pensar sobre qué es en realidad un actor y sobre cómo la industria del cine a veces nos manipula como le apetece. A mí la parte de animación no me ha gustado en absoluto, pero sí reconozco que las cintas que cambian radicalmente de estética en algún punto del metraje al menos muestran algo diferente. Las interpretaciones no están mal, la música es bonita, hay cameos llamativos, esas cosas; pero no merece la pena. Han sido las dos horas más largas que he pasado en mucho tiempo.

En resumen, El congreso es original y da que pensar, pero es dispersa y extraordinariamente aburrida. No la recomiendo, a menos que queráis impresionar al hipster del grupo o algo así.

A ver si con la próxima tengo más suerte.