domingo, febrero 23, 2014

Cuento de invierno: caballos blancos y peinados desafortunados

¿Os he dicho que me gustan las pelis románticas?

Me gustan las pelis románticas.

De ahí que el otro día, ya que se daba la circunstancia de que me encontraba en un centro comercial con cines y no tenía nada mejor que hacer, comprara una entrada para ver Cuento de invierno (Winter's Tale, Akiva Goldsman, 2014).

Cuento de invierno - cartel

El simple hecho de que el actor principal en esta historia sea Colin Farrell ya tenía que haberme hecho sospechar acerca de su calidad, por no mencionar que en la web oficial se pueden enviar postales de San Valentín personalizadas, pero el caso es que yo vi un cuento navideño con romance de por medio y allá fui sin hacerme grandes planteamientos.

El protagonista de este cuento es Peter Lake (Farrell), un ladrón con un corte de pelo atroz que se ve obligado a huir, con la ayuda de un caballo blanco mágico, para evitar que su exjefe Pearly Soames (Russell Crowe) y su banda lo cosan a puñaladas. Las razones de esta persecución no están claras, si os digo la verdad. El caso es que, en una de sus intrusiones ilegales en casas ajenas, Peter se encuentra con la dulce y moribunda Beverly Penn (Jessica Brown Findlay), que con poco más de veinte años tiene un pie en la tumba por culpa de la tisis.

Collin Farrell (Peter Lake), Jessica Brown Findlay (Beverly Penn) y Listo (Caballo)

Pum, amor instantáneo, qué maravilla, qué felicidad, todo híper dramático porque a Beverly le quedan dos telediarios y el amor que ha surgido entre éstos dos hace época y casi no van a poder disfrutarlo. Así que romance por doquier, y el colgado de Soames persiguiendo a la feliz pareja para cargársela, ésa es la base de la peli. No os cuento más porque habría spoilers obligatoriamente, pero esto no cubre ni la mitad de la historia.

¿He dejado claro lo horroroso que es el corte de pelo de Colin Farrell? No es que los fotogramas hagan justicia, pero mirad, por si acaso:

Listo (Caballo) y Collin Farrell (Peter Lake)

Bien, aclarado esto, diré que Cuento de Invierno es una moñez de mucho cuidado, con cuarenta mil personajes que aparecen tan poco rato que apenas da tiempo a encariñarse con ellos, por lo que el halo trágico y profundo que quiere transmitir a veces no está demasiado logrado. Pero vamos, que es muy bonita y muy entretenida, así que de alta calidad no es, pero yo salí contenta del cine.

Una advertencia sí que tengo que hacer, no vaya a ser que estéis pensando en ir con vuestros sobrinos a verla, por lo de que es un cuento y eso. No lo lo hagáis. Hay peleas, sexo, sangre, asesinatos y gente moribunda cada dos por tres. Hasta un poco de maltrato animal se puede ver. No es que sea una barbaridad, en absoluto, pero para niños desde luego no es.

Russell Crowe (Pearly Soames) y su banda

Como aspecto negativo destaco el uso aleatorio y metido absolutamente con calzador que hacen de la magia periódicamente. Es como si a ratos se dieran cuenta de que al espectador se le debe de estar olvidando que aquello es un cuento y lo arreglaran con un par de referencias a la luz como elemento mágico o a seres mitológicos. También resulta un poco absurdo lo mona y glamourosa que está Beverly a pesar de su estratosférica fiebre, pero en fin, a Hollywood le perdonamos estas cosas. Como aspecto positivo, Will Smith en un corto pero memorable papel, del que no aclaro nada para no spoilear el asunto.

En resumen, Cuento de Invierno entretiene y consigue ser bastante emotiva, pero mala es un rato. Recomendada para una tarde aburrida.



p.d. La distribuidora es la Warner Bross, sí. Entré sin saberlo. La próxima vez prestaré más atención, que ya sabéis que mucho aprecio a esa gente no le tengo.

p.d.2 También sale un rato Jennifer 'pusilánime' Connelly, por si alguno es muy fan y tiene ganas de ver una peli suya.

p.d.3 Etiqueto las fotos del caballo fiándome de la información de la Wikipedia y sobre todo de Andalusian World, porque al bicho no lo acreditan en ningún lado -cosa interesante teniendo en cuenta que es uno de los personajes principales-. El personaje se llama Caballo y lo interpreta un caballo andaluz llamado Listo. Más majo él.

sábado, febrero 08, 2014

Una vez en la ducha, evita el contacto con el agua

Soy de esas personas que no pueden llevar más de cincuenta euros en el bolso sin sentir que van a ser víctimas de un atraco.

Que a mí no me han atracado en la vida, de ahí la tontería. Pero es ir con algo de pasta encima y me pongo de los nervios.

Con esta filosofía abandoné mi casa hace tres semanas llevando seiscientos euros en el monedero.

Pues bien, cuáles son las estadísticas, un desconocido se dirige a mí en cuanto he puesto un pie fuera del portal.

- Hola.

Ya está. Ha detectado que éste es uno de los aproximadamente cinco días de mi vida en los que llevo un montón de dinero encima y viene a quitármelo. ¿Qué hago? ¿Corro? ¿Le doy el dinero? ¿Me dará tiempo a rociarle con el spray de pimienta? ¿Por qué no hay nadie en la calle?¿Dónde está la policía cuando se la necesita? ME ATRACAN Y NADIE VIENE A RESCATARME. ODIO ESTA SOCIEDAD INSEGURA E INJUSTA QUE NO LUCHA POR LOS DERECHOS DE SUS HONRADOS CIUDADAN...

- ¿Sabes a qué hora abren? -el atracador señala la puerta de la academia que hay en mi calle- Se suponía que hoy empezaba un curso de monitor de tiempo libre, pero no hay nadie.

Bueno. Monitor de campamento, atracador. Son más o menos lo mismo. Más o menos. Si nos vamos a poner quisquillosos yo me voy.

Contesto con toda la naturalidad de la que soy capaz y me voy en cuanto puedo, no vaya a ser que el chico entre aprender a hacer nudos y montar tiendas de campaña se dedique a birlar carteras.

Y el caso es, ¿qué hago yo con seiscientos euros encima?

Pues lo que hago con el único billete de quinientos que he visto de cerca en años es ir a obtener una súper oferta de depilación láser que mi clínica obliga, sospechosamente, a pagar en efectivo.

Y voy a comprar esta oferta porque la depilación es, sin duda, la actividad más tediosa y aburrida que hay ahora mismo en mi vida, y quiero deshacerme de ella cuanto antes.

Para vuestra información, de entre los muchos y variados métodos existentes al respecto, el mío es la máquina eléctrica. Silk Epil, la llama la gente. Porque máquina eléctrica suena horrible, la verdad.

La cosa es que para hacerte uno de estos tratamientos láser es obligatorio llevar un mes sin utilizar depilación de arranque. Nada de máquina, nada de cera, nada de pinzas. Y esto me ha obligado a entrar en...


Capítulo 1:

El terrorífico y maloliente mundo de
la crema depilatoria


Me he pasado toda la vida pensando que yo era la valiente, que todas esas chicas que utilizaban hojilla o crema de ducha eran unas nenas y que sin dolor no hay gloria.

Nada más lejos de la realidad. Qué equivocada estaba.

La máquina es una maravilla.

La máquina es una bendición.

Vale que duele un poco, pero dura mucho más (por eso la utilizo yo) y no organizas el apocalipsis espumoso en el que me he visto yo envuelta al cambiarme de sistema.

Lo de la hojilla me parecía un poco chungo, así que fui al supermercado y me compré un bote de crema depilatoria de ducha Veet. Que todo el mundo les conoce, por algo será.

Procedo a explicaros las instrucciones de uso, con la esperanza de que algún directivo de la marca se pase por aquí en algún momento y perciba mi odio infinito hacia su persona:

1. Aplica la crema sobre la piel seca, utilizando la parte coloreada de la esponja (te dan una esponja rosa y suave por un lado, blanca y amago de lijadora por el otro).

Vale. Me doy la crema. Tardo tres años pero yo me doy la crema.

2. Espera un minuto antes de entrar en la ducha.

Vale. Espero.

3. Una vez en la ducha, durante dos minutos evita el contacto de la crema con el agua.

Vale. Evito el contacto de la crema... no, espera. Espera. ¿Cómo evito el contacto con el agua? ¿No habíamos quedado en que estaba en la ducha?

4. Si es necesario, deja actuar a la crema un poco más, pero no excedas nunca el tiempo de aplicación de seis minutos.

¿Seis minutos? ¿Cómo que seis minutos? PERO SI HE TARDADO COMO CINCO EN DARME LA CREMA. Esto significa, supongo, que si me apliqué el mejunje primero en la pierna derecha y luego en la izquierda, la derecha quedará estupendamente depilada, mientras que la izquierda quedará hecha un Cristo. O bien la izquierda quedará maravillosa y la derecha se desintegrará. Tiene sentido.

Y lo de la desintegración lo digo por algo. No habéis visto cómo huele la historia ésta. Eso quita el óxido de la puerta del garaje seguro.

El caso, que planteandome qué tipo de reacción química se estará llevando a cabo sobre la superficie de mis piernas, me quito el potingue de encima sin tener claro si me he quedado corta, si me he pasado de tiempo, o qué habrá pasado ahí. Y tengo que decir que de las dos veces que he utilizado esta basura, una ni siquiera ha hecho efecto. Salí de la ducha igual que entré, más que nada porque por mucho que no les des directamente a las piernas con el agua, al mínimo contacto la crema se va desagüe abajo. Tanto lío para esto.

Como consecuencia de esta situación, no me queda más remedio que reestructurar mi top 5 de misterios inexplicables del universo moderno. A saber:

5. ¿Cuál es la diferencia entre un cocodrilo y un caimán?

4. ¿De dónde saca Red Bull la pasta para financiar viajes a la estratosfera y para tener su propio equipo de Fórmula 1?

3. ¿Quién vive en la calle Isaac Peral?*

2. ¿Qué es esa cosa que suena como una canica maciza de catorce kilos que todos hemos oído rodar por el suelo de nuestro vecino de arriba?

Y el nuevo e indiscutible número uno:

1. ¿Cómo es posible que la marca Veet se haya hecho rica y famosa vendiendo esta mierda?


De esta manera he vuelto al supermercado, he analizado el estante de productos de depilación -otra vez-, y he pasado al experimiento número dos.


Capítulo 2:

La pringosa pero sorprendentemente eficaz tecnología de la depilación con cuchilla


Me he comprado lo más pijo que he encontrado. Una de ésas Venus de Gillette que anuncian por la tele en verano, que tiene packs de gel rodeando las cuchillas para que no tengas que darte crema ni nada.

Bien. Pongamonos en situación. Hay que saber dos cosas:

1) Llevo gafas. Tengo como mil dioptrías. 

2) Mi ducha es de cabina. Yo no tengo una de esas bañeras gigantes que salen en los anuncios.

La combinación de estos dos factores hace imposible que pueda visualizar la totalidad de mis piernas para ver por dónde he pasado ya con la cuchilla de marras. Si tuviera una bañera podría reubicar mi posición para ir viendo por dónde voy, pero en una ducha con mampara ya me contaréis cómo me voy a mover. Así, lo que haya en la piel de, por ejemplo, mis pantorrillas, es indistinguible para mí. Necesitaría que me salieran escamas fluorescentes para darme cuenta de que algo está pasando por ahí.

Por esta razón he tenido que asimilar la necesidad de continuar con el asunto fuera de la ducha, donde pudiera ver el proceso correctamente.

Y así he descubierto que el gel que rodea las cuchillas de la Venus de Gillette se transforma en pringosas babas kilométricas al contacto con el agua.

Esto pasa desapercibido en la ducha, claro, pero cuando estás descalza, luchando por mantener el equilibrio sobre un pie mientras tienes el otro metido en el lavabo, esto salta a la vista con bastante contundencia.

Además, el estar sólo parcialmente metida en el lavabo hace que vayas llenando progresivamente el suelo del cuarto de baño de agua. Puedes poner algo en el suelo, pero, de una forma o de otra, eso va a ser una guarrería.

Después de realizar todo el proceso, miro a mi alrededor. Tengo frío, hay toallas por el suelo, está todo lleno de agua y hay babas pegajosas cubriendo media encimera.

La última vez que alguien organizó un caos de esta magnitud a costa de unas cuchillas, Hugh Jackman y los de Marvel se tiraron haciendo pelis quince años.


Total, que mis eternos respetos a todas esas chicas, y cada vez más chicos, que se han pasado la vida depilandose con hojilla y con crema depilatoria de ducha (¿¡cómo se puede vivir haciendo esto cada tres días!?). Yo pienso hacerlo estrictamente cuando no me quede más remedio, y quejandome al respecto todo lo que pueda.

Por último, por si alguien viene con intención de obtener una opinión, aunque las dos alternativas parezcan un desastre, la cuchilla gana por goleada. No compréis esa mierda que vende Veet en la vida, a menos que queráis lijaros las piernas y darles un duradero olor a detergente industrial.

Concentremonos todos para que la depilación láser me haga efecto muy, muy deprisa.



*
Esto viene de lejos. Un papel se materializó un día en mi monedero, con una dirección escrita a mano, ubicada en la calle Isaac Peral. He pensado alguna vez en ir y llamar al timbre, pero me preocupa que sea

a) alguno de los examigos/as a los que eché a patadas de mi vida por impresentables. Hay unos cuantos.

b) alguno de los examigos/as con los que ya no tengo relación porque la impresentable fui yo. De estos hay menos, pero alguno existe.

Si llego a resolver el misterio, os lo haré saber.

sábado, febrero 01, 2014

Festival de cine de San Sebastián: cómo funciona IV - ¡Comida gratis!

Sentada engullendo pinchos entre peli y peli en el pasado festival de cine de San Sebastián, con Carci y Almond, entre otros:

Almond - Me encantan las galletas del del Industry Club.

INCISO

El edificio Kursaal es la sede central del festival y tiene varias salas, con distintas funcionalidades. La sala Industry Club es una de ellas. Luego explico cosas.

FIN DEL INCISO

Carci - ¿Galletas? ¿Hay galletas en el Industry Club?
Almond - Claro. Yo desayuno ahí todos los días. Te dan café y galletas gratis.
Carci - ¿¿Café y galletas gratis?? - La cara de Carci significa claramente cómo-no-me-he-enterado-de-esto-antes-mañana-me-pongo-ciega.
Yo - ¿En el Industry Club podemos entrar los de prensa? ¿Eso no es para... um... bueno, los del Industry Club? Yo creía que no se podía pasar, así que las galletas y el café los cojo de la sala de prensa.
Carci - ¿¿¿Hay galletas y café en la sala de prensa???

Resulta que en el festival de cine de San Sebastián mucha información acerca de cómo no morir de hambre no hay. Pero ya os lo cuento yo. Así que si no tenéis intención ninguna de pisar por dicho festival en vuestra vida, podéis ir a leer algo del blogroll de la derecha, que hay sitios estupendos. A los demás, os cuento:

El SSIFF se celebra en el edificio Kursaal de San Sebastián. Dentro de este edificio se llevan a cabo las ruedas de prensa, están los casilleros para los asistentes y es donde se ubican varias salas adaptadas para que los periodistas y los acoplados como yo podamos trabajar y escribir chorradas, respectivamente. El caso es que he hablado con gente que lleva cubriendo el festival no sé cuántos años, y no tenían ni la más minima noción de que hubiera café en ninguna parte, así que para la póxima vez:

Sala de prensa:

Es muy bonita y tiene unos sofás estupendos, pero casi no hay enchufes, así que es un poco basura para ir a escribir. El sitio más cómodo para esto mismo es la sala de redacción, lugar perfectamente adaptado para trabajar, pero que pierde todo el encanto cuando llega un desconocido a decirte que ahí no se puede entrar con café. Y tampoco puedes hablar apenas porque la gente te mira con odio. Total, que vayáis a trabajar a la sala de redacción, y a socializar, organizar vuestro día y reponer fuerzas a la sala de prensa, porque tienen un puesto estupendo con unas chicas monísimas que te hacen un café o una infusión y te dan galletas y chocolatinas (Baqué, es la marca. Queredles muchísimo todos, de mi parte). Y también hay una nevera con Red Bull. Gratis todo.

Sala de prensa

Además, todos los días a las once de la mañana hacen entrevistas a la gente de Horizontes Latinos (una de las categorías del festival), y por lo visto sirven desayunos gratis si vas por esas horas. Bollos, zumo y cosas así. A mí siempre me pilla el tema viendo alguna peli o en una rueda de prensa, pero la próxima vez pienso ir a buscar mi parte.


Industry Club

Aquí hace dos festivales yo no podía entrar, pero después de lo que dijo Almond fui corriendo a ver qué pasaba, y me encontré con que los de prensa ya no somos unos apestados en la zona, y con que además este sitio tiene mesas individuales, sofás y un número considerable de enchufes. Y hay otro mostrador de cafés, así que tiene lo bueno de la sala de prensa y de la sala de redacción. Claramente mi sitio favorito para venir a contaros tonterías.

Sala Industry Club, puesto de café Baqué

Durante varios días también hubo uno de estos puestitos en el Museo San Telmo, por si alguien pasa por allí en los días correctos y quiere galletas.


Caseta Keler:

La carpa Keler es  es un sitio estupendérrimo del que yo soy fan a muerte, situado detrás del Kursaal (tiene unas letras enormes, se ve de lejos), en el que sirven, de doce de la mañana a doce de la noche, agua, cerveza (Keler, obviamente), y unos pinchos estupendos. Gratis todo. Los pinchos estaban tan ricos que yo de vez en cuando le profesaba mi amor a gritos desde la barra al cocinero (el del medio en la siguiente foto). Qué rico todo. Me salvaron la vida mil veces, más que por ahorrarme la pasta de la comida, porque me permitían comer en un tiempo récord, lo que hacía que pudiera ver más pelis e ir a más ruedas de prensa.

Personal de la caseta Keler

Si no sois acreditados, podéis ir a la sección pública de la caseta, en la que, sintiéndolo mucho, tendréis que pagar por lo que consumáis, pero está bien si queréis ver el ambiente, probar los pinchos y esas cosas.


Encuentros Zabaltegui

Estos encuentros, llevados a cabo en la Sala Club del teatro Victoria Eugenia, que han cambiado de nombre pero todo el mundo los sigue llamando así (ni me sé el nombre nuevo), son conjuntos de minientrevistas hechas a actores, directores y demás gente de este tipo, que puedes ver básicamente como si los entrevistados se sentaran a tu lado en una cafetería. Al terminar el programa (lo graban todo, aunque no sé si lo emiten, o dónde, o cuándo, pero es súper profesional, con un presentador y música en directo) todo el mundo está muy accesible para fotos y para responder a lo que sea. Ir no es fácil porque es a mediodía y es lógico que se solape con otras cosas, pero el caso es que si vais, además de lo que ya he contado, en algún momento aparecerán bandejas maravillosas llenas de comida y bebidas. Yo suelo pasar bastante del tema, pero a la gente le encantan los canapés de este sitio. Además siempre está bien robarle la comida casi de las manos al protagonista de una peli que acabas de ver.

Encuentros Zabaltegui - Pianista (os diría el nombre pero no tengo ni idea) e Ignas Jonynas, director de The Gambler

De esto sólo me falta por comentar que si no llegas pronto no entras porque ahí caben dos gatos, y que no hace falta estar acreditado para ir. Por si estáis de turismo por la zona y os apetece ver cómo son este tipo de cosas.


Por último, éstos ya no dan cosas gratis, pero os pueden ser útiles si necesitáis comida urgentemente y no tenéis tiempo de alejaros de la zona:

1. Hay un restaurante llamado Nineau en un lateral del Kursaal, al lado de la caseta Keler. Tiene pinta de costar un pastizal todo, pero ahí queda.

2. El mismo Nineau tiene una cafetería dentro del edificio, cerca de la sala Industry Club, que abre de 9.00 a 13.00.

Aparte de todo esto, si tenéis tiempo para salir de la zona más inmediata, id de pinchos. Que es San Sebastián y todo está rico.

Creo que no me dejo nada. A ver si hay suerte y en el próximo festival siguen existiendo todas estas cosas.

Me ha entrado hambre.