lunes, noviembre 25, 2013

Enemy: Arañas gigantes y espectadores confusos

Más pelis que vi en San Sebastián y que se me han quedado por ahí perdidas.

Hoy toca Enemy (Id, Denis Villeneuve, 2013). Qué peli más rara. Os cuento:

Adam (Jake Gyllenhaal) es un profesor cuya vida es un rollo horroroso hasta que un día, viendo una película, localiza entre los extras a un actor que tiene exactamente el mismo aspecto que él.

Enemy - cartel

Adam empieza a perseguir al actor (llamado Anthony y evidentemente interpretado también por Gyllenhaal) para quedar con él, porque, como es lógico, quiere conocer a su doble. A partir de aquí ya todo el argumento gira en torno a estos dos personajes y su relación o ausencia de ella, y de paso de sus híper rubias e híper guapas respectivas novias, encarnadas por Mélanie Laurent -la del profesor- y Sarah Gadon -la del actor-.

Jake Gyllenhaal (Adam Bell/Anthony St. Claire) y Sarah Gadon (Helen)

La peli está bien; es muy intensa, entretiene, la música ayuda a crear una atmósfera muy inquietante y las interpretaciones son buenas. Así que mola.

Hasta que empiezan a aparecer arañas.

Arañas mutantes. Gigantes. O alienígenas. Mira, no sé. Yo no he entendido nada. Pero salen arañas chungas sin venir a cuento de nada y da bastante grima todo.

Durante un buen rato yo pensaba que aquello una vez lo explicaran iba a ser una pasada, pero conforme iba avanzando el desarrollo iba perdiendo la esperanza de recibir datos lógicos de qué estaba pasando ahí. Y así fue. La peli no tiene ni pies ni cabeza.

En la rueda de prensa me pareció un poco agresivo decirle al director que no había asimilado absolutamente nada de su obra, así que le pregunté a Sarah Gadon si entendió algo cuando le llegó el guión. Me dijo que ella lo tuvo más fácil porque dicho guión le llegó acompañado de una carta explicativa del director, pero que por unas cosas o por otras, lo vio todo muy claro.

Sarah Gadon (Helen) y Denis Villeneuve - Rueda de prensa de Enemy

Ya. Fijo que sí. Fijo que no me estás diciendo esto porque tienes al director al lado y cualquiera le aguanta luego si dices que no entendiste ni el título. Villeneuve, por su parte, me dijo que le gustan las películas que plantean cuestiones, más que responderlas. Uummmm ya veo. Y también le dijo a un reportero que no iba a responder preguntas sobre arañas. Así que salimos todos de la rueda igual de confusos que al entrar.

Por lo visto la peli se basa en un libro de Saramago, así que a lo mejor un día que esté muy inspirada me lo leo, a ver si así veo la luz.

En fin, ¿la recomiendo? Depende. La sensación durante la película es buena, pero la que deja al terminar es lo peor porque nada tiene sentido. Así que la peli está bien, pero su efecto no. Vosotros veréis.

Y si os dan fobia las arañas, casi mejor id a ver una comedia o algo.


p.d. En España el estreno por lo visto es el 28 de febrero de 2014. Si la veis, por favor, sed majos y que alguien me la explique.

sábado, noviembre 16, 2013

Spray de pimienta (ACTUALIZADO)

Bueno.

Esto ha sido bastante raro.

Os lo voy a contar.

A ver por dónde empiezo. Es que ha sido muy raro. Veamos.

Ayer a las 7.10 de la mañana salgo de casa para ir al trabajo. Bajo escaleras. Bajo más escaleras. Sigo bajando hasta que visualizo algo en el minirrellano que hay entre la planta baja y el primero.

Ummmmm ¿zapatos?

Zapatos. Hay zapatos tirados en el suelo.

Bajo un poco más. Un par de botines granates de cuña, ahí en medio. Y al lado una zapatilla de chico.

Intento despejarme como puedo y analizo fugazmente lo que estoy viendo. Huele a alcohol, es de madrugada y hay zapatos esparcidos por el suelo.

Esto muy bueno no es, a que no.

Me quedo parada dos segundos antes de avanzar hacia el último tramo de escalones, mientras noto cómo mi sentido común se despierta de golpe y se abre paso a codazos para tomar el control antes de que esta situación derive en algo peor. Éste debe de ser el sistema de emergencia.

Cerebro - DEJA DE BAJAR ESCALERAS.

Dejo de bajar escaleras.

Yo - Esto muy buen aspecto no tiene, ¿no? ¿Qué hago?
Cerebro - Hay un hueco debajo de la escalera. Mira ahí antes de seguir bajando.

Me asomo por la barandilla. Hay un tipo con una sudadera gris, mirando hacia el rincón, con la capucha puesta, parado sin hacer ruido.

Me retiro de la barandilla.

Yo - AHÍ HAY UN TÍO. HAY UN TÍO Y SON LAS SIETE DE LA MAÑANA Y HUELE A ALCOHOL Y HAY ZAPATOS TIRADOS Y VOY A MORIR AQUÍ.
Cerebro - Tienes que subir a casa.
Yo - ¿Y por qué hay zapatos de chica? Ahí no parece que haya ninguna chica.
Cerebro - Eso es irrelevante. Lo importante es que no puedes salir del edificio sin darle la espalda a ese tío; si te quiere hacer algo no te libras ni de broma, así que no bajes. Pero tampoco te quedes aquí parada. Sube a casa.
Yo - ¿Y por qué hay sólo una zapatilla de chico? ¿Dónde está la otra? ¿Y en qué momento han dejado aquí arriba los zapatos? ¿Han subido y han vuelto a bajar?
Cerebro - Estás a ocho escalones del tío ése y sabe que estás aquí. Voy a tener que pedirte que corras. Y voy a tenir que decirte también que eres idiota. Pero eso vamos a dejarlo para luego.
Yo - Pero es que esto no tiene sentido ninguno.
Cerebro - QUE CORRAS.

Correr. Sí. Un tío alcoholizado encapuchado está en mi rellano y yo estoy sola. Correr suena inteligente ahora mismo.

Subo las escaleras brincando cual cabra montesa mientras recupero mis llaves del bolso, y abro la puerta en un tiempo récord, todo con esa agilidad que suele aparecer mágicamente cuando la gente está zurrada de miedo. La cierro detrás de mí y veo a mi madre en el salón.

Yo - No puedo salir.
Mafalda - ¿Cómo que no puedes salir?
Yo - Hay un tío en el rellano.
Mafalda - ¿¿¿CÓMO QUE HAY UN TÍO EN EL RELLANO???
Yo - Que hay un tío en el rellano. Y zapatos de chica en la escalera. Espero que hayan sido dos atontados que han venido aquí a enrollarse, porque si no esto pinta fatal.


INCISO

Mi barrio y alrededores no molan nada. No es que sea especialmente malo, pero hace tiempo, por razones que desconozco, hubo una época que duró varios años en la que cada poco tiempo violaban a alguien, o lo intentaban, o seguían a una chica y le intentaban meter mano, o similares. A mí misma me ha perseguido un exhibicionista por la calle. No os cuento lo que iba haciendo porque sois gente inteligente y os lo imagináis vosotros solos y porque no quiero que google me censure el blog.

FIN DEL INCISO


Mafalda - Voy a llamar a la policía. ¿Es el 112?
Yo - Sí.

No. El 112 es el número centralizado de emergencias (hablamos de España); atenderos os atienden, pero tienen que llamar ellos luego a la policía, retrasando bastante las cosas. Si tenéis esperanzas de que la poli llegue a donde estéis antes de que los hijos que aún no tenéis hayan hecho la comunión, no llaméis al 112; llamad al 091.

Mi madre habla con los del 112. Yo hablo con los del 112. Llamo a Cleo para decirle que avise a mi jefe de la situación, pero tiene un sistema de ésos para que por la noche a la gente le parezca que comunica, así que llamo a Dean.


OTRO INCISO

Dean es un chico que entró conmigo en la empresa en la que llevo tres meses trabajando. Por lo visto también estaba en mi clase, pero como el chaval no pisaba por allí, apenas le había visto. Por daros algún dato sobre él, os diré que es muy alto y que da la sensación de estar permanentemente a punto de quedarse dormido. De hecho, dudo genuinamente que su cuerpo sea capaz de exteriorizar ningún tipo de estrés o nerviosismo. Es inquietante, pero es un tío majo.

Por otra parte, por cosas que me ha contado, considero que es un firme candidato a ser ese personaje al que tendré que pagarle la fianza para sacarle de la cárcel en algún momento, siendo sus posibilidades tal vez sólo superadas por las de Tiziano, que en estos momentos se encuentra en Israel aprendiendo a pegar tiros y a desarmar a gente con cuchillos. Pero ésa es otra historia.

FIN DEL OTRO INCISO


Informo a Dean a grandes rasgos del percal que me he encontrado y le pido que le diga a mi jefe de que voy a llegar tarde.

Bueno, esto ya da un poco igual; la poli no llega, oímos salir al borracho del edificio, mi padre me escolta hasta el coche, bajando comprobamos que no hay ni rastro de los zapatos, llego veinte minutos tarde al trabajo -que después tendré que recuperar con todo el dolor de mi corazón-, le cuento la historia a mi jefe y el hombre flipa en colores.

Cleo aparece cuando aún sigo al lado de la mesa de mi jefe.

Cleo - ¿Pero qué ha pasado?

Se lo explico todo muy resumido. Se me olvida que mi jefe sigue ahí al lado y pronuncio ciertas frases algo desafortunadas.

Yo - Tía es que lo que no me pase... ahora que por fin se han largado los traficantes, me encuentro con esto.

Ésa también es otra historia. Ya os he dicho que mi barrio no mola en absoluto. Dicho sea de paso, la cara de mi jefe a estas alturas vale por siete poemas y medio.

El caso, que es lo que venía yo a contar, es que con todo este jaleo me he planteado qué posibilidades tengo yo de defenderme sin meterme en un follón legal de cuidado. Y la verdad es que no tenía ni idea del tema, así que me he ido a la comisaría, donde me ha atendido un poli muy majo.

Yo - ... y cada vez que pregunto por sprays de pimienta, cada uno me dice una cosa. Unos que es legal, otros que no, otros que es un vacío. No me aclaro.
Poli - Comprarlo es legal. Poseerlo no.

Anda. Súper bien.

Yo - Pero utilizarlo en defensa propia también es legal.
Poli - Sí. Si un hombre te agrede por la calle y tú utilizas un spray de pimienta en su contra, puedes llamar a la policía tranquilamente y explicarles lo que has hecho, que no te va a pasar nada de nada.
Yo - Pero si me pillan con el spray en el bolso, me multan.
Poli - Exacto.
Yo - Pero entonces a ver que yo me aclare; ¿puedo vaciarle el spray en la cara a un atacante y eso es legal, pero si cinco minutos antes de que se dé esa situación la policía me registra, me ponen una multa por llevar el mismo spray?
Poli - Efectivamente.
Yo - Es absurdo.
Poli - Ya.
Yo - ¿Y qué hago?
Poli - Comprarte el spray.

Total, que el tema de los sprays de pimienta, o antivioladores, o como puñetas los queráis llamar es un vacío legal del tamaño de tres aeropuertos, siendo el resumen el siguiente:

Comprar un spray de pimienta: LEGAL
Llevar encima un spray de pimienta: ILEGAL (sancionable con hasta 300 euros de multa).
Utilizar un spray de pimienta en defensa propia: LEGAL.

Se compran en armerías y sólo en armerías, y es importante guardar el recibo, porque si se llega a dar el caso de que tengáis que utilizarlo, después tendréis que certificar de alguna manera que eso es un spray de defensa como Dios manda y no alguna cosa chunga que habéis comprado en un bazar chino y que puede dejar ciego al primero que pase.

Yo igual cuando haya pagado una vez los trescientos euros ya me lo pienso, pero de momento que le den a todo, yo me compro uno. El poli me dijo que utilizarlo es un horror, que lo echas en una acera e intoxicas a los de la de enfrente, que luego te pasas vomitando y hecho polvo media hora, pero que merece la pena comprarlo porque realmente lo voy a llevar encima y no lo voy a usar en la vida. Me ha parecido innecesario decirle que ya tenía uno en casa -quiero otro porque yo creo que éste ya no tiene presión y no me fío de que funcione-, y que todo esto lo pregunto para saber hasta qué punto tengo que mentir para librarme del marrón judicial si me veo en la coyuntura.

En fin, que las leyes en España son un desastre y parece que lo que hay que hacer es confiar en la suerte de no dar con un cenutrio que te quiera atacar. Y encima cuando llamas a la poli tardan tres años en venir.

De momento, yo me voy a fijar en los zapatos de todo el mundo durante una temporada. Como me encuentre a una pareja con el calzado que vi en las escaleras, vamos a tener una charla muy seria esos dos y yo.


p.d. Otro dato intersante que me dio el señor poli es que si llegas a casa y no te atreves a entrar porque hay un tipo en tu portal, les puedes llamar por teléfono y ellos te suben a casa. Está bien saberlo.


ACTUALIZACIÓN

Datos nuevos sobre la escena extraña que os he contado y explicación más detallada de lo que me encontré, que por lo que me está diciendo alguna gente es evidente que muy bien no explico las cosas y no se entiende bien el percal que vi.

En la escalera había un par de zapatos de chica y un único zapato de chico. En el hueco de la escalera había un chico despierto, perfectamente consciente, escondido en silencio, mirando a la pared y con la capucha puesta. No había chica. Pensé que a lo mejor el hueco era más grande de lo que parecía y la chica podía estar más hacia el rincón y que yo no la hubiera visto, pero lo he comprobado y ahí no había espacio para nadie más, así que ese tío estaba solo.

El chico salió solo del edificio, porque lo vieron mis padres por la ventana, así que, si es que ahí ha habido una chica realmente en algún momento y no es que el tipo es un pirado que ha traido los zapatos de vete tú a saber dónde, entonces la chica es una vecina de mi edificio.

O sea, para que nos aclaremos, la situación más sencilla y no problemática asociada a este tema sería que una vecina de mi bloque ha venido al portal a enrollarse con alguien, se han empezado a liar en la entreplanta, donde ella se ha quitado los botines y él se ha quitado una (???) zapatilla, y después, por alguna razón que desconozco, ella se ha subido a casa -descalza- y el chico ha bajado -con una zapatilla- y se ha metido en el hueco de la escalera a esperarla. Y entonces he llegado yo. Ése es el caso menos bizarro posible. Todas las alternativas son más raras o más turbias o más algo.

La escena no molaba nada. Yo os lo cuento aquí diciendo chorradas porque hablo así y porque así se me pasa un poco el susto, pero esa imagen no tenía ninguna lectura que permitiera seguir hacia la puerta tranquilamente sin plantearse nada más.

Que hay gente que me está dando a entender que dramatizo, y con el susto que aún me tengo encima casi les prendo fuego antes de plantearme que a lo mejor no he explicado bien la situación. Espero que ya se entienda todo.
 
Y por cierto, el tío se ha dejado las llaves tiradas en el rellano. Ahora las tengo yo. Vaya plan.

Besitos.

martes, noviembre 05, 2013

Gatitos para desayunar

Acabo de tener una terrible revelación.

Os va a resultar impactante, pero, por lo visto, la gente que me rodea no considera que cada evento que sucede en mi vida, cada opinión que tengo y cada idea que se me pasa por la cabeza sea un hecho extraordinariamente relevante, ni, en general, lo más interesante sobre la faz de La Tierra.

¡¿Os lo podéis creer?!

Lo sé, yo tampoco.

Si soy estupenda.

Si soy una fuente de sabiduría.

Si vale que no sé nada de política, ni de economía, deportes, moda y otras cincuenta y siete materias de interés, ¡pero aparte de eso soy todo lo que un buen conversador podría desear!

¡Y aún así, nada!

Tras conocer a un número considerable de personas nuevas, retomar relaciones antiguas y empezar a llevarme con gente con la que antes no era tan cercana, todo en un periodo relativamente pequeño de tiempo, me he ido dando cuenta de que, hablando en general, a nadie le importa lo más mínimo mi visión de la vida.

Y eso me inquieta un poco.

No me malinterpretéis; también he conocido a personajes estupendos que sí parecían interesados ya no en mí, sino en general en lo que les rodeaba; e incluso muchos de los que digo que pasan de mí y del mundo son tipos súper agradables, y seguro que bellísimas personas muchos de ellos, pero el caso es que no veo a casi nadie con intención de averiguar algo más sobre lo que tiene alrededor.

Y no lo entiendo. Por sentido común, aunque sea. Que yo podría ser una asesina en serie que desayuna gatitos, y aquí el personal seguiría pensando que soy una vecina ejemplar. Yo pregunto cosas a la gente porque quiero expandir las cosas que hay por ahí en mi cerebro y porque me gusta saber más de las personas con las que hablo, pero también por conocer la caterva con la que me estoy juntando. Que, yo qué sé, hay quien cree que Hitler era un tío majo. O que opina que Crepúsculo es una obra de arte. O que tiene una Power Balance.

Tampoco, faltaría más, voy a dejar de interesarme por ese sector, ¿eh? De hecho una de mis mejores amigas cree en la Power Balance, que es, por mucho, el peor de los tres casos que he puesto, y os prometo que somos amigas y le tengo respeto. Además, la gente con estas visiones estrambóticas de la vida a veces da argumentos y te hace pensar. Y me gusta la gente que me hace pensar. Y si no dan argumentos, te puedes reír de ellos, que también es divertido.

La cosa, que me voy por las ramas, es que con la falta de interés generalizada que veo por ahí, me he planteado lo poco que he tardado en darme cuenta de que la gente pasa de lo que yo piense. Y a lo mejor he tardado tan poco porque igual yo soy un pelín ególatra también. Bueno, igual soy muy ególatra. Bueno vale me quiero un montón. Y tal vez mi opinión no sea siempre una perla que escuchar maravillado. Entonces, dejando por un momento a un lado la ley universal que dice que yo lo hago todo bien y que la culpa de las cosas nunca es mía, sólo por esta vez, ya no sé si yo soy una cotorra que sólo habla de sí misma y le estoy pidiendo peras a olmo o si la gente es una sosa y no está interesada en nada que no sea su propio criterio.

Entonces, como esto me inquieta enormemente y como aparentemente esto lo lee gente, he pensado en soltarlo aquí a ver si alguien me ilumina el camino. Porque lo de que hay conocidos a los que les tengo que caer mal lo entiendo -de hecho no me fío de esas personas que le caen bien a todo el mundo-; pero que personas que me tienen cierto aprecio y que claramente están cómodas en mi compañía no tengan ningún interés por saber lo que tengo en la cabeza, se me escapa. ¿Me pasa sólo a mí? ¿Somos todos un hatajo de egocéntricos? ¿Es esto una época de desidia generalizada, estoy teniendo mala suerte o la gente es siempre así? Y no hablo sólo de lo que os encontréis, sino de vosotros mismos. Que yo hay veces que me doy cuenta de que hay gente de la que no sé nada de nada porque en cuanto me preguntan algo me emociono y les cuento mi vida en verso sin dejarles rebullir.

A lo mejor se me están oxidando las habilidades sociales. A saber.


p.d. Cuento esto porque me ha pasado lo mismo con un montón de personas, pero por supuesto que hay muchas excepciones. Mención especial, aunque no son los únicos, para la gente maja/interesante/atenta que conocí/reencontré este año en San Sebastián. Besitos para los que se pasen por aquí.

domingo, noviembre 03, 2013

Pelis del 61ssiff que me aburrieron soberanamente

Vengo con tres críticas híper cortas y rápidas para evitar que perdáis vuestro tiempo como lo hice yo. Veamos.

Mi alma por ti curada (Mon âme par toi guérie,  François Dupeyron, 2013)

Mon âme par toi guérie - cartel

Esta extraordinariamente pretenciosa cinta cuenta como un tipo llamado Frédi (Grégory Gadebois) descubre que, al morir su madre, ésta le ha pasado a él el marrón supremo de poder curar a la gente por arte de magia. El desarrollo, en general, consiste en ver una serie de monólogos pedantes y diálogos de relleno que se suceden mientras el prota decide qué puñetas hacer con sus manos curativas. Un horror. La única razón por la que no me salí de la sala fue que el director y los protagonistas estaban allí, y me pareció demasiado hiriente irme delante de ellos, sobre todo por los actores, que no lo hacen mal. Ni fui a la rueda de prensa, del cabreo que me tenía.

No veais este tostón ni aunque os vaya la vida en ello.


October November (Oktober November, Götz Spielmann, 2013)

Sonja (Nora Von Waldstätten) y Verena (Ursula Strauss) son dos hermanas que han seguido caminos completamente diferentes; la primera es una actriz de éxito, mientras que la segunda se ha hecho cargo del hotel familiar para cuidar de su padre, que tiene un pie en la tumba. Se supone que el turrón de la película está en que Sonja va a visitar a su hermana y a su padre, y durante su estancia la cosa se pone un poco tensa por líos familiares; pero vamos, que realmente en esta peli no pasa nada de nada.

October November - cartel

Además tiene delito, porque durante un rato al principio parece que no va a estar tan mal, pero no. Es una falsa alarma. No os fiéis. Lo único que hace tolerable ver este bodrio es su cuidado aspecto estético y el digno trabajo de sus dos protagonistas, cuyos personajes están muy bien definidos, y que consiguen que no te preguntes tan a menudo qué demonios se te ha perdido en esa sala y si estarás aún a tiempo de pasar de todo e irte de pinchos.

Ursula Strauss y Nora Von Waldstätten - rueda de prensa de October November

Pero vamos, que no compensa. De hecho conozco gente que la califica como la peor peli del festival con diferencia. Seguro que encontraréis algo mejor que ver.


Child's Pose (Pozitia copilului, Calin Peter Netzer, 2013)

Ésta a la gente le ha gustado mucho, la crítica la ha puesto bien, y estaba en la sección Perlas, así que algo tendrá. Yo me quedé dormida. También es verdad que era mi tercera peli del día, era la hora de la siesta, y las butacas de los cines Príncipe de San Sebastián son absurdamente cómodas, pero aún así.

Child's Pose - cartel

Y el caso es que la idea es interesante: Cornelia (Luminita Gheorghiu) es la sobreprotectora madre de Barbu (Bogdan Dumitrache), un cretino integral que quiere a toda costa ser independiente, pero sin dejar de aprovecharse de la pasta y las influencias de sus padres. Cuando Barbu se ve involucrado en un grave lío legal, su madre manipulará todo lo humanamente manipulable para evitar que su niño vaya a la cárcel.

Lo dicho, a lo mejor yo tenía un mal día o algo, pero el caso es que me pareció lenta y aburrida como ella sola, así que si vais a verla mejor será que estéis bien despejados.

Vi algún otro tostonazo, pero los más destacables fueron estos tres. Si las llegáis a ver, ya me contaréis. Yo me aburro sólo de recordarlas, así que buena suerte.