jueves, octubre 24, 2013

Deportes para nenas

El pasado julio entregué mi proyecto de fin de carrera. Tardé cerca de diez meses en construirlo y documentarlo, y fue un horror. Así, en general. El proyecto era un rollo, mi tutora y yo nos llevabamos a matar y estaba hasta el cogote de la universidad y de todo lo que tiene que ver con ella.

Afortunadamente, en medio de tanta miseria me mandaron a dos compañeros, por orden; el primero, un tipo súper trabajador que hacía lo imposible por ayudarme, a pesar de ser de ciencias políticas y no entender ni jota de informática. Más majo el chaval. También es cierto que creía que la llegada del hombre a la luna es un engaño orquestado por el gobierno, pero a mí me caía bien igual. Ante, entre otras cosas, el infame ambiente de trabajo existente en el proyecto, huyó a Rumanía (!) para hacer prácticas en una embajada. Bien por él.

El segundo es otro chico que decidió hacer un proyecto de fin de carrera complementario al mío -yo hacía la parte web, él la móvil-, y que optó por aceptar la propuesta a pesar de que empleé una hora de café en intentar convencerle de que aquello era un asco y de que huyera mientras aún no hubiera firmado nada.

Después de cinco meses programando como locos a diario estaba claro que o nos matabamos o nos hacíamos amigos, y así es como llegamos a la conversación que hemos tenido hoy mientras nos tomabamos un café sentados en unos taburetes altísimos porque yo no soy muy lista y pedí mi consumición antes de comprobar si había alguna mesa libre. Pero eso no viene al caso.

 Al chico vamos a llamarle Costner.

Costner - ...total, que voy a secretaría a matricularme y me toca la rubia.

INCISO

La rubia es una de las secretarias de mi facultad. En general el funcionamiento de dicho secretariado es como para llorar, pero esta mujer en particular redefine el concepto de ineptitud, llevandolo a maravillosos nuevos extremos en los que la respuesta a todas las preguntas es "eso miralo en la web".

FIN DEL INCISO

Costner- Le pregunto por los plazos de matrícula y me dice "eso míralo en la web -lo dicho-, yo no pienso leermelo".
Yo- Qué gente. Siempre igual.
Costner- Y cuando voy a entregarle los papeles otro día, me dice "eso es mucho lío; yo me voy a tomar un café, esperate un poco y que lo haga mi compañera".

Y así siempre, no os creáis que este hombre tiene mala suerte ni nada por el estilo. Una maravilla todo.

Yo- Ya, si yo cada vez que voy a hacer papeleos y me toca ella tenemos gresca.
Costner- Pero eso es porque tú irradias odio.
Yo- PERDONA PERO SOY UN AMOR.
Costner- Que a mí me parece genial, ¿eh? Yo te llevo aquí - se da dos golpes en el lado izquierdo del pecho-, pero por lo visto hay cierta gente que no lleva nada bien ese odio que desprendes.

No os preocupéis, este chaval me habla así siempre. Estoy bastante segura de que me tiene aprecio. Creo.

Yo- ¡Uy, ahora que dices eso! ¿Sabes lo que me pasó el otro día en ballet? Fui a una clase de prueba, una que ponían muy barata para que pudieras ir a probar si querías y me enc...
Costner- Ballet.
Yo- Ballet, sí.
Costner- Vas a clases de ballet.
Yo- Sí.
Costner- Bien. Continúa.
Yo- Pues fui a la clase de prueba y me encontré con una chica que me resultaba súper familiar, así que fui a hablar con ella para ver de qué la conocía.
Costner- Es verdad, que cuando no conoces a la gente eres muy maja. Hasta que se te pasa, como decía tu amiga.
Yo- QUE YO SOY MAJA SIEMPRE. Da igual, el caso es que le pregunto que si la conozco de mi anterior academia de danza, y me dice que no, que nos conocemos de la biblioteca. ¿Te acuerdas de esa chica extranjera a la que mandé callar un día porque no paraba de hablar y desde entonces me miró con odio para siempre? Ésa era.
Costner- Pues muy bien, ¿no? Qué situación. ¿Y qué te dijo?
Yo- Nada, se fue corriendo a otra clase.
Costner- ¿Y a eso puedo ir yo? A ver, quiero decir.
Yo- No. Han prohibido por escrito que vayan observadores. Pero te puedes apuntar.
Costner- Sólo si me dejan llevar tutú.
Yo- Puedes llevar lo que te dé la gana. Pero oye, no sé qué pasa, que le digo a la gente que se apunte conmigo y me dicen todos que no.

Cuando me meto en alguna de estas actividades absurdas que me da por practicar de vez en cuando, le voy diciendo a todo el mundo que se apunte conmigo, por si cuela.  Hago más vida social con chicos que con chicas, así que el objetivo de mi reclutamiento suele ser masculino. Además, casi todos los deportes que practico son considerados femeninos. Esto deriva en que los abordados siempre dicen que no; no porque no les apetezca pegar brincos o ponerse el pie detrás de la cabeza necesariamente, sino más bien porque creen que su imagen se va a ver dañada, ya que consideran que los deportes en cuestión sólo son practicados por chicas y por gays.

Y a esto quería llegar yo. Como complemento a todo aquello que os dije para que no la liarais mucho intentando ligaros a alguien, os digo ahora: si en una clase sólo hay mujeres y gays, ¿qué creéis que pasará cuando entre un hetero? ¿Eh? ¿EH? Pensad en esto la próxima vez que veáis a un tío entre quince mujeres en mayas, porque tal vez la paz interior del tipo no venga de que ha perfeccionado la posición del yoga mudra, sino más bien de que se está tirando a la pelirroja de la tercera fila. Que cada uno hace lo que quiere, ¿eh? Yo sólo digo que no creo en Dios, ni en el destino, pero creo muy fuerte en la estadística; y diez, quince, o veinte chicas para uno o dos tíos que habrá en cada clase de éstas es una proporción que dice bien claro que alguna cae fijo.

Y ya está. Sólo venía a decir que los chicos heterosexuales que van a clase de pilates, de danza contemporánea, de yoga, o de lo que toque, suelen saber lo que hacen.


P.d. Lectores masculinos, si llegáis a apuntaros a alguna de estas clases, contadme por favor si mi teoría es cierta. Me haríais muy feliz.

viernes, octubre 18, 2013

About Time: gente maja y viajes en el tiempo

Del creador de Notting Hill (Id, Roger Michell, 1999), que me aburrió, Love Actually (Id, Richard Curtis, 2003), que me aburrió más, y Cuatro bodas y un funeral (Four Weddings and a Funeral, Mike Newell, 1994), que no he visto, llega la sorprendentemente divertida y muy recomendable Una cuestión de tiempo (About Time, Richard Curtis, 2013).

Una cuestión de tiempo - cartel

Esta comedia nos presenta a Tim (Domhnall Gleeson), un chico que a los 21 años es informado por su padre (estupendástico Bill Nighy) de que los hombres de su familia pueden viajar en el tiempo. Tim, encantado de la vida con su nuevo don, decide aprovecharlo, sobre todo, para conseguir una novia. Y poco importa que ya no haya mucho más argumento, porque todo en esta cinta está tan maravillosamente bien llevado que sólo estar en compañía de los personajes es más que suficiente para no arrepentirse de verla. El protagonista es lo más cálido y encantador del universo, el personaje de Nighy es una risa, y el cuadro familiar queda muy bien completado con la excéntrica hermana de Tim (Kit Kat, interpretada por Lydia Wilson) y la madre de ambos (Lindsay Duncan). También encaja muy bien el amargadísimo compañero de piso del prota (Tom Hollander), e incluso la dulce e insulsa Rachel McAdams en el papel de Mary. Para mi gusto su personaje queda eclipsado del todo por el de Gleeson, pero a mí McAdams no me va y a lo mejor no soy imparcial. Vedla vosotros y juzgad.

Bill Nighy (padre de Tim) y Domhnall Gleeson (Tim)

Entre los aspectos negativos destaca lo increíblemente moñas que se ponen hacia el final de la peli, la confusión provocada por algunos saltos temporales, y la ausencia de realismo en el enfoque de los viajes en el tiempo y sus efectos. El problema sobre esto último es que poder viajar al año de la polca para arreglar aquel cristo que preparaste cuando tenías quince años no es nada saludable, más que nada porque sin sufrir consecuencias es difícil aprender nada. Así que, aparte de que la relación acción-consecuencia está simplificada hasta el absurdo, parece que el director no se ha planteado en ningún momento que si alguien pudiera realmente viajar al pasado para solucionar cada metedura de pata que comete, su vida acabaría siendo un sinsentido de irresponsabilidades y falta de sentido común. Por poner uno de los muchos ejemplos de cómo puede eso salir fatal. No me creo que poder viajar atrás a solucionar cada lío que montas no te vuelva majareta a algún nivel. Si alguien lo comprueba, que me avise.

Rachel McAdams (Mary) y Domnhall Gleeson (Tim)

A pesar de esto último, el resultado es que no es la peli del siglo pero la recomiendo de sobra. Una cuestión de tiempo cuenta una historia sencilla de manera graciosa, inteligente y muy entrañable, además de contar con unos personajes estupendos.

La estrenan hoy, así que ya me contaréis.


p.d. Hay un extraño fenómeno que se repite anualmente y que consiste en que, durante tres días, el cine tiene un precio asequible. Se llama fiesta del cine y es la semana que viene, por si alguien no se había enterado aún y le interesa el tema.

sábado, octubre 12, 2013

Fantasmas II

Madrugada del sábado 28 al domingo 29 de septiembre. Cinco y media, para ser exactos. Estoy a punto de quedarme roque porque vengo de la fiesta de clausura del festival y se ha alargado un poco el tema. Vago entre la lucidez y el quedarme completamente frita.

De pronto me parece oir ruidos de fondo, en ese lejano lugar en el que aún me quedan neuronas despiertas.

...

Nada, será cosa mía.

O igual no. Espera.

Más ruidos.

Estaba a punto de caer como un tronco, pero va a ser que ya no. Me despejo un poco.

¿Me estaré imaginando los dichosos ruidos? Eso tiene que ser. Tiene que ser mi imaginación, porque si no voy a tener que salir de la cama, y de verdad, de verdad que no quiero.

Ruidos.

Si me concentro muy fuerte a lo mejor puedo quedarme dormida igual.

Ruidos ruidos ruidos.

Maldita sea.

MALDITA SEA.

NO ME PUEDE PASAR ESTA HISTORIA OTRA VEZ.

Encima sé lo que va viene a continuación.

Espero un poco.

Espero.

Espero.

Y...

¡DING DONG!



Maldición.

Niego la evidencia durante un par de minutos, fingiendo que no voy a tener que levantarme a darles por los hocicos a los fantasmas, espíritus, secuestradores tarados o lo que puñetas haya en la puerta con una silla, o una lámpara, o lo que encuentre.


¡DING DONG!


ARGH.

Me levanto. Salgo al pasillo, infinitamente más cabreada que asustada, llego a la puerta, y compruebo que, efectivamente, por esa mirilla no se ve nada. Y sí, llevo las gafas puestas.

Los que están fuera (son varios, les he oído antes), se están peleando con la cerradura.

Igual no van a ser fantasmas, ¿eh? Y mira que habría quedado súper interesante el post.

Pongo la mano en el picaporte y me planteo las posibilidades que hay de que al otro lado de la puerta se encuentren dos o tres asesinos en serie. No parecen muy altas. Aunque si los tipos no han podido abrir, ¿qué voy a hacer cuando entren? Tampoco van a poder abrir su cuarto. ¿Es seguro dejar a unos desconocidos durmiendo en el pasillo de mi hostal? Ummmmm qué dura decisión.

Se abre la puerta de una habitación y aparece, medio dormido, un señor súper grande con pinta de ser tan español como yo checoslovaca.

Yo - No hablas español, a que no.
Señor - No. Inglés.

Madrugadas internacionales, voy a llamar a este hostal. Cambio a inglés.

Yo - Vale. No quería abrir yo sola.
Señor - ¿Pero quién es? -Me dice en bajito mientras señala la puerta.
Yo - Ni idea. Y encima esto mismo ya me ha pasado otra noche -Soy una pringada. Pero eso al tipo no se lo digo-. Voy a abrir, pero no tengo ni idea de quién va a aparecer.

El señor grandote asiente. Si al final sí que son unos asesinos pirados, sólo tengo que pedirle al caballero que les aplaste con su pulgar. No hay problema.

Abro.

Un chico de veintitantos me observa agazapado sobre donde estaba la cerradura antes de que yo abriera la puerta, y detrás de él su amigo me mira desorientado.

Muy psicópatas no parecen.

Chico#1 - La llave no abre. Nos hemos puesto a llamar porque hemos pensado que estaría un pestillo puesto por dentro o algo.

Anda. Bueno, si no les abre la llave no es culpa suya. Supongo.

Yo - Trae.

Cojo las tres llaves del chico (la del portal, la de la puerta del hostal y la de su habitación), elijo la correcta y la meto en la cerradura. Aquello abre perfectamente.

Los chicos me miran genuinamente sorprendidos.

Yo - ¿No estarías usando la dorada? Son casi iguales.
Chico#1 - Qué va. Estaba usando ésa. - Señala la que he utilizado yo.

Me encojo de hombros y le devuelvo sus llaves.

Disculpas, gracias, el señor grande se va a su habitación, los chicos a la suya y yo me vuelvo a dormir preguntándome cómo puede tener un sueño tan profundo todo el mundo en este hospedaje.

Yo en el momento juro que el chico#1 parecía lúcido -el otro no-, pero por lo que me contó la de la limpieza, los dos debían de llevarse una moña bastante contundente.

Así que los fantasmas no eran fantasmas, sino gente alcoholizada. Porque me da que la otra vez que me pasó fue más de lo mismo.

¿Y para esto me levanto de la cama? Qué decepción. Yo quería ver fantasmas.

En fin, si os vais de viaje y no sois capaces de entrar en vuestro hostal, quemad el timbre un rato y probablemente aparezca yo en pijama.

Deberían darme comisión por estas cosas.

sábado, octubre 05, 2013

Gravity: todos al cine ahora mismo

Me salto el orden que planeaba seguir al publicar críticas del cine que vi en San Sebastián para poder hablar de Gravity (Id, Alfonso Cuarón, 2013), ahora que la acaban de estrenar y aún puedo convenceros para que vayáis a verla en 3D.

Gravity - cartel

Voy a empezar contando que no le tengo mucho aprecio a la distribuidora de la Warner Bros. En algún momento daré detalles del asunto, pero digamos que son en buena parte los culpables de los disparatados precios con los que nos toca apechugar en los cines. Por tanto, salvo excepciones, no veo sus productos en salas comerciales. Si a una peli le tengo unas ganas horrorosas o si la gente que va conmigo quiere realmente ir a ver algo de la Warner, pues me fastidio y pago, pero hablando en general me he despedido de soltar pasta por ver cualquier cosa distribuida por esta gente.

Dicho esto, deberíais ir al cine a ver Gravity. Deberíais pagar por verla en un cine, porque merece la pena. Y os recomiendo que paguéis por el 3D también. Así que imagináos lo que me ha gustado.

Sandra Bullock (Ryan Stone) y George Clooney (Matt Kowalski)
No me malinterpretéis, no es una peli basada exclusivamente en lo visual; el argumento, que cuenta la aventura de dos astronautas que se ven envueltos en una muy -muy- mala situación espacial y tienen que apañarselas para no palmar en el intento, es súper emocionante y engancha un montón. No hay ni un rato aburrido, y además los dos personajes protagonistas son estupendos y quedan genial como dúo. Es verdad que el gracioso y encantador Matt Kowalski, interpretado por George Clooney, es tan majo que no es nada creible, pero se le permite porque queda maravillosamente bien como compañero de Ryan Stone (Sandra Bullock), una astronauta que sufre tal lucha interna que sólo ella ya es motivo suficiente para ver la peli. Buena parte de la sala, yo incluida, salimos diciendo que si había justicia en el mundo del cine, a Sandra Bullock en los próximos Oscars la nominan seguro.

Sandra Bullock (Ryan Stone)

Por otra parte, tampoco puedo asegurar que Gravity no sea una virguería visual también en 2D, porque no sé qué parte de lo que vi molaba porque estaba en 3D y qué parte molaba a secas. Aunque el 3D sigue explotando más la profundidad y casi nada ese efecto que hace que te parezca que salen cosas de la pantalla, y a pesar también de que podrían haber hecho muchas escenas mucho más agobiantes aprovechando esta tecnología, las imágenes resultan muy envolventes y te pasas la película casi entera con sensación de estar allí con los sufridos astronautas, que según dijo el director en la rueda de prensa, era lo que pretendían conseguir. También dijo que al principio esta peli iba a ser algo sencillo, con unos pocos efectos especiales. Anda que si se descuidan.

Sandra Bullock (Ryan Stone), George Clooney (Matt Kowalski) y Alfonso Cuarón

Y dicho todo esto, os comento que yo fui de las que salió menos impresionada de la sala. Imaginad al resto.

Así que, obviamente, la recomiendo totalmente. Mejor en el cine. Y mejor en 3D.