lunes, diciembre 26, 2011

Teoría de códigos

Estoy intentando hacer un trabajo para teoría de códigos. La teoría de códigos, para el que no tenga ni idea y no quiera pensar demasiado, se utiliza para que si una persona envía un mensaje a otra, ese mensaje pueda ser leído sin problemas por quien sea que lo esté esperando. Como por el camino siempre hay errores (por ejemplo, tú mandas "LORO", pero llega "LOBO" porque se ha trastocado una R por una B), con teoría de códigos lo que haces es meter información de más, a ver si evitas esos líos (por ejemplo, mandas "LLLOOORRROOO", para que si llega "LLLOOORRBOOO", veas que si hay dos Rs y sólo una B, eso tiene toda la pinta de ser una R, y por tanto sepas que la palabra es "LORO").

No es tan complicado, ¿a que no? Pues busco información en Internet de un algoritmo llamado Reed-Solomon, que es de lo que va el trabajo, y me encuentro con esta cosa:


Que le den a todo. Me voy a cenar y a ver The Big Bang Theory.

Felices vacaciones, maldita gente que no tiene que estudiar. Os vigilo.


p.d. Si buscáis Reed-Solomon en youtube, sale una entrevista con los de Crepúsculo. Tela.

jueves, diciembre 22, 2011

Calentamiento global

Viendo el otro día una noticia sobre la candidatura a presidente de EEUU de El Vaquero Desnudo, que básicamente es un tipo que va en gayumbos y gorro y botas de vaquero tocando la guitarra por Times Square, me acordé de ese pintoresco personaje que es Amy.

Amy es una profesora de mi escuela de inglés en Nueva York, que no me dio nunca clase pero sí hizo de guía en una de las actividades organizadas por la empresa. La visita era a un museo un poco extraño y fuimos cuatro gatos, así que me pasé todo el viaje en metro de palique con ella. Me contó que era, además de profesora, actriz en una compañía de teatro, que había estado en España y que una vez se manifestó en contra del calentamiento global. Ella sola. Atención:

Un día cualquiera de enero, Amy se dio cuenta, como todos los demás neoyorkinos, de que las temperaturas estaban siendo extrañamente altas para estar en esa época del año. Ella estaba preocupada, porque estaba claro que algo raro estaba pasando con el clima, y le ponía especialmente nerviosa que la gente a su alrededor estuviera feliz y contenta de poder ir en manga corta por la calle en pleno invierno. ¿Y qué hizo? Pues... ¿qué va a hacer? Manifestarse.

Pero todo el mundo sabe que si eres el único miembro de tu comité de protesta, la gente no te va a hacer mucho caso, con lo que aquí nuestra intrépida profesora decidió que lo más sabio y eficiente sería aparecer con la menor cantidad de ropa posible.

Así que, tal y como os lo estáis imaginando, Amy se plantó en Times Square ataviada con su bikini favorito, gritando a pleno pulmón que el calentamiento global iba a acabar con el planeta.

Después de que un montón de gente le preguntara que para quién trabajaba, que por qué hacía aquello, que si era un experimento, etc., un periodista se puso a hablar con ella para investigar las razones de su protesta. Cuando Amy le explicó su punto de vista, el periodista le dijo que era una gran idea, y le pidió que volviera al día siguiente al mismo sitio con la misma ropa, que el llevaría a su equipo y le haría un reportaje.

Amy, encantada con el éxito de su mono-manifestación, dijo que sí en seguida, y al día siguiente se puso de nuevo su bikini y se fue corriendo a Times Square.

Pero pasa una cosa con el clima, y es que es un maldito desgraciado que disfruta haciendo sufrir a los ciudadanos del mundo, por lo que la temperatura entre esos dos días descendió una barbaridad, y Amy se encontró en la plaza principal de Nueva York poco más vestida que El Vaquero Desnudo, y con un frío espantoso.

Dice que se cogió tal gripe, que no piensa volver a manifestarse por nada en toda su vida.

Y sí, yo también creo que la chica está como un auténtico cencerro, pero oye, me dio un viaje estupendo.

Es una pena que no tenga fotos de la situación, la verdad. Otra vez será.

sábado, diciembre 17, 2011

:(

Hoy no vengo de buen humor. He tenido una semana de mierda de tipo 1. Por decirlo de alguna manera, parece que ya no voy a contar más historias acerca de Zamaor. Al menos no historias nuevas.

No pretendo que la situación que he vivido la última semana - y lo que me queda - repercuta en el blog, pero tras pasar una semana durmiendo mal, comiendo peor, ordenando cosas compulsivamente y dándole vueltas a cómo un amigo al que le tenía un cariño excepcional ha podido aparecer muerto en su habitación con menos de 24 años, he pensado que tal vez, aunque no quiera, algo de esto se filtre en mis entradas sin que me dé cuenta, y no quiero que nadie se preocupe ni se pregunte qué está pasando. Por eso lo cuento.

Estoy mejor que hace unos días, y estaré escribiendo chorradas en seguida. De hecho no entierro esta entrada debajo de alguna otra diciendo tonterías de las mías ahora mismo porque no tengo tiempo para escribir nada más. Pero en breve estaré de buen humor otra vez, seguro.

Sólo lamento un poco no haberle enseñado este sitio nunca. Le habría encantado. Y a vosotros os habría encantado él.

Pensad en vuestros amigos, y alegraos de poder llamarles ahora mismo para tomar un café o para preguntarles qué tal están. Yo me alegro de tener a los míos, aunque ahora haya uno menos.

Y también me alegro de que haya gente pasándose por aquí, a ver si os vais a pensar que os hago de menos ;)

Un beso a todo el que ande por aquí danzando. Porque sí.

martes, diciembre 06, 2011

In Time: el tiempo como moneda de cambio

Un mensaje de texto puede ponerte de un humor extraordinario. Vease:

Cleo - Tengo dos noticias buenas. La primera es que ya no tienes que acompañarme a ver Amanecer. Y la segunda es que gracias a la primera seguiremos siendo amigas.

¡Ah, la libertad de no tener que pagar por otra absurda secuela de los vampiros que brillan! ¡La de oportunidades que se abren ante ti! Porque sí, como soy una amiga excepcional y Cleo se las estaba viendo y se las estaba deseando para que alguien viera con ella la historia ésa, le dije que estaba dispuesta a ir, sin represalias ni nada. Afortunadamente, su novio cedió al chantaje, así que yo quedé bien y aun así me libré del marrón. Como consecuencia de esta repentina liberación, acabé con la susodicha Cleo y otros tantos metida en una sala hasta arriba de gente viendo In Time (id, Andrew Niccol, 2011).

In Time - cartel


El argumento es el siguiente: Will Salas (Justin Timberlake) vive en un futuro no muy lejano en el que las personas están manipuladas genéticamente para no envejecer más allá de los 25 años. Con esta situación estaríamos todos encantados, si no fuera porque dicha manipulación incluye el estar programados para tener únicamente un año de vida a partir de la detención del envejecimiento. Un agobiante reloj digital visible en el antebrazo de cada infeliz les recuerda cuánto tiempo les queda de vida, y deben trabajar, robar, o lo que se tercie para obtener más minutos de existencia. Como en toda sociedad, claro, hay ricos y pobres, y mientras en la zona en la que habita Salas todo el mundo vive al día, existe también un distrito en el que hay empresarios montados en el dólar, herederos y demás gente de pasta que dispone, virtualmente, de inmortalidad. Tanto el personaje de Timberlake como el de Amanda Seyfried (Sylvia Weis, hija del hombre más rico del país) opinan que el sistema, que obliga a la mayoría a tener una vida corta y lamentable para que unos pocos disfruten de inmortalidad, es injusto y antinatural, y el destino, ayudado por un encuentro entre Will y un tipo rico que ha vivido más de un siglo y que dispone de otro más en su reloj, hace que acaben conociéndose.

Justin Timberlake (Will Salas) y Amanda Seyfried (Sylvia Weis)

Si queréis conocer más detalles, podéis ver cualquiera de los trailers, que vilmente destrozan todos los giros, los eventos importantes, todo lo que merece la pena ser visto. Y sin ningún cargo de conciencia.

Sobre la peli, no sé, la idea es buena, ¿a que sí? Parece que va a ser todo emoción y tensión... y bueno, un poco lo consigue, es muy entretenida; pero no alcanza las espectativas. Sylvia es una niña pánfila que va de rebelde por la vida de una forma un tanto repelente; el hilo de la historia es confuso y predecible a la vez, no ayudando en absoluto ese reloj digital que lleva todo ser humano en el brazo, en el que rara vez da tiempo a leer claramente cuánto tiempo de vida le queda al personaje en cuestión. Además, las incongruencias temporales son escandalosas (me quedan 20 minutos de vida, conduzco un buen rato, se hace de día y ¿cuánto me queda de vida? ¡Oh! ¡Quince minutos! Sí que se mueve rápido el sol en este lugar).

Cillian Murphy (Raymond Leon)

La salvo por las interpretaciones, que, exceptuando a Amanda Seyfried, que ni fu ni fa, son más que dignas: Justin Timberlake es infinitamente más creíble de lo que me esperaba (aunque ya hizo un papel bastante decente en La Red Social, así que tal vez debería empezar a darle un poco más de crédito al chico), Olivia Wilde aparece poco (es la madre de Will) pero su presencia mejora la cinta considerablemente, y Cillian Murphy, que hace de una especie de poli de los ricos y que viene siendo el súper malo, pues... pues lo hace bien, digo yo, pero tampoco puedo ser objetiva porque, como ya he dicho en alguna otra crítica, ese chico me da mucho miedo, y como consecuencia, para mí va a ser creíble siempre y cuando haga de malo.

En fin, a lo que vamos, que mira que me enrollo, ¿la recomiendo? Pues, para una tarde aburrida de domingo, sí. En general, creo que es una idea genial que ha derivado en un producto muy flojito. Pero bueno, sobreviviréis a su visionado.

Me voy a seguir cuidando mi gripe. Dulces sueños a todos.


p.d. Qué gracia me ha hecho encontrarme a Johnny Galecki (Leonard en The Big Bang Theory) entre el reparto. Qué majo el hombre.

viernes, diciembre 02, 2011

Arbolitos

Soy una blanda.

No porque me coja todo virus habido y por haber, hecho que me tiene envuelta en una manta escribiendo estas líneas mientras me planteo si tomar leche caliente o hacer sopa... sino porque he entrado a revisar el correo del blog, me he encontrado un email de una tal Margarita Castillo diciéndome que hay una iniciativa de no sé qué puñetas de organización que se dedica a plantar árboles para compensar el CO2 producido por los servidores que mantienen nuestros queridos blogs... y he pensado "esto es un timo, fijo, paso de todo". Pero, como ya os he dicho que soy una blanda, me he puesto a pensar en la deforestación mundial, en que si las ardillitas no van a tener árboles donde vivir, que si los koalas se van a quedar sin eucalipto... ¡y todo por culpa de que yo tengo un blog! ¡Estos tipos son unos maestros del chantaje emocional!

Total, que visto que no me piden mi número de tarjeta de crédito, y que además parece que me enlazan en no sé qué directorio que tienen (que me da un poco igual, porque somos cuatro gatos y las plantaciones se hacen en Alemania, así que los pocos que pasen por aquí no van a entender ni jota), pues les he dicho que planten un arbolito en mi nombre para compensar el impacto ambiental de mi dichoso blog.

Y escribo esto, aparte de porque me lo exigen los señores éstos que plantan árboles, para explicar por qué aparece un logo con un arbolito ahí a un lado, que no me gusta llenar esto de mierda sin dar explicaciones.

Hala, ya he plantado un árbol. Ahora sólo tengo que escribir un libro y tener un hijo para que mi vida esté completa.

Me voy a hacer sopa.


p.d. Que conste que las ardillas y los koalas parecen muy majos, pero no lo son. Como me muerda alguno alguna vez, les desplanto el árbol. Para que aprendan.