jueves, febrero 24, 2011

Qué chungos nos ponemos, ¿no?

Ayer, en una clase extremadamente aburrida de Yacc:

Yo - A que te pinto.

Fog - A que te pinto yo a ti con un boli destintado.
Yo - ¿A que te saco el pilot?
Fog - ¿A que te saco el cúter?

Hay que ver lo agresiva que se pone la gente.

sábado, febrero 19, 2011

Esta relación no puede funcionar; estoy mucho más buena que tú

Cosas que me cabrea oír hasta el infinito y más allá:

"¿Ésa es su novia? Con lo guapo que es él..."

Me hierve la sangre. Os pongo en situación:

Conozco un chico que tiene una novia. Él es muy guapo. Ella no. ¿Y a mí qué leches me importa? diréis vosotros. Pues eso mismo digo yo, que cada uno se enrolle con quien le dé la gana; pero es que la gente no para de compararme la belleza de los miembros de la pareja en cuestión. Y me dan explicaciones. Que él es muy guapo, que podría estar con una chica espectacular pero está con ésa, que eso es muy raro y no tiene mucho sentido. ¿Estamos tontos?

Igual soy la única, pero si yo veo a un chico que está buenísimo con una tía que ni fu ni fa, lo que pienso es que igual el tipo es capaz de encontrar atractiva a su novia por su sentido del humor, o por su inteligencia, o por cualquier otra cosa que no sean unos deslumbrantes ojos verdes o un culo estupendo. Y en vez de apreciar el que alguien valore algo en una persona aparte de su belleza, desprecian a la chica por no ser un pivón, y al chico por no estarse tirando a una modelo.

Hay que ver lo que me cabrean estas cosas. Ya puedes ser un encanto, hablar siete idiomas y ser el alma de la fiesta, que todo el que te vea con un novio más guapo que tú estará haciendo comentarios ofensivos hasta que te piten los oídos.

A ver si la gente se mete en su vida y puedo dejar de oír tonterías.

domingo, febrero 13, 2011

Exceso de azúcar en sangre

Estoy afónica hasta el extremo de no poder más que susurrar, por lo que no puedo quedar ni hablar con nadie. Tampoco me apetece estudiar, así que me he puesto a ver la tele, y haciendo zapping he llegado a Esta Casa Era una Ruina (EEUU). Llevaba tiempo queriendo escribir un post sobre el programa, y ya no aguanto más.

Para el que no lo haya visto nunca, se trata de un show que elige a una familia con una vida espantosa (a saber: padres en paro, un montón de hijos, algunos con enfermedades, casas que se caen literalmente a trozos, etc.) y los mandan de vacaciones unos días mientras reconstruyen su casa de cabo a rabo, dejándoles prácticamente una mansión en sustitución al cuchitril en el que vivían.

La idea es buena, digo yo; la gente que sale ahí tiene problemas a raudales, así que si les regalan una casa nueva, estupendo para todos; pero el caso es que no me puedo tomar el programa en serio, porque resulta que Esta Casa Era una Ruina es el programa más lacrimógeno, ñoño y cursi que ha existido y existirá en toda la historia de los programas lacrimógenos, ñoños y cursis que han osado aparecer por la tele para que nos riamos de ellos sin piedad. Lo veo de vez en cuando porque, a pesar de lo malo que es, las casas que construyen son una pasada: les ponen piscina, un parque en el jardín, tropecientos cuartos de baño con jacuzzis por doquier y un montón de habitaciones temáticas que cubren las fijaciones personales de cada futuro habitante de la casa.

¿Que te gusta el mar? Te construyen una habitación que hace quedar al hogar de la Sirenita como una pecera cutre. ¿Quieres ser modelo? Te montan una pasarela en tu cuarto. Todo mientras los miembros del equipo de construcción sueltan sandeces empalagosas del tipo "esta casa es su sueño, pero los afortunados somos nosotros por hacer su sueño realidad", y también mientras hacen una publicidad descarada del patrocinador de turno: "¡Y aquí están todos los electrodomésticos donados generosamente por Whirpooooool! ¡Ahora Maggie podrá hacer coladas gigantes con esta lavadora de chorrocientosmil litros de capacidaaaaad!".

Por otra parte, mientras los felices miembros de la familia van viendo su nueva casa, un tipo exageradamente bronceado, que parece ser el presentador, les va recordando lo miserable que era su vida antes de que llegara el equipo a salvarles: "¡Mirad qué mesa os hemos puesto en la cocina! ¡Ahora podéis comer todos juntos, vosotros y vuestros doscientoscincuentaycuatro hijos! ¡Antes teníais una cocina tan ridícula que teníais que comer por turnos! ¿Verdad? ¿Verdad?".

Pero es que el de hoy ya ha sido la bomba. El padre de familia está en el ejército; ha ido a medio mundo a defender su patria y todas esas cosas (que yo estoy a favor del patriotismo, de verdad, pero es que los estadounidenses son un poco exagerados), así que mientras les enseñaban su nueva casa todo eran alabanzas a los soldados que luchan por su país, y qué gran nación es América (que yo sigo diciendo que América es un continente, no una nación, pero ellos sabrán, que son los que viven allí), y lloros, y abrazos, y más alabanzas... y les llevan a su cantante de country favorito, que da un concierto para los soldados, ahí en un escenario con una bandera de los EEUU gigante detrás, toda mugre, en plan American Pie, y canta que es un soldado americano que lucha por la libertad, mientras un montón de marines lloran a moco tendido.

La verdad es que veo el programa porque las casas molan, pero también porque es un filón... con cada escena que aparece y con cada frase que dicen se me ocurren doce chistes ofensivos, y esas cosas no hay que desaprovecharlas.

Qué cosa más cursi, en serio.


p.d. Imprescindible verlo con el insoportable doblaje, uno de esos doblajes que te permiten escuchar el original por debajo. Doblan los "ooooooohh"s y "woooooooooooow"s, y le ponen un montón de sentimiento a todo.

miércoles, febrero 09, 2011

Calcetines

Hacienda y la Muerte no son las únicas cosas inevitables de la vida. También están las ideas fijas de las madres.

Si has vivido alguna vez con tu madre y alguna otra persona (en este caso, una hermana), te habrás encontrado con la siguiente situación:

Llegas a tu cuarto y te encuentras una pila de ropa encima de la cama. Guardas todo en su sitio, para descubrir que aun quedan un par de calcetines que no son tuyos. Los coges y los pones en el cuarto de tu hermana, suponiendo que ella es la auténtica propietaria. Te vas.

Cuando vuelvas a casa, los calcetines estarán encima de tu cama. ¿Qué ha pasado? No se sabe muy bien, pero por si acaso, coges los calcetines y los pones en el salón, donde su legítimo dueño pueda reclamarlos. Te vas.

Cuando vuelvas a casa, los calcetines estarán encima de tu cama. Bueno. Los dejas en el salón de nuevo, y adviertes a todos los presentes de que esos calcetines nunca han sido ni serán tuyos jamás, y te vas.

Cuando vuelvas a casa, ¿qué pasará? Que los calcetines estarán encima de tu cama. A estas alturas ya empiezas a tener miedo. Tal vez los calcetines han desarrollado un alma y capacidad de movimiento y vuelven arrastrándose a tu cama cuando tú no estás.

Llegados a este punto ya está perdida toda esperanza. Los calcetines podrían ser del tamaño de un saco de dormir o tener estampas de Hannah Montana y daría igual, porque tu madre ya ha fijado en su mente la idea de que esos calcetines son tuyos.

Yo tengo dos camisetas, un par de calcetines, un calcetín suelto y hasta unos vaqueros que no son míos, pero sé que es inútil luchar contra una tempestad, así que me los quedo, les doy de comer y les canto para que no se sientan solos.

No os peleéis con las ideas fijas de vuestras madres. Es inútil.