sábado, marzo 20, 2010

Friki vs Flipado

¿Qué diferencia hay entre un Friki y un Flipado? Después de una larga discusión con un amigo, la única conclusión aceptable que sacamos fue la siguiente:

Un Flipado es la versión cutre e ignorante de un Friki.

No cubre todas las diferencias, pero como punto de partida no está mal. A mí los Flipados me ponen de los nervios así que procuro no pensar en ellos, pero sí que me he estado planteando últimamente qué es un Friki en realidad, porque creo que yo lo tengo claro, pero me da la sensación de que el resto del mundo está un poco desorientado.

Hace tiempo ser un Friki era malo. Si alguien te llamaba Friki, es que pensaba que eras un raro sin amigos que tenía fijaciones absurdas. Pero en algún momento esto cambió. No sé cuándo, ni cómo, pero en un proceso que sólo ha durado unos pocos años, el Frikismo se ha convertido en un modo de vida que mola. Ahora si te llaman Friki, es que piensan que eres un tío peculiar y original, con una gran cultura general acerca de temas interesantes que todo el mundo desearía conocer pero no conoce porque prefieren utilizar su tiempo en temas de menos desgaste mental. Y si no tienes muchos amigos es porque eres una persona incomprendida por esta sociedad corrupta que quiere a toda costa que dejes de ver The Big Bang Theory y te pongas al día con la vida de Belén Esteban.

¿Qué conlleva esto? Todo el mundo quiere ser un Friki. Y como no está clara la línea que separa a un Friki de una persona normal, es posible decidir acerca del Frikismo de uno mismo. Por eso, esta explicación va para todas esas personas que se autodenominan Frikis pero en realidad son unos Flipados sin saberlo:

Punto nº1:
Que te guste Star Wars, El Señor de los Anillos o Star Trek no te convierte automáticamente en un Friki. Ni aunque hayas visto cada entrega de la saga 35 veces. Son superproducciones de Hollywood, las ha visto medio mundo; si quieres ser un Friki de verdad, aficiónate al cine coreano. O polaco. Eso es Friki.

Punto nº2:
Que utilices Linux/Mac y no pares de echarle la bronca a la gente por utilizar Windows tampoco hace que seas un Friki. Windows funciona de pena, Linux y Mac, no. No eres un Friki, eres una persona con sentido común. Y además eres un poco molesto. Deja que la gente utilice el sistema operativo que le dé la gana.

Punto nº3:
Que hayas leído unos cuantos cómics y te guste el anime tampoco significa nada del otro mundo. Vete a Japón a una convención de anime vestido de Ranma Chico y con una peluca roja y una jarra de agua fría en la mochila por si hay que cambiar a Ranma Chica. Entonces sí podrás autodenominarte Friki, o lo que te apetezca.


Podría seguir, pero creo que la idea ha quedado clara. Y esto también vale para los que desde fuera llaman Friki a todo Cristo. A veces a la gente simplemente le gusta ver qué modelos de móvil han salido al mercado últimamente, no es para tanto. Cuando tengáis un amigo que coleccione ramas de árbol, o que rechace un café porque tiene que terminar de programar a su robot de cocina para que pite cuando te estés pasando con la sal, entonces podréis decirle a vuestro amigo que es un auténtico Friki. Mientras tanto, dejad al resto de vuestros amigos en paz, seguro que os lo agradecen.

Y por último, recordad que la combinación

Es una chica + Estudia Informática

no da como resultado necesariamente una Friki. Parece un consejo evidente, pero no lo es.

En fin, me voy a dormir. Y que nadie se enfade, sabéis que os quiero a todos por igual, seáis unos Frikis o unos Flipados.

¡Dulces sueños!

viernes, marzo 12, 2010

Justicia

Que haya sido mi error no significa
que no seas
la que tiene que arreglarlo


Dicho por mi jefe a mi
compañera de mesa.
Cómo mola ser becaria

martes, marzo 09, 2010

Sociología

Esta entrada fue publicada en 2010 y convertida a borrador un tiempo después por cuestiones de anonimato. Vuelvo a publicarla en 2015 porque ahora ya no hay ningún peligro de que la gente de la que hablo pueda leerla y tener un problema con ello. Si os llega la entrada por correo, ni caso.




Hoy he participado, en contra de mi voluntad, en un estudio sociológico que ha terminado siendo muy interesante.

Mi compañera de trabajo F va a celebrar su cumpleaños. F nos lleva en coche a casa a mí y a otras dos compañeras (el trabajo queda al quinto infierno y literalmente no hay otra opción), es muy amable, y nos llevamos bien. Pero celebra su cumpleaños, habla de ello delante de mí, invita a toda la oficina, y a mí no me dice nada. ¿Por qué? Pues no lo sé... El caso es que el día que oí a F hablar con las chicas con las que estábamos de su fiesta sin decirme nada, pensé que yo no me había enterado bien y que alguien había sacado el tema sin que ella pudiera evitarlo. Eso me da igual, si no quiere invitarme me parece justo. Pero hoy, en el coche yendo a casa, F (conduciendo), G (copiloto, muy simpática aunque muy callada) y H (mi compañera de mesa y con la que mejor me llevo) han estado medio camino haciendo la lista de invitados. Han enumerado al 95% de las chicas de la empresa, pero no a mí. A mí, que estaba allí delante. Incluso han despotricado un rato porque una compañera había pasado de la fiesta poniendo una excusa.

Lección sociológica nº1: No pienses que la gente va a dejar de decir algo descaradamente ofensivo sobre ti sólo porque estés delante.

Soy consciente de que no se le puede caer bien a todo el mundo y por eso intento no preocuparme en exceso por este tipo de cosas, pero aun así siempre me pongo nerviosa cuando pienso en temas de aceptación social. Pero este caso es distinto. En esta empresa voy a estar seis meses y luego me largo. Por lo que, por mucho que me he esforzado para que me estrese la situación, me resbala por completo. En el coche estaba aguantando la risa ante el panorama tan absurdo que tenía delante, y para cuando terminó el trayecto ya se había formado en mi mente una idea retorcida. A algunos no les caeré bien, pero a esas personas dentro de seis meses no tengo por qué volver a verlas. Puedo experimentar y ver qué pasa.

Por eso, al bajar del coche con G, ( que resulta que es vecina mía), en lugar de hacer como que no había pasado nada y hablar de alguna tontería, le he preguntado si F me detestaba por alguna razón. G ha puesto cara de susto y me ha preguntado que por qué pienso eso, que si F me había contestado mal o algo así. Le he dicho que no, que es muy amable, pero que a veces me da la sensación de que me excluye ligeramente. G ha dicho que para nada, que ella no tiene noticias de ello.

Lección sociológica nº2: Si X e Y son amigas, no le pidas opinión a X acerca de un problema que tienes con Y, a menos que X sea también una gran amiga tuya. Fingirá que todo es producto de tu imaginación.

Que conste que la pregunta que le he hecho a G no ha sido en plan experimental; de hecho después de hacérsela me he arrepentido por poner a la pobre chica en tan mala situación. Sólo he preguntado porque la curiosidad me estaba matando. Y encima no he llegado a ninguna conclusión útil, sigo sin saber por qué me excluye F... Espero al menos que G no piense que estoy loca.

Veré si puedo sacar algo en claro del asunto del cumpleaños. Si el blog desaparece de repente, es que mis compañeros de trabajo han sabido de su existencia. Cuando eso pase, fingiré mi propia muerte y cogeré el primer vuelo a Mejico.