jueves, octubre 29, 2009

Juzgando con elegancia

Espero que tengan cámaras y acción de sobra,
porque lo que son luces...


Crítica constructiva de B
ante la dudosa inteligencia
de cierto director de cine

Luego no me vengas llorando...

De esta forma tan amenazadora te cuentan en la biblioteca de derecho que la máquina de agua no funciona:




Visto el tono, seguro que después de tragarse el dinero y no darte el agua, la máquina te da una paliza...

sábado, octubre 24, 2009

A mí dame el de las cerillas y el bidón de gasolina...

El otro día estaba en una librería viendo si encontraba algo interesante, cuando vi un libro de Stieg Larsson, el famoso autor de la saga Millennium, titulado The Girl with the Dragon Tatoo (La Chica con el Tatuaje en Forma de Dragón). Estuve un rato mirando el libro, intentando (sin éxito, por supuesto) averiguar con cuál de los tres tomos de la saga se correspondía ese título (teniendo en cuenta que Larsson no ha escrito más novelas que las de la saga, estaba claro que con alguno se tenía que corresponder).

Hoy me he acordado de este tema y he buscado los títulos por ahí a ver qué encontraba. Atención a cómo se han turnado los traductores españoles con los ingleses para pasarse por el forro los títulos originales de la saga Millennium:

Millennium I
Castellano: Los Hombres que No Amaban a las Mujeres
Inglés: La Chica del Tatuaje en Forma de Dragón (The Girl with the Dragon Tattoo)
Sueco: Hombres que Odian a las Mujeres (Män som hatar kvinnor)

Millennium II
Castellano: La Chica que Soñaba con una Cerilla y un Bidón de Gasolina
Inglés: La Chica que Jugaba con Fuego (The Girl who Played with Fire)
Sueco: La Chica que Jugaba con el Fuego (Flickan som lekte med elden)

Millennium III
Castellano: La Reina en el Palacio de las Corrientes de Aire
Inglés: La Chica que le Dio una Patada al Nido de Avispas (The Girl Who Kicked the Hornets' Nest)
Sueco: El Castillo de Nubes que Explotó (Luftslottet som sprängdes)


En la última entrega de la saga ya no coincide ni uno... total, ¿para qué? Larsson se estará revolviendo en su tumba con la fidelidad de las traducciones, pero hay que reconocer que, como título, La Chica que Soñaba con una Cerilla y un Bidón de Gasolina no tiene precio.

A ver si cuando me los lea consigo encontrar qué fue lo que desató la vena artística de los traductores.


p.d. Para las traducciones del sueco (que es el idioma original de los libros) me he fiado de la Wikipedia, espero que no se las hayan inventado.

viernes, octubre 16, 2009