miércoles, julio 29, 2009

Extraña sesión de belleza

Hoy he ido a un taller de cuidados faciales. Me dieron un papelito por la calle invitándome a mí y a un acompañante a ir, así que se lo dije a una amiga, vamos a llamarla A. La persona que figuraba en el papelito no existe en google (mal asunto), pone "No traigan dinero, no vendemos nada" y cada vez que se organiza ese taller, se hace en un edificio distinto. "Si te dicen que te van a hacer fotos artísticas, di que no"; "si quieren hacerte un masaje completo, vete de ahí"; etc, etc, etc fueron los consejos de mis amigos con su peculiar sentido del humor al ver el percal. Por supuesto, no les hicimos ni caso y nos presentamos en el taller. En la puerta del edificio en cuestión, A me dice "recuerda, si hay que quitarse la ropa, nos largamos", y subimos las escaleras detrás de unos ancianitos que dicen que van a un taller de nutrición, que no saben muy bien de qué va el tema pero que les dan de merendar gratis.
Al entrar en la oficina vemos a un montón de chicas jóvenes vestidas todas igual con miles de tarritos de crema, así que entramos con más confianza. Luego, charla de que hay que cuidarse la piel, que te des crema para el sol en invierno también, máscaras, geles, cremas, y un vaso de un líquido frío amarillento con el nombre de cada una escrito en el vaso. Nadie toca el líquido, por si acaso. Entonces dice la chica que dirige el curso: "Es un té, es para que os lo vayáis tomando a lo largo de la sesión". Yo le susurro a A "¿Que te obliguen a beberte un líquido desconocido entra en la misma categoría que proponerte que te quites la ropa?", y las dos nos reímos, pero ninguna prueba el té. Al cabo de un rato de más cremas y más consejos, vemos que la gente se lo toma y siguen despiertos, así que hacemos lo propio. Durante todo el taller estuve esperando a que la chica dijera "Ese té que os acabáis de tomar ayuda a eliminar toxinas y os dejará inconscientes el tiempo suficiente para que os quitemos todos los objetos de valor que llevéis encima". Pero no llegó a decirlo... mi instinto falla a veces, por lo que se ve.

El caso es que lo que empezó como una situación interesante pero que daba mal rollo, acabó siendo una sesión bastante útil, formada por:

1. 10 minutos de bronca porque no nos cuidamos la piel lo suficiente
2. Ponernos una diadema ridícula
3. Leche limpiadora
4. Gel exfoliante. No sé si funciona, pero huele bien
5. Tónico que servía para algo que ahora no recuerdo. Cerrar los poros. O abrirlos. O algo
6. Mascarilla hidratante. Han salido fotos espeluznantes de esa parte
7. Contorno de ojos
8. Crema de aloe
9. La encargada se come un poco de la crema de aloe para que veamos que está hecha con ingredientes naturales
10. Crema hidratante
11. Spray refrescante con olor a mandarina
12. Quitarnos la diadema ridícula
13. Largarnos corriendo antes de que nos enganche el único hombre que se deja ver por allí, al que vemos en la puerta tirándoles los tejos descaradamente a unas quinceañeras

Conclusión: he aprendido cosas, tengo la cara suave y el té no me ha dejado inconsciente, al menos de momento. Si no me ha matado aun, malo será que lo haga mañana o pasado, ¿verdad?

Si no publico nada en 15 días, llamad a la policía.

;)

sábado, julio 25, 2009

Si yo sólo quería subtítulos...

Buscando subtítulos para la serie Todos mis Novios me he encontrado con que Google quiere resolver mis problemas emocionales:






¡Ánimo a las 1 390 000 personas que han hecho la búsqueda de los novios abandonadores!

sábado, julio 11, 2009

Circuitos para comer

Una plaga de hormigas se ha apoderado de la biblioteca en la que estudio. Cuando hace unos días un amigo que estaba estudiando conmigo me miró como si estuviera loca al verme abrazar a mi portátil con cara de preocupación, yo le expliqué con toda la seguridad del mundo que las hormigas comen circuitos. Al rato pensé en las posibilidades de que aquello fuera cierto... quiero decir, yo he leído esa información en alguna parte, pero no recuerdo si fue en una enciclopedia o en la pronto... así que me he puesto a buscar información de verdad.

En una página hablan de una plaga de hormigas Raspberry que atacaron Houston y la prepararon gorda con un montón de aparatos electrónicos, pero esa especie de hormigas es muy concreta, y no creo que hayan venido desde Houston sólo para comerse mi ordenador...

En varios sitios he visto gente que pregunta cómo librarse de las hormigas que han colonizado sus portátiles (incluso una Play Station); algunos hablan de invasión sin daños, otros hablan de que el ácido de las hormigas ya habrá quemado medio aparato por dentro, pero nadie parecía entomólogo ni informático, así que fíate...

Finalmente, una chica decía en su blog que eso son todo leyendas urbanas. Claro que después decía que si invaden tus cereales y no te apetece quitarlas no pasa nada porque tienen un rico sabor avinagrado.

Conclusión: me parece que puedo estar tranquila. Sospecho que lo que leí fue alguna chorrada inventada por alguien que se aburría... ¡pero esta búsqueda ha sido muy útil!

¿Qúe hemos aprendido?

1. No seas cerdo, no comas en el ordenador, que luego se llena de animalitos.

2. Si no me has hecho ni caso y te has terminado el bocata de anchoas encima del teclado, soluciones para que las hormigas se larguen (vete a saber cuáles funcionan de verdad):

- Darle al portátil con el secador (aplicar aire caliente) o ponerlo al sol.

- Poner comida a un lado del portátil hasta que las hormigas vayan a ella por sí mismas (ésta no ponía que estuviera comprobada pero me ha parecido una idea inteligente).

- Poner música muy alta y muy aguda (esto me parece más bien poco fiable pero la chica de los cereales dice que es infalible).

- Limpiar el portátil con un bote de aire comprimido (la gente en general estaba más de acuerdo con esta opción).

Creo que el lunes iré un poco más tranquila a la biblioteca.

viernes, julio 10, 2009

Fauna de autobús

El otro día estaba sentada en un autobús, uno que cojo a menudo, de ésos que tardan 35 minutos en hacer un trayecto de 20 porque tienen como seiscientas paradas entre la salida y el destino. El autobús pasa por un par de barrios ligeramente problemáticos, unas cuantas urbanizaciones que van desde normalitas hasta bastante lujosas y un par de pueblos con todo tipo de gente, desde gente normal y corriente que sale de clase y se va a casa, hasta garrulos tremendos, de los que fichas al subir al autobús y rezas para que no se sienten a tu lado y te den el viaje. Pues este día en concreto tuve mala suerte; el autobús iba lleno hasta arriba y aparecieron tres, por si no había suficiente con una, chicas de unos 15 años, probablemente llamadas Jessi, Jenny y Vane, que tuvieron que sentarse en la escalera, justo delante de mí, porque no había asientos libres. El conductor del autobús, un hombre encantador pero con un dudoso criterio musical, nos lleva siempre con el mismo tipo de música; alguno de los mil grupos desconocidos para mí, que se parecen mucho entre sí, que siempre tienen una especie de organillo de fondo mientras una chica con una voz muy aguda canta sobre un chaval guapísimo que no la quiere. Gracias a esto estoy más que acostumbrada a viajar con música espantosa de fondo, y me suele dar igual, a veces incluso me lo paso bien analizando las letras o imaginándome un concierto del grupo en cuestión, con cabra y todo. Pero hay límites. Ese día el trío del que hablo decidió que la música del conductor no era suficiente para ellas, y pensaron que sería buena idea poner su música a la vez. El grupo, del mismo tipo, cantante con voz de pito cantando chorradas, sonaba a la vez que la música de fondo, dando como resultado un jaleo horroroso de chicas lloriqueando por algún imbécil que las había engañado con otra... tras dos minutos aproximadamente empecé a plantearme soluciones a mi situación. La primera era arreglármelas para que el conductor abriera la puerta del autobús y tirarme de él en marcha. Pero enseguida pensé que lo que yo quería no era hacerme daño, sino agredirlas a ellas. Así que me entraron unas ganas tremendas de tirarle un zapato a la cabeza a la que tuviera más cerca. Pero por lo visto eso es ilegal; por muy penosa que sea la música que te obligue a escuchar alguien, no puedes atacarle físicamente. Las leyes no me gustan.

Y por eso estamos aquí. Ya que no puedo lanzarle cosas a la gente que me pone de los nervios, supongo que lo menos malo que puedo hacer es escribirlo. No es tan bueno como el ataque directo, pero al menos haciendo esto no pueden meterme en la cárcel, ¿verdad?

Bienvenidos a mi blog ;)

p.d. Mis respetos a Jennifer López, Jessica Alba y todas las demás Jenniferes, Jessicas y Vanesas con algo de inteligencia que hay por el mundo. No es culpa de nadie que todas las niñatas del mundo, por alguna razón inexplicable, se llamen como vosotras.